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Arcadio, que siendo todavía niño fue nombrado Augusto en el año 383 y en 384 se convirtió en soberano independiente de Oriente, fue educado primero por su madre Aelia Flaccilla, una católica estricta, y después por el diácono Arsenio, que procedía de Roma. Aunque no carente de formación ― hasta un pagano, Temistios, prefecto de Constantinopla, había sido su maestro―, el monarca dependió siempre de sus asesores y también de su mujer Aelia Eudoxia (madre de santa Pulcheria y de Teodosio II), una decidida antigermana, a la que Arcadio empujó también contra los “herejes” y los seguidores de la antigua fe, y que dirigió en buena medida su política interior. El 7 de agosto de 395, el emperador, que contaba entonces diecisiete años, censuró la negligencia de las autoridades en la persecución de los cultos idólatras.337

Dannenbauer, Entstehung I 29, 197, 226, 232. Maier, Verwandiung 119 s. Chadwick, Die Kirche 290. Clauss, Magister offíciorum 1s, 153,159,173.

336 Cf. ya Didasc. 2,47 s. Además Chrysost. sac. 3,17. August. ep. 33,5. En ocasiones con actitud negativa: Ambros. ep. 82; off. 2,24. Thür/Pieler, Gerichtsbarkeit 465 s. Steinwenter, Audientia 915 s. El mismo, Rechtsgang 1 s. Bell, Audientia 139 s. Busek 453 s. Selb 162 s. También aparece allí numerosa bibliografía. Dannenbauer, Entstehung I 243, 273 s, 393, 398. Diesner, Kirche und Staat 9 s. Noethlichs, Bischofsbiid 30 s, especialmente 41 s.

337 Socrat. 5,10; 6,8. Soz. 12,12. Them. or. 16,204 c. 213 a. Zos. 4,57,4. Eunap. frg. 62 s. Cod. Theod. 16,5,24 s; 16,10,13. Zonar 13,19. Baur, Johannes 11 30 s. Rauschen 433. Lexikon der alten Weit 242. Pauly I 497, II 407. dtv Lex. Antike, Geschichte I 135. Güidenpenning 3, 22 s. Stein, Vom romischen 345 s. Daley 465.

Pero sobre todo, tras la muerte de su padre, el joven príncipe cayó en las manos del galo Flavio Rufino, su tutor.

El praefectus praetorio orientis, al que no se menciona en la mayoría de las historias de la Iglesia, aconsejó al parecer a Teodosio, el promotor de su carrera, que ordenara el baño de sangre de Tesalónica, una de las masacres más abominables de la Antigüedad, que el propio Agustín tachó de repugnante. Rufino de Aquitania, hermano de la virgen Silvia, era un “cristiano fanático”(Clauss). Interrumpió los contactos con los paganos Simaco y Libanio. Construyó la iglesia de los Apóstoles en Chalquedonia y la enriqueció con (presuntas) reliquias de Pedro y Pablo procedentes de Roma, y fundó, en las proximidades de la anterior, un monasterio para monjes egipcios. Brilló por sus donaciones a la Iglesia, lo mismo que por su enérgica defensa de la “ortodoxia” frente a los paganos y los “herejes”. Los obispos le adulaban. Nada menos que Ambrosio, santo y padre de la Iglesia, le llamaba “amigo”, si bien es cierto que admitía también lo mucho que se odiaba y temía a Rufino.

Lo primero que hizo fue desplazar de palacio a su rival, el general y antiguo cónsul Promotos, un pagano, trasladándole como castigo disciplinario a su unidad, después de lo cual fue asesinado, hecho que se atribuyó de manera generalizada a Rufino. En el año 392 se encargó del derrocamiento del praefectus praetorio Tatiano, un pagano erudito, y ocupó él mismo su puesto. El 6 de diciembre de 393 hizo decapitar (ante los ojos de su padre) a Proculus, hijo de Tatiano y prefecto de la ciudad de Constantinopla, con tanta diligencia que no le llegó el perdón del emperador. Arrebató a Tatiano sus bienes y le expulsó al exilio como a un mendigo. También fue obra suya el asesinato de Luciano, en 395, un cristiano y hombre de sorprendente sabiduría jurídica, cuyos bienes pasaron a manos de Rufino. Tras las quejas de un pariente del emperador, hizo detener a Luciano en medio de la noche en Antioquía, su sede oficial, y sin juicio ordenó que ante sus ojos le azotaran hasta la muerte con bolas de plomo. El amigo de los curas se enriqueció de todos los modos posibles a costa de ricos y pobres. Concedía cargos al mejor postor, vendía esclavos del Estado, premiaba a los delatores, hacía falsas denuncias, se dejaba sobornar en los procesos y amasó tan enormes tesoros que Simaco, el representante de la romanidad tradicional más importante de su época, habla de un “robo en el orbe”. Además de referir su codicia, que el poeta Claudiano censuró especialmente, los historiadores antiguos llaman a Rufino arrogante, cruel, corrompido, cobarde. Al parecer también él inició la enemistad entre la Roma de Oriente y la de Occidente. Y, por último, al intentar casar a su hija con Arcadio, pretendió hacerse con todo el Imperio.338

338 Symm. ep. 3,81 s. Socrat. 6,1. Zos. 4,49 s; 4,51 s; 4,57,4; 5,1,1 s; 5,12 s; 6,10; 6,51. Soz. 8,1. Cod. Theod. 5,18; 7,3,1; 8,6,2; 16,10,12 y también Ambros. ep. 52. Eunap. frg. 62 s. Claudian. Ruf. 1,176 s; 223 s. Liban, or. 1,269 s. Hieron. ep. 60,16. Joh. Ant. frg. 190. Pierer XIV 438 s. Pauly-Wissowa 7. Hbbd. 1931, 2463 s. 25. Hbbd. 1926, 1614 s. 45. Hbbd. 1957, 734. Demandt, Magister militum 715. Pauly III 750, IV 1178, 1465. dtv Lex. Antike, Geschichte III 151. Ibíd. Philosophie IV 242. Güidenpenning 16 s, 57 s, 72 s, 440 s. Schuitze, Geschichte 1336 s. Baur, Johannes 11 40. Rauschen 439 s. Seeck, Untergang V 235. Stein, Vom romischen 351 s. Cartellieri I 6. Schmidt, Die Ostgermanen 302, V. Stauffenberg 91 s. Nischer-Ealkenhof, Stilicho 58 s. Steinmann, Hieronymus 226. Bury, History 1107 s. Stroheker, Senatoris cher Adel 208 s. Maier, Verwandiung 119 s. Dannenbauer, Entstehung I 197 s. Tinnefeid 68 s. V. Haehiing, Religionszugehórigkeit 73 s, 587 s. Clauss 187 s. Held 139. Elbemll4s.

Pero precisamente cuando Rufino esperaba así subir al poder, él mismo perdió la cabeza. En todos sus planes se cruzó su enemigo más encarnizado, el antiguo eunuco y ahora ministro Eutropo, un sirio comprado en el mercado de esclavos y castrado desde el comienzo de su juventud, que reinaba defacto en el Imperio de Oriente y dirigía al estúpido emperador “como a una cabeza de ganado” (Zósimo). Quizás confabulado con Estilicón, en noviembre del año 395 Eutropo hizo que las tropas godas, ante los ojos del soberano, acuchillaran a Rufino hasta reducirlo a una masa informe: destrozar el rostro, sacar los ojos, despedazar el cuerpo; después, pasearon su cabeza por la ciudad, clavada en una lanza. Al final, Eutropo se apoderó de buena parte de los bienes robados por Rufino. También en todos los restantes aspectos se hizo cargo de su herencia, con una codicia sin límites: destierros arbitrarios, confiscaciones, chantajes, intrigas, aunque en general sin comportarse cruelmente.339

Poco a poco Eutropo fue corrompiéndolo todo, al soberano, a la emperatriz, que era una estricta católica, y a la Iglesia, cuyos privilegios recortó en favor del Estado. Limitó su derecho de asilo y las funciones de los tribunales episcopales. Nombrado patricio en 398 y cónsul (primer eunuco que alcanzaba tal cargo) en 399, ese mismo año cayó en desgracia. Y no fue otro que san Juan Crisóstomo,que debía a Eutropo la sillapatriarcal, quien en un famoso sermón predicado en la catedral, con un doble sentido muy clerical, declaró que “había actuado injustamente” contra el clero. “Luchas contra la Iglesia y te hundes a tí mismo en el abismo”, si bien el santo no quería “insultar” al eunuco, “escarnecerle” o “reírse de su desgracia”. Al poco, Arcadio insultó al que hasta entonces había cubierto de honores, llamándole en un edicto condenatorio “vergüenza del siglo”, “sucio monstruo”. Desterró a Eutropo a Chipre y en 399 le hizo ejecutar en Chalquedonia bajo la injusta acusación de haber usurpado insignias del emperador. (La forma habitual de ejecución era decapitación o estrangulamiento.)340

El “verano caliente” del 400. San Juan Crisóstomo y la masacre de godos en

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