Sin duda alguna, las industrias culturales constituyen el sector más dinámico y productivo del desarrollo social y económico de la cultura en Iberoamérica. Las acciones encaminadas a promoverla y desarrollarla buscan afianzar dos valores claves para la región iberoamericana: la diversidad y la identidad cultural, así como su valor estratégico dentro de las políticas de integración. Tal y como afirma Néstor García Canclini, las industrias culturales tienen dos facetas, una como “recurso económico” y otra “como fuente de identidad y cohesión social”, de ahí la importancia de favorecer la creatividad y la diversidad cultural. En ellas se conjuga la creatividad, la producción y la comercialización de bienes y servicios con contenido cultural.
Dentro del panorama regional y en adición a lo señalado en el Capítulo I, a finales de los años ochenta -concretamente a partir del impulso que da la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales de México de 1982 a las industrias culturales, instando a apoyarlas a través de programas de ayuda bilateral o multilateral- se empiezan a crear una serie de instituciones y a realizar acciones que tendrán una inmensa influencia en la forma en que se desarrollarán las industrias culturales en Iberoamérica. Tanto a nivel regional como nacional, se incorporan las industrias culturales como un tema prioritario en la Política de Estado y, de manera más reciente, encuentran su protección y desarrollo en la Convención sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, aprobada por la UNESCO en 2005.
Hay iniciativas interesantes que se han puesto en marcha, como la creación del Fondo Andino para el Fomento de la coproducción, circulación y exhibición de bienes, servicios y manifestaciones culturales, en desarrollo del Plan Andino de Industrias Culturales 2010-2015, cuyos objetivos generales son “fomentar el desarrollo equilibrado y armónico de las Industrias Culturales de la Subregión, con el fin de promover el Buen Vivir, el fortalecimiento de la identidad desde la diversidad y la construcción de una ciudadanía andina”. Dicho Plan ha sido pensado como un incentivo que complemente el fomento a la producción, ampliación de mercados y el desarrollo de nuevos públicos en la Región Andina, llamado a unirse a los programas que ya están en marcha como la Ventana Internacional de las Artes, organizada por el Festival Internacional de Teatro de Colombia, la Red de Editores Independientes de Colombia (REIC), el Festival de Cine de Lima, la Escuela Itinerante de Gestión Cultural de Ecuador o las Ferias del Libro de Guadalajara, Bogotá, Sao Paulo y Santiago de Chile.
A nivel nacional, actualmente se desarrollan planes de fomento que implican medidas económicas, de financiación, fiscales, administrativas, legales, así como programas, que buscan dar apoyo a la producción, distribución,
exhibición, comercialización e internacionalización de los múltiples sectores. Paralelo a ello –y como resultado de las políticas–, se han creado una serie de instituciones, órganos, dependencias y departamentos especializados dentro de los organismos superiores de cultura que promueven y desarrollan acciones enfocadas a las industrias culturales, como los Fondos de Financiación y Organismos de promoción. Dentro de algunas instituciones que, a nivel nacional, han sido creadas a tal efecto está la Dirección Nacional de Industrias Culturales del Ministerio de Cultura de Argentina, la Coordinación General de Cultura Digital del Ministerio de Cultura de Brasil, la Dirección General de Industrias Culturales y Arte del Ministerio de Cultura de Perú y el Departamento de Industrias Creativas (DICREA) del Ministerio de Cultura y Educación de Uruguay.
Después de hacer un repaso por las políticas culturales nacionales iberoamericanas, se puede afirmar que en la mayoría de países el apoyo y fomento de las industrias culturales es una Política de Estado. A manera de ejemplo, el Programa Nacional de Cultura de México ha establecido claras y amplias medidas con relación a las industrias culturales, que se ejecutarán con apoyo en las instituciones representativas del sector como el Canal 22, la Cineteca Nacional, los Estudios Churubusco Azteca, el Instituto Mexicano de Cinematografía o la Radio Educación. Dichas medidas hacen referencia, principalmente, al fortalecimiento de la producción tanto cinematográfica como televisiva, con contenidos culturales diversos, la difusión en el territorio nacional y en el plano internacional de las producciones mexicanas y el afianzamiento de los circuitos de exhibición. Se establecen también medidas para el sector editorial, tanto a nivel de producción como de distribución, e impulsa el desarrollo de productos culturales populares. Tras la creación en 2005 del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Venezuela también ha hecho hincapié en las industrias culturales. Para ello, se ha establecido el ejercicio de la actividad cultural a través de plataformas culturales, de las cuales se resalta la dedicada a la Cinematografía y Audiovisuales, el Libro y la Lectura, las Artes Escénicas y las Artes de la Imagen y el Sonido228(en donde se incluye la fotografía, la escultura, la artesanía, el diseño, etc.).
A nivel institucional, es interesante el fenómeno de creación de los Observatorios que han desarrollado parte de su objeto en torno a las industrias culturales. Es el caso del Observatorio Interamericano de Políticas Culturales229, el Observatorio de Industrias Culturales de Buenos Aires, el Observatorio Cultural de la ciudad de Sao Paulo, el Observatorio de Cultura Urbana del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de la Ciudad de Bogotá, el Observatorio
228. http://www.mincultura.gob.ve/
del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica, el Observatorio Portal e- Panamá, el Observatorio de Políticas culturales municipales de Uruguay y el Laboratorio de Industrias Culturales230 de Argentina.
Otro aspecto decisivo en la consolidación del sector es el fortalecimiento de los sistemas jurídicos que regulan aspectos de las industrias culturales directamente y otros temas relacionados, principalmente los derechos de autor y derechos conexos, las condiciones laborales de los trabajadores de la cultura, las condiciones fiscales de la promoción de las industrias culturales, etc.
Ante la dificultad que presenta, dada la extensión, entrar en detalle sobre los planes y programas que se desarrollan en torno a las industrias culturales, se reúnen a continuación algunos aspectos que se tienen en cuenta generalmente en los Planes de Fomento de las Industrias Culturales dentro del ámbito iberoamericano:
- Medidas de fomento a la producción, comercialización y consumo de los bienes y servicios derivados de las industrias culturales, lo cual ha implicado la generación de alianzas con instituciones públicas y privadas para tal efecto.
- Medidas fiscales e incentivos económicos y tributarios orientados a promover el desarrollo y fortalecimiento de las industrias culturales.
- Fuentes de financiación y creación de líneas de crédito para apoyar proyectos en distintas ramas de las industrias culturales.
- Fortalecimiento tecnológico de las industrias culturales para garantizar la autonomía en los procesos de pre-producción, producción y post-producción de las industrias fonográficas y audiovisuales.
- Promoción de la movilidad internacional de artistas y creadores, así como de espacios de encuentro y diálogo entre creadores nacionales e internacionales para contribuir a la elevación de la calidad de los productos culturales.
- Promoción y consolidación de proyectos de cooperación internacional, especialmente para desarrollar coproducciones cinematográficas, audiovisuales, musicales, de artes escénicas y artísticas en general. - Creación y consolidación de sistemas de apoyo a los emprendimientos culturales en todos los sectores
(Cine y Audiovisual, Industria Editorial, Multimedia, Fonografía, etc.).
Los términos Emprendimiento y Emprendimiento Cultural tienen una estrecha relación con el fortalecimiento de las industrias culturales y creativas en Iberoamérica. El concepto de Emprendimiento Cultural, por ejemplo, ha sido contemplado específicamente como una línea estratégica en la Política Cultural de Colombia, donde se ha creado un Programa de Emprendimiento Cultural que busca la sostenibilidad económica de las manifestaciones culturales, materiales e inmateriales, por un lado, estimulando la producción y distribución de bienes y servicios culturales y, por el otro, fomentando la protección de los “valores simbólicos identitarios” de sus contenidos. También cabe resaltar el Programa de Emprendimientos Culturales231 que desarrolla el Ministerio de Cultura de Argentina.
En los últimos años, dentro del desarrollo de políticas culturales de algunos países, se ha contemplado estructurar programas nacionales de emprendimiento cultural que promuevan la generación y fortalecimiento de las PYMES (pequeña y mediana empresa) debido a su capacidad de adaptación y producción con una baja inversión. Se observa una tendencia de apoyo e impulso de la cooperación y asociacionismo entre trabajadores y empresas culturales, permitiéndoles ser más competitivos en los mercados culturales y esto repercute también a nivel legal, como en el Estatuto PYME de Argentina (Ley 24467 de 1195), la Ley 28015 de 2003 de promoción y formalización de la micro y pequeña empresa de Perú y el Decreto 19610 de 1996, que regula el Fondo de Garantía para las pymes en Paraguay.