2.2 Marco teórico
2.2.1 Los aportes de la Orientación en el sistema de competencias
En otras palabras, a fin de implantar de la mejor manera tanto El énfasis para la enseñanza, como El énfasis de la enseñanza para las escuelas, se requiere que los profesores sean no sólo docentes, sino orientadores en todo sentido de la
palabra. Para ello, es necesario repasar de manera breve los fundamentos, evolución y aplicación de la orientación Vocacional.
2.2.1.1 Fundamentos de la Orientación Vocacional
Bisquerra (1996), indica que la orientación educativa surge en los Estados Unidos como una práctica empírica y sin formulaciones teóricas, las cuales vendrán después (“Las teorías reúnen, en forma orgánica, lo que de otro modo sería un conjunto desordenado de observaciones empíricas”, dicen a coro Sebastián,
Rodríguez y Sánchez, 2003) y, si bien se pueden rastrear sus antecedentes
históricos hasta Platón, Sócrates y Aristóteles, lo cierto es que la orientación en el S. XX al fin se divide en dos grandes ramas: La Orientación educativa, que surge con Jesse B. Davies (Citado por Bisquerra, 1996), que se enfoca en el ambiente escolar, particularmente en la mejora de vida de los individuos, al prepararlos para su futuro social y profesional, mientras que Parsons (citado por Bisquerra, 1996) crea un enfoque actuarial, que es el que mejor se adapta al presente estudio y tiene como meta el autoanálisis, conocer el mundo del trabajo, así como el ajustarse a la tarea apropiada.
Con una perspectiva diametralmente opuesta, Tena (citado por ITESM, 2006b) indica que la modalidad actuarial "consiste en un diagnóstico vocacional a través de pruebas psicológicas"; consiste en la aplicación de una batería de pruebas
psicológicas (de inteligencia, personalidad, de intereses y de valores) y cuyos resultados sirven casi siempre, dentro de la Orientación Profesional, para indicar las profesiones más adecuadas para un adolescente. Acaso no huelgue traer a colación el hecho de que en México se trabaja más con grupos y de una forma superficial, que de manera individual y profunda. Para la validación de este dato se comparte la siguiente información concluyendo así con una reflexión de la SEP acerca de la necesidad de la Orientación Profesional en México:
En México la Secretaría de Educación Pública (SEP, citado por ITESM, 2006b) argumentó la necesidad de ofrecer servicios de orientación, pero con un enfoque grupal. (Sánchez y Valdés, 2003) comentan lo siguiente al respecto:
Resulta obvio que el futuro de la Orientación en Latinoamérica requiere de replantear la labor profesional del orientador y retornar al enfoque de atención individualizada a los problemas de los alumnos. Ciertamente la implantación de servicios de orientación eficaces representa una importante inversión en infraestructura educativa y en contratación de personal específicamente preparado para desempeñar las tareas y confirmar con éxito los retos.
En pocas palabras, el uso de modalidades como la Actuarial puede ser útil si se le enfoca para lograr el autoanálisis, conocer el mundo del trabajo, así como el logro de determinadas competencias. Como afirma Álvarez (citado por Sebastián et al., 2003) “Se puede afirmar que detrás de cualquier tipo de intervención orientadora subyace una teoría formal, informal o bien implícita”, lo cual dirige al lector hacia el siguiente apartado.
2.2.1.2 Los modelos de la Orientación Vocacional
Bisquerra (2001), al hablar de los modelos en orientación psicopedagógica, los agrupa en cuatro familias: los teóricos, los básicos, los mixtos y los organizativos. Los modelos teóricos surgen de corrientes ideológicas, en abstracto. Pese a que Bisquerra indique que estos modelos con dificultad se adaptan bien a la realidad, lo cierto es que en buena medida lo que se trata de implantar con el Énfasis de la enseñanza para las escuelas, es un modelo teórico. Los básicos son modelos primarios o fundamentales, por lo que en la práctica es muy raro encontrarlos en forma pura. Sus tres modelos fundamentales son el clínico, el de programas y el de consulta. En tanto el de programas tiene como fin el alcanzar determinados objetivos, dentro de los básicos es éste el que más se adapta a las necesidades de este
contexto determinado, como en este caso. Por el tipo de intervención que se requiere, se sugeriría un modelo que tienda hacia lo grupal, no a lo individual; que sea directa, es decir, que el orientador o docente centre su atención en el
destinatario o estudiante, y no que sea indirecta, donde un intermediario o
colaborador actúe entre el docente y sus estudiantes; que sea interna, es decir, que los orientadores sean los docentes, y no externa, donde gabinetes psicopedagógicos privados son contratados para implantar la orientación; debe ser proactiva, ya que se pretende desarrollar habilidades, y no reactivo, donde se centraría en solucionar alguna necesidad de carácter correctivo. Finalmente, los modelos organizativos responden a las necesidades específicas de una organización; en buena medida, como en este caso en particular, se trata de modelos institucionales o particulares que se inspiran en modelos teóricos pero se apoyan en los modelos básicos. En este caso, en el de programas.
Por supuesto, no basta con meramente plantear una serie de modelos. García (1996) señala la necesidad de una adecuada programación e intervención tutorial, diferenciada según los distintos contextos, ciclos, niveles y edades de los alumnos, ya que no es posible proponer una programación unánimemente válida para todos y cada uno de los contextos educativos, mientras que Valtierra (2003), señala que a fin de que el docente pueda ser un orientador capaz, debe profundizar en sus valores, empleando la investigación-acción, a fin de descubrir a fin de poder ahondar en la orientación educativa.
López (2003a), sostiene que la intervención psicopedagógica posee un marco, compuesto por tres factores. En primer término, los modelos enunciados arriba,
seguido por las áreas o ámbitos temáticos que interrelacionan entre sí: orientación profesional, atención a las necesidades educativas especiales; orientación para la prevención y el desarrollo pero, sobre todas, la que importa a este estudio es la siguiente: la orientación en los procesos de enseñanza aprendizaje. Finalmente, se encuentra el contexto o ámbito geográfico, cuyas categorías son las organizaciones, los medios comunitarios, así como el sistema escolar, siendo éste último, el punto que más nos interesa, ya que su propósito es la mejora en los procesos de
enseñanza aprendizaje.