LA AUSENCIA DE UNA POLÍTICA NACIONAL DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL
4. Antecedentes de planes de desarrollo trascendentes en el mundo
Sería tarea casi imposible tratar de mencionar ordenadamente y con justicia a los grandes planes de desarrollo que tuvieron trascendencia en sus regiones de influencia y, eventualmente, en el mundo entero, al tiempo de su realización, en los últimos 150 años.
Hecha esta advertencia, podríamos arriesgar incluir en un listado empírico, entre muchas otras obras y acciones, las aperturas de los canales de Suez (1869) y de Panamá (1913), que promovieron nuevas rutas comerciales para la navegación, el desarrollo del Tennessee Valley (TVA, en 1933) bajo la responsabilidad del presidente Franklin D. Roosevelt y la dirección de David Lilienthal, para procurar el mejoramiento de la economía de una de las regiones de los Estados Unidos más afectadas por la Gran Depresión, el Plan Monnet de reconstrucción en la posguerra en Francia (1947-1953), el Plan Marshall de reconstrucción de la economía europea (1948-1952), la construcción de Brasilia, la nueva capital del Brasil, obra del presidente Kubitschek (1956-1960), la construcción del Eurotúnel bajo el Canal de la Mancha entre Francia y Gran Bretaña (1994), y el desarrollo de la exploración del espacio exterior (siglo XX, especialmente, a partir de 1957).
Aunque se trata de una lista arbitraria e incompleta, podemos distinguir los elementos comunes de estos grandes proyectos.
Por un lado, están los proyectos que ampliaron los horizontes comerciales y las comunicaciones marítimas, como los canales de Suez y de Panamá y, en cierta medida, el túnel bajo el Canal de la Mancha, aunque aquí se percibe además una intencionalidad de integración política.
Los planes Marshall en Europa y su correlato el Plan Monnet en Francia, se abocan a la reconstrucción inmediata de los inmensos daños ocasionados por la Segunda Guerra Mundial en Europa y son, en ambos casos, exitosos.
La exploración espacial persigue fines de investigación y de prestigio internacional, con grandes beneficios para el adelanto de la ciencia.
Pero sólo en los casos del TVA y de la creación de Brasilia nos encontramos frente a procesos integrales de desarrollo, que constituyen en sí mismos el germen de efectivos planes de ordenamiento del territorio nacional. En ambos casos, la motivación del proyecto tiene causas definidas, y persigue metas claras y de largo alcance.
Los antecedentes del TVA se remontan a la creación de la Comisión de Vías de Agua Interiores, por el presidente Teodoro Roosevelt, a instancias de dos técnicos visionarios, W. Mc Gee, geólogo y especialista en hidrología, y Gifford Pinchot, agrónomo forestal, en 1906. La política de planeamiento de los recursos naturales de los Estados Unidos se basó en el histórico informe presentado por esta comisión, a la que luego se denominó Comisión Nacional de Conservación, en 1908, donde se establecía claramente que el uso de la tierra debía ser el medio para lograr el mayor bienestar del hombre 17.
En 1927 se había producido la más catastrófica inundación del río Mississippi jamás conocida, y poco más tarde, otro flagelo azotó a la región, y a los Estados Unidos en su conjunto, la Gran Depresión, entre 1929 y 1932.
Las urgentes medidas que se vio forzado a tomar el presidente Franklin D. Roosevelt se enmarcaron en una nueva política, el New Deal, y el proyecto del Tennessee Valley aparece por lo tanto como consecuencia de los estudios que durante años se habían llevado a cabo a partir de las propuestas de Mc Gee y Pinchot, y como reacción del gobierno federal de los Estados Unidos frente a los efectos devastadores que la Gran Depresión había tenido en la región de Tennessee, una de las más pobres del país.
Pero al constituir administrativamente una autoridad de cuenca, que abarcaría un territorio de gran extensión e incluir proyectos de índole diversa, como fueron los de navegación, control de inundaciones, generación eléctrica, producción de fertilizantes y desarrollo económico, la TVA se convirtió también en la primera gran Agencia Federal de Planeamiento de los Estados Unidos, y en un ejemplo para el mundo.
Brasilia, por su parte, era para Brasil una asignatura pendiente. En efecto, la Constitución de la Nación de 1891 había previsto con sagacidad y anticipación la necesidad de establecer un
distrito federal en el corazón del país.
Bajo la presidencia de Juscelino Kubitschek, se construye esa ciudad en sólo 5 años, y se la inaugura oficialmente en 1960, resultando ser la obra maestra de dos insignes representantes del arte universal de construir: el urbanista Lucio Costa y el arquitecto Oscar Niemeyer.
Brasilia constituye para el país hermano, la voluntad estratégica de poblar el interior, desconcentrar el poder y gobernar desde el centro del país sobre toda la dilatada extensión del Brasil. Con ello, la nueva capital se desvinculaba del congestionamiento de Río de Janeiro, de San Pablo o de las demás ciudades costeras, desarrollando un sistema de comunicaciones de última generación a partir del Distrito Federal, y ejerciendo las funciones de gobierno con reflexión y calma provinciana, que son en ambos casos virtudes dignas de cultivarse.
Debemos agregar que, con todos los gobiernos que sucedieron al de Kubitschek, los planes de construcción de grandes rutas (Belem-Brasilia, Belo Horizonte-Brasilia, San Pablo-Brasilia, etc.) prosiguieron sin interrupciones, así como la construcción de aeropuertos y el mejoramiento de las comunicaciones no convencionales.
Como dato curioso e ilustrativo de esa continuidad política, y de la voluntad de descentralizar, en la década de los ‘70, el gobierno brasileño anunció la intención de trasladar a la ciudad de Recife, sobre el río San Francisco, en el norte del país, a la sede de la CHESF (Compañía Hidroeléctrica del San Francisco), que funcionaba inexplicablemente en Río de Janeiro, a más de 1.000 kilómetros de distancia del punto más cercano al río. Como consecuencia, y sin mayores estridencias, renunciaron varios miles de funcionarios, con gran beneficio para la agilidad operativa del organismo.
Al respecto, como había señalado premonitoriamente José M. Pastor en 1961, algunos técnicos y políticos que disfrutaban del poder ocasional del gobierno, solían inventar organismos de desarrollo regional cuya sede casi invariablemente estaba en la capital de la nación o de la provincia, a miles de kilómetros de la región que pretendían desarrollar. Y casi invariablemente, los promotores políticos de esos organismos se justificaban diciendo que se inspiraban en el ejemplo de la TVA 18.
Nos permitimos preguntar cuántos organismos o agencias de nuestro gobierno nacional no podrían trasladar su sede a otras ciudades del interior del país, con beneficio para su operatividad y eficiencia, revitalizando otros espacios urbanos eventualmente postergados.