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PARTE 1 LA EDUCACIÓN FÍSICA A LA LUZ DE LA ETNOMOTRICIDAD

3.2. Una etnomotricidad en Meliana

3.2.3. Tratamiento de los datos

3.2.3.2. Análisis del corpus de las situaciones motrices

Las fichas son el soporte que nos permite comenzar a vislumbrar las características ocultas de las situaciones motrices en el proceso educativo. A través de ellas es posible empezar a conocer las características de la lógica interna y de la lógica externa, hacia qué capacidades orienta cada una y de qué manera se relacionan entre ellas.

En lo que respecta a la lógica interna se analiza la presencia o ausencia de incertidumbre espacial, de objetos, de memoria de resultado y de interacciones motrices entre los participantes. En relación a la lógica externa, se organizan las tareas en categorías en función del uso de los lugares y de los objetos lúdicos, de la presencia o ausencia de interacciones motrices entre participantes de diferente sexo y de la organización temporal en la que están insertas. También se analiza el vínculo entre los aspectos de la lógica interna, como son los dominios de acción motriz, y la relación entre la lógica interna y la lógica externa. Este aspecto es clave para dar cuenta de la realidad social global a la que dan forma las tareas. Según Etxebeste (2004) es importante entender el vínculo entre las variables de ambas lógicas para una interpretación del conjunto cultural estructurado.

Se realiza el análisis a través de dos técnicas, una cuantitativa y otra cualitativa, debido a las características de las prácticas observadas y de la etnografía realizada. La praxiología motriz y la etnografía empujan a analizar el fenómeno social de las actividades y permite utilizar distintas técnicas para dar cuenta de él. Como ciencias sociales que son, permiten diversos métodos como la descripción y el análisis estadístico (Weber, 2009).

El análisis cuantitativo se realiza para 82 actividades del ámbito escolar en las que todo el alumnado de un mismo grupo participa a partir de unas mismas reglas definidas por el docente. Esta particularidad añadida a una observación sistemática de la educación física escolar permite registrar cada situación motriz de manera detallada. Suponen un número elevado de actividades para analizar sus consecuencias y para relacionar las distintas categorías de análisis por lo que se opta por un análisis estadístico tal y como hacen Etxebeste (2001) y Lavega (1997) en sus tesis doctorales sobre la socialización y los juegos deportivos. Para ello se realiza una base de datos con toda la información de las categorías expuestas en las fichas de actividades. Se realiza un análisis de comparación de medias para comprobar con qué tendencia se distribuyen los valores de una misma variable a partir del tiempo, donde la variable independiente es cada aspecto de la lógica interna y de la lógica externa y la variable dependiente es el tiempo total de realización y de repetición de las 82 actividades motrices mencionadas (24 horas, 11 minutos y 30 segundos). Se elaboran gráficos descriptivos para representar los porcentajes de la suma del tiempo de cada variable. La comparación de medias permite ver qué hace el alumnado en el tiempo educativo, qué tareas encomienda el docente y con qué duración para dilucidar la tendencia con la que los niños y niñas son orientados a desarrollar las capacidades a las que guían las prácticas. A partir de ella el análisis se centra en el tiempo de actividad, aquel en el que el alumnado como dice Gimeno (2008) “está implicado en alguna acción relacionada con el aprendizaje que se deriva de las directrices curriculares y de la enseñanza del profesorado” (p. 57). Así mismo, se realizan tablas de contingencia para conocer la asociación entre distintas

CAPÍTULO 3: METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN

variables, concretamente, para conocer el tiempo dedicado a los diferentes dominios de acción motriz en el capítulo 12 de la presente monografía. El software utilizado fue Microsoft Excel para la realización de gráficos y SPSS versión 15.0 para el análisis estadístico.

En cuanto al análisis cualitativo, se utiliza para completar la información de los datos cuantitativos y para analizar dos tipos de actividades. En primer lugar, sirve para analizar las 196 tareas de la oferta extraescolar municipal. Las características de cada escuela extraescolar, de la observación y del objeto de estudio empujan a realizar una descripción etnográfica de las tareas que posibilite mostrar las tendencias de la acción educativa de los entrenamientos, ensayos, partidos y exhibiciones de la escuela de danzas, de baloncesto, de pelota valenciana y de fútbol. En segundo lugar, se realiza un análisis cualitativo de las 52 actividades elegidas por los niños y niñas en el ámbito escolar y que son realizadas de manera individual o en pequeños grupos en un mismo momento y lugar, solapándose unas con otras: unos juegan a fútbol, otros a lanzar el balón a la canasta, otras a andar con los zancos, etc. El análisis cualitativo de ambos tipos de actividades se lleva a cabo mostrando en tablas la tendencia con la que el alumnado realiza las tareas en función de cada variable de la lógica interna y de la lógica externa, reflejando su presencia o ausencia, su frecuencia, su duración en cuanto al resto de actividades realizadas durante la sesión, etc. Así por ejemplo si se analiza el tipo de espacio utilizado se describe en qué lugar tienden a jugar los niños, si lo suelen hacer frecuentemente, si es a través de actividades de mayor o menor duración, si los niños tienen a jugar en los mismos lugares o si se agrupan para hacerlo en espacios diferenciados, etc.

Con los datos analizados es el momento de interpretarlos de manera pertinente. Este punto es clave como menciona Oiarbide (2009) ya que se relaciona la microsociedad construida por la regla lúdica y las normas y las costumbres del contexto elegido. Es ahora cuando el investigador se enfrenta a “representar sus descubrimientos, análisis, hipótesis, conjeturas, críticas y refutaciones a una audiencia externa” (Biddle, Markland, Gilbourne,

Chatzisarantis y Sparkes, 2001, p. 801), a fin de crear como dice Sparkes (2002) “nuevas formas particulares de ver la realidad” (p. 13). Para hacerlo, se utilizan las principales perspectivas científicas que permitan dotar al trabajo de una suficiente validez teórica (Maxwell, 1992) mediante la que interpretar el fenómeno estudiado. En primer lugar se interpretan los datos a partir de la praxiología motriz y de las ciencias de la educación para dilucidar hacia qué capacidades orientan las tareas, para conocer qué tipos de comportamientos impulsan las situaciones motrices. Utilizar la ciencia de la acción motriz de manera específica permite estudiar aquella “que cobra sentido y se concreta en la intervención del cuerpo, en la actualización de las conductas motrices” (Parlebas, 2001, p. 356). Interpretar a través de ciencias como la psicología o la sociología de la educación da la posibilidad de completar el mapa pedagógico, ver la acción motriz desde otras perspectivas con la que está estrechamente ligada. En segundo lugar se vinculan los datos con las normativas de los distintos ámbitos que regulan la educación, la educación física y el deporte a nivel autonómico y estatal para describir cómo el profesorado, los monitores y los entrenadores interpretan las finalidades que les han sido asignadas. Como señala Dugas (2011) describir la relación con los objetivos de la educación física o del deporte escolar es imprescindible mediante investigaciones de terreno rigurosas para dar cuenta de su cumplimiento y evitar así como dice el autor “crueles desilusiones” (p. 101). En tercer lugar, se interpreta a partir de la sociología de la educación para dilucidar en qué corrientes pedagógicas tiende a apoyarse el profesorado para formar al alumnado, qué óptica tiende a seguir a la hora de organizar la realidad (Chávez, Deler y Suárez, 2008).