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Capítulo II. Marco teórico

2.1 Antecedentes del estudio

2.2.3 El aprendizaje y la Teoría de las Situaciones Didácticas (TSD)

La TSD, surgió en la escuela francesa, a finales del siglo XX, con Guy Brousseau. Es un modelo de enseñanza – aprendizaje de las matemáticas, donde el estudiante al interactuar con sus compañeros en situaciones a-didácticas construye su propio aprendizaje.

Brousseau (1986), visto desde el enfoque constructivista, postula que un estudiante aprende al interactuar con un medio en el cual encontrará contradicciones, dificultades, conflictos cognitivos, tal y como la sociedad se ha desarrollado. En este aprendizaje, fruto de intercambio de ideas entre estudiantes, profesor y el medio, se observará con acciones nuevas, las cuales serán prueba de lo aprendido.

Brousseau (como se citó en Sadovsky, 1986) afirma “Un medio sin interacciones didácticas es claramente insuficiente para indicar en el alumno todos los conocimientos que se desea que el adquiera” (p.3).

En la TSD Guy Brousseau presenta tres elementos fundamentales que intervienen en el proceso didáctico: estudiante, profesor y medio didáctico. “En esta terna, el profesor es quien facilita el medio en el cual el estudiante construye su conocimiento. Donde el medio define como el conjunto de todo lo que actúa sobre el estudiante o sobre lo que el estudiante actúa” (Brousseau como se citó en D´Amore, 2006, p.94).

Godino (como se citó en D´Amore, 2006) sostiene que las relaciones de aprendizaje que pueden ser directa y/o indirectamente entre un alumno o un grupo de alumnos, los

materiales utilizados para el desarrollo de la sesión de clases e incluido el docente, con el objetivo de lograr aprendizajes significativos se llama situación didáctica. Cada situación, será construida en función a un objeto matemático, en un momento determinado.

Las situaciones didácticas deben ser presentadas al estudiante, de tal forma que construya su propio aprendizaje. El estudiante debe ocuparse individualmente de buscar una solución óptima a una situación problemática que se le propone en una situación a-didáctica, para aceptar e interactuar en la actividad matemática.

El estudiante debe de descubrir y construir su aprendizaje matemático bajo una situación didáctica, la cual será planificada previamente por el docente. También, la situación didáctica incluye a las situaciones a-didácticas, las que serán resueltas con la interacción de sus compañeros, sin la intervención del docente.

Brousseau (1983) refiere que, gracias a los avances de los principios educativos, los profesores tienen la obligación de provocar en los estudiantes, por medio de situaciones didácticas adecuadas, adaptaciones de aprendizaje, sea que un estudiante acepte y resuelva el problema en interacción con sus compañeros, el profesor y los medios materiales utilizados en una sesión de clase.

Los problemas deben ser elegidos de modo tal que los estudiantes puedan aceptarlos, para poder resolverlos en interacción con sus compañeros. Una vez que el estudiante acepta el problema como suyo, intentará o en el mejor de los casos, resolver la situación planteada, sin la participación del docente, tal situación es conocida como a-didáctica.

Chevarría (2006) define una situación a-didáctica “como el proceso en el que el docente le plantea al estudiante un problema que se asemeje a situaciones de la vida real que podrá abordar a través de sus conocimientos previos, y que le permitirán generar además

hipótesis y conjeturas que asemejan el trabajo que se realiza en una comunidad científica”. Dicho de otra manera, se formará una microcomunidad científica, donde el estudiante resolverá la situación - problema sin la participación directa del profesor, ya que este último se encargará de definir, ordenar, clasificar el saber adquirido de forma correcta en el

estudiante.

En este proceso el alumno construye y adquiere su conocimiento familiarizándose a situaciones didácticas que son propuestas por el profesor, lo cual implica que el estudiante asuma personalmente la resolución de problemas que le son propuestos. De allí que el profesor tiene la responsabilidad de formular problemas para que el estudiante pueda formular, construir modelos, lenguajes, conceptos y teorías para poder comunicar e intercambiar con otros.

Para Bousseau (1983) una vez aclarada la importancia de la no participación del profesor en la situación a-didáctica, aún falta por entender la entrada del estudiante a la situación a-didáctica, y es el profesor quien tiene que gestionar y lograr. Esto dio lugar al concepto de devolución.

En una primera aproximación, la devolución consiste en el hacer entrar al estudiante en un funcionamiento matemático, frente a un problema que se quiere resolver; por un lado el estudiante sabe bien que el problema se eligió tiene sentido para lograr un aprendizaje, pero para poder lograr tal aprendizaje él deberá enfrentar el problema sin ningún componente extra-matemático, en particular sin razones didácticas (D´Amore, 2005, p.96).

En el acto de la devolución, se debe tener en cuenta un contrato pedagógico que busque reglamentar por un periodo limitado los derechos y deberes recíprocos del estudiante

y profesor. El cumplimiento de este contrato es mutuo en ambas partes, ya que en él se fundan las reglas del juego para poder lograr los objetivos que se desean alcanzar.

Brousseau (como se citó en D´Amore, 2005) afirma:

En una situación de enseñanza, preparada y realizada por un docente, el estudiante tiene como tarea resolver el problema (matemático) que se le presenta, pero el acceso a esta tarea se hace por medio de una interpretación de las preguntas dadas, de las informaciones proporcionadas y de las obligaciones impuestas que son constantes del modo de enseñar del maestro. Estos hábitos (específicos) del maestro esperados por el estudiante y los comportamientos del estudiante y los comportamientos del estudiante esperados por el docente constituyen el contrato didáctico. (p.115)

Todo docente de matemáticas tiene una dimensión social que se le impone. En

consecuencia, es su tarea desarrollar y asegurar la obtención de los significados de los objetos matemáticos puestos en escena y las relaciones que presenten durante de toda la sesión de clase. Los profesores deben garantizar la devolución, por medio de un buen contrato

didáctico; de lo contrario, las rupturas de estos contratos hacen que se pierdan las reglas de la clase y se hace necesaria la búsqueda de nuevos contratos, con la finalidad de lograr

aprendizajes significativos.

Tipos de situaciones didácticas.

En la TSD se plantean cuatro tipos de situaciones didácticas, las cuales conllevan a la confrontación del estudiante frente a una situación problemática, es decir, los estudiantes estarán en una situación a-didáctica, en la que construirán su conocimiento. Estas situaciones son las siguientes:

Situación de acción. Consiste presentar y confrontar al estudiante, una situación problemática contextualizada, de tal forma que pueda resolverlo de forma independiente conjuntamente con el profesor.

Situación de formulación. En esta fase, una vez resuelto el problema, los estudiantes comunican sus resultados en su grupo y al aula en general.

Situaciones de validación. En esta fase, se pide a los estudiantes que expliquen y den justificaciones sobre los pasos utilizados en la resolución de la situación planteada

previamente.

Situaciones de institucionalización. Tienen el objetivo de establecer y dar un estatus oficial a conocimientos apreciados durante las actividades en el salón. Normalmente tienen relación con conocimientos, símbolos, etcétera, que se deben retener en vista de su utilización en un trabajo sucesivo.

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