En busca de Klingsor, el punto de quiebre
1. La trilogía del siglo
2.1. Argumento, estructura y líneas de cuestionamiento
El argumento de En busca de Klingsor gira en torno a la misión del joven físico estadounidense Francis P. Bacon, consultor científico de las fuerzas aliadas, enviado durante la ocupación final de la Alemania nazi, para descubrir la identidad del supuesto asesor científico de Hitler: “una personalidad reconocida” y muy poderosa, oculta tras el nombre clave de Klingsor. Tras los juicios de Núremberg, el ahora teniente y “detective” Bacon emprende su investigación acompañado de un conocedor directo de la vida científica alemana, el matemático de la Universidad de Leipzig, Gustav Links, quien había participado en las investigaciones sobre energía nuclear bajo la dirección de Heisenberg y había sido condenado por su vinculación con la conspiración y el atentado fallido contra Hitler de 1944. Es también quien, en un presente fijado en 1989, narra la historia desde un centro de enfermos mentales, donde fue recluido hace 40 años. Interrogando uno por uno a los grandes nombres de la ciencia alemana, la investigación lleva a un recuento de los últimos avances de la ciencia y de la física que, entre otras cosas, hicieron posible la bomba atómica. La investigación, que corre en paralelo a ese paso de las certezas newtonianas al principio de incertidumbre, no lleva a ningún hecho concluyente, ni a un presunto culpable. Es Irene, una agente encubierta de los rusos llamada Inge, quien termina seduciendo y convenciendo a Bacon de que Links es Klingsor. Sin pruebas e incapaz de llegar a la verdad, Bacon entrega a Links a los soviéticos, para poder preservar su relación con Irene/Inge.
Aunque la novela cubre el período entre 1905 hasta 1989, presenta una narración circular que comienza y termina en 1989, cuando Gustav Links, desde el manicomio y justo en los días de la caída del Muro de Berlín, comienza a narrar “la trama del siglo. De mi siglo” (p. 21), como un relato autobiográfico, centrándose en la búsqueda de Klingsor, el hecho que presuntamente lo llevó “a la tortura y al destierro, a la prisión y quizás también a la muerte desprovisto de un juicio justo” (p. 551), cuando Bacon lo entrega a los rusos, quienes lo encierran durante 42 años. En paralelo a esta historia detectivesca y el mencionado recorrido por la historia de la ciencia, el narrador intercala, relacionándolo con los mismos principios científicos de
caos e incertidumbre, el relato de las vidas privadas y pasadas del teniente Bacon y de sí mismo, dos historias de amor turbulento. La primera, la relación paralela de Bacon con dos mujeres en Estados Unidos: Vivian, su amante negra, pobre e inaceptable para su familia y círculo social; y Elizabeth, su prometida, de buena familia, pero que no ama, quien termina dejándolo con un gran escándalo público que cortó su carrera académica. La segunda, el triángulo entre el propio Links, su esposa Marianne y Natalia, la esposa de su mejor amigo, Heinrich, uno de los conspiradores del atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944. Por último, y dando un marco mítico a la búsqueda de la verdad, se intercala la leyenda a la que nos remite el título de la novela y que Links le va relatando a Bacon, acto por acto, al final de cada uno de los tres libros que conforman En busca de Klingsor: la ópera Parsifal de Wagner, inspirada en el Parsîval de Wolfram von Eschenbach, con el personaje de Klingsor como encarnación del mal.
En primera instancia, Volpi toma la temática novelesca –en este caso, la ciencia– como eje ordenador del discurso literario, configurando el texto como si de un ensayo científico se tratase. La novela se compone así por tres libros, cada uno organizado siguiendo el esquema general de ‘leyes’, ‘hipótesis’ y ‘disquisiciones’, el cual cambia levemente hacia al final de la novela, según analizaremos en breve. Cada uno de estos libros comienza con la enunciación de tres leyes con sus respectivos ‘corolarios’, que, como indican sus títulos, remiten respectivamente al “movimiento narrativo”, el “movimiento criminal”, y el “movimiento traidor”. No obstante, las leyes ahí presentadas en realidad marcan el espíritu de toda la novela, ofreciendo claves metaficcionales para su interpretación.
Tomando en cuenta las propuestas de Volpi y el Crack sobre la novela como forma de conocimiento, entendemos que En Busca de Klingsor realiza una “novelización” o ilustración de la crisis de la Modernidad, centrándose en lo que el mismo ha calificado como “utopía científica y del progreso” (Santodomingo, 2004). Según nuestro análisis, la obra plantea dos cuestionamientos básicos, que pueden observarse tanto a nivel temático, como a través de la trama y de los recursos estilísticos. Ambos aspectos están íntimamente relacionados, entrelazándose y reforzándose entre sí, para expresar aspectos clave de la crisis de la Modernidad. No
obstante, para fines analíticos aquí los esbozamos separadamente, estableciéndolos como nuestras dos líneas principales de análisis.
a) La imposibilidad de saber-conocer por medio de la razón. La novela hace un acercamiento crítico a las formas occidentales del sujeto cognitivo, denunciando las limitaciones de la ‘razón’ para conocer y, consecuentemente, cuestionando conceptos como ‘verdad’, ‘historia’ y ‘progreso’. Este aspecto lo analizaremos en profundidad en el apartado “La caza de Klingsor o la certidumbre”.
b) Las limitaciones de la ‘razón’ como instrumento de distinción ética. En íntima relación con el primer punto, En busca de Klingsor pone en cuestionamiento la ‘razón’ como fundamento ético, en primer término, al evidenciar que si el hombre tiene graves deficiencias para ‘conocer’ y, por ende, para distinguir la ‘verdad’ de la ‘mentira’, entonces tampoco podría distinguir el ‘bien’ del ‘mal’. En segundo término, al mostrarla identificada con la ciencia y la técnica, es decir, como ‘razón instrumental’, y explorar las consecuencias de los vínculos entre ‘ciencia’ y ‘poder’ –‘saber’ y ‘poder’-, como analizaremos en el apartado “La razón cuestionada o el desconcierto ético”.
Con la verdad como tema y la búsqueda de la verdad como motivo, a través de la novela y la investigación para identificar a Klingsor, Volpi va cuestionando distintos aspectos del concepto de Modernidad, evidenciando las limitaciones de la razón, de las formas occidentales de construcción del sujeto cognitivo y de las disposiciones del saber, no sólo para ‘conocer’, sino para distinguir el ‘bien’ del ‘mal’. De allí que, más allá del análisis narratológico, nuestra investigación tome un giro hermenéutico y de reflexión filosófica, abordando tanto el estudio argumental, de temas, de personajes y de historia, como los aspectos narrativos, en función de su utilidad para presentar conceptos relacionados con esta crisis de la Modernidad, haciéndolos dialogar con las disertaciones sobre Modernidad y Postmodernidad, razón, conocimiento, bien y mal, ciencia y poder, entre otros términos prioritarios.