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1 BRAUDEL, Fernand La Historia y las Cien-

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decirlo de una manera muy general. El individuo

histórico-lo he explicado en otro lugar- , el personaje histórico más exactamente, se desarrolla en y por el grupo. Hay momentos en que se separa del grupo y le muestra caminos nuevos. Pero para llevar a cabo su obra – la de un fermento que hace crecer

la pasta humana- es necesario que el individuo de sumerja de nuevo en el grupo. Lo más rápidamente

posible, que se reincorpore al grupo y en este caso hablamos de repliegue o retroceso utilizando el

lenguaje cotidiano...” 2

Partiendo de este criterio, presentaremos unas breves biogra-

fías de los hombres que formaron parte de la elite que emergió en la ciudad de Barquisimeto a partir de 1935, año de la muerte de Juan Vicente Gómez y, como se dijo , inició de un sendero que marcará a Venezuela.

Honorio Sigala

Nació en 1894 en Curarigua y murió en Barquisimeto en 1976. La figura del Dr. Honorio Sigala es fundamental para la comprensión de los fenómenos que en el contexto económico, social y político se

produjeron en Barquisimeto durante el período estudiado. Estudió

en Caracas el bachillerato y se graduó de médico en 1919 en España, con especialización en Estados Unidos. Entre 1927 y 1935 fue direc- tor del hospital Antonio María Pineda de Barquisimeto. 3 Miembro

de una familia propietaria de tierras y ganado en Curarigua, el doctor Sigala se destacó como médico en la capital larense a la vez

que compartía la propiedad de la farmacia Hermanos Sigala. En el

surgimiento y desarrollo del Centro Social fue uno de los actores

principales. Su contacto con el mundo sin duda fue determinante

para conocer las formas de sociabilidad que de alguna manera aplicó en Barquisimeto. Sin embargo, fue en la política donde este personaje

tuvo especial trascendencia.

Tan pronto el Congreso Nacional designó al general Eleazar

López Contreras como Presidente de la República, muchos de los integrantes de la elite que emergía en la ciudad suscribieron un acuerdo en el que encabezaba como firmante el Dr. Honorio Sigala, y en el que se deja claro las aspiraciones de este grupo en el nuevo

escenario del país. Dice la comunicación citada por el activista po- lítico Ignacio Lameda:

“.... los suscritos, representativos de los distintos gremios que integran la colectividad larense, con

plena conciencia de nuestro deber de ciudadanos, aspiramos a gozar de las legítimas garantías que constituyen en las naciones civilizadas los sagrados principios de libertad, civismo y decoro personal y

político. Y queremos expresarle que todos nuestros

esfuerzos estarán prestos a colaborar en una Causa

que tales postulados sustentare” 4

Ya entonces se postulaba el nombre del Dr. Sigala para la Presidencia del estado, cargo que designaba el propio mandatario

nacional. Este hecho se produjo en los espacios del Centro Social.

No obstante, fue un año después, el 17 de octubre de 1936, cuando

asume el poder regional. De acuerdo con el citado autor, con alguna resistencia tanto de sectores populares como conservadores. Dice Lameda que:

“...tenía en su contra la propaganda que le venían

haciendo todos los sectores contrarios y los de izquierda, con razones o sin ellas, aparte de la desconfianza que su designación inspiraba o había despertado en algunos menos radicales, debido a la

presencia de determinados elementos antipopulares

y hasta gomecistas que, al lado de otros muy dignos, honestos, de amplio criterio liberal y correctos en

todo sentido, constituían los grupos promotores de

su candidatura” 5

El país mismo presentaba situaciones como esta en diversos ámbitos. ¿Cómo librarse en pocos meses de una estructura que se

2 FEBVRE, Lucién. Combates por la Historia. 1970 pp 126 y 127

3 Cf Diccionario de historia de Venezuela Fundación Polar 1997 p 1.125

4 LAMEDA ACOSTA, Ignacio. E. Desde Gómez Hasta la Revolución de Octubre. Libro 1. 1977 pp 6 y 7

190 191 mantuvo durante tantos años? De hecho, muchos de los integrantes

de las elites siguieron relacionados con el poder. Aunque realmente surgieron otros actores en el escenario político, las elites vinculadas

al gomecismo gozaron de ciertos privilegios porque se trataba de las mismas familias propietarias de tierras a las que también estaba

ligado el doctor Sigala. En muchos de los casos privó el parentesco

familiar, la amistad y la relación comercial. Lameda Acosta-quien fue designado Corresponsal de Prensa del gobierno regional que dirigía Sigala, lo que produjo la solicitud de su renuncia a la filas del partido ORVE, en el que militaba entonces. Dice más adelante

el dirigente político:

“...porque la verdad es que el Dr. Sigala disfrutaba

de todo el cariño del pueblo y sociedad de Barqui-

simeto, gozaba de amplia popularidad y merecidas

simpatías por su sencillez y amabilidad indiscuti-

bles en el trato suyo con grandes y humildes, por su generosidad y desinterés en el ejercicio de su profesión y por el mismo prestigio a que lo habían

hecho acreedor sus éxitos como cirujano” 6

El mismo autor señala que una de las causas de esta rivali- dad era el interés entre grupos económicos. Sigala era propietario

de la Clínica Sigala y de una farmacia familiar, competencia de la Policlínica Barquisimeto. Aunque, como se dijo, se trataba del mismo sector social. Lameda explica en sus líneas que el “sigalismo” llegó a ser sinónimo de derecha y el “gabaldonismo”, de izquierda” 7 . Como lo destaca el historiador Reinaldo Rojas:

“Los acontecimientos que siguen a las huelgas de

mayo y junio (1936) confirman la tendencia derechi-

zante del gobierno del general López Contreras. En

Lara este hecho se expresa claramente con el retiro

del general Gabaldón de la presidencia del Estado,

al ser designado para dicho cargo el Dr. Honorio

Sigala en octubre de 1936”. 8

Del doctor Sigala, refiere una nota periodística a propósito de su designación como Ministro de Sanidad y Asistencia Social en el gobierno del general López Contreras, lo siguiente:

“...su profesión de médico especializado en cirugía

le dio ese nombre popular que tuvo que verse en-

vuelto en los hilos sutiles de la política. Dos veces presidente de Estado Lara, diputado, senador, Ministro de Comunicaciones, Ministro de Sanidad

y Asistencia Social, diplomático en Bélgica, todo se

ha sucedido en forma rápida, pues tiene apenas 46

años”. 9

Cuando se produjeron las protestas en febrero del 36 por el programa de gobierno, el Presidente Eleazar López Contreras ordenó la disolución de los partidos ORVE, PRP y de la Federación de Estu-

diantes de Venezuela, organizaciones que lideraron las revueltas que se produjeron entonces. En Lara, el presidente Sigala hizo lo propio con un decreto en el que se revoca las concesiones a estos partidos y

a la FEV, por prácticas que contravenían la Constitución Nacional. 10

El doctor Honorio Sigala estuvo como embajador en Argenti-

na durante parte del gobierno de Medina Angarita. Cuando se instala la Junta Revolucionaria de Gobierno, nuevas figuras ocupan los escenarios de la política venezolana, aunque durante poco tiempo, ya que cuando se produce el derrocamiento de Rómulo Gallegos y se instala la Junta Militar de Gobierno para después dar paso a la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, los integrantes de las

elites retoman el control del Estado. El Dr. Sigala fue precisamente en

este período senador por el estado Lara y embajador de Venezuela

en Méjico. A partir del período democrático, el Dr. Sigala se dedicó

a actividades profesionales y a trabajar en sus propiedades.

Pablo Gil García

6 Ibidem

7 Ibid p 32. Lameda usa estos términos en alusión a la

figura del general José Rafael Gabaldón, quien precisa- mente había antecedido al Dr. Sigala en la Presidencia

8 ROJAS, Reinaldo. De Variquecemeto a Barquisimeto. 2002 p 331

192 193 Otro personaje que tuvo una importante presencia en la elite

de Barquisimeto fue el doctor Pablo Gil García, hombre vinculado a

la clase propietaria de tierras en los entonces distritos Morán (Huma-

caros, Alto y Bajo) y Palavecino. Gil García fue Presidente del estado Lara entre febrero de 1937 y noviembre de 1938. Antes, había sido Secretario General de Gobierno durante el gobierno del Dr. Sigala,

con lo que se mantenía el control del poder con su sucesión.

Lameda Acosta dice de su gobierno que:

“...puede decirse que su gobierno fue, sino el pri-

mero, por lo menos uno de los más austeros que ha tenido el estado Lara. Los pocos dineros de que para entonces disponía el Erario Estadal (sic) los manejó

con probidad, economía y útil aplicación. No abusó nunca de la autoridad ejercida. La Judicatura tuvo independencia absoluta, los concejos municipales y juntas comunales obraron a su arbitrio, conforme a

la ley, sin interferencias del Ejecutivo” 11

Lameda justifica y ofrece detalles acerca de las relaciones entre el gobierno de Gil García y las instancias menores de poder

político:

“En las elecciones no puede negarse que el Dr. Gil

García le arrimó un poco la brasa a ‘Las Juntas de Acción Electoral’ afectas al gobierno. Pero, ¿Qué presidente o gobernador de estado que hayamos tenido antes o después de él no hizo lo mismo o peor velada o abiertamente? {...} Pero, ¿Habrá quien pueda decirnos de alguien que haya gobernado con sus enemigos? No. Presidentes liberales como

Eduardo Santos se pronunciaron contra la preten- sión del adversario a ocupar asiento en su régimen

y don Rómulo Gallegos, en su alocución al asumir el mando como Presidente de la República en mayo del 48 expresó que su gobierno no sería de partido y que podrían perder las esperanzas aquellos que abrigaban la creencia de que daría cabida en su

administración a elementos contrarios...” 12

Por otra parte, quizás como herencia del voto censitario del siglo XIX venezolano, no había una participación democrática en los procesos de escogencia para las diversas instancias de gobierno. Los miembros de los concejos municipales y las asambleas legislativas eran elegidos directamente, pero en estas elecciones no votaban todos los que debían y los que lo hacían, ya estaban condicionados por determinados candidatos en la mayoría de los casos. Las exigencias para ejercer el voto eran las de ser mayor de 21 años y saber leer y escribir,- una política que dejaba a una buena parte de la población

al margen de la participación-, mientras que a las mujeres se les excluía del proceso eleccionario. Los senadores al Congreso eran

elegidos por las asambleas legislativas y los concejos municipales elegían a los diputados. Los partidos imponían los nombres de los candidatos. Ello explica porqué se repiten los nombres de los mismos

personajes en estos escenarios.

Durante su mandato, Gil García puso énfasis en la inversión

en las zonas de producción agrícola. Así, según describe Lameda

Acosta, durante su gestión:

“Adquirió por el precio de Bs. 45.000,00 de la firma The New York Layne Company el primer equipo

de perforación de pozos de agua que tuvo el go-

bierno del estado. Contribuyó con la cantidad de Bs. 12.000,00, mitad del costo de la obra, para la

instalación del acueducto de Humacaro Bajo. Creó

el comedor escolar de Cabudare. Compró para el

patrimonio del erario estadal 500 acciones de la

C.A. Fibro textil del estado Lara, habiendo pagado del valor de ellas Bs. 37.500,00 y quedando a deber

sólo Bs. 12.500,00 13

Tuvo además este influyente caballero, quien también llegó a ocupar la presidencia del Colegio de Abogados del Estado Lara,

una participación de primer orden en la constitución de la Com-

pañía Fibro textil del Estado Lara, y en la de la Compañía Central El Turbio. Con respecto a la instalación de ésta última, publicó la

194 195 prensa local una comunicación suscrita por el Dr. Gil García como

Presidente que dice:

“...el día 21 del corriente mes previa convocato-

ria por la prensa constituyéndose en esta ciudad la ‘Compañía Anónima Central El Turbio’, cuyo

objetivo principal es lograr en el Valle del Tur-

bio la instalación de un gran Central Azucarero mediante la ayuda financiera que a la empresa preste el Gobierno Nacional por órgano del Ministerio de Agricultura y Cría. El capital de

dicha compañía es de DOS MILLONES TRES- CIENTOS MIL BOLÍVARES (Bs. 2.300.000,00)

habiendo quedado constituida la Junta Directiva así: Presidente, el suscrito; Primer Vocal, Cruz Mario Sigala; Segundo Vocal, Pablo Cortez; Tercer Vocal, J.A. Tamayo Pérez; Tesorero, Cruz María Yépez Gil; Suplentes, Marcial Garmendia, Mariano Yépez Gil, Carlos Gil García, Diego

Rodríguez y Horacio Anzola” 14 (mayúsculas

en la publicación)

Igualmente, fue un propulsor de los primeros créditos que

otorgó la Corporación Venezolana de Fomento en 1952 a los cañicul-

tores del Valle del Turbio, donde estaba el Central Río Turbio. Un año más tarde figuró como consultor jurídico de la Junta Pro defensa de los Bosques Macuto y Titicare, organismo que trataba de controlar la extracción de minerales del río, lo que afectaba los sembradíos

de caña. Meses antes de que se inaugurara el tramo del ferrocarril

Barquisimeto Puerto Cabello, el Dr. Gil García ya anunciaba el cos-

to de la obra (Bs. 34.000.000,00) y el beneficio que ésta traería a los propietarios del Central, toda vez que podría trasladarse la caña en los vagones ya que los rieles atravesaban los cañamelares de Lara y Yaracuy. 15

Al iniciarse el período democrático, Gil García se dedicó a la actividad privada.

Luis Gallardo

Luis Gallardo ha tenido un papel de primer orden en la

sociedad barquisimetana tanto en el período estudiado como en la democracia que sucedió al mandato de Marcos Pérez Jiménez.

El testimonio de Gallardo merece especial atención por cuanto él

se convirtió en una de las principales figuras del partido Acción Democrática en el período que sucedió a Pérez Jiménez, lo cual le

permitió escalar posiciones políticas además de convertirse en un

emblema y hombre de poder sobre todo en las instancias municipa-

les. Gallardo fue uno de los principales líderes del Club de Leones.

Pertenece a esa generación emergente que rigió los destinos de la cuidad durante el tiempo en el cual Rómulo Betancourt ejercía gran

dominio en el escenario político de Venezuela.

Gallardo ofrece su relato de la ciudad que lo recibió cuando

llegó poco después de la huelga petrolera de 1939. Se trata de un

empresario que lideró el negocio de los cines y espectáculos en la

ciudad. Dice el entrevistado al respecto que:

“Todo lo que es actualmente la plaza La Mora era

una laguna. Las casas eran de vera, un material

al que el comején no lo atacaba, era una vigueta muy buena. Eladio Miranda y un señor de apellido Majano tenían el negocio de librería y de venta de esas veras que se usaban para construir las casas. Era muy buen negocio. El cine fue construido con este material En la Venezuela con 25 había un cementerio y el otro era en un sitio llamado Los Colerientos, adonde se llevaban a los pobres. A la gente de categoría lo enterraban allí en ese de la 25. También estaba el Bella Vista que era de los ricos,

los de mayor elegancia.” 16

Y al hablar de sí mismo, el entrevistado ofrece los siguien- tes detalles:

“Mi primer trabajo fue el de portero para recibir los

tickets en el Cine Arenas que estaba ubicado en la ca-

lle Iribarren hoy calle 27 con carrera 18; después fui

16 GALLARDO, Luis. “El Barquisimeto que

14 S/A “Directiva de la C.A. ‘Central El Turbio’ ”, en El Impulso

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taquillero y luego operador de la máquina de pro-

yección. La gente entraba los miércoles con el ‘en-

ganche’, dos personas por un bolívar. Don Manuel José García, era el propietario. Vivía a tres cuadras del cine, hacia el cuartel Jacinto Lara. El Arenas era también un circo, allí se presentaban espectáculos con animales. Mi sueldo era de 5 bolívares diarios. Don Manuel iba a todas partes a pie, a pesar de que

tenía chofer con un carro Lincoln. Salía del cuartel

al cine Ayacucho , después al Arenas y de allí a la farmacia que también era de su propiedad. Comía en su casa que estaba a tres cuadras del Arenas. Don Manuel construyó el Cine Lara en la calle Iribarren donde hoy está Unibanca. Cuando murió el señor yo

quedé como jefe, aunque la esposa seguía siendo la

dueña. Ya entonces ganaba 20 bolívares diarios”. 17

Los clubes sociales de la elite de la ciudad son un verda-

dero punto de interés para el desarrollo de una historia cultural y su conexión con lo social y el poder político, lo que formaba una verdadera red social. Es aprovechable el testimonio de Gallardo en

este sentido. Veamos:

“El Centro Social era un lugar de muy difícil ingreso. Uno debía ser llevado por tres socios .Yo ingresé en 1943, más o menos. Se aplicaba el método de las bolas negras y las bolas blancas. Un comité de unos treinta elementos echaba las bolas en una bolsa. Si te salían más bolas negras que blancas no entrabas.

Había que tener el visto bueno de los Sigala, de Ma-

rio Valenzuela, de los Oropeza de Carora, de Enio

Anzola y Juan Antonio Asuaje, quienes me ayuda-

ron a entrar, de los Octavio, de los Garmendia, de

los Herrera Zubillaga, todos eran caballeros muy distinguidos Ya yo tenía los cines y tenía dinero..

Ellos tenían el poder. Por mucho real que tuviera

un negro no entraba. Cuando Perez Jiménez varios de ellos como los caroreños estaban vinculados al gobierno. El Club Comercio era de los comerciantes

de esa zona del centro.” 18

El cine como fenómeno cultural de esa época en la cual no

existía televisión y la sociedad tenía pocas formas de entretenimien-

to, tenía públicos que se clasificaban de acuerdo con los estratos sociales. La producción mejicana cautivaba a los sectores populares (sin duda, el idioma y los libretos de amor, esperanza, sufrimiento, pobreza y despecho con los cuales el pueblo se pudo sentir iden-

tificado fueron determinantes), mientras que las películas de los grandes consorcios estadounidenses que se exhibían en los clubes y en el teatro Ayacucho cautivaban a los de la burguesía local. El

cine fue una de las grandes industrias que se expandieron al mundo después del triunfo de los aliados en la Segunda Guerra. Se vendía

una ideología y se construían imaginarios con este eficaz medio de difusión. No deja de llamar la atención que a finales de 1948 las pe-

lículas de Hollywood fueran exhibidas en los espacios del Country Club y el Centro Social, lo cual nos indica el norte que tenían estas instituciones desde el punto de vista cultural. Gary Grandt, Hompry Bogart, Ingrid Bergman y Laureen Bacall, eran nombres ya conocidos entre los jóvenes de la elite barquisimetana.

Así describe Luis Gallardo el auge del cine popular durante

su época de empresario artístico:

“En 1942 me arrendaron un espacio y coloqué mi

propio cine, crecí, y para el año de 1962 tenía 32 ci-

nes a mi cargo entre propios, arrendados o en socie- dad: 18 de ellos en Barquisimeto, uno en Carora, otro en Churuguara, uno en Siquisique, otro en Aguada Grande, dos en Acarigua, uno en Guanare, dos en

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