CAPÍTULO III. NARRACIÓN DE LA INTERVENCIÓN
3.1 Recuento de los sucesos vividos
3.1.6 Los aprendizajes que la pérdida dejó
A las 9:50 a.m. nos reunimos en el salón para organizar las cosas requeridas para las distintas actividades a realizar en la sesión de ese día.
Alrededor de las 10:10 a.m. llegó “Alicia”, pocos minutos después se incorporaron “Oli” y “Rita”, nos saludamos afectuosamente, sobretodo “Rita” que nos dio un abrazo tanto a –Néstor- como a mí –Abril-. Nos dispusimos a comenzar, les preguntamos cómo se sentían, e hicimos énfasis en que era la penúltima sesión. Mantuvimos breve la actividad, pues en otras ocasiones, solemos extendernos en esta parte. Procedimos a recapitular la vivencia de la sesión anterior, para dejarles en claro a “Oli” y “Alicia” lo que hicimos con “Rita”, por lo que la incluimos en la recapitulación. Pusimos énfasis en lo significativo de la sesión, pues la presencia de “Rita” únicamente, nos permitió crear un espacio de confianza para trabajar a su ritmo, al desprenderse de sus pérdidas.
Nuestra primera actividad fue la lectura del cuento “Buena suerte, Mala suerte, ¿Quién sabe?”. La hice yo –Abril-, en voz alta, mientras las demás seguían la lectura con sus copias. Platicamos en plenaria lo que se comprendió del cuento, dejando en claro que en ocasiones, cuando se pierde algo en la vida, esto no es del todo malo, pues existen ganancias que no siempre vemos. Aquello que parece mala suerte podría no serlo, y viceversa, por lo que es importante encuadrar las situaciones, tomarnos el tiempo de analizarlas, e incluso sanarlas, para recuperar los aprendizajes. “Rita” nos platicó de una situación que ejemplificaba el cuento. Su historia involucraba a su hija, y a su ex esposo, y cómo la primera había pasado de ser la responsable del negocio del padre a ya no serlo, pues ahora esta responsabilidad recaía en la nueva pareja del ex marido de
“Rita”. Su relato desvió la atención del grupo durante un momento, a cuestiones de índole fiscal, finalmente retomamos el sentido del cuento, con la participación de “Alicia” que nos compartió sus aprendizajes de una situación que parecía completamente desfavorable al principio, pero terminó por dejarle ganancias, procedimos entonces a la siguiente actividad: el “Reporte Periodístico”.
Éramos cinco personas en el grupo en ese momento, por lo que nos costó un poco de trabajo determinar cómo realizaríamos la actividad. La idea de –Abril-, era que solo las tres mujeres se entrevistaran, la una a la otra en círculo, sin embargo, esto sería
tardado. Yo –Abril- y Néstor, decidimos integrarnos a la actividad; pusimos nuestros nombres en papeles y rifamos quien entrevistaría a quien. Pero en este punto nos dimos cuenta que esta distribución sería ineficiente y tomaría mucho tiempo, decidimos entonces que “Rita” y “Alicia” se entrevistarían la una a la otra, y yo –Abril-, trabajaría con
“Oli” y Néstor actuaría como observador de nuestra entrevista. Nos tomó casi una hora esta actividad de recopilar la información. Eran ya las 12 del mediodía, cuando decidimos que era conveniente tomar un descanso, para luego, regresar para contestar el
Cuestionario de “Evaluación de Medio Camino” y cerrar con los aprendizajes obtenidos de la actividad.
Regresando del descanso, el grupo nos cuestionó si estábamos obteniendo el material que necesitábamos para realizar nuestro trabajo de grado, a lo cual respondimos que sí, que su participación era parte importante de esto.
“Alicia” contestó el cuestionario de manera rápida, mientras que “Rita” y “Oli” tardaron más. Mientras lo contestaban, “Viri” se unió al grupo, le dimos un cuestionario también, le platicamos rápidamente lo que estábamos haciendo y lo que se había hecho en las horas anteriores. Para esto, -Néstor-, le explicó que estábamos recuperando las ganancias de las pérdidas y que toda pérdida encierra una ganancia. Nos dijo “Alicia” “las lecciones no aprendidas, son lecciones repetidas” (T6, 31/10/2015, líneas 842-843).
“Viri” en lugar de contestar el cuestionario nos platicó de una situación que acaba de ocurrirle, cuestionó si daríamos este taller otra vez, y cómo podríamos aplicar lo aprendido en el taller a su trabajo como asesora de ventas. Esta conversación llevó más tiempo del necesario, y distrajo a las demás, de contestar el cuestionario. Zanjamos el asunto de la mejor manera, le pedimos que contestara este cuestionario lo cual hizo muy rápidamente, y nos dijo que podría decir muchas cosas, como que estaba muy satisfecha con el taller y lo que había aprendido en él, sin embargo, solo había plasmado una parte de esto en el cuestionario, por la premura de terminar. Le expusimos brevemente la actividad realizada en su ausencia y dimos paso a que explicaran en unas cuantas palabras, de manera muy resumida, los aprendizajes obtenidos con la actividad y las ganancias que acompañaban a la pérdida que platicaron.
Es importante recalcar, que al momento de que “Rita” tenía que decir sus ganancias, no supo qué decir y “Alicia” se dio a la tarea de rescatarla diciendo los aprendizajes que ella había detectado en el relato de “Rita”. Esta actitud de “Rita” era recurrente, por lo general tenía problemas para darse cuenta de sus propios recursos y aprendizajes, en anteriores ocasiones –Néstor- o yo, -Abril- la habíamos, ayudado a rescatar sus aprendizajes. En esta ocasión “Alicia” asumió este papel.
“Alicia” destacó que su aprendizaje se relacionaba con el valor que había tenido para hacer muchas cosas en su vida, de “Rita”, pudo decir que había sido valiente también, “encontró el valor de hacer muchas cosas estando sola, que cuando estaba con su marido” (T6, 31/10/2015, líneas 861-862) “tuve que sacar valor, valor para seguir adelante” (T6, 31/10/2015, líneas 866) corroboró “Rita”.
“Oli” dijo que lo más valioso para ella había sido el poder sacar las cosas que no le eran útiles en su vida, “me dio confianza y me abrí” (T6, 31/10/2015, líneas 872). “Viri” también habló de lo contenta que se sentía con sus aprendizajes en el taller pues había podido sacar algunas cosas que tenía atoradas en su vida de hacía un tiempo.
Cerramos la sesión reiterando que la siguiente semana se terminaría el taller, les preguntamos si había algún tipo de alimento que quisieran comer durante el convivio, que tomaría lugar la última sesión. Esto dio paso a que “Viri” nos explicara una historia de su familia, de cuando estaba por morir su mamá y la oración que le rezaba todos los días antes de que ella muriera. La historia le sirvió para explicar que ella no comía carne los miércoles y sábados pues ello formaba parte de sus creencias religiosas, tomando más tiempo del necesario, cuando terminó, les dimos las gracias por asistir y las despedimos reiterándoles la importancia de asistir la última sesión y dejando la posibilidad abierta de que pudieran traer algún tipo de alimento para compartir, cosa que “Oli” sugirió y con lo que las demás estuvieron de acuerdo.