4 Tema 3 La madurez de la fenomenología en las Ideas
4.2 Apunte biográfico: Husserl profesor en Gotinga (1901-1916)
De La fenomenología como utopía de la razón, pp. 22-26 Apunte biográfico: Husserl en Gotinga (1901-1916)
Recién publicado este segundo tomo, el año 1901, es llamado Husserl a Gotinga como profesor extraordinario (categoría académica anterior a la definitiva, que es la de profesor ordinario, la equivalente a nuestro catedrático). En Gotinga logró Husserl formar una importante escuela a su alrededor, compuesta por un grupo de estudiosos admiradores de Husserl, que estaban empeñados en seguir las indicaciones del maestro, describiendo los objetos en su modo preciso de dación. De esta época datan importantísimos textos en los que se describen los diversos objetos y modos de conciencia en que se dan tales objetos. Porque, en efecto, pronto pasará Husserl de describir objetos lógicos a describir todo tipo de objetos; así la fenomenología se irá extendiendo a toda la vida mental y de conciencia. Precisamente aplicando la fenomenología a la noción de tiempo verá la dificultad de hablar del "tiempo dado", es decir, del tiempo directamente vivido en la conciencia, pues usualmente nos vemos en el tiempo objetivo. Aquí caerá Husserl en la cuenta de la necesidad explícita de prescindir -pronto dirá de «hacer epojé» - de ese tiempo objetivo. Esto ocurría a finales del año 1904 y en el verano de 1905 (véase Ha. X, pág. 237)1. También en el Prólogo a la segunda edición de las Investigaciones lógicas alude a que ya en un escrito de 1903 aprovechó para definir el carácter de las descripciones que hacía, pues en sus descripciones «permanecen completamente excluidas todas las interpretaciones trascendentes de los datos inmanentes [... ] Las descripciones de la fenomenología [... ] no se refieren a las vivencias o a las clases de vivencias de personas empíricas» , es decir, en ellas se prescinde del mundo real y objetivo. Los años inmediatos a estas fechas se centrarán en perfilar el método para definir el ámbito preciso de la descripción fenomenológica; el dominio o ámbito de las descripciones fenomenológicas se consigue mediante la Reducción fenomenológica, concepto decisivo de Husserl, que proviene, por lo tanto, de los años inmediatos a la publicación de las Investigaciones lógicas. En 1905 el Ministerio de Educación de Prusia envió una indicación a la Universidad de Gotinga, en la que se invitaba a dicha Universidad a nombrar a Husserl, que tenía ya 46 años, profesor ordinario, es decir catedrático; pero la propuesta fue rechazada por la Universidad con el pretexto de que Husserl carecía de «significado científico» (Mangel an wissenschaftlicher Bedeutung). No es de extrañar que esa actitud de la Universidad provocara en Husserl una crisis de radicalismo filosófico, que le llevaría a expresar su deseo de claridad absoluta: «Sin claridad no puedo vivir» , confiesa en una especie de diario de esos años. Sólo al año siguiente, 1906, fue nombrado catedrático.
El concepto y la práctica de la reducción se expone con todo detalle en el prólogo a las clases que leyó sobre la constitución de 'la cosa' y 'el espacio' en 19072. Sin embargo, pronto se dará cuenta de que el planteamiento de la reducción que se hace en ese texto conlleva una limitación ilegítima del ámbito de la fenomenología; pues, tal como veremos, el concepto de reducción parece implicar una reducción de todo objeto a mi propia conciencia; eso significaría prescindir de todo aquello que alude a lo social, a los otros, todo el ámbito de la intersubjetividad; pues bien, la tarea inmediata de Husserl después de ese año sería resolver ese problema, lo que, según él siempre creyó, logró en 1910, durante las clases que leyó sobre Problemas fundamentales de la fenomenología, del semestre de invierno de 1910-1911 y que se conoce como la Grundproblemevorlesung, desde 1973 editada en el tomo XIII de la edición crítica. Años más tarde se referirá Husserl a los avances producidos en esas clases de modo parecido a como lo hará sobre el descubrimiento que hemos mencionado, de 1898, sobre el Apriori de correlación, diciendo que esos pensamientos le produjeron entonces «una fuerte impresión» (véase Ha. XIII, página 449).
Ese mismo año, 1910-1911, publicó la revista Logos, en su primer número, un importante y decisivo artículo de Husserl titulado La filosofía como ciencia estricta, en el que se resumen ya los motivos fundamentales que mueven la actividad filosófica de Husserl, apareciendo ya en ese escrito el compromiso que Husserl mantiene con la idea de racionalidad y con la idea de la necesidad de un progreso en la humanidad.
Por esas fechas Husserl, ya con 51 años, es un profesor en plena madurez, que goza de gran prestigio en su Universidad y que empieza ya a ser conocido, estudiado y reconocido en las demás universidades alemanas. La fenomenología estaba produciendo no sólo en Gotinga, sino también en Munich, una serie de investigaciones filosóficas sumamente interesantes. La psicología, particularmente, recibía fuertes impulsos de la reflexión fenomenológica. Era, pues, necesario iniciar una revista anual en la que se pudieran publicar todos esos trabajos de fenomenología. El primer tomo de dicha revista saldría el año 1913, conteniendo una de las obras fundamentales de Husserl, las Ideas para una fenomenología pura, así como la obra de Max Scheler El formalismo en la ética. Ideas había sido concebido por Husserl como la introducción sistemática a la fenomenología; la obra publicada debería continuarse en otros dos tomos, que, sin embargo, nunca publicó3. Sin embargo, tal obra, escrita con ilusión y en plena madurez, fue mal comprendida y peor aceptada por sus propios discípulos de Gotinga, pues no les parecía adecuada la explícita confesión de idealismo que en ella hace Husserl, pensando que con la adscripción al idealismo se consumaba una marcha atrás, olvidando algo fundamental de la fenomenología, que ante todo es aceptación del valor de la intuición y de los objetos. Lo que de esa obra escandalizaba era precisamente la presentación que en ella se hace de la reducción, una presentación que no parece tener en cuenta los logros del texto de las clases de 1910-1911, pues más bien repite el esquema de 1907, el de La idea de la fenomenología. En realidad Husserl esperaba resolver esos problemas en los tomos II y III. Sin embargo, no debía estar muy satisfecho con todo ello, porque no quiso publicar la continuación de las Ideas.
Los años siguientes fueron decisivos en la vida y obra de Husserl. El estallido de la Gran Guerra le conmocionó profundamente; llegó incluso a confesar que la «explosión de odio mundial» y las «orgías de la deshumanización de la guerra» le habían deprimido tan profundamente que le impidieron trabajar; llegó, incluso, a enfermar de algo tan autoprovocado como un envenenamiento por nicotina, hasta el punto de tener que ser
internado durante unas semanas, en los meses de septiembre y octubre de 1915, en una clínica. Ese mismo semestre del invierno de 1915-1916 sería el último en Gotinga, ya que para el semestre de verano de 1916 se trasladó a Friburgo de Brisgovia, donde permaneció hasta su jubilación en 1928, un año antes de la edad reglamentaria, y hasta su muerte en 1938, recién cumplidos los 79 años.