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CAPÍTULO 4. RESULTADOS, ANÁLISIS Y DISCUSIÓN

4.3 Discusión

4.3.1 Marcadores del discurso en el texto

4.3.1.4 Argumentos de otros investigadores

Errázuriz (2012) indica como una de sus conclusiones que la frecuencia de aparición de los marcadores del discurso está relacionada con la presencia de coherencia y cohesión dentro de este; argumento que no sería válido a partir de lo ya mencionado en los subacápites anteriores, pues la cohesión no se mide por la cantidad de marcadores del discurso, sino por la manera como optimizan la información. No se trata de números, sino de eficacia. Por otro lado, tampoco es recomendable eliminar toda presencia de estos por el hecho de hacer más económica la comunicación, dejando todo a implícitos en el contexto, ya que no se podría determinar qué tipo de contextos elegir y más aún si se trata de textos escritos. Es menester la presencia de los marcadores del discurso en todo proceso de comunicación para guiar las inferencias implícitas que siempre tiene todo texto siempre y cuando estos sean pertinentes. La plétora de marcadores tiene el efecto de dificultar el proceso de comprensión.

Tras considerar a los marcadores del discurso no solo como elementos cohesivos se cuestiona lo postulado en el Programa Curricular Nacional de Educación Secundaria

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(2016), cuyo objetivo es guiar a los docentes de forma más específica lo consignado en el Currículo Nacional de Educación Básica (CNEB) incluyendo para tal fin los marcos teóricos y metodológicos de las competencias de cada área curricular. Pues bien se pone énfasis en el hecho de potenciar las capacidades de los alumnos referidas tanto a la comprensión como producción de textos en función de que el alumno logre ciertas destrezas que lo catalogan como competente, dichos logros se direccionan más a una concepción de construcción y producción de textos coherentes y cohesionados —aspecto que no es objetable—, haciendo hincapié en el uso limitante de referentes, conectores o

marcadores textuales (Ministerio de Educación, 2016) como aquellos elementos que

resguardan la cohesión y coherencia de un texto como si solo de estos dependiera el éxito de la construcción del texto o acaso también en el uso de recursos estilísticos que denotan apariencia de textos complejos o la inclusión de vocabulario especializado; todos estos sean los únicos que puedan garantizar el sentido. Si no se cimienta el uso adecuado de los elementos lingüísticos en la elaboración de los textos teniendo en consideración qué es lo que determina que un texto sea coherente o cohesionado, y esto incluye a los marcadores del discurso, poco se espera de que los alumnos tengan dominio procedimental de estos que les permita poder utilizarlos durante el proceso de comprensión de lectura. Se atisba una incongruencia en los planteamientos sostenidos en los documentos oficiales que promueven el Estado y en los que urge prestar atención.

En relación con la discusión precedente, se puede aseverar que el incremento en el conocimiento de la naturaleza procedimental de los marcadores del discurso podría conllevar a mejores resultados en la comprensión de lectura tal como lo sugieren los resultados obtenidos; en tanto facilitarían el hacer explícita la información implícita contenida en un texto, esto es, dar cauce a la gama de inferencias presentes a lo largo del mismo.

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Por otro lado, la presente indagación se halla en las antípodas de la propuesta de Al-Surmi (2011). En su investigación afirma que los marcadores del discurso no tienen ningún efecto en el proceso de comprensión de textos, lo que manifiesta en sus conclusiones a partir de realizar una investigación a un grupo de 10 estudiantes del inglés como segunda lengua a quienes les aplicó dos pruebas: la primera es un texto que contiene 5 marcadores del discurso; mientras que en el otro se borraron los cinco marcadores del discurso. Tanto los alumnos que resuelven la prueba con la presencia de marcadores del discurso como aquellos en los que estos están ausentes obtienen puntajes similares, lo que lleva a afirmar al investigador que los marcadores del discurso no son un elemento indispensable en el proceso de comprensión de lectura, ya que los resultados demuestran que tanto su presencia o ausencia de estos no causan ningún efecto en la comprensión de lectura. Sin embargo, la conclusión de Al-Surmi (2011) resulta un poco apresurada, pues la comprensión de lectura no está supeditada a la presencia o ausencia de los marcadores del discurso. No se debe olvidar que la función principal de estos reside en ser guías de inferencias y su aparición en los textos dependerá de la pertinencia para hacer más efectiva la comprensión. Portolés (2006, p. 161) señala que « […] los marcadores del discurso son útiles para comunicar mejor lo que deseamos, si son necesarios, se deben utilizar, si no lo son, sobran». Por tanto, el hecho de eliminar dichos marcadores de un texto no es un argumento fuerte para indicar que no existe relación alguna entre los marcadores y el proceso de comprensión de lectura, puesto que las formas por las cuales sustituyeron a los marcadores pueden haber sido suficientes para expresar la idea y entender las inferencias existentes; aunque quizá ello pueda causar mayor corte de procesamiento no cumpliendo el principio de la Pertinencia.

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Los resultados empíricos del trabajo de Llontop (2013) los cuales reflejan la situación específica de un grupo de alumnos de una universidad peruana abren horizontes en la investigación de profundizar en la relación entre marcadores del discurso y comprensión de lectura. Sin embargo, no se puede olvidar que siendo tal la riqueza de los marcadores y la naturaleza de ambos objetos —marcadores del discurso y comprensión de lectura— se debe profundizar más en los argumentos lingüísticos pertinentes. Por un lado, la consideración del significado procedimental de los marcadores del discurso bajo los postulados de la teoría de la pertinencia y la teoría de la argumentación; de otro, abogar por una descripción del proceso de comprensión de lectura bajo un enfoque cognitivo, donde la inferencia es una operación cognitiva relevante durante el proceso de construcción de significados, lo que es la comprensión de lectura. En principio, no se puede olvidar que la principal función de los marcadores del discurso es ser guías de inferencias y es, en virtud de este supuesto, que es admisible poder establecer relación con el proceso de comprensión de lectura, haciendo referencia a un nivel inferencial, nivel de abstracción clave donde la inferencia tiene un rol especial para coadyuvar en la interpretación del mensaje, haciendo explícito lo implícito de todo texto. De acuerdo con esta explicación, incluir el nivel literal para identificar la posible relación, entre las variables de estudio pierde cabida, pues en un nivel literal de comprensión de lectura solo se hace referencia a una decodificación del mensaje explícito, no supone enfrentar al lector a situaciones donde tenga que recurrir a la elaboración de inferencias para la comprensión del mensaje. Es así que es relevante partir de estas premisas, las cuales ayudarían a exponer una mejor explicación a los datos hallados por Llontop (2013).

En efecto, los resultados alcanzados demuestran que aquellos sujetos que fueron objeto de estudio presentan ciertas lagunas en el conocimiento de la funcionalidad de los marcadores del discurso en textos argumentativos —lo que no implica que sea solo

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exclusivo de dicha población ni tampoco que solo sea de este tipo de textos, ideas que se han sostenido a lo largo de la presente investigación—, por esto, potenciar su enseñanza es un gran paso que se debería realizar. Para ello es menester tener bien cimentados los argumentos a los que se alude a fin de evitar caer en confusión de términos y seguir arrastrando el error: los marcadores del discurso cuentan con un significado procedimental y es la competencia de dicho significado el que se debe procurar fortalecer en los alumnos; un significado que de acuerdo a su contexto puede aparecer de variadas formas —aunque siempre guardando su significado único— lo que en términos científicos se denomina sentido. Es así que el hecho de considerar para su evaluación y análisis la competencia que tiene el alumno en reemplazar un marcador por otro en un determinado texto; esto es, equivalentes sinonímicos, escapa de la esfera de lo esencial de la naturaleza de los marcadores, pues se estaría limitando a tener una interpretación pobre y aislada de su significado, incurriendo en un error y soslayando que es en el contexto pragmático en el cual actúa todo marcador favoreciendo así a la guía de inferencias.

En el proceso de construcción de significado como es la comprensión de un texto, las inferencias son elementos imprescindibles para su realización (León, 2001, p. 8), y estas se pueden generar de diversas formas32; por lo que el lector no solo acudirá a los

marcadores del discurso como únicos elementos para comprender las inferencias del texto, sino que estas también pueden generarse bajo otros esquemas como puede ser el caso de las inferencias hacia atrás o conectivas (García, 2006, p. 91). Ahora bien, lo mencionado anteriormente no debe conducir a un corolario errado, esto es, el hecho de que exista la posibilidad de guiar las inferencias en la comprensión de lectura a partir de

32 Existe una gama de propuestas de clasificación de las inferencias, debido a su actuar complejo en los procesos cognitivos son vastas las investigaciones que giran en torno a ella. (Escudero, 2010; García, 2006; León, 2001).

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otros mecanismos no implica que se desestime la importancia de los marcadores del discurso y se termine considerándoles como unidades reemplazables. Se sabe que no son imprescindibles en tanto que su presencia no deba ser obligatoria en un texto; pero sí debe ceñirse bajo el postulado del Principio de la pertinencia; las inferencias presentes en una comunicación deben desarrollarse con el menor esfuerzo cognitivo. En efecto, en muchos casos, serán los marcadores del discurso los que protagonizarán dicho papel en contraposición a otras formas que quizá resuelvan la inferencia pero por caminos más largos que demandan mayor esfuerzo cognitivo para el receptor. Más allá de evaluar su presencia o ausencia, a lo que se debe poner mayor preponderancia es en la competencia procedimental que tienen los lectores, la cual, como se ha evidenciado en el análisis, resulta ser un factor importante —aunque no el único— para la comprensión de textos.