En otro texto (Epistemología en clave naturalista, cap. 2) expuse la importancia de tener en claro la diferencia entre lo que ocurre en el mundo, lo que pensamos que ocurre en el mundo y lo que se dice que ocurre en el mundo. El análisis documental trata de lo que se dice que ocurre en el mundo.
Existen numerosos tipos de documentos. Hay documentos legales, como leyes, decretos, ordenanzas, fallos judiciales y demás; los hay políticos, como declaraciones, discursos y actas; están los personales, correspondencia, fotografías, postales, diarios; administrativos como los expedientes; comerciales, como las facturas y los contratos; económicos, como estadísticas ofi- ciales, en fin, una inmensa variedad. No hay clasificación posible porque un mismo documento puede pertenecer simultáneamente a distintas categorías. La escritura de una casa puede ser un documento personal, jurídico, histórico y comercial, todo a la vez.
Por ejemplo, sabemos que Newton estudiaba de noche gracias al análisis de los compro- bantes de gastos que guardaba meticulosamente en una carpeta. En ellos se vio que gastaba mucho en velas.
Una pregunta común de los estudiantes de tesis es “¿puedo utilizar información de folletos de viaje?”. La respuesta es afirmativa. Se trata de un documento que puede utilizarse perfectamente para una tesis. Lo que no puede hacerse es tomar lo expresado en el folleto como si fuera un texto académico o creyendo que dice alguna verdad sobre algo.
Siempre que uno dice que utilizará el método de análisis documental, deberá estar pensando en cumplir determinada clase de objetivos de investigación. Asimismo, hay que decir claramente sobre qué universo de documentación se trabajará y cómo se accederá a aquella. Existen her- mosos trabajos científicos, bien documentados, sobre el uso de tarjetas postales, sobre avisos publicitarios en medios audiovisuales y sobre folletos turísticos.
Un estudiante propuso una vez hacer un análisis de los libros de quejas de las compañías de transporte terrestre con el fin de comparar lo expresado por los usuarios con las consecuencias en la calidad del servicio. Es muy difícil que una empresa de transporte permita el acceso de un investigador a esa documentación; por eso se requiere que, en su propuesta, se diga explícita- mente cómo va a llegar a los documentos que quiere examinar.
¿Para qué sirve el análisis documental? En primer lugar, para identificar documentos relacio- nados con un tema en particular. Por ejemplo, si quiero conocer la situación jurídica actual del Palacio Piria de Punta Lara, podré utilizar el análisis documental. La primera tarea será identificar los documentos que hablan o que mencionan al Palacio. Hay varias maneras de hacer esto. Sólo muestro una a los fines del ejemplo. Mi objetivo es “identificar los documentos jurídicos relacio- nados con el Palacio Piria”. Tendré que ir a los archivos municipales de Ensenada y examinar los índices y ficheros del municipio. Acudiré a la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires y haré lo mismo. Haré el máximo esfuerzo por localizar toda la documentación que me interesa. Alguna puede estar en otras provincias o en otros países. Está claro que no tiene sentido recorrer todo el mudo durante la búsqueda. Pero casi. Cada vez que encuentro un documento que diga algo relacionado con la situación jurídica del Palacio, lo fotocopio, lo fotografío o lo copio a mano si fuera necesario. En algún momento, daré por cumplido el objetivo: ya he identificado y regis- trado los documentos jurídicos relacionados con el Palacio Piria. ¿Qué sigue a continuación?
Podemos clasificarlos siguiendo algún criterio orientado a lo que quiero saber. Pero para eso, convendría que realizáramos antes un análisis de contenido. El objetivo de investigación será “analizar el contenido de los documentos identificados”. Para esto tengo que leer todos los do- cumentos y anotar de qué se tratan. Descubro, por ejemplo, que unos están relacionados con la propiedad del edificio, otros con el uso del mismo, y otros tienen que ver con su mantenimiento. De acuerdo con lo que quiero saber, puedo clasificarlos según este criterio o algún otro.
Ya hemos identificado los documentos que nos interesan. Hemos analizado su contenido y los hemos clasificado. ¿Qué más se puede hacer?
Una opción sería establecer relaciones espaciales, temporales, institucionales, comerciales, personales, etcétera. Todo depende de cuál sea nuestro objetivo general, es decir, de para qué quisimos hacer el análisis documental de esos documentos en particular.
Otra opción es ordenarlos por importancia, también de acuerdo con nuestro objetivo principal. Así, podremos desprendernos de los que no nos sirven de mucho.
Dentro de los documentos que suelen analizar los tesistas se encuentran dos tipos bastante comunes: las estadísticas publicadas por organismos nacionales e internacionales, y los docu- mentos emitidos por la Organización Mundial del Turismo.
Hay que tener en cuenta la credibilidad, la confiabilidad, la veracidad de los documentos con los que se trabaja. Lamento tener que decir que las estadísticas oficiales no siempre son fidedig- nas. Habrá que buscar alguna manera de medir el grado de confianza que tiene un informe es- tadístico. Habrá que ver la historia del documento, buscar críticas, mirar otros informes parecidos pero producidos por otras organizaciones y cualquier otra cosa que nos permita valorar la vera- cidad de esos informes. Un buen investigador no se cree cualquier cosa y menos si proviene de fuentes oficiales. Algunas veces es lo único que tenemos; justamente por eso hay que tomar esa información con mucha precaución.
El caso de los documentos de la OMT amerita toda una serie de consideraciones. En primer lugar, la OMT no es un organismo académico. Depende de la Organización de las Naciones Unidas que es, fundamentalmente, un órgano político. Si bien es cierto que puede proporcionar datos dignos de tenerse en cuenta, no se trata de un oráculo infalible. Por supuesto que hay que prestar atención a las investigaciones y declaraciones de la OMT sobre asuntos turísticos. Son mucho mejores que tomar las opiniones de Maradona. Pero no hay que olvidar que se trata de un punto de vista fuertemente influido por las políticas de los países dominantes en un momento dado. Si algún estudiante tiene esperanzas de cambiar el mundo para mejor, la OMT no deberá ser la fuente preferida. La OMT es a los estudios turísticos lo que el Fondo Monetario Internacio- nal es a los estudios financieros, la Organización Mundial de la Salud a los estudios médicos o la Organización Internacional del Trabajo a los estudios laborales. Son fuentes de datos. Lo que sea que digan, es importante porque tienen influencia en el mundo. Pero no son organizaciones dedicadas a la investigación científica, aunque financien algunos proyectos.