Al no contar con un registro audiovisual, describimos lo que percibimos de las niñas durante las pruebas, con base en lo que fue sucediendo a lo largo de las mismas.
Niña 1 María A.
Durante la aplicación de la prueba María quiso manejar el ejercicio, jugaba con las láminas y aunque respondía algunas de las preguntas que se realizaron en torno a las láminas, su atención se dirigió más a lo que se mostraba en las láminas; sin embargo, se pudo rescatar que existe cierto conocimiento sobre las emociones básicas, se pudo observar que la niña tomaba con cierta frecuencia la cara de llanto y aunque no se puede deducir que existe una conexión entre el tomar de manera constante una de las expresiones y su relación con la mamá, fue un aspecto notable en la prueba. Durante la prueba María se mostró evasiva con la mayor parte de las preguntas que hacían relación a como ella se sentía frente a la situación descrita en las imágenes y sus expresiones faciales fueron neutras o tendientes al desagrado. Su nivel de atención ante la prueba fue muy corto, lo que generó cerrar el ejercicio y cambiar de dinámica para conocer un poco más acerca de la relación de la niña con la mamá. Es muy notable el liderazgo de María Ángel ante cualquier situación, es una niña muy segura de lo que hace y no necesita la aprobación del adulto. Se evidenciaron durante la prueba, aspectos propios del desarrollo de los niños a esta edad como los juegos imaginarios, primeras palabras escritas, dibujo de figuras, juegos y personajes imaginarios, reconocimiento de lo que otros dicen de ella. A nivel emocional es una niña que expresa abiertamente el desagrado por lo que no le gusta y da muestras de tener temperamento fuerte.
Se tuvo la oportunidad de ver la entrega de la niña a la mamá en horas de la tarde, lo que permitió tener un panorama más amplio de su relación con la niña, se logró observar que existe una muy buena relación, sin embargo, es muy visible que la
mamá de María Ángel no tenga cierto auto control, sobre la personalidad inquieta de la niña.
A nivel general María Ángel, cuenta con los cuidados básicos, de salud, alimentación y educación, lo que fortalece su desarrollo cognitivo y emocional, sin importar su situación de encierro.
Niña 2 Sofía:
Durante la aplicación de la prueba se pudo observar que Sofía reconoce las emociones básicas, de igual forma se logró percibir que su periodo de concentración es adecuado para su edad, estuvo atenta a cada pregunta escuchando y contestando desde sus respuestas que siempre fueron positivas y relacionaban las láminas con sus cuidadoras. Por un tema de tiempo la prueba se aplicó en presencia de la mama, lo que permitió observar el nivel tan alto de protección que existe entre las dos.
Se percibe dentro del ejercicio que la niña, aunque es callada, establece relaciones acordes al contexto, un vocabulario acorde a su edad, su nivel de atención es bueno, lo cual le permitió cerrar la aplicación de la prueba sin dificultades. De igual manera se observó que a nivel general Sofía, cuenta con los cuidados básicos, de salud, alimentación y educación, lo que fortalece su desarrollo cognitivo y emocional, sin importar su situación de encierro. A nivel emocional durante la prueba percibimos una niña con un temperamento apacible, con una disposición abierta frente al ejercicio y una relación de cercanía importante con su madre. DISCUSIÓN:
Los niños y niñas que por circunstancias diversas, permanecen en espacios de reclusión, cuentan con espacios de recreación, de formación, con una buena alimentación, con vinculación a salud, condiciones básicas y en ocasiones mejores que los niños y niñas que se encuentran de manera extramural.
Teniendo en cuenta la importancia de la madre en los primeros tres años de vida, permanecen en contacto con ellas en la noche, donde el vínculo afectivo se estrecha, proporcionando los elementos necesarios para el buen desarrollo integral en esta etapa.
Sus condiciones de habitabilidad son básicas, teniendo en cuenta que los espacios de encierro buscan generar seguridad, sin embargo esto no tiene nada que ver con que las condiciones de vida sean precarias, cuentan con espacios de recreación al interior de los patios, con elementos didácticos y de juego que permiten el desarrollo normal de un niño en esta etapa.
Durante el día son entregados al jardín de establecimiento de reclusión, espacios que cuenta con profesionales de la educación, personal idóneo no solo en el cuidado básico de los niños y niñas en esta edad, sino con competencias en el desarrollo, cognitivo, emocional y social.
En la noche son entregados a sus madres, para su descanso y para afianzar los lazos con el niño o la niña.
Si existe un soporte familiar adecuado, los fines de semana salen del establecimiento en compañía de quien asigna la mama, para su cuidado y protección durante esos, cuando no cuentan con este soporte, existe dentro del establecimiento el plan padrino, donde personas ajenas al círculo familiar, luego de entrevistas para conocer la dinámica familiar de la persona interesada en ser padrino del menor se entregan de igual forma los fines de semana.
Luego del trabajo de campo realizado, se pudo observar que son niños que cuentan con un soporte emocional fuerte, no presentan ningún tipo de dificultad para relacionarse, su desarrollo emocional y social es normal y se nota que como cualquier niño o niña cuenta con características particulares, según su crianza y su relación con sus padres.
El vínculo generado durante este tiempo, es muy similar al que se presenta con madres que se encuentran en otras situaciones, comportamiento que
está muy ligado a las pautas de crianza vividas por estas mujeres, ya que se presentan dos tipos de vínculo el apego inseguro donde la niña o el niño no quiere separarse de la madre en ningún momento, así como también el apego seguro donde sin problema van al jardín o se alejan de la mama sin problema.
CONCLUSIONES
Se evidenció durante las pruebas con las niñas con madre en reclusión, expresiones emocionales que denotan elementos del apego seguro como la confianza, un buen vocabulario y manifestaciones abiertas de sociabilidad.
Las niñas que participaron en la prueba evidenciaron un reconocimiento adecuado para su edad entre la emoción y la situación relacionada con el apego.
A pesar de estar dentro de la reclusión, el hecho de asistir a un jardín infantil regulariza desde el ámbito escolar la vida de las niñas, brindándoles en este caso específico un ambiente adecuado para su desarrollo.
Los vínculos afectivos y el apego generados entre las mamás en condición de reclusión y sus hijos, tienen una base importante en las historias de vida y en los vínculos afectivos logrados por cada una de ellas en su entorno familiar.
El desarrollo emocional de los de los niños no evidenció en los participantes aspectos negativos o particulares por el ambiente de reclusión, ya que las mamás generan estrategias de protección al entorno para mantenerlas alejadas de situaciones negativas propias de los espacios de encierro.
La labor realizada por las docentes del ICBF y los funcionarios responsables por parte del INPEC, es significativo con los niños, proporcionando espacios de trabajo pedagógico, pero también dándole un espacio importante a los procesos afectivos importantes en esta época.
El ambiente del jardín de la reclusión El Buen Pastor es adecuado, con condiciones físicas de higiene, ventilación e iluminación apropiadas, así mismo el equipo integral de profesionales evidenció en su descripción conocimiento y manejo del proceso académico y convivencial de las niñas.
Al encontrarse limitadas por el espacio, algunas mamás generan en los niños un apego inseguro, buscando llenar en esos cortos tres años que permanecen en el establecimiento, el vacío que se presentará al momento de su salida definitiva.
El afecto recibido por las niñas con ausencia de progenitor forzada por reclusión en estos tres primeros años de vida, es un factor de resiliencia que contrapesa el ambiente de hostilidad a que pueden verse expuestas las niñas.
La entrega de las niñas al ICBF a los tres años es un evento que genera estados emocionales complejos y agudos antes de que suceda, y a pesar de que las mamás preparen a sus niñas, las niñas también son expuestas a un cambio drástico que incluso puede dar lugar a un proceso de adopción.
Las madres y cuidadoras valoran y reconocen la necesidad de recibir mayor capacitación sobre el tema de la orientación emocional y afectiva durante la estancia de las niñas en la reclusión.
Es necesario seguir explorando esta condición de infancia en pro de ofrecer herramientas que surjan de lo teórico, pero que puedan trascender en lo
práctico al generar en las madres en reclusión, un reconocimiento de la importancia que el manejo adecuado de sus emociones y la regulación de las mismas con las niñas, puede traer para contrarestar los efectos negativos que esta condición genera en el desarrollo emocional propio y de sus hijos.
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