2.5. Sector Minero
2.5.1. Antecedentes del sector minero
desde tiempos prehistóricos, pero solo a nivel artesanal y de pequeña minería, como se la podría definir actualmente. Antes de la época pre colonial, los habitantes americanos en tierra de lo que hoy es Ecuador, ya explotaban la obsidiana de Mullumica y las arcillas para la cerámica. Trabajaron el oro, la plata, el cobre y el platino para rituales, ornamentos y para trueque, los cuales eran extraídos de ríos y túneles de roca.
“Las culturas prehispánicas asentadas en el Ecuador de hoy, sobre todo en las actuales provincias de Manabí y Esmeraldas en la Costa, y Azuay y Cañar en la Sierra, fueron las que más desarrollaron la minería” (Rea, 2017, pág. 40).
En Azuay y Cañar, la cultura Tacalzhapa se diferenció por su habilidad para trabajar con metales tales como el oro, la plata y el cobre. Los Cañaris, eran los antiguos pobladores de la Provincia de Cañar mayoritariamente, y en menor porcentaje en la Provincia de Azuay, estos son considerados los creadores de la máscara de oro encontrada en 1940 en Chunucari cerca del Cantón Sigsig, la cual fue adoptada como símbolo del Banco Central del Ecuador.
Luego, con la llegada de los españoles en 1942 se incrementó la extracción de oro, la historia cuenta que el cacique Quinnara condujo a miles de indígenas a Cajamarca, llevando oro para cancelar la liberación de Atahualpa preso de los españoles.
Rea (2017) sostiene que:
Esto, y el descubrimiento de pequeñas partículas de oro en las arenas de los ríos, impulsaron a los buscadores a remontar ríos y montañas hasta llegar al sitio desde donde se desprendían las pepitas doradas. Corría mediados del siglo XVI. Las áreas mineras fueron: Zaruma; luego Portovelo. Por esa época también se descubrió el yacimiento de Nambija, distritos que hasta la actualidad están entre los más importantes sitios mineros. (pág. 40)
La mina de Portovelo, fue explotada desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX por la empresa South American Development Company (SADCO), quien también creó Cotopaxi Exploration Company para extraer los minerales del yacimiento de Macuchi.
Entre mediados y finales del siglo XX la actividad minera estuvo débil, a pesar de que en la década de 1960 llegó al país la Misión Británica patrocinada por la ONU, la cual con su trabajo permitió realizar un mapa geológico del país, de ahí que se dieron los primeros trabajos de exploración.
Después grandes empresas como Rio Tinto, Newmont y Billiton llegaron en los años 80 para realizar estudios de inspección en las zonas mineras.
El Ciudadano (2013) asegura que:
(…) Tras la salida de SADCO de Portovelo, se creó la Compañía Industrial Minera Asociada (CIMA), que trabajo hasta los años 70 del Siglo XX, dejando la explotación en manos de mineros artesanales y pequeños mineros. Ya en los años 80, se redescubrió Nambija y se conocieron los yacimientos de Ponce Enríquez y Cerro Pelado. (pág. 2)
Ahora bien, Ecuador desde los años 80, inició un proceso dirigido a atraer inversión extranjera y a finales de esta década, aplicó la medida de apertura económica del Consenso de Washington, con la intención de aumentar los capitales extranjeros en el país para el avance de una minería a gran escala. Del mismo modo, que en casi todo los países de Latinoamérica y en otro países del mundo, el Banco Mundial fue el impulsador principal de las modificaciones vinculadas a este proceso.
Con respecto a lo anterior, el Banco Mundial exigió como requisito para la entrega de sus préstamos, la creación de nuevos códigos mineros que involucraban varias reformas económicas y políticas tales como: reducción del papel del Estado en el control de la explotación minera, grandes beneficios para las empresas mineras del exterior en el tema fiscal, exención o disminución de aranceles, flexibilización laboral y de la norma ambiental, otorgamiento de información geológica, etc.
En este contexto, en el Ecuador, todas estas medidas fueron implementadas por los gobiernos neoliberales, en primer lugar en 1991 con la primera Ley de Minería y después, con sus correspondientes reestructuraciones en el 2000 a través de la Ley para la Promoción de la Inversión y Participación Ciudadana y en el 2001, con el Reglamento General Sustitutivo del Reglamento General de la Ley de Minería. Con estas modificaciones, se realizó la apertura a la inversión extranjera, se erradicó la cancelación de regalías de las empresas al Estado y, se hicieron las denominadas patentes de conservación y producción: una carga tributaria por hectárea concesionada determinada
por la Ley de Minería, sujeta a la etapa en la que se halle la actividad minera.1 Los valores a cancelar por este concepto al año eran irrisorios.
Luego a lo anterior, se agregó en los años 1995-2000 la estructuración del Proyecto de Asistencia Técnica para la Gestión Ambiental (PATRA) y posteriormente el Proyecto para el Desarrollo Minero y Control Ambiental (PRODEMINCA), patrocinado por el Banco Mundial, cuya finalidad era actualizar el sector minero, restaurar su gestión ambiental y dar a conocer el potencial minero del país. En este último caso, se creó una base de datos mineralógicos y una aproximación de los recursos minerales del país. “Estas modificaciones al marco legal fueron, sin lugar a dudas, el punto de partida de diversas iniciativas empresariales, así como de varias acciones especulativas” (Sacher & Acosta, 2012, pág. 15).
Similarmente a los reajustes a la Ley de Minería de 1991, se determinó un cumulo de exigencias para los mineros en el asunto ambiental (el Reglamento Ambiental para Actividades Mineras en 1997; la Ley de Gestión Ambiental en 1999 y su respectiva reforma en 2000). Asimismo, se realizó una mayor organización ambiental con la instauración de la Subsecretaría de Protección Ambiental del Ministerio de Energía y Minas. No obstante, el marco legal no era claro en donde se añadían competencias ambientales por lo tanto, los controles no resultaban efectivos (Sacher & Acosta, 2012, pág. 15).
Posteriormente, en el año 2007, había aproximadamente 4,500 concesiones mineras, casi todas eran especulativas en otras palabras, se requirió la concesión pero no se realizaba la tarea exploratoria, esperando negociar los derechos a un probable interesado en el futuro. Muchas de estas concesiones, estaban en manos de funcionarios del ex Ministerio de Minas y Petróleo, demostrando una gran corrupción. De estas concesiones, más o menos unas 4000 fueron devueltas al Estado en el 2008, previo a la creación de una nueva Ley de Minería en el 2009.2
Por último, es conveniente mencionar que actualmente el Estado ecuatoriano, busca impulsar el desarrollo del sector minero mediante la aprobación de leyes y políticas
1
Según la Ley de Minería Vigente el pago de la patente anual de conservación para pequeña minería por hectárea es de 2 a 10 dólares sujeta a la etapa en la que este el proyecto minero.
2 En 2008, la Asamblea Constituyente aprobó el Mandato Minero (mandato especial provisional) que
paralizó todas las actividades mineras, hasta octubre de 2009 con la finalidad de reorganizar todo el sector minero. En 2009 se aceptó la nueva Ley de Minería y luego sus correspondientes reglamentos. La actividad del sector minero y la urgencia de acomodar ciertos aspectos de la ley para el desarrollo del sector minero, dirigieron a nuevos cambios a la ley en junio de 2013.
Básicos: Cobre, plomo, zinc, estaño
Ferrosos: Hierro, manganeso, molibdeno, cobalto, tungsteno, titanio, cromo. Preciosos: Oro, plata, platino. Radioactivosos: Plutonio, uranio, radio, torio”. públicas, que aseguren el crecimiento de este sector, ante todo respetando a la sociedad y al ambiente.