CAPÍTULO I. Fundamentación teórica
1.2 Artículo 11 de la ley del Anciano
1.2.1 Los Ancianos
Son considerados como ancianos o adultos mayores a las personas que generalmente se cree que han terminado su vida laboral por su ámbito de su fuerza física, también se considera como última etapa de la vida, en el Ecuador en la Constitución establece que son consideradas como personas adultas mayores todos aquellos que han cumplido los sesenta y cinco años de edad.
En nuestra historia Incaica se consideraba a las personas adultas mayores que tenían un rol de gran importancia dentro de la sociedad pues eran considerados como la transmisión de conocimientos, estos de manera oral, a las generaciones siguientes como una forma de conservar su cultura, idioma y tradiciones, y debido a estos conocimientos tenían un nivel jerárquico de gran importancia y de
22
esta manera haciéndose merecedores del respeto y las admiración de las personas que los rodeaban.
El envejecimiento en la población es un fenómeno global que está enmarcando el siglo XXI, en nuestro país existen 1.049.824 personas mayores de 65 años, es el equivalente al 6,5% de la población total de nuestro país y con el transcurso de los años esta cifra seguirá aumentando por lo que para el 2020 se estima que será el 7,4% de la población por lo que se busca garantizar una vida digna para estas personas14.
Se debe tomar en consideración y explicar lo que es la familia, iniciando desde su etimología ya que la palabra familia proviene del latín FAMILIAM, que quiere decir grupo de siervos y esclavos patrimonio del grupo de la gens o FAMULUS, conjunto de personas que se alimentan juntas en una misma casa. Con esta etimología podemos decir que la familia en un grupo de personas con un origen de una agrupación civil y consanguínea para crear un patrimonio y convivir en una misma casa.
La familia es el núcleo de la sociedad dado que es la institución de la humanidad de manera más antigua y primitiva, se dio con la finalidad de apoyarse y defenderse de manera recíproca como manera de sobrevivencia del medio en el cual se rodeaban y que se siga manteniendo la especie humana salvaguardando sus funciones primordiales que a través de la evolución han cambiado y hoy en día son sociales, culturales, económicos, entre otros.
De manera internacional también se ha buscado integrar a la familia para un apoyo mutuo, en tal virtud en la Declaración de Americana de los derechos y Deberes del Hombre en el artículo 30 sobre los deberes para con los hijos y los padre manifiesta que toda persona tiene el deber de asistir, alimentar, educar y amparar a sus hijos menores de edad, y los hijos tienen el deber de honrar siempre a sus padres y el de asistirlos, alimentarlos y ampararlos cuando éstos lo necesiten15. Con lo antes dicho, ya se tiene bases internacionales que han
14 Ministerio de Inclusión Económica y Social (2014)
23
sido también adoptadas en nuestro país tomando como fundamento a la familia como un pilar fundamental de la sociedad y de ahí que los deberes ya no son solo de los padres hacia los hijos, sino también viceversa, es decir de los hijos hacia los padres.
No solo la ley nos debe obligar a cuidar de nuestra familia, sino debería ser un deber de acuerdo a nuestros valores morales y éticos por el hecho de ser seres humanos nos corresponde el cuidado y protección para los ancianos, este debiendo ser con un lugar idóneo para que tengan su vida cotidiana para su desenvolvimiento normal, el sustento monetario que es el tema tratado, este para que puedan cubrir sus necesidades primordiales como son el de la alimentación, medicinas, entre otros que dependen de una estabilidad económica y debe ser acompañada por el afecto sentimental.
Se debe tener en consideración que los ancianos dependen no solo de la estabilidad económica y sino también afectiva, ya que por su avanzada edad pueden padecer de alguna enfermedad que necesita un cuidado y tratamiento para garantizar su derecho a la salud tanto física como psicológica, este siendo de manera idónea cuando es entregado por personas de su entorno familiar para lograr una equidad generacional y se anticipen a los cambios en estructura por edad de la población, en especial su envejecimiento.
Según datos del Ministerio de Inclusión Económica y Social (2014), sólo alrededor del treinta por ciento de los ancianos habitantes en la República del Ecuador, gozan con la asistencia de sus familiares para realizar sus actividades cotidianas y de cuidado personal, dentro de estos datos también destaca que casi un cuarto de la población total de adultos mayores han sido víctima de algún tipo de violencia y de negligencia o abandono de su cuidado, este maltrato proviene en la mayoría de los casos de sus mismos familiares y el mayor problema es que no tienen un gran impacto en la población, debido a que el abandono se aborda únicamente desde el punto de vista social y no desde la perspectiva jurídica que demanda16.
24
Con lo expresado en líneas anteriores se puede establecer que a pesar que los adultos mayores en pocas ocasiones reciben la ayuda de sus familiares, también han recibido algún tipo de violencia que estos les ocasionan convirtiéndose de esta manera en un problema social que cada vez debe seguir regulando nuestra legislación tanto en el ámbito civil como penal y crear medidas de seguridad para que estos hechos disminuyan y de ser posible que no se den estos actos de violencia contra los ancianos que son personas vulnerables.