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58 ARCH (sic) “Las obras del cuatricentenario” columna Actualidades en El Impulso , Barqui-

In document Libro Redes Sociales Elites....pdf (página 83-87)

166 167 El Club del Comercio tenía tres estratos de clasificación entre

sus miembros: los propietarios-con mayor poder de decisión-, los contribuyentes y los asociados. Los estatutos de la institución pu-

blicados ocho años después de su fundación, dicen con respecto al ingreso de los aspirantes a miembros contribuyentes lo siguiente:

“ El Club del Comercio admitirá miembros pro-

pietarios, contribuyentes y asociados. [...] Para ser miembro contribuyente del Club se requiere: 1° Ser mayor de 21 años y hábil para todos los

actos de la vida civil

2° Hacer la solicitud por escrito dirigida al Presi-

dente de la Junta Directiva con la representación de dos o más miembros propietarios solventes, que certifiquen su buena conducta y reputación. 3° Que se le corra el escrutinio mediante parti- cipación que hará la presidencia a todos los

miembros propietarios del Club. Esta partici-

pación será mediante una circular que pasará

el Secretario de la Junta Directiva a dichos miembros, notificándoles haber quedado abierta la votación, para correrle el escrutinio al

propuesto, indicando la fecha en que se cerrará

la votación”62 (cursivas nuestras)

La norma establecía que los miembros propietarios decidían

los ingresos de los aspirantes, lo cual evidencia un método similar

al usado por los otros clubes para aceptar a nuevos socios. Se infiere que debió existir flexibilidad, pero hacia los miembros de la elite, lo que permitió la expansión del Club del Comercio hasta colocarlo al

mismo nivel de los otros centros de entretenimiento. En la práctica,

también eran selectivos con los aspirantes, aunque no lo establecie-

ra explícitamente la norma. Dice el numeral 4 ° de los estatutos lo

siguiente:

“El término de la votación será de 15 días, a contar

de la fecha de la circular; una copia de ésta deberá fijarse el mismo día de su fecha en los salones del Club, en la tabla de avisos. Abierta la votación, los votantes deberán recoger personalmente en la Administración del Club, entre las 10 a.m. y las 11 p.m. durante el período de votación las boletas

correspondientes. Una vez adquiridas las menciona-

das boletas, se consignarán en la urna previamente cerrada y sellada con la firma del Presidente, la cual

permanecerá en un sitio de la sede social del Club” 63

Ya para 1950, la clasificación que establecía más requisitos- hay ocho puntos en el artículo relacionado con la aceptación- era la del miembro contribuyente. En el caso de los miembros propietarios, se lee en el artículo 9 que “se requiere poseer real y legalmente una o más acciones del Club del Comercio”64

En lo que respecta a los miembros asociados- los de menor importancia en la estructura del Club-, la norma de ingreso contradi-

ce lo expuesto por el Dr. Faroh, en el caso de que se hubiera aplicado al pie de la letra. Aunque, como bien lo dijo el entrevistado, su acceso este club no fue difícil por su estatus social y su condición económica.

Acerca de la admisión, el artículo 8 establecía que:

“Para ser miembro asociado del Club es necesario ser mayor de edad, hábil para todos los actos civiles;

estar domiciliado fuera de los límites del estado Lara, y

dirigir una petición escrita en este sentido de confor-

midad con lo establecido en el numeral 2° del artí-

culo 7 de los presentes estatutos. La Junta Directiva,

en una de sus sesiones, la tomará en consideración

y resolverá su admisión o rechazo por votación secreta y por mayoría de votos. En todo caso, el resultado de la

votación será comunicada por escrito a los miembros propietarios del Club, quienes harán las objeciones

que crean convenientes. [...] (cursivas nuestras) 65

Sin duda, era de importancia para fortalecer las redes so-

ciales de la ciudad, que los aspirantes a ser miembros propietarios o asociados tuvieran fijada su residencia en Barquisimeto, lo cual

60 ROJAS, Reinaldo. Ob Cit 1996 p 77

61 CF Club del Comercio en El Impulso, Barqui-

168 169 coincide con el planteamiento de la modernidad socioeconómica

a la que se hace referencia en los capítulos anteriores. Qué sentido

tendría entonces otorgar un pase o aceptar a alguien como miembro si sólo era un visitante. Esto explica cómo se imbricaba el Club en la sociedad barquisimetana y el interés por fortalecerla. Por otra par-

te, esta forma de discriminación, aunque velada, implicaba alguna jerarquía entre los miembros, aspecto este en el que coincidía con la mentalidad de la sociedad con respeto a las elites. Ya el Club del Comercio había adquirido el mismo perfil de sus alternos Country y Centro Social. La nómina del año 1952 así lo indica. Tener en sus filas a figuras como la del Dr. Honorio Sigala o el Dr. Pedro Salom Lizarraga debió implicar cierta condición de prestigio, era parte de la permeabilidad entre los clubes a la que se hace referencia ante- riormente.

El parágrafo único de este artículo establece que:

“Los miembros asociados que fijen su residencia en el estado Lara, para continuar como miembros del

Club, deberán pasar a la categoría de miembros con-

tribuyentes, para lo cual quedan obligados a llenar los demás requisitos establecidos en estos estatutos para adquirir tal categoría, y en caso de aceptación

pagarán el resto de la cuota de admisión” 66

De alguna manera el club mismo se convertía en un mecanis-

mo de control social basado en las normas que por lo general estaban orientadas a la “buena educación”, como parte de la mentalidad de la época, marcada por la moral del hombre moderno. La alteración de estas normas pudiera implicar la sanción y el sometimiento al escarnio, acaso como un legado de la mentalidad religiosa que aún en ese período estaba bien estructurada. Se lee, por ejemplo, en el

artículo 37 de los mencionados estatutos que:

“La separación de un miembro del Club, cualquiera que se la causa que lo haya motivado, se participará

por medio de una aviso que se fijará en sitio desti-

nado al efecto, redactado en los siguientes términos:

‘el señor XX ha dejado de ser miembro del Club’ ”67

Las causas que motivaban la separación del club consistían en

el atraso en las cuotas-lo que podría indicar que el asociado estaría

en apuros económicos-, y las faltas graves, las cuales, en este caso, consistían en “la exhibición de armas con intención hostil, riña a mano armada o sin armas, riña de palabras cuando su naturaleza debe de calificarse de grave y ejecutar actos obscenos e indecorosos”. En las situaciones en las que no se establece el retraso en las cuotas, la sanción implicaba, -después de que al involucrado en la falta se le realizaba un juicio con un jurado integrado por miembros de la misma institución-, “la exclusión para siempre del Club”, según el

artículo 87 de los estatutos.

Sin embargo, las fiestas animadas por orquestas siguieron siendo parte importante de las actividades del Club. La prensa re-

flejaba en sus páginas sociales reseñas como esta:

“la Junta Directiva del ‘Club de Comercio’, que

preside el doctor Luis Asterio Acosta, ofreció una

sesión de bingo bailable para sus asociados y al-

gunos invitados{...}Para los momentos de danza fue contratado el Prof. Rafael Miguel López y su

conjunto de solistas que interpretaron lo mejor de su modernísimo repertorio. Como es lo acostum-

brado en tales oportunidades, fueron alternados los sets bailables con los juegos de bingo, combinación muy excelente, ya que todos los asistentes tienen la

oportunidad de divertirse por igual {...}”68

La reseña periodística da cuenta de la mentalidad sexista

de la época, en la cual la mujer estaba relegada a un segundo plano en casi todas las instancias de la sociedad. Para identificarlas, por ejemplo, bastaba decir señora de Pérez, en alusión al apellido del

esposo. Dice al respecto la nota:

“De los muchos asistentes recordamos al Dr.

Rafael Ramírez Castellanos y su distinguida

esposa; Luis A. Moreno y señora Solita de Mo-

63 Ibid p 8

170 171

reno, Humberto Barreto y señora de Barreto, Luis Asterio Acosta y señora de Acosta, Luis Peña Echegaray y señora Aura Marina Barreto de Peña, Dr. Pedro París Montesinos y señora de París Montesinos, J.R. Anzola y señora Carmen López de Anzola, Héctor Castillo y señora de Castillo, Luis Brandt y señora de Brandt, Luis

Morello, Francisco Pifano, José Virgilio Gimé-

nez, que hacía grupo con Cecilio Garmendia y

Luis Murrieta, Francisco Luigi, Emilio Sasso,

{...} Ángel Urdaneta, Nelson Mendoza, Cotoño Pérez y José Emigdio Sánchez”

En el capítulo anterior se describe cómo afectó el Nuevo Ideal Nacional a la ciudad desde el punto de vista físico y se des-

tacan varias de las obras que fueron inauguradas en la celebración

de los cuatrocientos años de la fundación de Barquisimeto. El 14

de septiembre es una fecha magnificada, un rasgo del positivismo y las ideas de desarrollo e integración nacional. No es fortuito que se hayan celebrado los cuatricentenarios con gran pomposidad en muchas de las ciudades del país. Se entendía, y aún se entiende, que la historia comienza a partir de la llegada del conquistador. Así, en la celebración de los 400 años de la fundación de El Tocuyo, el 7 de diciembre de 1945, se lee en una de las justificaciones de la

festividad, lo siguiente:

“Considerando: Que tanto más en este caso por ser

El Tocuyo lo que es y lo que ha sido: El más anti-

guo centro del interior venezolano, fecundo en su trayectoria expedicionaria; hermoso en la riqueza de sus archivos y en el arte siempre admirado de sus edificios coloniales; glorioso en los campos de Independencia; culto en las avanzadas del saber; importante por su especial situación geográfica y su firme constitución económica, circunstancias todas que lo elevan y lo perfilan como un claro exponente

de auténtica venezolanidad y revisten nuestra fiesta

de sonoras y valiosas repercusiones nacionales…”69

(cursivas nuestras)

Como se dijo, la fiesta en este caso está muy vinculada con lo nacional, y en consecuencia, con el proyecto de país que tenían las elites. De boca del General Marcos Pérez Jiménez, se leía años

más tarde del cuatricentenario acerca de lo que era el programa del

Nuevo Ideal Nacional desarrollado en su gobierno para Venezuela,

planteamientos como este:

“El Nuevo Ideal Nacional consiste en lograr que

Venezuela ocupe sitio de honor entre las naciones y que sea cada día más digna, próspera y fuerte. Se

fundamenta en nuestra tradición histórica, nuestros

recursos naturales y nuestra ventajosa posición geo-

gráfica. Tiene por objetivo la transformación racional

del medio físico y el mejoramiento moral, intelectual y

material de los habitantes del país y posee como doctri-

na el bien nacional según lo cual la obra de gobierno sólo se concibe en función de los más altos intereses

nacionales con vista al fortalecimiento de la nación

en sus aspectos básicos y con miras de presente y futuro” 70 (cursivas nuestras)

El mejoramiento al que aludía Pérez Jiménez conllevaba la coerción de la libertad de pensamiento y expresión. Curiosamente, las actas de Asamblea del Club del Comercio estuvieron vacías du-

rante el período perezjimenista, lo cual indica el carácter restrictivo

a las reuniones que imprimía el régimen en la sociedad. Ello explica las reseñas en los periódicos de actividades meramente de entrete- nimiento o deportivas.

De hecho, es en septiembre de 1958 -ya Pérez Jiménez había sido derrocado- cuando vuelven a llenarse las páginas del Libro de Actas del club, cuya directiva de entonces estuvo integrada, entre otros, por Pedro París Montesinos, destacada figura del partido Acción Democrática y quien años más tarde ocuparía la Presidencia

del Congreso Nacional. En el acta se lee lo siguiente:

“... El Dr. Pedro París Montesinos tomó la palabra

para hacer una exposición acerca de asunto prin-

cipal a tratar en la asamblea ordinaria esta noche. Se refirió al aumento de la cuota para que el club

67 Ibid p 18

68 CEBRI (sic). “Bingo bailable en el Club del Comercio”

172 173

pudiera efectuar una serie de realizaciones en el club. La cuota podría ser aumentada más Bs. 50,00

mensuales para poder construir la piscina, cancha

de bowling y comprar de inmuebles adyacentes para

dotarlo de comodidades...” 71

La propuesta de Montesinos fue aprobada por unanimidad. Apenas un año más tarde, los miembros del Club del Comercio dis- cutían la necesidad de expandir este centro de entretenimiento. El

Presidente Pedro Bernal Vicci, según el testimonio, dijo lo siguiente:

“...hizo una exposición del objeto que motiva la asamblea, haciendo ver a los socios asistentes la

conveniencia de solicitar un crédito por la suma

de trescientos mil bolívares (Bs. 300.000,00) con

garantía hipotecaria de primer grado sobre el in-

mueble propiedad del club por ante el Banco de Lara C.A. de esta ciudad{...}La Secretaría informó a la asamblea que la Junta Directiva proponía la

reforma del artículo 14 de los estatutos, el cual quedaría redactado así: ‘Desde la promulgación de

los presentes estatutos al Club del Comercio, socie-

dad civil organizada, de conformidad con las leyes de la República, tendrá un capital de dos millones de bolívares (Bs. 2.000.000,00) distribuidos de la

siguiente forma: 344 acciones totalmente pagadas a

razón de cuatro mil bolívares (Bs. 4.000,00) cada una

que hacen un total de un millón trescientos setenta

y seis mil bolívares (Bs. 1.376.000,00) y 156 acciones para ser colocadas entre los socios a razón de cuatro mil bolívares (Bs. 4.000,00), cada una, que dan un total de seiscientos veinticuatro mil bolívares (Bs. 624.000,00). Estas acciones podrán ser obtenidas por los socios contribuyentes pagando la cantidad de un mil quinientos bolívares (Bs. 1.500,00) para lo cual se les concede un plazo de noventa días contados a

partir del día en que se aprueben los estatutos...” 72

La presencia de importantes figuras del partido Acción Democrática, como Ángel Urdaneta C.-quien llegó a ser miembro

de la Asamblea Constituyente de 1947- o Pedro París Montesinos en el Club del Comercio, y el hecho mismo de que varios de sus directivos no figuraran en grupos políticos como la Organización Independiente que respaldó a Pérez Jiménez durante el plebiscito de 1957, podría explicar porqué al Presidente de la Junta de Gobierno que sucedió a la dictadura, comandante Wolfang Larrazábal, se le hizo un homenaje en este club cuando visitó a la ciudad. Como se

dijo, los vínculos de la elite con el poder se hacían evidentes en los

agasajos del que eran objeto los personeros del régimen militar en el Centro Social o el Country Club. La prensa consultada no hace

referencia de homenajes pomposos de ese estilo en el Comercio.

Quizás, el énfasis que hicieron en sus estatutos, de ser una institución sin fines políticos, la salvaba de cualquier responsabilidad o nexo

con el poder a la elite tradicional.

Ya en la incipiente democracia el Club del Comercio conti-

nuaba su crecimiento. En el citado documento se lee:

“Bajo la procedencia del señor José Rafael Anzo-

la, vicepresidente del club{XXX}modificación del artículo 25 desde la aprobación de los presentes estatutos los miembros propietarios que ingresen pagarán Bs. 500,00 como cuota de admisión y los contribuyentes pagarán Bs. 1.000,00 como cuota de admisión, los cuales deberán consignar en tesorería.

Los asociados pagarán como cuota de admisión Bs. 250,00, o sea, que se suprime la frase: que ingrese después de comprada las acciones emitidas que

prescribe los presentes estatutos en su artículo 14”. 73

La propuesta fue aprobada por unanimidad, de acuerdo con el Libro.

Iconografía del Club del Comercio

Las siguientes líneas destacan la importancia que tiene la

iconografía como método de estudio y análisis de la cultura. Debe

entenderse la importancia de un método para estudiar el pasado

en el que también se tomen en cuenta las imágenes, los sonidos y

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