CAPÍTULO III. NARRACIÓN DE LA INTERVENCIÓN
3.1 Recuento de los sucesos vividos
3.1.4 Viejas pérdidas, nuevas emociones
Nos encontrábamos instalando todo para la presentación mientras “Alicia” llegó, platicamos un poco con ella mientras se integraban dos personas más. Una vez que tuvimos tres asistentes comenzamos recapitulando la sesión anterior, Néstor nos platicó a “Alicia” y a mí –Abril- lo que hicieron la semana anterior. Nos dijo también que había dejado una tarea de observar las emociones sentidas en la semana y pidió a “Rita” y “Oli” que compartieran su experiencia de la semana; después hizo la invitación extensa al resto de las presentes, “Alicia” comentó que durante muchos años se había callado muchas cosas sobre sus problemas familiares, hasta el punto que esto tuvo una manifestación física en su cuerpo, como una “bolita” en el cuello que le dolía mucho. Asistió con muchos doctores sin que le encontraran ninguna enfermedad, hasta que finalmente el médico general le ofreció darle terapia y con esto desapareció la “bolita”.
Después de hablar de nuestra semana y la tarea dejada, pasamos a dar inicio a la sesión de trabajo. Durante ésta, Néstor explicó algunas definiciones de pérdida, sus distintas características, las emociones y conductas frecuentemente asociadas con ésta.
Durante la presentación sobre las pérdidas, las participantes comenzaron a hacer preguntas y compartir sus propias experiencias relacionadas con lo que se iba mostrando en pantalla. Dos participantes más llegaron cuando la presentación ya había comenzado, sin embargo estuvieron presentes durante la mayor parte y participando de manera activa.
Terminada la presentación, procedimos al descanso de 10 minutos, durante el cual nos pusimos de acuerdo para omitir una de las actividades y solo dejar la fundamental del reconocimiento de las pérdidas propias y las emociones asociadas.
Una vez que regresaron todas las participantes, a pesar de que –Néstor- no había regresado, pues estaba entregando un documento importante a nuestro contacto en la universidad, decidí comenzar con la actividad, pues teníamos el tiempo contado, repartí las hojas a las asistentes, les dije las instrucciones y las insté a comenzar mientras tanto Néstor se nos unió y los siete realizamos la actividad.
“Viri” fue la primera en compartirnos una experiencia en la que decidió poner a dormir a sus mascotas, pues ya tenían una edad avanzada y diferentes enfermedades que mermaban su calidad de vida. Nos dijo que había experimentado un “sufrimiento de descanso”, y agregó “yo me siento que cumplí con mis obligaciones, que le dimos una despedida de la más indicada” (T4, 10/10/2015, línea 455), la siguiente en compartir fue “Alicia”. Al principio expresó que no sabía si contarnos o no, pero lo haría de todos modos y refirió; “realmente me siento muy tranquila en estos momentos, nada que ver con cómo me sentía antes” (T4, 10/10/2015, línea 465). Nos compartió que su pérdida fue múltiple, pues varias personas involucradas en la situación terminaron por alejarse de su vida.
Reconoció que en ese momento se sintió “muy mal, devaluada, humillada” (T4, 10/10/2015, líneas 470-471). Asistió a terapia para poder superar la situación, ahora se sentía fuerte y en paz con lo sucedido. Su historia incluyó la etapa de resignificación, pues ella hizo una lista de las cosas que aprendió después de esta vivencia. Yo -Abril- así lo hice notar, recalcando que en las siguientes sesiones entraríamos a la parte de los aprendizajes dejados por estas situaciones.
Teníamos tiempo para que una persona más compartiera su experiencia y fue “Oli” quien nos compartió que sus hijos se fueron de casa sin avisarle, y que a partir de esto, perdió la relación cercana que tenía con ellos. Que en ese momento se sintió muy dolida, pero ahora se sentía bien, sin embargo, tenía una emoción que no lograba identificar y quería que todos le ayudáramos a hacerlo. “Alicia” y “Oli” intercambiaron varias palabras sobre lo que sentía, hasta que la última lloró un poco.
“Oli” dijo que al principio no comía ni dormía, que sentía mucho coraj,e también, agregó que “de cierta manera ya acepté esas situación lo que si me sigue lastimando es la manera en que lo hicieron porque para mí eso no se valía” (T4, 10/10/2015, líneas 571- 572). Luego agregó: “hay algo que no identifico ahí necesito que todos me ayuden a encontrar la palabra… no soy efusiva con ellos soy seca”. (T4, 10/10/2015, líneas 578-581), “Alicia” le sugirió que pudiera escribirles una carta si no quería hablar con ellos para decirles cómo se sentía, y que la carta podía entregarla o no. Le dijo que era una oportunidad para que ella encontrara sus respuestas, que no era malo que diera el primer paso. Le cuestionó si le daba miedo abrirle su corazón a ellos, para “Oli” tuvo mucho sentido darle la cartita pues no se sentía capaz de expresarlo de manera verbal y dijo: “me gusta más esa idea, lo otro no me nace” (T4, 10/10/2015, líneas 578-581).
Dado que teníamos el tiempo encima, -Abril- cerró diciéndole a “Oli” que podía hacer la actividad de la carta si quería y que podría después compartirnos cuál fue el resultado. Yo –Néstor- regresé a la actividad, haciendo hincapié en las emociones asociadas a la situación referida durante la sesión, preguntándole a “Oli” si tenía sentido lo que le estaba diciendo, es decir, que interpelé a “Oli” y al resto de las participantes para consultarles si consideraban que los ejemplos y alusiones en relación a las emociones presentes, en situaciones de vida cotidiana, comentados, habían logrado mostrar la presencia de las emociones en la vida diaria.
Les entregamos el “Cuestionario de Cierre de Sesión”. Les pedimos que trajeran sus historias para la próxima sesión o que nos las dejaran. En caso de que pudieran olvidar traerlas la siguiente semana, yo –Abril-, les aseguré que no las leeríamos, sin embargo, “Rita” nos pidió que leyéramos su escrito y le dijéramos algo la próxima
semana. Néstor recogió los “Cuestionarios de Cierre de Sesión” para compartir más tarde el material con Abril.
Nos despedimos de todas, reiterándoles que las esperábamos la siguiente semana, Abril hizo hincapié en que nos quedaban tres semanas más, que estábamos a mitad del camino y que las siguientes sesiones las dedicaríamos a la resignificación de la pérdida, mientras que la última la destinaríamos a la recapitulación de los avances logrados y un posible convivio. Abril reiteró también que no podría asistir a una de las siguientes sesiones pero yo, –Néstor- estaría acompañándolas.
“Viri” nos preguntó si recibiría un diploma al final del taller. Yo -Abril-le contesté que sí y que pasaríamos una lista para que pusieran sus nombres durante la penúltima sesión para colocarlo en su diploma.