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TABLA N° 01:

Muestra la distribución de 171 pacientes, según el cuidado espiritual que brinda la enfermera en el servicio de emergencia del Hospital Víctor Lazarte Echegaray, encontrando que el 91.8 por ciento de ellos refieren un cuidado espiritual deficiente y solo el 8.2 por ciento, regular.

Resultados que muestran que el cuidado espiritual que brinda la enfermera en el servicio de emergencia es deficiente, lo cual probablemente se deba a una elevada demanda de pacientes que pugnan por recibir una atención inmediata, rápida y eficaz, asociado a la ansiedad y estrés de los profesionales junto al paciente y familia, unido al escaso recurso enfermero disponible, que hace que la enfermera suela estar centrada en las tareas técnicas que debe realizar y no en las personas que debe cuidar, lo que lleva a un detrimento del cuidado humanizado de enfermería, reduciéndose éste al alivio del dolor, a la resolución de las patologías físicas de una manera inmediata, dejando de lado la parte espiritual del paciente, lo que evidencia un aspecto olvidado y no ofrecido en el cuidado holístico diario que se ofrece al paciente.

Las necesidades espirituales son el vigor natural y la virtud que alienta, fortifica, da fuerzas y valor para afrontar los acontecimientos de la salud, convirtiéndose en una poderosa fuente de fortaleza, ya que capacita al individuo a hacer cambios positivos en su estilo de vida y a tomar conciencia de como las creencias, actitudes y

comportamientos pueden afectar positiva o negativamente su salud (Suarez, 1998, en Quintero, 2000).

Al respecto, Díaz y Otros, (2010) en un estudio sobre Nivel de conocimiento sobre el Proceso de Atención de Enfermería en el cuidado de la Salud Espiritual de los profesionales de enfermería que laboran en las unidades críticas del Hospital Nacional Hipólito Unanue, Lima encontraron que del 100 por ciento de enfermeras que laboran en el servicio de Emergencia, el 32.50 por ciento tenían un nivel de conocimiento deficiente y el 2.5 por ciento tenían conocimiento regular.

Esta realidad no escapa a otras investigaciones sobre el aspecto espiritual de la atención de enfermería, como el caso de McShery, (1998), citado por Collado, (2010), quien realizó un estudio en el cual analizó como 548 enfermeras percibían la espiritualidad y proveían cuidado espiritual en la práctica clínica, encontrando que el 71.4 por ciento identificó en el paciente la necesidad espiritual, aunque solo el 39.9 por ciento se sentían capacitadas para satisfacer estas necesidades, lo cual responde al hecho de que “ una enfermera poco capacitada en esta área, se sentirá a su vez poco capaz de brindar un cuidado integral” y, por ende, el paciente no recibirá un cuidado integral. Esto revela la necesidad de un conocimiento adecuado en la enfermera sobre su rol en el cuidado espiritual, especialmente en los momentos de dolor o pérdida de un ser querido. Se asume por lo tanto que el cuidado espiritual no es una opción, sino un elemento constitutivo del cuidado, sin embargo en la práctica, las enfermeras tienden a pasar por alto este importante aspecto

Zapata, (2013), en un estudio sobre “Percepción del adulto mayor sobre el cuidado que recibe de la enfermera en el servicio de geriatría del Hospital Guillermo Almenara, concluyó que: En la dimensión espiritual, solo el 20 por ciento de los pacientes refieren que el cuidado de enfermería es favorable, lo cual nos indica que la enfermera debe estar apoyada en los valores humanos, para que pueda aplicarlos en el cuidado de estos pacientes que necesitan tanta comprensión y cercanía.

Sánchez, (2004) en un estudio sobre “ Dimensión Espiritual del Cuidado de Enfermería en situaciones de Cronicidad y muerte “realizado en Colombia, concluye que el 63 por ciento de los pacientes perciben que las enfermeras se caracterizan por brindar un cuidado fragmentado, es decir orientado con mayor énfasis a las necesidades básicas como la alimentación, higiene, movilización, dejando de lado o minimizado al aspecto psicoespiritual y/o socio familiar, como el buen trato, la empatía, la relación de ayuda, escucha activa, la comunicación con el paciente, familia y entorno, etc., factores muy importantes que van a permitir acompañar al paciente a salir de su situación problemática y proporcionar estrategias para su recuperación y salud.

Según Calabria y Macrae, citado por Potter (2004) refieren que las profesionales de enfermería no ponen énfasis en la dimensión espiritual de la naturaleza humana, por lo que se hace necesario que el cuidado espiritual debe ser ofrecido al paciente en todo momento con un alto grado de responsabilidad, dedicación y respeto a todo ser humano que así lo necesite. Así mismo, éste cuidado debe ser planificado

de acuerdo con las necesidades previamente identificadas durante la fase de estimado y valoración, refiere Collado (2010).

TABLA N° 02

Muestra, los resultados del nivel de satisfacción de los pacientes del servicio de Emergencia del Hospital Víctor Lazarte Echegaray de acuerdo al cuidado espiritual, encontrando que el 70.8 por ciento de ellos manifiesta insatisfacción por el cuidado espiritual recibido y el 29.2 por ciento satisfechos. Esto nos demuestra que en el servicio de emergencia, el cuidado de enfermería se ha reducido a la atención de las necesidades biológicas de la persona enferma, dejando de lado, las necesidades emocionales y espirituales, lo que lleva a la insatisfacción de los pacientes por la atención del personal de enfermería, los cuales desconocen u olvidan el verdadero significado del cuidar-cuidado.

Dentro de este contexto, se observa que el cuidado individualizado, humano de la enfermera se diluye a veces ante la escasez de potencial humano, entonces el paciente pasa a ser considerado como un caso para el equipo de salud que labora en el servicio o un número de cama, postergando el cuidado holístico que motiva el cuidado de la persona como un todo, más que como partes individuales e intenta llevar las dimensiones emocionales, sociales, físicas y espirituales de las personas en armonía (Beare, 1998; Dugas, 2000).

Así lo corrobora Marchena (2015) en un estudio sobre “ Nivel de Satisfacción de la calidad de atención en usuarios externos del servicio de emergencia Hospital

Provincial Virú, encontrando que el 86 por ciento reporta niveles de insatisfacción en todas las dimensiones y solo el 14 por ciento, satisfacción.

Moya y Rivera (2015) en un estudio sobre Calidad del cuidado de Enfermería y grado de satisfacción de las Necesidades Emocionales y Espirituales en mujeres postaborto Hospital Belén de Trujillo 2015,encontraron que el grado de satisfacción de las necesidades espirituales es insatisfecho en un 88.24 por ciento y satisfecho en un 11.76 por ciento.

También, Morales, (2009) en un estudio sobre “Nivel de Satisfacción de los pacientes que asisten al servicio de Urgencias frente a la atención de Enfermería“, realizado en Mistrato Risaralda, Colombia, encontró que los pacientes manifiestan un nivel de satisfacción medio en relación a la atención de enfermería en todas sus esferas.

Respecto al trabajo en estudio, los usuarios que se sienten insatisfechos, la mayoría manifiesta que la enfermera no se identifica con su nombre cuando los atienden, no tienen tiempo para escuchar sus preocupaciones, no les hablan de Dios y no les brindan apoyo emocional entre otras, etc.

Dugas, (1,996) considera que la satisfacción es el conjunto de necesidades de una persona que le permite conservar sus diferentes procesos fisiológicos y psicológicos en estado de equilibrio y si una de las necesidades permanece en un estado de insatisfacción importante a causa de un problema de salud, las demás necesidades sufren también repercusiones.

Finalmente podemos decir que la satisfacción del paciente en el servicio de emergencia es una tarea altamente compleja teniendo en cuenta que depende de múltiples variables, tales como la resolución de los problemas, del resultado del cuidado según sus expectativas, del trato personal que recibe, y del grado de oportunidad y amabilidad con el cual es atendido (Rojas,2012).

TABLA N° 03

En esta tabla se observa, la distribución de 171 pacientes del servicio de emergencia del Hospital Víctor Lazarte Echegaray según cuidado espiritual en relación al nivel de satisfacción, encontrando que el 69 por ciento de los pacientes que refieren estar insatisfechos, muestran un deficiente cuidado espiritual y el 22.8 por ciento de los pacientes que manifiestan estar satisfechos, muestran también un deficiente cuidado espiritual, existiendo relación significativa entre estas dos variables Aplicando el test de independencia de criterios, que mide la relación entre variables, la prueba es significativa ( p=0.000 ).

Probablemente, estos resultados se relaciona a que el personal de salud no brinda una atención con visión holística y calidad humana a través del desarrollo de acciones, actitudes y comportamientos para promover, mantener y/o recuperar la salud que es percibida por el usuario en el servicio de emergencia, quienes manifiestan que el personal que los atiende no se muestra atento, no ofrecen su ayuda, no cuidan su privacidad, no sonríen ni conversan con ellos .Así mismo los usuarios que refieren deficiente cuidado, se debe probablemente a la larga espera para su atención, a su falta de comprensión y tolerancia ya que emergencia es un servicio que atiende por prioridad de atención.

Estos resultados concuerdan con lo hallado por Quintana y Huamaní, (2012) quienes en su estudio “ Calidad del cuidado de Enfermería y Nivel de Satisfacción de las Necesidades Espirituales en los pacientes del Servicio de Emergencia del Hospital José Agurto Tello, Lurigancho , encontraron que dentro de las variables necesidades, el 82.5 por ciento de los pacientes se encontraban insatisfechos de la necesidad espiritual en amor, pertenencia y respeto, lo cual debe ser una oportunidad para mejorar el cuidado espiritual que brinda el profesional de enfermería.

Cabe mencionar que la influencia del cuidado espiritual es de importancia en la recuperación de los pacientes en situaciones críticas como es el caso de los participantes en estudio por estar en situación de emergencia, lo que corrobora el trabajo realizado por Bullón y Gabino (2009), en el Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen, quienes concluyeron que el cuidado espiritual que brinda el profesional de enfermería influye positivamente en el estado de ánimo y nivel de colaboración de los pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos.

Santana de Freitas, (2014) en un estudio sobre Calidad de los Cuidados de Enfermería y Satisfacción del Paciente, encontró que ningún cuidado de enfermería alcanzó el nivel deseable de atención de enfermería, y que solo dos fueron considerados seguros : Higiene y Conforto físico y Nutrición e hidratación, ambos componentes de las Necesidades psico-biológicas, además se identificó un correlación débil a moderada entre calidad de la atención de enfermería y satisfacción del paciente, evidenciando claramente que todavía existen debilidades

ampliar el alcance de sus cuidados a las necesidades emocionales y psicoespirituales, lo cual repercute grandemente en la satisfacción del usuario crítico que se encuentra hospitalizado.

También Moya y Rivera, (2015) en un estudio sobre Calidad del cuidado de Enfermería y grado de satisfacción de las Necesidades Emocionales y Espirituales en mujeres postaborto Hospital Belén de Trujillo, encontraron que la mayoría de las pacientes estaban insatisfechas, existiendo una relación directa entre la calidad del cuidado de la enfermera y el grado de satisfacción de las necesidades emocionales y espirituales.

Para estimular y ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades espirituales, el profesional de enfermería puede valerse de algunas intervenciones como: Ofrecimiento de apoyo a la necesidad espiritual o religiosa, facilitación de la práctica de una religión, aconsejarles espiritualmente, contactar un consejero espiritual y ayudar en la resolución entre el tratamiento y las creencias espirituales (Quintero, 2000; Muñoz, 2014).

También los resultados de este trabajo de investigación, se puede contrastar con lo encontrado por García, (2007) en un estudio sobre “Opinión del paciente con Cáncer sobre los Cuidados de la Enfermera en la Satisfacción de sus Necesidades emocionales y espirituales en el Servicio de Medicina Oncológica del Hospital Belén de Trujillo 2006”, donde se llegó a la conclusión que : “ La opinión de estos pacientes respecto al cuidado espiritual de enfermería fue en su mayoría insatisfactoria “, lo cual indica que el paciente tiene gran necesidad del cuidado

espiritual, percibiéndose que la atención es incompleta, ya que se obvia una de las áreas considerada importante para el paciente en su recuperación.

Según Marriner,(1994) Virginia Henderson, afirma que respetar las necesidades espirituales de los enfermos y asegurar que puedan satisfacerlas en todas las circunstancias, forma parte de los cuidados de enfermería de base. Si el paciente pierde la esperanza en aquello en lo que cree y le da fortaleza, perderá el ánimo de continuar con su tratamiento, así mismo se rendirá ante la enfermedad, permitiendo que esa pueda consumirlo y acabe con su vida más rápido, ya que ha perdido aquello que para él es lo que le daba sentido a su vida (Kozier, 1999).

Por su parte Leddys y Pepper, (1990) afirman que la satisfacción percibida por el usuario proporciona una información valiosa sobre la prestación de servicios, la calidad de atención y la interacción enfermera usuario. Distintos autores refieren que la satisfacción del paciente, gira en el acercamiento humano como el estrechar su mano, sonreírle o escuchar su pregunta, de ésta manera se estará trabajando más humanamente ya que toda la interrelación se hace mediante la palabra hablada. En ciertos momentos, la comunicación no verbal puede ser tan eficaz como las palabras, porque nos ayuda a comprender y a aprender cuándo aproximarnos a ello. Así tenemos que la comunicación corporal, es un medio para establecer un proceso de interrelación entre el personal y el paciente..

El profesional de enfermería, es figura central en la vida inmediata del paciente cuando éste atraviesa cambios difíciles y dolorosos en su estado de salud, los

serenidad, tranquilidad y tacto, evitando que se agregue al paciente el malestar de una conducta independiente u hostil de quienes lo cuidan (Balderas y otros1,998). Por ello, el cuidado espiritual debe ser ofrecido al paciente en todo momento, con un alto sentido de responsabilidad, dedicación y respeto a todo ser humano que así lo necesite. Además este cuidado debe ser planificado de acuerdo con las necesidades.

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