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Antecedentes históricos 1 Antes de la colonia

Siglas y acrónimos

1. Contexto local-nacional

1.2. Antecedentes históricos 1 Antes de la colonia

Las particularidades del espacio físico contribuyeron al desarrollo de una cultura también particular. A diferencia de las sociedades centro andinas que, tanto en la puna como en el desierto, desarrollaron la agricultura intensiva bajo riego, que genera excedentes y da lugar a la estratificación, jerarquización y centralización de la sociedad, las sociedades norandinas son sociedades menos complejas y más descentralizadas.

En la zona de transición entre los andes centrales y norteños, en el actual territorio de la provincia de Loja, como una adaptación a las particularidades del medio natural, se desarrolló la agricultura itinerante, migratoria o de roza y quema, la misma que, con cambios muy poco significativos, subsiste hasta la actualidad3.

Se trata de agricultura de subsistencia, que no requiere –ni permite, quizá– la estratificación de la sociedad, por lo que en el actual territorio de la provincia de Loja, hasta antes de la conquista incaica, coexistieron grupos pequeños y dispersos independientes unos de otros, liderados por guerreros y chamanes, en disputa permanente por el control del poder en sus pequeños espacios, pero además en disputa permanente con sus vecinos por el control de la reproducción de la fuerza de trabajo.

En palabras de Hocquenghem (2004): “Son aproximadamente diez mil años de desarrollo autónomo de estas sociedades muy poco jerarquizadas, grupos pequeños de no más de doscientas familias que en espacios muy pequeños son capaces de autoabastecerse de alimentos debido a la generosidad de los ecosistemas que ocupan. A pesar de compartir una misma cultura y lazos cercanos de parentesco, desarrollan una dinámica en torno al conflicto permanente con sus vecinos. Este largo período de autonomía es interrumpido por el proceso de expansión del imperio Inca, hacia fines del siglo XV, en su afán por controlar los intercambios entre Mesoamérica y los Andes”4.

A su llegada, los españoles reconocen la estructura administrativa impuesta por los incas y utilizan sus denominaciones para referirse a la “malla político- administrativa” (también ceremonial) que encontraron. “Para los conquistadores españoles, la provincia de Loja es la de los indígenas palta. Distinguen tres conjuntos muy diferenciados, los cañari al norte del callejón interandino y la sierra, luego los palta para el conjunto de la sierra meridional, y al este, pasada

la cordillera occidental, los pacamoro que ocupan el oriente amazónico: con una gradación desde la civilización hasta la barbarie, siendo muy incaizados los cañari, mucho menos los palta y por fin, los pacamoro ‘salvajes’, nunca conquistados por los incas” (Caillavet, 2000: 214).

Sin embargo, “Los llamados Paltas constituían pueblos independientes por lo que no se puede aceptar que tenían esa denominación” (Pérez, 1984: 5). En esta perspectiva concuerda Caillavet, al afirmar que “se trata de un vocablo genérico que se refiere a un conjunto formado por diferentes etnias y que corresponden a varios cacicazgos” (Caillavet, 2000: 215).

Basándose en fuentes etnohistóricas, Caillavet distingue, en el actual territorio de la provincia de Loja, en la época anterior a los incas, tres grupos étnicos: mala- catos, calvas y paltas. Los primeros se habrían ubicado al sur del nudo de Cajanu- ma, en el valle de los ríos Malacatos y Piscobamba. Los calvas, en cambio, habrían ocupado el espacio comprendido entre los ríos Calvas al sur y Catamayo al norte, en lo que actualmente corresponde a los cantones Sozoranga, Calvas, Espíndola, Gonzanamá y Quilanga. Finalmente, los paltas, ubicados entre los ríos Catamayo al sur y Puyango al norte, incluirían grupos como los Garrochamba y Chaparra. En una perspectiva más amplia, Anne Christine Taylor sitúa el conjunto cultural palta como “un territorio extenso que englobaba toda la sierra, desde la altura de Tumbes hasta la de Paita”. La región cultural palta comenzaba en el macizo situado entre Saraguro y San Lucas. Sus fronteras occidentales son muy mal conocidas, la mayoría de los autores concuerdan en que Zaruma era un país palta, y es posible que las alturas situadas entre los valles del Puyango y el Catamayo, al noreste de Celica, estuviesen también incluidas en él. Al este el límite de su territorio se situaría en el divortium aquarum entre las fuentes del Huancabamba y las fuentes del Chinchipe, de una parte, y las fuentes del Quiroz, de otra parte, y bordearía luego la cuenca del Chinchipe, el macizo del Sabanilla y los páramos que dominan la cuenca del Zamora hasta el curso superior del río Yacuambi (Taylor, 1994: 35-37).

1.2.2. Épocas colonial y republicana

En la colonia, lo que hoy es el sur del Ecuador y norte del Perú se articularon en el departamento del Azuay, parte de la Real Audiencia de Quito, al que correspondían las provincias de Azuay, Loja, Jaén y Mainas. La provincia de Loja estaba, a su vez, integrada por los cantones Loja, Calvas, Paltas y Zaruma.

Muy temprano en la época colonial, a mediados del siglo XVI5, a partir del

descubrimiento y explotación de oro en Zaruma, el territorio se organizó en función de la producción minera y en torno a la localidad de Zaruma. La actividad

minera demandaba mano de obra, la cual fue provista a través de la institución de la mita: “La región de los Paltas estaba compuesta por 6 etnias […] de ellas eran movilizados a las minas 600 mitayos de 4 etnias: Ambocas, Garrochambas, Paltas y Malacatos […] Para completar el alto número de trabajadores destinados a Zaruma, se movilizaron 100 mitayos de los Cañaris”6. También demandaba

mano de obra la producción agropecuaria y textil de la región que dinamizaba el mercado de los insumos propios de la actividad, principalmente herramientas, azogue y hierro, que eran importados de ultramar.

Con el decaimiento de la actividad minera, a partir del siglo XVIII la región se vuelve a articular en torno a lo que fue la razón misma de la creación de la ciudad de Loja por su ubicación geográfica estratégica, esto es, la de servir de nexo entre Quito y Lima. Desde esta perspectiva, la región se especializa en su función de proveer los medios necesarios para el transporte, es decir, la producción de mulares, actividad que se puede desarrollar en condiciones de escasez de mano de obra, circunstancia que también obliga a los hacendados a especializarse en producción ganadera.

A finales del siglo XVIII e inicios del XIX, la región se dinamiza a partir de la explotación de la cascarilla. “La recolección de la cascarilla no es una actividad aislada de la vida regional; en primer lugar, hay que encontrar peones en los alrededores; en segundo lugar se necesita madera para los cajones, textiles, bovinos para las pieles de embalaje, mulas para el transporte. Toda la economía del corregimiento depende de este conjunto y la cascarilla lo anima”7. El período

de auge de la cascarilla duró poco, a inicios del siglo XIX sobrevino la crisis, debida a la técnica de cosecha que arrasó los bosques –no solamente el árbol de la quina– y a la escasez de mano de obra. Tanto la explotación minera como la de cascarilla entraron en contradicción con el poder terrateniente, al competir con él por la mano de obra disponible. Esta contradicción se resolvió a favor de los terratenientes debido a que dichas actividades entraron en crisis.

Con la revolución liberal y en la perspectiva de fortalecer la presencia del Estado, lo que al mismo tiempo significaba la posibilidad de disminuir el poder terrateniente, se volvió más complejo el escenario político-administrativo porque, además, se crearon nuevos cantones sobre los territorios de las antiguas reducciones de indios (al igual que los anteriores). El espacio local se organizó en torno a las actuales cabeceras cantonales, las cuales estaban rodeadas de comunas, y estas, a su vez, de las haciendas. Es importante notar que las reducciones de indios se ubicaron en los sitios más agrestes8, mientras los conquistadores ocuparon las

mejores tierras, generalmente provistas de agua para riego.

El esfuerzo liberal por fortalecer y cohesionar el Estado nacional reconfigura el espacio lojano que, desde la colonia, mantenía intercambios comerciales con

el norte del Perú, y lo redirecciona hacia el mercado de la costa y Guayaquil en particular; de esta manera se consolidó una mayor articulación comercial de los cantones occidentales, favorecidos por la apertura de vías de comunicación y por las limitaciones de la ciudad de Loja para cumplir este rol. Efectivamente, el poder terrateniente se fundamentaba en la producción de bienes agropecuarios sin ningún valor agregado y en el intercambio comercial con el Perú; el sistema de producción –basado a su vez en el control de la fuerza de trabajo– no exigía inversiones en bienes de capital ni en tecnología, configurando un estancamiento que obstaculizó el desarrollo de la industria.

A finales de la década de los años 60, luego de la desestructuración de la hacienda9, nuevas fuerzas políticas buscaron el control social del campesinado

para convertirlo en su base social, aprovechando dinámicas organizativas muy locales y dispersas hasta entonces, y logrando desatar procesos organizativos en varios cantones e incluso a nivel inter-cantonal. Subyacía a esta realidad la condición subalterna del campesinado durante el sistema de hacienda que permitió que este sector aceptara (y se reprodujeran en su interior) liderazgos de tipo autoritario.

El desarrollo de relaciones mercantiles en el sector rural, al haber sido liberados los campesinos del sistema de hacienda, permitió que se consolidara un nuevo sector de comerciantes en las diferentes cabeceras cantonales. Estos comerciantes, inicialmente campesinos acomodados, rápidamente desarrollaron mecanismos para captar los excedentes del trabajo campesino, como por ejemplo la compra anticipada de las cosechas y el crédito usurero, fuera en insumos o en dinero. Se formaron de esta manera nuevas élites locales, cuyos procesos de acumulación no dinamizaban la economía por el carácter parasitario de sus actividades; a pesar de lo cual ejercían un fuerte control social del campesinado. Complementariamente, desde los inicios de la década de los años 70 los recursos del petróleo permitieron, entre otras cosas, el crecimiento del aparato burocrático del Estado y en consecuencia el surgimiento de una clase media en las ciudades. En la década de los años 80, a partir de la crisis de la deuda externa, se inician los llamados “planes de ajuste de la economía” con los cuales disminuyó el apoyo directo a los sectores productivos y el gasto público, como parte de un proceso de reducción del tamaño del Estado y en nombre de la llamada modernización del aparato estatal. En el sector agropecuario este achicamiento se inició con la eliminación de la participación estatal en los procesos de comercialización, el desmantelamiento del INIAP, la desaparición del INERHI, la transferencia de los sistemas de riego a los usuarios y la virtual eliminación del MAG. Simultáneamente, la proporción de población que se hallaba en situación de pobreza se incrementó significativa y sostenidamente, dando como resultado la emigración, especialmente de habitantes del sector rural.

El desarrollo incipiente de la industria y la reducción del tamaño del Estado dieron como resultado el desempleo en la ciudad, lo que a su vez generó la proliferación de un sector de pequeños comerciantes. “El dinamismo económico de la ciudad de Loja, y de la provincia en su conjunto, es extremadamente débil y esta debilidad se refleja en la hipertrofia de todos los niveles del sector comercial. Los muy numerosos intermediarios son la consecuencia del fraccionamiento del capital comercial, de la ausencia de alternativas de empleo y del aislamiento de muchas zonas”10. En la misma perspectiva de “sortear” el desempleo, especialmente

desde la iniciativa de profesionales jóvenes, se constituyen las denominadas organizaciones no gubernamentales, cuya proliferación es muy notoria. Estamos, entonces, reconociendo la historia y la realidad presente.

1.2.3. El conflicto y la paz en la frontera

La frontera entre Ecuador y Perú ha sido objeto de permanentes disputas, que han dado lugar inclusive a enfrentamientos armados, como el de 1941 que se supera mediante el Protocolo de Río de Janeiro en 1942, el cual impone unos límites que, al ser rechazados por los gobiernos ecuatorianos, genera incidentes fronterizos y nuevos enfrentamientos armados en 1981 y 1995. Finalmente, en 1998 se firman acuerdos de paz y se da inicio a la demarcación fronteriza definitiva.

La ubicación fronteriza, ligada a la disputa limítrofe y las históricas relaciones con el norte del Perú, sumada a la dificultad del Estado para consolidar su presencia en todo el espacio nacional configuran el escenario de aislamiento respecto del resto del país.

1.3. Demografía

1.3.1. Dinámica demográfica

Tanto a nivel nacional como provincial, el período inter-censal 2001-2010 constituye un quiebre de la tendencia descendente de la tasa de crecimiento poblacional en los últimos cuarenta años. Cabe destacar que la tasa de crecimiento poblacional provincial del último período inter-censal 2001-2010 es de 1,15% anual, aún más baja que la nacional, sin embargo significativamente más alta que los tres períodos anteriores.

La población de la provincia de Loja, de acuerdo con el VII censo de población del año 2010, es de 446.809 habitantes. Es importante indicar que el comportamiento de la población urbana y rural es distinto, como se puede apreciar en las figuras a continuación.

Figura 4. Evolución de las tasas de crecimiento poblacional:

Loja-País

Figura 5. Evolución de la población urbana y rural de la provincia de Loja:

1982-2010 Períodos intercensales Loja Nacional 1962-19741974-19821982-19901990-20012001-2010 3,00 2,50 2,00 1,50 1,00 0,50 0,00 Tasa de cr ecimiento Rural Urbana 0 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 300.000 1982 1990 2001 2010

Fuente: Censos nacionales de población 1982-2010; Elaboración: Equipo de investigación

Diferenciando el crecimiento poblacional por sexo, se observa en todos los periodos inter-censales siempre mayor proporción de población masculina en el área rural que en la urbana. Se suele considerar este indicador como característico de un territorio rural, que podría obedecer a la presencia de mujeres rurales en el ámbito urbano en búsqueda de oportunidades laborales o de estudio. En términos totales hay más población femenina que masculina.

Tabla 1. Evolución de la población por sexo 1990-2010

1990 2001 2010

Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Urbana 38,64% 40,26% 43,87% 46,63% 54,37% 56,59% Rural 61,36% 59,74% 56,13% 53,37% 45,63% 43,41% % frente al total de la población en el periodo censal 49,48% 50,52% 48,81% 51,19% 49,18% 50,82% Fuente: INEC, Censos 1990, 2001, 2010; Elaboración: Equipo de investigación

El censo del 2010 señaló que en la provincia de Loja disminuye la tasa global de fecundidad de 3,7 a 2,3 hijos por mujer en edad fértil.

Al observar la pirámide poblacional, se advierte a nivel urbano un amplio rango de población hasta los 29 años. A nivel rural este rango empieza a contraerse a partir de los 19 años, evidenciándose más en la población masculina, en tanto que a nivel urbano mantiene la forma de pirámide casi perfecta. La forma de la pirámide del área rural podría mostrar la pérdida de fuerza de trabajo y, al mismo tiempo, un envejecimiento de la población.

Figura 6. Pirámide poblacional urbana Figura 7. Pirámide poblacional rural

Fuente: Censo de población y vivienda 2010

1.3.2. Emigración

Dos factores configuran el contexto del proceso migratorio en la provincia de Loja: la concentración de la tierra en las haciendas, que ha limitado su acceso a las familias campesinas; y la particular localización y configuración del espacio, que determinan un clima caracterizado por la presencia de un período seco prolongado que, sumado a la predominancia de la agricultura de temporal, permite una sola cosecha al año y por lo tanto genera un período en el que disminuye significativamente la demanda de mano de obra en las fincas campesinas. La reforma agraria no sólo distribuye inequitativamente la tierra en términos de cantidad, sino y fundamentalmente en términos de su calidad. Se vende al campesinado tierras con fuertes pendientes y –salvo contadas excepciones– aquella que no dispone de riego. Esta situación, sumada a los altos precios que debieron pagar por la tierra, obliga al campesinado a una sobreutilización del

suelo que rápidamente se agota, deteriorándose la producción. A lo señalado debe agregarse la subdivisión de los predios por herencia, lo que vuelve insostenible la producción y crea el contexto para un sostenido abandono del campo.

Históricamente la provincia de Loja ha sido un territorio que ha expulsado su población. Desde fines de los años 40 hasta mediados de los 60, las actividades bananeras especialmente en la provincia de El Oro constituyen el principal factor atrayente de mano de obra y, por lo tanto, destino de los migrantes lojanos. En los años 70, el inicio de la explotación hidrocarburífera en la región amazónica atrae a los campesinos y trabajadores a la provincia de Napo; mientras que en la década de los 80, nuevamente la provincia de El Oro es la que atrae a la población, esta vez hacia las explotaciones camaroneras.

A partir de mediados de los años 90, el flujo migratorio nacional y de la provincia de Loja se dirige hacia el exterior, principalmente a Europa y España en particular. La crisis del sistema financiero ecuatoriano (1999-2000) provocó la salida masiva de ecuatorianos, a partir de lo cual el flujo migratorio disminuye hasta alcanzar un saldo negativo, como efecto de la crisis financiera internacional de 2008. Durante la primera década del presente siglo, en la provincia de Loja se encuentran cuatro de los diez cantones con mayor proporción de su población en condición de emigrantes.

Las familias lojanas han tenido históricamente en la migración temporal una estrategia para diversificar sus ingresos; quienes se quedan en sus lugares de origen son las mujeres, por tanto, su trabajo tiende a incrementarse pues deben asumir tareas adicionales. Es posible entonces que junto a la salida se configure un proceso de desarraigo de la gente.

“Son las mujeres quienes permiten que salga el hijo a trabajar, el esposo le dice vos verás, los hijos piden permiso a la mamá pero es porque el papá le ha autorizado y ella debe responder por el tema económico” (Entrevista). La movilidad de las familias, motivada por el acceso a recursos productivos, configura además una estructura laboral compleja que evidencia mayor porcentaje de ocupación a nivel urbano que rural.

Se observa que entre los años 2001 y 2010, la proporción de migrantes hombres y mujeres se mantiene en 60 y 40% respectivamente, lo cual corrobora que son las mujeres quienes deben asumir el trabajo productivo, de cuidado y comunitario frente a la ausencia de los hombres.

1.3.3. Educación

El nivel de alfabetismo de la población de la provincia de Loja es ligeramente superior al promedio nacional que alcanza el 91,96%, mientras que en Loja es del 92,59%. Por sexo, este indicador es superior en hombres con 93,06%, siendo en mujeres el 92,15%. De las provincias de la Sierra, la provincia de Loja únicamente es superada por Pichincha.

Tabla 2. Nivel de alfabetismo en el Ecuador

Provincia % Alfabetismo Provincia % Alfabetismo

Bolívar 86,56 Napo 91,44

Cotopaxi 86,66 Tungurahua 91,59

Chimborazo 87,01 Zamora Chinchipe 91,69

Cañar 87,98 Azuay 91,93

Esmeraldas 87,99 Santo Domingo 92,03

Imbabura 88,59 Carchi 92,32

Manabí 89,16 Loja 92,59

Morona Santiago 89,68 Santa Elena 93,05

Los Ríos 89,85 Guayas 93,87

Pastaza 90,47 El Oro 94,58

Sucumbíos 90,66 Pichincha 94,71

Orellana 90,67 Galápagos 97,10

Fuente: INEC, Censos 2010; Elaboración: Equipo de investigación

A pesar de la diferencia entre sexos en el nivel de alfabetismo, cabe resaltar que en títulos de post-bachillerato la diferencia es ligeramente favorable a las mujeres.

Tabla 3. Título de post-bachillerato, superior o postgrado

Tiene título de post-bachillerato, superior o postgrado Hombre Mujer Total

1. Que es reconocido por el CONESUP 13.098 16.599 29.697 2. Que no es reconocido por el CONESUP 2.056 2.380 4.436

3. No tiene 11.251 14.106 25.357

4. No sabe 4.960 6.338 11.298

Total 31.365 39.423 70.788

1.3.4. Ocupación y actividades productivas

a. Población en edad de trabajar

Se define como población en edad de trabajar (PET) a todas las personas mayores a una edad a partir de la cual se considera que están en capacidad de trabajar. El INEC usa como edad de referencia los 10 años para asegurar la comparabilidad