CAPÍTULO 4. RESULTADOS, ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
4.1 Resultados
4.2.2 Correlación entre variables principales y secundarias
Para el caso de la afinidad por la lectura y el nivel de comprensión de lectura se halló que sí existe una correlación; puesto que de treinta casos estudiados, existen 19 casos (63.3 %) en los cuales existe una asociación entre dichas variables (Tabla 6), entendiéndose esta como “a mayor afinidad por la lectura, mejores resultados en el test; de igual manera, menor afinidad en la lectura, resultados bajos en el test de comprensión de lectura”26. Datos que corroboran lo planteado en la hipótesis (a), y que son posibles de
entender en tanto se deduce que una persona que le gusta la lectura posee un hábito lector, lo que le ha conllevado a enfrentarse a la lectura de distintos temas y textos y, como
26 Si bien en los resultados se muestra un indicio de correlación entre la afinidad por la lectura y el nivel de comprensión de lectura, se debe tomar dichos resultados con cautela y profundizar en su estudio, describiendo y analizando mejor la variable afinidad por la lectura.
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consecuencia, se ha ido forjando en las distintas habilidades cognitivas necesarias para dicho proceso, siendo una de ellas la operación inferencial, potenciando su capacidad lectora.
Caso contrario es lo que sucede al estudiar la posibilidad de relación entre el nivel de competencia procedimental de marcadores del discurso y la afinidad por la lectura, tal como se indica en la Tabla 7; pues los resultados obtenidos demostraron que no existe correlación entre dichas variables. Existen casos donde los puntajes obtenidos del test de marcadores del discurso —alto, regular y bajo— se corresponden con la afinidad por la lectura. Por ejemplo, 7 alumnos señalaron que no presentaban interés por la lectura y estos mismos obtuvieron un nivel bajo en el test de marcadores del discurso; por otro lado, 6 alumnos indicaron que sí tenían afinidad por la lectura y obtuvieron un nivel alto de marcadores del discurso. Sin embargo, se evidencia un número considerable (17), los cuales alcanzaron un nivel regular en el test de marcadores e indistintamente manifestaron que algunos sí tenían interés en la lectura; mientras que otros, no. Es por esto que se concluye que no hay evidencia de posibilidad de relación entre dichas variables; datos que refutan la hipótesis (d) planteada en este estudio. Se tendría que profundizar en estos hallazgos en la medida de obtener resultados más fidedignos a la realidad. Puede que un hábito lector influya en el fortalecimiento de estrategias de comprensión lectora y que coadyuve en la comprensión de los textos, mas facilitará la competencia procedimental de los marcadores en tanto estos se presenten de forma adecuada en los respectivos textos que son objeto de lectura, sino fuese el caso, se estaría alimentando el error. Es importante ampliar el estudio con la finalidad de poder determinar la correlación entre las variables, y de igual manera, aquellos argumentos teóricos correspondientes que permitan poder sostener lo hallado.
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En lo referente a los datos obtenidos tras correlacionar el nivel de comprensión de lectura y el tipo de texto leído con más frecuencia mensualmente, se halló que no era posible establecer relación alguna (Tabla 8), lo cual niega la hipótesis (b) propuesta para la siguiente indagación. Pues a pesar de que el 50% de los participantes de esta investigación indicaron que el tipo de texto que con más frecuencia leían en un mes era el artículo de internet, los resultados de sus test de comprensión de lectura se ubican indistintamente en bajo y alto imposibilitando establecer algún vínculo entre las variables. El segundo texto que es más leído es el periódico; para este caso se evidencia la probabilidad de que sí exista correspondencia entre los resultados del test de comprensión de lectura; puesto que de 7 alumnos, 4 presentaron un nivel de comprensión bajo —datos análogos a lo propuesto en el esquema de interpretación esperable en el presente estudio—. Pues bien, son distintos los periódicos que circulan en Lima, desde algunos que son considerados con mayor reputación y seriedad y otros que están más al alcance de la mayoría de la población, en los cuales se cuida menos la forma de la construcción de textos —es frecuente encontrar textos ambiguos, poco coherentes y con errores ortográficos, de estilo, etcétera—. De allí que sí resultaría posible que aquellos que tengan al periódico como el texto más leído, presenten dificultades en la comprensión de textos. Cabe señalar que es importante ampliar la muestra y profundizar en el estudio para poder tener resultados más adecuados a la situación real. En lo que refiere a los tipos de textos: libros académicos, obras literarias y revistas; no se ha identificado algún parámetro que indique probabilidad alguna de relación con el nivel de comprensión de lectura.
De modo similar, al intentar establecer la relación entre nivel de competencia procedimental de marcadores del discurso y el tipo de texto leído con más frecuencia mensualmente, se halló que no existe indicio de correlación alguna entre las variables, puesto que, como se muestran los resultados en la Tabla 9, a pesar de que los alumnos
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indiquen que el texto que leen con más frecuencia es el artículo de internet, los puntajes logrados en sus test de marcadores del discurso no se corresponden con un único nivel; no es factible poder determinar algún tipo de relación. Igualmente, para el caso del siguiente texto más leído el cual es el periódico (7), donde de todo el grupo, 5 alumnos obtuvieron un puntaje regular de su test de marcadores; mientras que 2 un puntaje bajo. Asimismo, fueron 6 los alumnos que leen con más frecuencia mensualmente textos como obras literarias, pero los resultados de sus pruebas de marcadores corresponden a los tres niveles, lo que impide poder establecer algún tipo de correlación entre las variables. Por último, para el caso de libros académicos y revistas, solo un alumno, en cada caso, señaló que leía con más frecuencia ese tipo de textos. Los datos recabados rechazan la hipótesis (e) planteada en este estudio.
Por otra parte, al relacionar el nivel de comprensión de lectura con el sexo, se obtiene que no es posible establecer vínculo alguno entre dichas variables, tal como lo demuestra la Tabla 10. Los resultados de las mujeres y de los varones están distribuidos indistintamente en cada nivel, es decir, el 41.6% de las mujeres obtuvieron una puntuación baja; un 25% regular y un 33.33% alta. Por otro lado, para el caso de los varones, un 50% obtuvo una puntuación baja, mientras que un 5.56% una regular y un 44.44% una puntuación alta. A partir de lo anterior, es posible afirmar que no existe evidencia indiciaria que indique la posibilidad de correlación entre dichas variables negando así la hipótesis (c) de esta investigación.
De forma diferente es el comportamiento de las variables nivel de competencia procedimental de marcadores del discurso y el sexo. Pues, tal como se expone en la Tabla 11, existen algunos datos que posibilitan afirmar la existencia de una correlación entre dichas variables, concretamente, los resultados obtenidos de los test desarrollados por las
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mujeres, pues solo un 16.67% logró un nivel bajo en el test de marcadores; esto significaría que son las mujeres las que poseen un nivel más alto en competencia procedimental de marcadores del discurso en comparación con los varones; lo que permitiría poder establecer alguna relación entre dichas variables y corroborar la hipótesis (f) planteada en el presente estudio.