3. El estudio de las trayectorias escolares y la deserción escolar en el nivel
3.1. Apreciaciones generales respecto al tema de las trayectorias
Antes de avanzar en la revisión de la bibliografía sobre trayectorias escolares, es necesario realizar algunas apreciaciones generales en torno a los conceptos de trayectoria, abandono, éxito y fracaso escolar. A partir de estas precisiones, es posible establecer una línea de análisis con la cual revisar los documentos seleccionados y posteriormente, para conocer las características socioeconómicas y los resultados escolares de la población estudiada.
La trayectoria escolar se ha definido tradicionalmente como los diversos elementos que dan cuenta del avance escolar de un estudiante: el aprovechamiento (promedio de calificaciones, índice de reprobación y repetición), el tiempo empleado para cubrir el nivel
de estudios en cada ciclo y la eficiencia escolar (graduación o titulación). Esta definición no comprende la complejidad del proceso en el que se desarrolla la estancia de los jóvenes en la universidad.
La trayectoria en realidad es un proceso complejo donde tienen lugar el ingreso, la permanencia o abandono así como la conclusión de los estudios. Implica por lo tanto una sucesión de eventos no siempre continuos ni homogéneos, sino una secuencia heterogénea en la que pueden observarse diferencias significativas entre los grupos estudiantiles. Este proceso supone los eventos sociales, académicos y culturales que se en dan en el salón de clases y otros espacios escolares. Esto es tratado a mayor detalle en el capítulo III.
La deserción escolar puede definirse como el acto de abandonar la escuela por parte del estudiante en algún momento de su trayectoria, que obedece a una diversidad de motivos. Puede ser de la carrera, a nivel institucional cuando existe un cambio de una universidad a otra, o del sistema cuando el estudiante deja de forma definitiva sus estudios y no ingresa a otra carrera o escuela. Debido a que cada institución define un conjunto de precisiones para considerar a un estudiante formalmente como desertor, el estudio del abandono requiere en primera instancia considerar estas normativas particulares.
No resulta trivial preguntarnos por qué los alumnos no logran obtener las trayectorias esperadas pese a que han sido seleccionados y validados previamente como aptos para cursar el nivel superior. Una línea de análisis seguida por numerosas investigaciones se ha avocado a los estudiantes, considerando de manera fundamental o exclusiva sus resultados escolares y/o características socioeconómicas (Blanco y Rangel 2000, Chaín et al. 2001, Chaín y Ramírez 1997, Chaves 20002, Piña y Pontón 1997). En menor número, un grupo de trabajos han abordado el tema de las trayectorias considerando la motivación, los procesos sociales y académicos de la universidad, factores de índole familiar, laboral o de otro tipo (Tinto 1993, Andrade 2002, Allen 2000). Por otro lado, algunos trabajos han considerado la influencia del ambiente y la cultura organizacionales, la motivación y factores no relacionados exclusivamente con los resultados escolares (Berger y Braxton 1998, Pascarella y Terenzini 1991), esta línea de análisis no ha sido abordada ampliamente.
Particularmente en el caso de la deserción escolar, es necesario reconocer que es un fenómeno complejo en el que influyen diversos factores individuales, institucionales, económicos y culturales. Si bien se ha reconocido esta complejidad con el avance de la investigación sobre el tema, una proporción considerable de los trabajos ha estudiado exclusivamente los aspectos del rendimiento escolar y las condiciones socioeconómicas. Las posibilidades de este tipo de trabajos en la descripción del rendimiento no pueden menospreciarse. En mi opinión, sin embargo, es necesario abordar diversos elementos y no sólo los resultados escolares.
A partir de los indicadores del desempeño mencionados anteriormente (y sus combinatorias), se han estudiado también ampliamente las nociones de éxito y fracaso escolar. Estas cuestiones se utilizan con frecuencia para indicar la correspondencia o alejamiento entre los resultados escolares y las expectativas institucionales. Considero que el éxito y el fracaso pueden fundamentar una apreciación acerca de la posición que adquiere un estudiante respecto a sus compañeros y por lo tanto, es subjetiva. Es decir, asignar a un alumno el rótulo de “fracasado” lo coloca en una situación devaluada respecto a quienes tienen “éxito”, y de hecho puede no corresponder con la percepción del propio estudiante respecto al esfuerzo, dedicación y expectativas que genera sobre sí mismo, con lo cual se desdeñan un conjunto de cuestiones subjetivas y significativas.
Como se puede observar en el último capítulo9, para la institución al parecer el éxito depende de la correspondencia entre los resultados escolares y el máximo rendimiento (no reprobación, promedio de calificaciones alto, egreso y titulación en tiempo). Por otro lado, los estudiantes relacionan el éxito escolar con el logro en un momento 2 respecto a un momento 1 (la capacidad para remontar resultados adversos) y del esfuerzo realizado para permanecer, aprobar y avanzar en los créditos.
Al ser aceptados en una institución, los jóvenes adquieren una matrícula y son asumidos formalmente como alumnos, otorgándoles de esta forma una atención similar esperando que logren resultados igualmente similares y acordes a las expectativas institucionales. Sin embargo, al provenir de familias, formaciones y condiciones socioeconómicas distintas, los alumnos poseen posibilidades claramente diferenciadas en relación con su desempeño.
9 Con base en las entrevistas a profesores, estudiantes y funcionarios académicos, es posible observar que hay diferencias
Esto no se ha asumido lo suficiente institucionalmente y tampoco se ha considerado relevante para algunos autores. Teniendo en cuenta estas precisiones, en las siguientes líneas se muestra un breve estado del arte sobre la bibliografía que ha dado cuenta del tema de las trayectorias escolares.