Capítulo 2 Marco Teórico
2.1 Antecedentes de las competencias
El término competencia surge en el ámbito industrial en donde los términos estándar y calidad son frecuentemente empleados en la fabricación de productos con las mismas características y propiedades sin posibilidad alguna de presentar fallas, ya que son descartados al ser sometidos por estrictos controles de calidad y vigilancia. Al ser controlados y vigilados, las variables que los conforman pueden ser controladas a satisfacción del fabricante, dando como resultado la competitividad en el mercado.
La competitividad no sólo se refiere a las destrezas de los seres humanos que diseñan y fabrican el producto, también hace referencia al nivel de satisfacción que éste genera en el consumidor, es decir, la competitividad se inicia cuando un producto alcanza un nivel de calidad que satisface las necesidades elementales del consumidor y además añade una cualidad extra que el consumidor no espera, la cual logra que se prefiera sobre otros productos con los mismos atributos y condiciones. Dicha situación obliga a las empresas que los producen a mejorar sus sistemas de producción, para igualar al que
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impuso un nuevo estándar, por lo tanto las empresas están obligadas a mejorar sus producciones si quieren mantenerse en el mercado, de esta forma buscan la mejora continua de sus productos a través del perfeccionamiento en los procesos de elaboración.
Sin embargo, al querer consolidar competencias en los escenarios sociales no se obtienen los mismos resultados, ya que hablar de individuos implica hablar de una infinidad de factores, tales como el contexto cultural, político, económico, familiar, sin perder de vista los sentimientos y experiencias personales, dichos factores generan contradicciones, entre ellas se encuentra la estandarización de una sociedad para formar seres humanos con exactamente los mismos valores, las mismas conductas, los mismos conocimientos, es ahí donde justamente el sistema educativo se convierte en un sistema de producción en donde el docente se vuelve un reproductor del modelo que el gobierno requiere para tener una sociedad competente conformada de individuos competitivos. Lo anterior implica un gran reto ya que dentro del sector industrial todo está totalmente medido y controlado, caso contrario sucede en la educación ya que no es posible
controlar completamente los intereses, sentimientos y necesidades del alumno, al gusto de cada profesor.
Muy de la mano con los cambios del mundo laboral y con el desarrollo de modelos de gestión humana basados en competencias, el sistema de educación para el trabajo toma auge a partir de la década de los años setenta. El Reino Unido y Australia se convierten en pioneros en el establecimiento de modelos de formación para el trabajo basado en competencias y en desarrollar sistemas de evaluación de la mano de obra con el fin de certificar saberes, sin necesidad de títulos profesionales (González, 2009). Desde este
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punto de vista las competencias se vislumbran principalmente en el ámbito industrial, enfocadas a la mano de obra calificada del personal, a partir de capacitaciones que la misma empresa lleva a cabo a través de rigurosos sistemas de evaluación, que tienen por objetivo primordial la calidad y mejora continua de los productos que son lanzados al mercado, en donde existen un gran número de competidores que buscan satisfacer las demandas de los consumidores.
Por su parte Ramírez (2005) menciona que en la década de los noventa el
movimiento llega a América Latina, y es en México en donde se llevo a cabo la primera experiencia de implementación de un modelo de formación para el trabajo basado en competencias, a través del Consejo de Normalización y Certificación de Competencia Laboral.
Cabe aclarar que para el sector industrial el trabajo por competencias no es desconocido, al contrario se ha establecido un amplio conocimiento sobre este rubro ya que a diferencia del sector educación, la primera lleva una amplia ventaja, puesto que a diario utiliza competencias para mejorar sus procesos de producción, en las escuelas públicas del país resulta novedoso el término competencias, ya que engloban una nueva forma de llevar a cabo los procesos de enseñanza aprendizaje.
Por su parte Tobón (citado en González, 2009) menciona que la psicología ha tenido un papel destacado en el afianzamiento de las competencias. Desde el enfoque de la psicología cognitiva ha trabajado conceptos como inteligencia, procesamiento de la información, procesos cognitivos, habilidades de pensamiento y habilidades cognitivas, misma que enfoca a las competencias en tres líneas de investigación: la teoría de la
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modificabilidad cognitiva, enfoque desde el que las competencias tienen como base el procesamiento de la información mediante operaciones cognitivas, con el fin de realizar actividades o resolver problemas. La teoría de las inteligencias múltiples, contempla siete tipos de inteligencia, además de la lógico matemática, que son útiles para resolver
problemas y crear productos valiosos en uno o más ambientes culturales.
Las concepciones de la psicología cognitiva antes mencionadas enfatizan en una enseñanza orientada a la comprensión de las distintas situaciones que se presenten en el contexto social, por tanto comprender significa tener la habilidad de pensar y actuar con flexibilidad a partir de lo que se sabe, es decir movilizar los saberes a las situaciones problemáticas que se presenten, al hacerlo se están aplicando las competencias adquiridas. Cabe mencionar que las competencias se identifican como un todo
complementario, asemejándolo a un rompecabezas, este necesita cada una de sus piezas para poder disfrutar de su belleza, si hace falta una de sus piezas aunque sea la más pequeña este no se puede observar en su máximo esplendor, lo mismo sucede con las competencias, los alumnos tienen que hacer uso de toda la información (conocimientos, habilidades y actitudes) que tienen para poder actuar de forma efectiva y dar solución a las problemáticas que se le presenten.
Por su parte, la psicología laboral y la organizacional también han tenido aportes en el proceso de consolidación de las competencias. McClellan planteó que las pruebas tradicionales basadas en la medición de conocimientos y aptitudes, así como las notas escolares no predecían el éxito en situaciones laborales (González, 2009). Dichas investigaciones se apoyaron en las competencias laborales tomando como punto de partida a aquellos trabajadores especialmente exitosos para compararlos con el resto de
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los trabajadores, y así poder determinar el rendimiento promedio y analizar los elementos que hacen diferente a un trabajador de otro.
Muchos de los conceptos y avances que se han mencionado hasta el momento en el campo de las competencias han sido retomados por la educación, con el objetivo de buscar nuevas estrategias de enseñanza y evaluación del aprendizaje que satisfagan las demandas educativas actuales, para este momento contar con conocimientos ya no es suficiente, contar sólo con habilidades tampoco lo es, los cambios de la sociedad demanda personas competentes, es decir individuos capaces de establecer una triangulación entre conocimientos, habilidades y actitudes a la par.
Sin embargo, es hasta 1992 que en Estados Unidos es empleado por primera vez el término competencias, enfatizado propiamente para fines educativos. Cabe aclarar que la terminología no fue utilizada por integrantes de la educación, puesto que el termino fue empleado por la Secretaria de Trabajo del país, dando a conocer un documento titulado: “Lo que el trabajo requiere de las escuelas”, en donde se pide el mejoramiento de la calidad de la educación, misma que apunte a la formación de competencias prácticas (Sepulveda, 2009).
Por lo anterior se deduce que las competencias surgieron a raíz de las demandas productivas de las empresas, pues son ellas quienes tuvieron la necesidad de tener personal humano altamente calificado para desenvolverse sin problemas tanto en el aspecto social como laboral, siendo capaces de trabajar en equipo, resolver problemas, ser creativo y sobre todo tener la disposición y gusto por seguir aprendiendo, y que mejor apoyo que la escuela para lograrlo.
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Por tanto las necesidades de cada una de las partes (industria, escuela) se complementaron mientras una busca la calidad en sus procesos industriales, la escuela busca nuevas estrategias, que superen las metodologías tradicionales basadas en la acumulación y repetición mecánica, para moverse a modelos pedagógicos orientados a procesos y habilidades cognitivas, y conseguir de esta forma aprendizajes significativos en los alumnos, enfocados al saber, al saber hacer y al ser.
Es así como de forma explícita se dan a conocer los cambios del mundo laboral y el impacto que este tiene en el mundo escolar, ya que se especifica una nueva formación educativa basada en competencias, dicha formación educativa tiene sustento en la teoría constructivista.
En la segunda mitad del siglo XX se desarrolló y propagó la teoría del
constructivismo que sirve de soporte para muchos programas educativos actuales. Según este modelo, el aprendizaje lo va construyendo el individuo en interacción permanente y continua con los objetos de conocimiento, en intercambios sociales y según la
importancia que asigne a los aprendizajes. El individuo es una persona que tiene intereses y conceptos previos y a través de ellos interactúa con las percepciones externas y con los entornos sociales para ir generando nuevos conceptos, visiones, aptitudes, motivaciones y formas de actuar (Ormond, 2005).
En esta teoría se muestra el interés creciente de identificar al educando como un individuo dotado de conocimientos previos y experiencias que servirán de base para futuros aprendizajes dentro de una constante interacción entre el objeto de conocimiento y los contextos sociales, este ultimo hace referencia a la necesidad de aprender de otras
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personas al interactuar con ellas y conocer sus distintos puntos de vista para dar solución a las problemáticas no sólo escolares, ya que la enseñanza y el aprendizaje no es
exclusivo de las instituciones educativas. De forma implícita la teoría constructivista enfatiza sobre la importancia que tienen los conocimientos, habilidades y actitudes para aprender, estos tres elementos del aprendizaje aterrizan en el término competencias. En donde el alumno sea quien construya su conocimiento a través de la interacción con los compañeros y el maestro. Buscando alternativas de solución propias no impuestas por el docente.
2.1.2 Concepto de competencia
Se han dado múltiples definiciones de competencia tanto de especialistas en la materia como de instituciones de formación laboral. Unas acentúan los atributos o características personales de quienes las poseen, otras el desempeño en función de resultados exitosos. Otros señalan la capacidad de lograr resultados en situaciones diferentes y adversas, lo cierto es que el concepto de competencia es el nuevo paradigma de la Educación y de la gestión de Recursos Humanos, de tal forma que se convierte en moneda de cambio, entre el sector laboral y el formativo, a continuación se presentan algunos conceptos de competencias.
La CEPAL y la UNESCO en el documento Educación y conocimiento, (1994), hacen referencia sobre la conveniencia de desarrollar competencias en concordancia con la emergencia de la sociedad del conocimiento, los cambios en el mercado de trabajo, la competitividad mundial y otras figuras retóricas, en el mismo documento el Banco Mundial en su más reciente informe sobre la educación, hace mención del concepto de
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competencias y las características que posee. Las competencias están estrechamente relacionadas con:
• El contexto.
• Combinan capacidades y valores interrelacionados.
• Se pueden enseñar (aunque también es posible adquirirlas fuera del sistema educativo formal) y ocurren como parte de un continuo.
• El hecho de poseer competencias clave contribuye a una mayor calidad de vida en todas las áreas.
Las características mencionadas vislumbran a las competencias como un elemento primordial para desenvolver en cada uno de los contextos, al poner en práctica
conocimientos, capacidades y valores de forma conjunta se poder acceder a una mejor calidad de vida, ya que los constantes cambios de las sociedades han hecho más grande la línea de la competencia y son los más capacitados los que acceden a mejores niveles de vida.
El Banco Mundial precisa el significado de competencias, entendidas como competitividad económica: para desempeñarse en la economía mundial y en la sociedad global se necesita dominar habilidades de índole técnica, interpersonal y metodológica. Las habilidades técnicas comprenden las habilidades relacionadas con la alfabetización, idiomas extranjeros, matemáticas, ciencias, resolución de problemas y capacidad analítica. Entre las habilidades interpersonales se cuentan el trabajo en equipo, el liderazgo y las habilidades de comunicación. Las habilidades metodológicas abarcan la capacidad de aprender por cuenta propia, de asumir una práctica de aprendizaje
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permanente y de poder enfrentarse a los riesgos y al cambio (La CEPAL, la UNESCO, 1994).
El concepto anterior se enfoca primordialmente al sector industrial y económico caracterizado por la necesidad de contar con personal altamente capacitado para resolver problemáticas y tareas encomendadas con la mayor eficiencia posible, demanda el
compromiso del trabajador por aprender y seguir aprendiendo de forma continua, a través de constantes capacitaciones que le permita mantenerse a la vanguardia. Por lo tanto las competencias plasmadas anteriormente hacen alusión a una totalidad, conocimientos, atributos personales, convivencia y ejecuciones que logran resultados, así estos sean de tolerancia, democracia, paz, satisfacción y plenitud humanas, todo esto en pro de los interese personales e industriales.
Hasta el momento se han dado a conocer definiciones propias del contexto en donde surgieron las competencias, mencionarlas resulta indispensable ya que gracias a ellas surgieron conceptos enfocados a otro importante rubro como lo es la educación.
Ramírez (2009) menciona que las competencias son una compleja estructura de atributos necesarios para el desempeño en situaciones específicas, entendida como la capacidad real para lograr un objetivo o resultado en un contexto dado.
En el anterior concepto las competencias son entendidas como relaciones complejas enmarcadas por todos aquellos elementos que el individuo necesita para responder a situaciones complejas propias del contexto en que se esté presentando la problemática, ya sea escuela, familia, trabajo o comunidad en donde se encuentre inmerso, a pesar del tinte educativo de este concepto hace falta recalcar a un más los
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elementos que integran a las competencias, razón por la cual se menciona la siguiente conceptualización.
Berna (2009) en una elaboración más amplia y descriptiva del concepto menciona al respecto, que las competencias son una construcción a partir de una combinación de recursos (conocimientos, saber hacer, cualidades o aptitudes) y recursos del ambiente (relaciones, documentos, informaciones y otros) que son movilizados para lograr un desempeño, capacidad de articular, movilizar y colocar en acción, valores,
conocimientos, y habilidades necesarias para el desempeño eficiente y eficaz de actividades requeridas por la naturaleza del trabajo.
Este concepto se acerca más al sector educativo ya que describe cuales son los elementos que el alumno debe movilizar para responder a situaciones que representen una situación problemática, enfatizando en la importancia que ejerce la triada compuesta por: conocimientos, habilidades y actitudes enmarcadas por los valores, las tres variables se complementan para dar origen a una educación integral.
Por su parte la Secretaria de Educación Pública menciona que los aprendizajes están en función de una vida más plena, con más posibilidades y libertad, para la convivencia y para producir en equipo, para disfrutar del sentido estético, de las
capacidades físicas, de lo espiritual; El ser, el conocer, el hacer y el convivir se aprenden o se desarrollan y deben orientar las reformas educativas y los programas de estudio (SEP, 2009). Por lo anterior se entiende que la educación pública en México también se está preocupando por los aprendizajes significativos en el alumno, apoyándose en modelos educativos basados en competencias, de esta forma se pretende que la
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educación apoye al educando a satisfacer las demandas de la sociedad cambiante en que se encuentra inmerso. Ofreciendo a los educandos un modelo integrador ya que busca brindarles conocimientos, habilidades y valores de forma conjunta, evitando de esta forma trabajar por separado.
De todas ellas se pueden deducir los elementos esenciales de las competencias que son características o atributos personales integrados por: conocimientos, habilidades, aptitudes, rasgos de carácter, conceptos de uno mismo, dichos elementos a su vez están causalmente relacionados con ejecuciones que producen resultados exitosos,
manifestados a través de la acción globalizadora, en un todo inseparable que es superior y diferente a la suma de atributos individuales.
Al mencionar cada uno de los elementos inmersos dentro de las competencias se observa un enfoque cognitivo y social, enmarcados por dos teorías que se describen a detalle en el siguiente apartado.
2.1.3 Sustento teórico de las competencias
Las teorías del aprendizaje se han empleado como una perspectiva, actuando como guías que enfatizan principalmente en las cosas a las que hay prestar atención, qué dificultades esperar y cómo abordar las problemáticas, por lo que podemos asociarlas para comprender los procesos involucrados en la adquisición de competencias y el impacto de la interacción social en comunidades de práctica para el desarrollo de las mismas.
Las competencias en el ámbito educativo, surgen asociadas a la teoría del
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sociocultural de Vigotsky (Frade, 2008). Ambas concepciones se complementan, tomando como punto central los procesos de aprendizaje y las interacciones que originan los aprendizajes en el educando, desde un enfoque globalizador integrado por procesos e interacciones.
Desde la perspectiva de la genética de Jean Piaget se propone que el aprendizaje esta mediado por el individuo y sus efectos sobre su entorno, a través del entorno el individuo experimenta con los elementos de la situación para conseguir sus objetivos (Ormond 2005).
Para Piaget el punto de partida del aprendizaje del individuo es el nacimiento, de aquí que lo considere como un organismo, es decir una totalidad biológicamente
estructurada cuya permanencia depende de sus interacciones con el medio. Este
organismo tiene cierta posibilidad de actuar sobre el medio, aunque bastante limitada; son esas acciones elementales pre-determinadas biológicamente las que lo ponen en relación con el exterior: puede mirar, tienen la precisión involuntaria, puede chupar y es capaz de toda una serie de movimientos, dichas acciones se van haciendo cada vez más finas y precisas con la práctica. Por lo tanto el individuo se relaciona con el medio a través de sus sentidos, gracias a ellos puede crear, aprender, imaginar, trabajar, etc.
Esto implica que la acción del sujeto es fundamental como lo son también los objetos sobre los que se ejerce dicha acción por tanto la interacción sujeto objeto ocupa un lugar predominante puesto que se vuelve fundamental para explicar las
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La relación existente entre sujeto y objeto hace posible la presencia de un
equilibrio entre ambos. Trasladando lo anterior a las escuelas, el sujeto es el alumno y el objeto son los conocimientos, habilidades y valores que el alumno debe asimilar es decir, hacerlos suyos para poder desenvolverse sin problema tanto en el ámbito escolar, como en el social, cabe aclarar que dicho proceso no se logra de la noche a la mañana y mucho menos se da en automático, por lo que las actividades se tienen que ejercitar y en esta práctica surgen los esquemas de acción.
Para Piaget los esquemas son engendrados por la repetición de la acción, dichas repeticiones no son simplemente al azar sino que muestran una clara tendencia a ir
ordenándose paulatinamente de forma coordinada. Esos movimientos ya organizados con un objetivo determinado constituyen los esquemas de acción, dichos esquemas incluyen componentes motores, sensoriales, perceptivos, afectivos y volitivos, el esquema a su vez funciona como una totalidad organizada cuyos componentes entraran en acción
dependiendo los múltiples encuentros con la realidad externa al organismo, de esta forma no sólo se generan los esquemas como totalidad organizada ya que también son