i i) La globalización (neoliberal) ha aumentado las desigualdades
Capítulo 4. Aspectos teóricos sobre anticooperación: discusión y resultado
4.4. Esferas y mecanismos de anticooperación
4.4.1. Análisis multidimensional de la anticooperación
Así pues, a partir del análisis integral de las distintas interferencias negativas que ejerce el Norte sobre el Sur, esta investigación propone hasta nueve grandes dimensiones de la antico-
4. Por ejemplo si comparamos el servicio de la deuda externa que los países del Sur enviaron a los del Norte con la ayuda oficial que recibieron de éstos, podemos darnos cuenta que el Sur envía más dinero del que recibe. En el año 2000, por citar un año especialmente significativo, la relación fue de 7 a 1.
operación. Es decir, nueve esferas a través de las cuales se transmiten el conjunto de fuerzas que compiten simultánea y antagónicamente contra una supuesta ayuda internacional [ver el
Mapa anticooperación]. La división se ha realizado en base a una clasificación de interferen- cias y mecanismos de anticooperación denunciadas según distintas familias naturales especí- ficas de movimientos sociales, organizaciones y comunidades en resistencia. Por ejemplo, las interferencias ambientales han sido denunciadas por redes de pequeñas comunidades indíge- nas, campesinas o de pescadores y recogidas por movimientos de justicia ambiental global (ecologistas) como por ejemplo la red Amigos de la Tierra Internacional, y académicos inte- resados por esta problemática. Cada esfera de anticooperación corresponde por tanto a una gran área de problemáticas con un elemento común, que ha activado a una serie de movi- mientos sociales y políticos determinados, con lenguajes de valoración y visiones diversas pero relativamente convergentes. Los movimientos antimilitaristas junto a poblaciones bombar- deadas han terminado creando convergencias transnacionales que denuncian causas como el comercio de armas, la intervención imperialista de los EEUU y la UE, etc.
Así pues, las nueve esferas corresponden a las anticooperaciones tecnoproductiva, finan- ciera, comercial, militar, diplomática, migratoria, ambiental, simbólica y “solidaria”. Se des- criben brevemente a continuación con referencia al libro del propio autor (Llistar, 2009) en el que se describen y ejemplifican detalladamente.
a) Anticooperación militar
La anticooperación militar es el conjunto de interferencias Norte-Sur que implican el uso de la violencia, o la posibilidad de desencadenarla o acentuarla. Incluye también el suministro de medios de todo tipo para el ejercicio de la violencia en el Sur, aunque aparentemente el con- flicto no involucre directamente a actores del Norte.
b) Anticooperación tecnoproductiva
Producida por cualquier mecanismo Norte-Sur que involucre la creación de tecnolo gías y redes productivas globales orientadas tanto a la producción como al consumo de la clase con- sumidora mundial (o Norte Global) en lugar de estar orientadas a las necesidades de la mayo- ría de la población mundial ( y en particular en el Sur Global). Redes de infraestructuras de transporte (carreteras, puertos y aeropuertos), de energía (oleoductos, gasoductos, pozos, refi- nerías, plantas de generación...), de agua (hidrovías, embalses, puertos...). Tienen gran rela- ción con las anticooperaciones comercial, ambiental y militar.
c) Anticooperación financiera
Cualquier acción producida por mecanismos de tipo financiero transnacional con origen en el Norte que interfiera negativamente en los sistemas financieros de los países del Sur, o bien, en otros ámbitos de la vida del Sur Global, sean también económicos, políticos, ambientales u otros a través de dispositivos financieros transnacionales. Los principales son la deuda exter- na como aspiradora de capital, la deuda externa como palanca geopolítica, la fuga de capita- les y desviación de depósitos de las élites del Sur a bancos del Norte, y aquellos fondos de inversión especulativos de origen central que invierten/desinvierten de forma agresiva y volá- til en valores del Sur y que son los responsables de las crisis financieras.
d) Anticooperación comercial
Se produce mediante diversos fenómenos ligados al comercio internacional que producen a su vez diversos impactos negativos en las poblaciones del Sur. Impactos por ejemplo en la capacidad de producir y comerciar alimentos de poblaciones campesinas. El comercio inter- nacional está fuertemente concentrado en relativamente pocos actores. En los países del Sur, quienes controlan el import/export son las grandes explotaciones o comercializadoras, algu- nas extranjeras otras locales, todas ellas pertencientes al Norte global. Los pasivos del comer- cio sin embargo se esparcen entre poblaciones y medioambiente. El comercio internacional se ha ido expandiendo hacia todo aquello que el sistema es capaz de concebir como mercan- cía (alimentos, energía, manufacturas, conocimiento, servicios diversos, CO2, biodiversidad, pesca, etc.). Son especialmente sensibles aquellos recursos que pueden suponer también dere- chos básicos de las personas (agua, educación, salud, electricidad, conocimiento, naturaleza, territorio). El dumping, el actual régimen de propiedad intelectual, los distintos tipos de tra- tados de libre comercio, los aún incipientes procesos de financiarización de la naturaleza, son casos de mecanismos de anticooperación comercial denunciados por movimientos sociales, sindicatos y organizaciones civiles.
e) Anticooperación diplomática
Se produce mediante diferentes dispositivos implementados por los Estados (princi pal mente los del Norte) en su actuación exterior en el Sur, para influir, condicionar, in terceptar y finan- ciar operaciones (abierta o secretamente) que puedan beneficiar a los in tereses de Estado en detrimento de las poblaciones de los países donde actúan. El núcleo duro de los intereses de Estado en lo que a su acción exterior se refiere son la política comercial, la política de seguri- dad (migración, espionaje, terrorismo) y de se guri dad energética. El sistema de embajadas, consulados, oficinas comerciales y de coo peración, los sistemas de espionaje por un lado, y por el otro, la participación en organismos internacionales (IFIs, OCDE, G8, sistemas de Naciones Unidas, etc.). Los sujetos de esta anticooperación son funcionarios públicos en los bancos de desarrollo, de la OCDE, de Naciones Unidas, y destaca el cuerpo de diplomáticos.
f) Anticooperación ambiental
Provocada tanto por decisiones políticas y empresariales en el Norte como por comporta- mientos sociales ligados a la cultura consumista y la relación con la Naturaleza. Estas se trans- miten al Sur en forma de interferencia ambiental, como por ejemplo por medio del calenta- miento global, que a su vez altera ecosistemas claves para la subsistencia local. Diferentes fenómenos ambientales Norte-Sur que justamente han sido analizados desde la economía ecológica y recogidos bajo otro concepto puente, el de “deuda ecológica” (deuda de carbono, deslocalización de actividades con fuertes pasivos ambientales, exportación de residuos, bio- piratería) y medidos mediante múltiples indicadores como la huella ecológica.
g) Anticooperación en el movimiento de personas
Se puede definir como el conjunto de todos los mecanismos aplicados desde el Norte para fil- trar selectivamente a las personas de países del Sur que sean funcionales a las economías del Norte, al tiempo que se bloquea la entrada al resto (o si han podido entrar de manera ilegal, se les expulsa), independientemente de sus necesidades. Asimismo, de bemos incluir otros
Ilustración 4.3. Dia gra ma de esf era s y meca nismos de anticoope ra ción. Fuen te: elabor ación pr opia
fenómenos de desplazamiento masivo de personas en el sentido in verso, el turismo interna- cional, con impacto que en ocasiones puede resultar negativo.
h) Anticooperación simbólica
Podemos definirla como el resultado de la manipulación de todo tipo de símbolos que cuan- do son transmitidos desde el Norte al Sur afectan negativamente a su población. Símbolos encapsulados dentro de soportes que van desde películas y telenovelas, hasta sistemas educa- tivos, selección de contenidos en carreras universitarias, doctrinas y/o informes supuestamen- te científicos, doctrinas de fe y directrices religiosas de diversas iglesias, noticias manipuladas o en la publicidad.
i) Anticooperación “solidaria”
Se define como el conjunto de aquellas actuaciones de ayuda internacional al desarrollo o simplemente catalogadas retóricamente como cooperación internacional, determinadas por actores del Norte (agencias estatales, ONG, fundaciones empresariales, QUANGOs...), cuyos resultados no sean positivos para las poblaciones del Sur. Esto puede ocurrir por ejem- plo con las ayudas condicionadas a políticas de ajuste estructural, como el programa europeo
aid for trade, con la la ayuda reembolsable, o en aquellas dirigidas a objetivos comerciales, geopolíticos o de imagen del donante5.
4.5. ¿Cuál es el origen de la anticooperación?
Como ya se ha señalado, unas y otras formas de anticooperación responden a una lógica de fondo. ¿De qué lógica se trata? Una vez analizadas formas diversas de anticooperación, anali- zados los conflictos suscitados se entrevé por inducción que concuerdan con la búsqueda por parte de grupos de interés del Norte de tres necesidades metabólicas del Norte propias liga- das al carácter capitalista de las economías y el sistema de valores en las que nacen y se de - sempeñan.
La primera es la necesidad del Norte de acceder y asegurar el suministro de materias pri- mas (hidrocarburos, soja, minerales) y/o manufacturas que requieren mano de obra inten siva y barata, y cuyos costes de suministro y ambientales deben ser menores que el de los países centrales. Las economías del Norte son sensibles y/o vulnerables según el caso a los cortes de dichos suministros.
En segundo lugar, aquellas empresas y recursos propiedad de empresas transnacionales requie- ren de seguridad jurídica transnacional, un régimen comercial favorable, y por lo tanto deben impulsarlo en el país de destino (aunque sólo sea para ellas y no para las empresas locales).
En tercer lugar, las empresas transnacionales con base en el Norte requieren expandirse hacia nuevos mercados de consumidores, especialmente cuando los del Norte desarrollado ya están saturados. No se trata sólo de una estrategia ofensiva, sino también defensiva, como cuando los exmonopolios públicos españoles zarparon a América Latina y adquirieron empre-
5. Puede encontrarse la idea desarrollada en el artículo “¿Por qué al Norte le gusta ‘ayudar’? ¿A qué se refieren los países ricos cuando hablan de ‘cooperación’?” (Llistar, 2007).
sas recién privatizadas para defenderse de operaciones de adquisición de empresas de tama- ño superior de otros países centrales. Las transnacionales requieren también de plataformas comerciales y paraísos fiscales para expandirse hacia terceras economías y rebajar sus costes fiscales en lo que se ha venido a llamar esquemas transnacionales de fiscalidad creativa.
Como mecanismo ejemplo de dichas lógicas, si se analiza cómo se produce la generación de deuda externa, es fácil observar que ésta se encuentra directamente relacionada con los ins- trumentos previstos por los gobiernos del Norte para favorecer la internacionalización de sus empresas transnacionales ante la competencia capitalista internacional. Por este lado, deuda externa, inversión extranjera y comercio internacional, están entonces orgánicamente vincu- ladas. Por supuesto que se superponen voluntades. La del empresario de un país periférico que busca como cerrar una operación comercial con una empresa del Norte, el empresario del Norte que busca reducir el riesgo político y comercial de una operación en un país del Tercer Mundo, y el de sendos gobiernos por aumentar su producto interior y generar ingre- sos fiscales. Sin embargo la decisión de ejecutar el proyecto suele tomarse en la matriz empre- sa del Norte en acuerdo con su Gobierno, ya que el acceso de estos suele ser mucho mayor que los de los dos agentes involuctados en el Sur.
Otro ejemplo es el de la propia ayuda oficial al desarrollo, eventualmente condicionada a intereses de mercado o geoestratégicos como los que se ponen en juego para complacer paí- ses que han de asegurar el suministro de determinadas materias primas estratégicas como lo es el gas, el petróleo o algunos minerales que son clave para la vida de los ricos. ¿Por qué sino existe tanta coincidencia entre los intereses geoestratégicos de los países del Norte y los flujos de ayuda internacional? Turquía por citar un caso, es el país que ha recibido el mayor crédi- to FAD de la historia de España. Lo recibió justo cuando la Administración Aznar llevaba a cabo la mayor operación de presión internacional durante los días previos a la invasión de Iraq, coordinada con la estrategia militar de Washington para conseguir el visto bueno del Gobierno turco a la invasión referida (Gómez-Olivé, 2004).
Así pues, tal y como se argumenta más ampliamente en el libro precursor de esta tesis, el daño no se produce por lo general por maldad y dolo entre aquellos que lo originan. Ya hemos dicho que sin escoger correctamente la escala de análisis adecuada es posible convivir entre cortinas de humo que borren las consecuencias de determinadas políticas ni cualquier otra acción colectiva. Todavía más cuando la complejidad invita a pensar que se trata de rela- ciones causa-efecto que en realidad no puedan existir, porque no exista linealidad ni por tanto predictibilidad. Que no es posible calcular el resultado de una actuación. Postulamos por el contrario que en general el daño (la anticooperación) se producen como colateralidad, como acto no buscado, resultado de la consecución de un objetivo tercero a priori legítimo. En la parábola de la vaca, aparece legítimo que el ganadero quiera ganarse la vida o alimentar a su familia. El problema es que la vaca puede como sistema tener sus propios objetivos vitales. El ganadero acaba matando la vaca no por sádico “matavacas”. Pero sí requiere asumir un grado de autoinmunización moral que justifique porque de otro modo terminará dejando el oficio. En cierto modo quien decide emprender la ocupación de Iraq y todo lo que ello supone, pro- bablemente asuma que habrá bajas colaterales, en el peor de los casos millares de víctimas civiles inocentes. Sin embargo lo asumirá con mayor o menor preocupación como mal menor a un mal que considere mayor, no necesariamente para el colectivo pero tal vez para sus inte- reses.
También es cierto que no en todos los fenómenos de anticooperación se conocen ni prevén las colateralidades que producirá determinada actuación colectiva. El desconocimiento puede provocar que agentes provoquen importantes problemas sobre terceros que de conocerse pudieran inhibir al sujeto interfiriente. Por lo que pueden situarse dos actitudes morales dis- tintas: la que actúa conociendo los daños que pueden producirse, y la que no los conoce.
A lo largo de estos años de conceptualización y de presentación en foros de estos postulados (en más de cien oportunidades), la imagen que mejor ha conseguido recoger el mensaje es esta de Nano del año 2000 en la que se muestra un comensal bien proveído que en su voraz menes- ter se desprende de los huesos que a miles de kilómetros terminan sacudiendo la cabeza de alguien que ni tan siquiera dispone de comida. Se observa que no existe dolo, aunque sí dolor.
De modo que puede llegarse a la conclusión que uno de los causantes de la anticoopera- ción es un cierto desconocimiento de las relaciones causa-efecto transnacionales que suelen producirse en cadenas que separan a unos actores y otros en miles de kilómetros. Un segun- do causante, es una cultura insuficientemente empática que, como el ganadero con la vaca, se ampare en la superioridad de la propia legitimidad para imponer su propia lógica y asumir el sufrimiento de terceros.
Posiblemente haya algo de las dos en las relaciones de antaño entre el Norte y el Sur globales. Una vez hemos introducido los conceptos de interferencia y anticooperación, fundamentada la necesidad de su concepción, descritos sus elementos constitutivos, planos de actuación y intro- ducida su lógica, debemos concluir este capítulo tratando de incorporar algún tipo de medición de su abasto por medio de indicadores. Para terminar, se señalarán algunas coincidencias y dife- rencias con un dispositivo teórico hermano, el de coherencia de políticas para el desarrollo.