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ANEXO MONDO:

In document Los Cinco Grados Del Despertar (página 76-89)

Preguntas de los discípulos y respuestas del maestro.

El pensamiento pasa por todo, todo es pensamiento, esta campana es pensamiento. Comprender el espíritu es comprender que todo es pensamiento, el pensamiento se materializa en objeto. El espíritu es conciencia y energía, y cuando esta conciencia pasa por el cerebro, se convierte en pensamiento, se convierte en creatividad.

Somos dioses, cada uno de nosotros es dios, hemos creado todo, eso es lo que el hombre debe comprender ahora, en el alba del siglo veintiuno, cuando el ser humano maneja las energías divinas, sobrehumanas, por ejemplo la energía atómica, Internet. Incluso el dinero ahora es virtual. Se tiene la impresión de estar en un mundo totalmente materialista, pero el origen de la materia es espíritu y la materia, ella misma, se vuelve espíritu.

El ser humano no puede escapar a esta ley.

Para manejar estos tiempos modernos, el espíritu humano debe crecer, debe abrirse, debe comprender, y es esto reencontrar su naturaleza de buda. No es un dogma, es algo real. Si las personas comprenden que es real, van a decir: “¡Pero es fabuloso, voy a hacer zazen inmediatamente!” Porque zazen es la actualización directa de nuestra naturaleza divina. Es verdad que es muy difícil de comprender, como lo hizo el sexto patriarca, un superdotado, lo comprendía por intuición, estaba muy cerca de comprenderlo y su maestro, el quinto patriarca, lo ayudó, con algunos pequeños reglajes. Mientras que al lado estaba el shusso, jefe de los monjes que hacía zazen todo el tiempo, decía que había que hacer zazen todos los días para purificar su espíritu, para limpiar el espejo. Y cuando el sexto patriarca vio el poema de Jinshu, dijo: “Pero no, ya somos Dios, no hay necesidad de purificar nada, basta con tomar conciencia.”

Y cuando haces zazen, el cuerpo ayuda a revelar el espíritu en la medida en que te hartas. Cuando te reúnes con tu espíritu, cuando reencuentras tu naturaleza, te ríes ante el dolor de tu cuerpo y del cuello, tu cuerpo no ve ya la utilidad de sentir dolor para llamar la atención sobre él.

Es como en el Hokyo Zanmai, ha sido repetido un millón de veces de todas las maneras posibles. Cuando Tozan se miró en un río, vio su rostro y comprendió. ¿Qué es lo que comprendió? Él dijo: “Este reflejo es yo”, y el cuerpo es un reflejo. En zazen te puedes decir lo mismo: este reflejo es yo, sí, este cuerpo es yo, pero yo no soy ese cuerpo, estoy más allá, soy Dios, mi verdadera naturaleza es divina. Entonces él comprendió: “Este reflejo es yo, pero yo no soy el reflejo.” No soy yo el reflejo, es él el reflejo. Entonces, este orden es importante, esta jerarquía es importante. Yo digo a mis discípulos: intenten encontrar su espíritu, intenten comprenderse a ustedes mismos, entonces miren al interior. Cuando llegan al interior, dicen: “Yo quiero hablar con el jefe, ¿quién es el jefe, quién es el responsable ahí adentro?” No hay que dirigirse a los subalternos.

En el zen, se habla de: ni rechazar ni mantener. A fuerza de observarme, tengo la impresión que 99% de mí es locura. ¿Cómo hacer para no rechazar, y cómo hacer para vivir con esto?

El reflejo humano ancestral es atrapar o escapar, es un reflejo de vida, de sobrevivencia, es un reflejo genético. Las personas dicen: “Hay que ser mushotoku”, yo les digo: “No es posible, el hombre no está hecho para ser mushotoku”, porque, ¿qué los dirige al interior? Es la genética, nuestra genética está más allá de todos los razonamientos, hay que salvar su pellejo, desde hace millones de años, las células del hombre están programadas para salvar su pellejo, entonces no es mushotoku. Hay que sobrevivir, hay que ser más fuerte, hay que poder comer, no hay que hacerse matar por

alguien más fuerte, esa es la regla. La parte animal de nosotros mismos no va a decir: “Tengo que ser mushotoku”, porque estaría en contradicción con ella misma.

Pero nuestra verdadera naturaleza es mushotoku, lo es ya, no tiene necesidad de convertirse. Entonces, lo que hay que hacer en zazen, es reencontrar nuestra verdadera naturaleza, descubrir nuestra naturaleza divina. Esta naturaleza, efectivamente, no corre tras de nada, porque ella es Dios, es todo. Dios no corre detrás de nada porque ha creado todo.

Entonces, no intenten comprender el espíritu con el animal, intenten volver divino al animal, vuestro animal, vuélvanlo divino, díganle: “Eres mi creación, te amo, yo te he creado, gracias a ti puedo vivir en tanto que Dios la experiencia humana, la experiencia material.” Entonces, hay que aceptar también a su animal, tiene grandes cualidades. Más que adoptar a un perro, hay que adoptarse a sí mismo.

Frecuentemente, es el animal en mí que me dirige, es terrorífico.

Sí, es eso, se ubican las cosas en sentido inverso. Nuestro origen es divino. Gen, el origen, es Dios, no es el hombre, y nosotros nos ponemos en la posición más inferior y nos decimos: “Voy a intentar comprenderlo todo y organizar todo a partir de allí.” No, no, hay que regresar a su origen, eso es el zen, y es eso lo que enseña el sexto patriarca.

Tú, el animal humano, especie de simio, ¿quieres hacer meditación? No estás hecho para eso. Evidentemente, dijo eso para educar a las personas, no dijo que el zazen era malo, dijo: “No sirve para nada, pueden hacer diez mil años de meditación, no llegarán a nada a partir del animal.” Sin embargo, el zazen es un método directo y eficaz si comprenden vuestra verdadera naturaleza.

Es cierto que tengo la impresión que sólo en el zazen me siento un poco menos loco, cuando estoy verdaderamente centrado en el fondo de mí.

La única locura que puede haber es apegarse al pensamiento, apegarse a ciertos pensamientos. Por ejemplo, si decimos: “Soy Dios”, estamos locos, porque es una concepción, un pensamiento. Dios no piensa que es Dios, porque lo es. ¿Cómo curarse de la locura? Basta con hacer silencio al interior, es todo. Si son capaces del silencio mental, pueden ser tan huevones como quieran, no importa, desde el momento en que pueden detenerse cuando quieran. ¡Stop! Si detienen el pensamiento al segundo, así, automáticamente, van a ver que vuestros pensamientos no son nada, ilusión, fantasmagoría. Qué silencio, qué paz, entonces no están locos. Eso es.

Una persona se prosterna tres veces delante del Maestro Kosen en signo de respeto, esta prosternación se llama en japonés “sampai”. Haciendo sampai, me vino una pregunta: ¿por qué no se pronuncia el “gyo” al comienzo del Hannya Shingyo?

El verdadero sampai elimina toda duda, todo pensamiento, toda pregunta. Entonces si te viene una pregunta haciendo sampai, es que no lo haces correctamente. El sampai es la médula del zen, es muy importante y es una gran medicina. Al mismo tiempo, es el respeto por el abandono del cuero y del espíritu, el despojo total de todas las ideas.

Pongan atención, porque se hacen ceremonias todos los días, e incluso si el sampai es cansador, esta ceremonia no debe volverse una rutina durante la cual se piensa en otra cosa, hay que vivir verdaderamente estos gestos que nos enseñó el Maestro Deshimaru, no se trata de hacer igual que las ceremonias japonesas, pero hay que hacerlo con el espíritu. El sampai es el pensamiento absoluto, son las acciones

transmitidas por los grandes maestros y son radicales, te lo digo, muy eficaces. Entonces, mejor toma conciencia del sampai, es más importante que la pregunta que acabas de hacer.

Muchas personas preguntan el significado de la ceremonia: es la plegaria por el gesto.

Escucho lo que dices acerca de la conciencia, dices que la conciencia es energía. Digo que la energía es conciencia.

OK. Voy a girar la pregunta de esa forma, para expresar los puntos que no veo completamente: para ti, ¿en qué se convierte la conciencia y qué es la conciencia durante el kalpa del vacío, cuando no hay nada?

Cuando no hay nada hay solamente la conciencia, porque nada no existe, ¡muéstrame nada! Está explicado en el Hannya Shingyo: la nada es el motor, el rodamiento de alguna cosa, pero no existe en sí mismo. Entonces el kalpa del vacío es solamente el espíritu, pero cuando el espíritu es uno, no tiene conciencia de sí mismo, no puede tener conciencia de sí mismo, la conciencia no es más que un espejo. Cuando la conciencia espejo aparece, entonces aparecen el tiempo y el espacio, el tiempo de mirarse en el espejo y que el reflejo nos regrese: “Yo existo”, esa es una conciencia fenomenal. En el origen, hay nada, pero nada no es nada.

¿Para ti, la conciencia es eterna?

Sí, sí, la conciencia es eterna, no hay más que eso. No existe más que la conciencia, incluso si es inconsciente de ella misma, y es por eso que Dios ha creado al hombre, se jorobaba, quería tener conciencia de sí mismo, divertirse, vivir. Bueno, es una imagen, una metáfora. Y es a partir de esa conciencia absoluta, silenciosa e inconsciente, si quieres, que fuiste creado, es nuestra raíz – y no a partir del mono. Entonces, no hay que partir del fenómeno, no hay que partir del hombre, hay que partir del origen porque el origen es nuestro, es de nosotros, es mío, como dicen los críos. ¿Por qué los niños, cuando son pequeños llegan, dicen: “Es mío”? Porque todo es de ellos, el origen es ellos, lo saben aún. Más tarde, los padres le enseñan a definir las cosas: esto es un despertador, esto es un cojín, esto es una alfombra, esto no es tuyo, es del otro. Poco a poco, va a ordenar todo eso como siendo la realidad, y lo que él piensa que es la realidad, en verdad se lo han enseñado, se lo ha impuesto la sociedad, la familia, y a los tres años lo ponen en la escuela: “Te vamos a explicar lo que es la realidad”, pero no es la realidad. Y entonces, la vía espiritual es regresar al origen y allí, re-entender de dónde vienen todas las cosas. Pero sí, sí, eres conciencia, es maravilloso. Justamente, hay que practicar la física no viendo las cosas como fenómenos exteriores. Pero de todas formas, lo queramos o no, lo sepamos o no, la luz es conciencia, inteligencia, desde el origen.

De acuerdo. Si reemplazas conciencia por energía, el único problema es que de hecho, cuando se utiliza el término conciencia, hay estas dos cosas: cuando estamos vivos, cuando tenemos conciencia de las cosas, y está la conciencia de la que tú hablas.

Hablo así porque hago zazen. Las personas que no hacen zazen no conocen esta conciencia. Hay muchas conciencias diferentes: por ejemplo, el pensamiento silencioso,

que es aún una conciencia. Porque puedes estar muy bien sin pensamiento, pero tener conciencia, es aún una conciencia espejo.

En la conciencia absoluta no hay ego, no hay conocimiento, no hay nadie porque ella es la totalidad, es Dios, e incluso si esta conciencia es nuestra, nadie puede declarar nada en esta conciencia absoluta.

“Somos” pero no podemos “tener”, quiero decir “ser o tener conciencia”, de hecho los maestros lo dicen. Keizan dice: “Nadie puede ver la cima de la montaña”. No se puede ver, no se puede conocer, pero es nosotros. Lo sabemos inconscientemente, es nuestro origen. Es eso, hay que tener un poco de sensibilidad, hay que tener un poco de feeling, y mucha fe. Es extraño, porque a veces releo los kusen de hace cuatro, cinco, seis años, y me digo: “¡Mierda, dije eso hace seis años!”. Mientras que no lo había aún comprendido, lo decía ya, entonces ya lo había comprendido, sin saberlo, ¡es sorprendente! Lo sabemos, lo conocemos, no inventamos nunca nada, pero nos acordamos de cosas que conocemos desde siempre…

Y ahí está lo importante del zazen, es que nos pone en afinidad con nuestro espíritu original, pero no hay adquisición. Si nos abrimos, aquí y ahora, podemos reencontrar esta conciencia porque es eterna, pero no es un dogma. Entonces, el zazen nos refresca la memoria. En este sentido, el poema de Jinshu “Hay que quitar el polvo del espejo”, era igualmente exacto.

Por ejemplo, cuando estoy fuera del zazen o de las sesshin, si alguien viene a interpelarme acerca del zen, me cuesta mucho hablar de ello, porque no estoy completamente en ese plano, pero si visten el kolomo, el kesa, hacen zazen, entonces reencuentran su naturaleza de buda, fue siempre suya. Es muy interesante, ese kalpa de

ku que toma conciencia de él mismo.

Es el mismo problema si tomas el kalpa de ku, no tienes más que energía, pero no materia, entonces no puedes saber nada en ese kalpa. En la conciencia de todos los días, en la materia, esta conciencia existe, pero es imposible de captar. Sin embargo, en seguida, cuando ella existe, se manifiesta en nosotros.

Sí, es volviéndose a sí misma que esta conciencia infinita se encuentra al centro y de golpe ¡yo existo! Y es por la desmultiplicación, es por el fenómeno del espejo que tomamos conciencia, es por eso que el tiempo existe. Es por que tenemos ganas de tener conciencia que nos damos los medios. ¿Y por qué se nace? Es así, nos hemos dado los medios, no podemos ir al mundo material si no nos damos los medios. Y entonces, no es una involución, es una experiencia, y va en los dos sentidos: vamos hacia el mundo espiritual, pero el mundo espiritual va hacia lo material y lo limitado. Lo ilimitado se materializa en lo limitado, es una hazaña maravillosa. Los dos deben descubrir. Veo esto así, es mi principal motivación, no tengo muchas preocupaciones. Como se dice en el zen: estoy sin asuntos pendientes. Estar sin asuntos, ¿qué quiere decir? ¡Holgazaneo! ¡Ah, ah ah!

La postura

Cuando comenzamos la práctica de la meditación zen, el zazen, lo material predomina sobre lo espiritual, es completamente específico a esta práctica. Las directivas enseñadas son muy concretas: la postura, el cuerpo, la toma de conciencia brutal de la parte material de nosotros mismos. Durantes muchos años, el Maestro Deshimaru no nos enseñó otra cosa más que los puntos importantes de la postura corporal.

En seguida, de este rigor material, surge un despertar en la experiencia de lo espiritual.

Los tres puntos de la práctica del zazen a profundizar son: la postura, - nuestra relación con nuestro cuerpo físico, corregir, mejorar, equilibrar, estabilizar, relajar, abrir su postura - en seguida la respiración, que es el secreto más importante del zen, al final, la actitud del espíritu concerniente a la realidad sobre la percepción, la conciencia, el pensamiento y el no-pensamiento.

Son los tres puntos importantes, no solamente de la práctica, sino de nuestro ser, porque finalmente la postura de zazen es nuestro ser absoluto, es tomar contacto, regresar a nuestra naturaleza original.

¿Qué es esta naturaleza original? Es nuestra naturaleza divina, nuestra naturaleza de antes del nacimiento, de más allá de la muerte, el lado absoluto de nosotros mismos.

Pensamos que nuestra vida cotidiana es la realidad, pero de hecho en la vida cotidiana no vemos más que una pequeña parte de la realidad, una parte fragmentada como en un sueño, estamos atrapados en el sueño, nos falta conciencia global de las cosas. Cuando hacemos zazen, podemos captar nuestra existencia en su globalidad, tomar distancia y ver la totalidad de los aspectos de nuestra vida. Efectivamente, esta postura, esta práctica que existe en la humanidad desde hace miles de años, mucho más allá del budismo, no es fácil, es un poco dolorosa. Es completamente normal, porque es un acercamiento no imaginario sino real de las cosas, entonces, ¿cómo podría no pasar en un momento dado por la sensación aguda y concreta de nuestro ser material y conciente? No es un parecido, no se imagina el cuerpo, está verdaderamente allí, es verdaderamente nosotros, y es a partir de esta base que vemos en seguida otros aspectos, otras dimensiones del cuerpo, quizás mucho más confortables o agradables.

Comencemos por los puntos de la postura: las piernas están cruzadas en loto o medio-loto – se puede soltar mucho más fácilmente si se practica en loto porque el circuito está cerrado – se pone la mano izquierda sobre la mano derecha, los pulgares se juntan sobre la línea media de las manos, forman una línea horizontal, las manos forman un óvalo, ubicadas contra el vientre. Mentón entrado, nuca estirada, hombros relajados, vientre basculado, se trata de encontrar un equilibrio entre la presión de las rodillas sobre el suelo y la presión de las nalgas sobre el cojín, de hecho sobre estos tres puntos se debe apoyar con la misma fuerza. Los ojos están bajos, posados a un metro delante de uno sobre el suelo, la boca cerrada y las mandíbulas en contacto, la punta de la lengua detrás de los dientes contra el paladar, se respira por la nariz; nariz y ombligo en una misma línea vertical, orejas y hombros en un mismo plano, espalda derecha como un precipicio, los codos ligeramente separados del tronco.

Lo importante es mantenerse en un equilibrio que no requiera acción y para detener la acción del cuerpo hay que mantenerse en una posición estable, intentar al máximo utilizar la fuerza de inercia y la atracción terrestre para posicionarse. Hay que encontrar un equilibrio en el cual se pueda abandonar, esto es, relajar el cuerpo a nivel de las articulaciones, en particular las de los tobillos y las rodillas, relajar bien las pantorrillas, los muslos, las articulaciones del fémur, los músculos de las nalgas, relajar los hombros, los codos, los brazos…

Hubiéramos podido acostarnos en una cama, hubiera sido más confortable, pero al mismo tiempo, es muy importante estar totalmente despierto. Es la única postura, la única actitud en la cual las ondas del sueño profundo y las ondas de la vida cotidiana, ordinaria, se expresan en el cerebro al mismo tiempo; normalmente, es lo uno o lo otro, estas dos realidades no cohabitan.

Los ojos deben permanecer entreabiertos, y la mirada puesta a un metro sobre el suelo delante de ustedes, no vale la pena fijar un punto particular, tengan una visión no focalizada, sin mirar nada, abandonar.

En general lo propio del zazen es suspender el funcionamiento de los cinco sentidos: la vista, el olfato, el oído, el gusto, el tacto; pero sin embargo continúan existiendo, no es porque dejamos de utilizar el oído que no se oyen cosas, pero no las escuchamos intencionalmente, no es porque dejamos de utilizar la vista que no vemos nada, pero no se mira nada en especial.

Hablé de los cinco sentidos, pero hay un sexto que es el pensamiento. Cuando

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