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También aquí se inspira Boecio en la teoría de la reminiscencia.

In document BOECIO La Consolacion De La Filosofia (página 119-123)

METRO DUODÉCIMO

3 También aquí se inspira Boecio en la teoría de la reminiscencia.

ni incertidumbre.

3.– ”Trataré de explicar y dilucidar esta cuestión, comenzando por examinar las dudas que te asaltan.

4.– ”No entiendo por qué consideras poco concluyente el razonamiento de los que ofrecen una solución; la presciencia no crea necesidad en los hechos futuros y, por lo tanto, no se opone al libre albedrío.

5.– ”Tu argumento a favor de la necesidad de los acontecimientos futuros se reduce a esto: han sido previstos, luego tienen necesariamente que suceder.

6.– ”Y si la presciencia no implica necesidad en los futuros contingentes. Como lo has reconocido tú mismo, ¿qué razón habrá para suponer tal necesidad en los futuros voluntarios?

7.– ”Para facilitar la discusión y a fin de que comprendas mejor lo que voy a decir, supongamos que la presciencia no exista.

8.– ”Acaso, ciñéndonos a nuestro punto de vista, no habiendo presciencia, ¿los actos de la voluntad serán impelidos por alguna necesidad?”

“De ningún modo”.

9.– ”Supongamos ahora que exista, sí, la presciencia, pero que no impone necesidad alguna a los acontecimientos futuros: entiendo que la libertad de la voluntad seguirá intacta y absoluta.

10.– ”Pero dirás: «Si bien la presciencia no implica necesidad en los futuros, no obstante es señal de que necesariamente habrán de realizarse».

11.– ”En tal caso, aun no existiendo la presciencia, resultaría ser necesaria la realización de los hechos futuros; porque el signo indica lo que ya existe, pero no lo produce.

12.– ”Por tanto, será preciso demostrar primero que todo sucede por necesidad; y de esta necesidad será signo la presciencia; de lo contrario, si la necesidad no existe, la presciencia no podrá significar una cosa irreal.

13.– ”Y para que una demostración sea sólida no se ha de fundar en los signos o argumentos externos, sino en razones necesarias e intrínsecas.

14.– ”¿Cómo puede ser que los acontecimientos previstos no se verifiquen? Ello equivaldría a suponer que aun teniendo Dios presciencia de los hechos futuros, éstos no habían de llegar a cumplirse; o mejor, que aun cuando se realizasen, no había en su

naturaleza ninguna causa intrínseca que los hiciera necesarios.

15.– ”Fácilmente encontrarás por ti mismo la respuesta. Tenemos a la vista cierto número de actos mientras se están realizando; por ejemplo, el espectáculo de los aurigas que conducen y dirigen sus cuadrigas, u otros parecidos.

16.– ”¿Hay alguna causa por la que necesariamente estos hechos se hayan de desarrollar como los vemos?”

“Ninguna; el esfuerzo del arte sería superfluo si todos los movimientos se hubieran de realizar por la fuerza o la necesidad”.

17.– “Un hecho que no obedezca a necesidad alguna en el momento de producirse tampoco tuvo necesidad de existir antes de que se produjera.

18.– ”Luego hay acontecimientos que deben verificarse y cuya realización está libre de toda necesidad.

19.– ”Porque nadie dirá que un hecho que se ha verificado no estaba en camino de realizarse antes de que sucediera: he aquí, pues, un hecho previsto y cuya realización es libre.

20.– ”Porque si el conocimiento del presente no implica la necesidad de los hechos que se verifican, la presciencia de lo porvenir tampoco supone la necesidad de los futuros.

21.– ”Pero la dificultad —dirás— está en saber si puede darse presciencia de hechos cuya realización no sea necesaria.

22.– ”Porque en esto se ve algo contradictorio: parece que la presciencia lleva consigo la necesidad; la no necesidad excluye la presciencia; por otra parte, sólo se da conocimiento cuando se trata de cosa cierta.

23.– ”Si se prevén como ciertos los hechos cuya realización sea incierta, en ello habrá conjeturas confusas y no ciencia verdadera de la realidad; porque juzgar de las cosas de distinta manera de como son, es contrario al rigor del conocimiento científico.

24.– ”El error está en pensar que todo conocimiento arranca exclusivamente de la esencia y naturaleza misma del objeto.

25.– ”Y sucede puntualmente lo contrario: todo objeto conocido es apreciado no en función de su esencia, sino en función del sujeto cognoscente.

26.– ”Brevemente te lo explicaré con un ejemplo: una misma forma redonda de un cuerpo es apreciada de diferente modo por la vista que pon el tacto. La vista, desde lejos, percibe la esfericidad o redondez en su conjunto; el tacto, por el contrario, ha de acercarse y

aplicarse al cuerpo que examina para poder apreciar que es redondo. 27.– ”Al hombre mismo lo ven de diferente modo los sentidos, la imaginación, la razón y la inteligencia.

28.– ”Los sentidos se limitan a conocer la forma que recibió una materia dada; la imaginación sólo atiende a la forma sin cuidar de la materia.

29.– ”La razón va más allá, y por un examen comparativo y general determina la especie de cada individuo.

30.– ”La inteligencia contempla las cosas desde mayor altura; y pasando de la esfera de lo universal, intuye las formas simples en sí mismas, penetrándolas con su luz.

31.– ”Y has de tener presente que el conocimiento de orden superior incluye también al inferior; pero no a la inversa.

32.– ”En efecto, los sentidos nada pueden fuera de la materia; la imaginación no llega a los caracteres universales, ni la razón a las formas simples. En cambio, la inteligencia, como desde una atalaya, conocida la forma simple, distingue todo lo que a ésta se refiere; y esto por el mismo proceso que sigue al conocer las formas simples, a las cuales solamente ella puede llegar.

33.– ”Los caracteres universales que aprehende la razón, las formas que contempla la imaginación, las impresiones que proporciona la materia, todo, en una palabra, lo alcanza la inteligencia, y sin necesidad de la razón, de la imaginación ni de los sentidos, sino mediante el acto mental uno y simple con el que todo lo ve bajo la idea de forma o tipo.

34.– ”Tampoco la razón, al conocer lo universal necesita de la imaginación ni de los sentidos, para comprender lo que a éstos atañe.

35.– ”La razón define así uno de sus universales: el hombre es un bípedo racional.

36.– ”Si existe una noción universal, todos entienden que se trata de algo que cae dentro de los dominios de la imaginación y los sentidos; pero no son éstos los que le dan su carácter de universalidad, sino la razón, mediante su trabajo propio, que es la abstracción.

37.– ”También la imaginación comienza por mirar a los sentidos para ver y representarse las formas; pero pronto deja a aquellos para examinar todo lo sensible mediante un conocimiento que procede no de los sentidos sino de la misma imaginación.

38.– ”¿Ves ahora cómo en todo proceso cognoscitivo se pone en juego la actividad del sujeto o facultad que conoce y no la del objeto?

39.– ”Y es natural que así suceda; porque siendo el juicio un acto del que juzga, necesariamente lo ha de realizar en virtud de su propia potencia y no por actividades externas.

METRO CUARTO

”El Pórtico inspiró un tiempo a misteriosos y ancianos maestros la idea de que las sensaciones e imágenes vienen a imprimirse en el alma procedentes de los objetos exteriores, a la manera que un rápido punzón recorre la tersa superficie de una página intacta para grabar y fijar en ella los caracteres.

”Pero si el espíritu no tiene fuerza y movimiento propios, e incapaz de toda actividad se limita a recibir pasivamente las impresiones de los cuerpos, si a manera de espejo no hace más que reflejar imágenes vanas, ¿de dónde procede la inteligencia, vigor de la mente, cuya mirada todo lo abarca? ¿Cuál es esa fuerza que examina las cosas una por una y las analiza una vez conocidas? La cual, después de analizar, hace la síntesis, y siguiendo alternativamente uno y otro camino, ya se eleva hasta las cumbres, ya desciende hasta las cosas más pequeñas, y juzgando por sí mismo puede confundir el error por medio de la verdad.

”Es una potencia muy superior para que se limite su actividad a recibir impresiones de parte de la materia.

”Y, sin embargo, para el impulso inicial, para poner en movimiento las fuerzas del espíritu es necesaria una impresión corpórea: la luz debe herir los ojos, el sonido ha de llegar hasta el oído; después se despliegan las energías de la mente, refréscanse las ideas innatas, se las compara con impresiones análogas, aplicándolas a signos exteriores y relacionando con las imágenes sensibles las formas simples que en su interior posee el alma4.

PROSA QUINTA

1.– ”En la percepción de los objetos, los órganos de los sentidos

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