• No se han encontrado resultados

Armas convencionales, fomento de la confianza y transparencia

In document AS NACIONES UNIDAS HOY (página 181-186)

(http://disarmament.un.org/cab ◊)

Armas pequeñas, armas ligeras y cuestiones prácticas en materia de desarme. Tras el

fi-nal de la guerra fría, la comunidad internaciofi-nal se encontró ante el estallido de diversos conflictos intraestatales en muchas partes del mundo en los que las armas más utilizadas

eran las armas pequeñas y las armas ligeras. Aunque no son la raíz del conflicto, estas armas exacerban la violencia, facilitan la utilización de niños combatientes, dificultan la presta-ción de asistencia humanitaria y retrasan la reconstrucpresta-ción y el desarrollo posteriores a los conflictos.

En el mundo hay al menos 640 millones de armas de fuego registradas, unas dos terceras partes de las cuales aproximadamente están en manos de la sociedad civil, mientras que más de 225 millones pertenecen a las fuerzas armadas de los Estados y otros organismos encargados de hacer cumplir la ley. Sigue siendo difícil hacer una estimación del número de otros tipos de armas pequeñas y armas ligeras en circulación. El comercio legal de este tipo de armas supera los 4.000 millones de dólares anuales, mientras que el comercio ilícito se calcula que alcanza la cifra de 1.000 millones de dólares anuales. Por ello es necesario con-trolar la proliferación de las armas ilegales a fin de mejorar el control internacional, regional o nacional de todos los aspectos del problema de las armas pequeñas.

En 2001 se celebró en las Naciones Unidas la Conferencia internacional sobre el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos. De conformidad con el programa de acción resultante, los participantes acordaron velar por que los fabricantes autorizados aplicaran marcas fiables a cada arma pequeña y ligera como parte del proceso de produc-ción; mantener un registro preciso y completo sobre la fabricación, tenencia y transferencia de las armas de ese tipo que se encontraran bajo su jurisdicción; reforzar su capacidad de cooperar para identificar y rastrear las armas pequeñas y ligeras ilícitas; y garantizar la des-trucción de todas las armas pequeñas y ligeras confiscadas, incautadas o recogidas.

A resultas de ello se produjo un gran incremento de las actividades gubernamentales de lucha contra el tráfico de armas. En los cinco años siguientes a la aprobación del programa, casi 140 países informaron sobre el tráfico ilícito de armas, y una tercera parte de todos los Estados hicieron un esfuerzo por confiscar las armas pertenecientes a quienes legalmente no tuvieran derecho a tenerlas. También se intensificó la cooperación interna en las regiones y entre ellas para frenar la corriente de armas ilícitas a través de las fronteras nacionales. Del 26 de junio al 7 de julio de 2006, más de 2.000 representantes de gobiernos, organizaciones internacionales y regionales y de la sociedad civil participaron en una serie de reuniones que se celebraron en la Sede de las Naciones Unidas durante dos semanas para examinar la aplicación del programa de acción y suscitar un mayor interés mundial por la cuestión.

Puesto que la proliferación incontrolada de las armas pequeñas ilícitas repercute en muchos aspectos de la labor de las Naciones Unidas, desde los niños hasta la salud, los refugiados o el desarrollo, en 1998 se estableció el mecanismo “Medidas de coordinación en relación con las armas pequeñas” para que el sistema de las Naciones Unidas pudiera abordar de forma coordinada las múltiples facetas del control de las armas pequeñas. Tam-bién ha habido un intento mundial y de gran alcance, iniciado y apoyado por la sociedad civil, para tratar de hacer frente al azote de las armas pequeñas mediante la investigación, la promoción de medidas nacionales coordinadas y las actividades de presión a nivel mundial para que se apruebe una convención internacional sobre el tráfico de armas.

Minas antipersonal. La creciente proliferación y el empleo indiscriminado de las minas terrestres antipersonal en todo el mundo ha sido objeto de especial atención. En 1995, un examen de la Convención sobre ciertas armas convencionales (denominada Convención sobre armas inhumanas) dio lugar a la aprobación del Protocolo II Enmendado, que entró en vigor el 3 de diciembre de 1998, y para reforzar las restricciones de determinados usos, transferencias y tipos (con mecanismo de autodestrucción y detectables) de minas terrestres antipersonal. En la actualidad ya son 86 los Estados parte en este Protocolo.

Un grupo de Estados con ideas afines que estaban descontentos con lo que creían era una respuesta insuficiente a una grave crisis humanitaria negociaron un acuerdo sobre la prohibición total de todas las minas terrestres antipersonal, la Convención sobre la prohibi-ción del empleo, almacenamiento, producprohibi-ción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción, que quedó abierta a la firma en diciembre de 1997 y entró en vigor el 1º de marzo de 1999. En agosto de 2007, 155 Estados habían pasado a ser partes en ella.

La fructífera aplicación de ambos instrumentos condujo a la destrucción de arsenales y a la remoción de minas en los países afectados y a que se produjeran menos víctimas. En el informe Landmine Monitor Report de 2006 se señala que hasta julio de ese año 138 de los Estados partes en la Convención no tenían existencias de minas antipersonal (véase www. icbl.org) y que el conjunto de los Estados partes habían destruido más de 39,5 millones de estos artefactos.

Restos explosivos de guerra y minas distintas de las minas antipersonal. Si bien se han

adoptado importantes medidas para resolver el problema de las minas antipersonal, muchos civiles resultan muertos o heridos por otras municiones explosivas que suponen un riesgo potencial para la población, ya sea porque se entra en contacto con ellas sin darse cuenta o porque las manipulan deliberadamente sin conocimiento y sin comprender bien el peligro que representan. Las minas distintas de las minas antipersonal pueden causar graves daños aunque sean pocas las colocadas: una sola de estas minas puesta en un lugar estratégico pue-de causar el cierre pue-de cualquier carretera y perturbar las actividapue-des cotidianas. Esto, junto con otras características posibles de esas minas, como los dispositivos antimanipulación y su contenido metálico mínimo, hace que puedan tener consecuencias muy graves desde el punto de vista humanitario.

Un grupo de expertos gubernamentales de los Estados Partes en la Convención sobre ciertas armas convencionales está negociando actualmente un instrumento sobre medidas correctivas posteriores a los conflictos que reduzcan los riesgos de los restos explosivos de guerra y estudia la cuestión de las minas distintas de las minas antipersonal para encontrar el mejor modo de reducir el peligro que plantea su utilización irresponsable.

Registro de Armas Convencionales. A fin de contribuir al fomento de la confianza y la

seguridad entre los Estados, la Asamblea General estableció en 1992 el Registro de Armas Convencionales de las Naciones Unidas. Este mecanismo de presentación voluntaria de informes permite a los gobiernos participantes facilitar información sobre la exportación e

importación de las siete principales categorías de sistemas de armas convencionales: naves de guerra, incluidos los submarinos; carros de combate; vehículos blindados de combate; aviones de combate; helicópteros de ataque; sistemas de artillería de gran calibre; y misiles y lanzamisiles, incluidos los sistemas de defensa antiaérea portátiles de corto alcance.

También se invita a los Estados Miembros a que proporcionen datos sobre las transfe-rencias de armas pequeñas y armas ligeras, las adquisiciones de material mediante la pro-ducción nacional y sus existencias de material bélico. Las Naciones Unidas reúnen y publi-can anualmente esa información en documentos oficiales de distribución general, así como a través de su página web. Hasta la fecha, más de 170 Estados han presentado información al Registro al menos en una ocasión. Se calcula que el Registro refleja más del 95% del comercio mundial de las armas convencionales más importantes.

La lucha contra las minas terrestres

Las Naciones Unidas se ocupan desde los años ochenta de los problemas que plantean los millones de minas terrestres sembradas en unos 78 países y que cada año matan entre 15.000 y 20.000 personas, la mayoría de ellas niños, mujeres y ancianos. Quienes no pierden la vida suelen sufrir graves mutilaciones. Años e incluso décadas después de la finalización de un conflicto las minas terrestres siguen ocasionando estragos entre la población civil. Y a pesar de ello las minas se siguen utilizando como armas de guerra.

En la esfera jurídica, la Convención sobre las armas inhumanas (1980), patrocinada por las Naciones Unidas, se reforzó en 1996 para incluir la utilización de minas en los conflictos internos y exigir que todas las minas sean detectables. La histórica Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción, de 1997, prohibió la producción, el empleo y la exportación de este tipo de armas.

Sobre el terreno, 14 organismos, programas, departamentos y fondos de las Naciones Unidas prestan activamente servicios relacionados con las minas. Localizan y destruyen minas terrestres y restos explosivos de guerra; prestan ayuda a las víctimas; enseñan a la gente técnicas para mantener la seguridad en zonas minadas; destruyen existencias; y fomentan la participación universal en acuerdos internacionales como la Convención sobre la prohibición del empleo de minas antipersonal.

El Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas coordina todas las actividades relativas a las minas del sistema de las Naciones Unidas. Elabora políticas y normas, realiza constantemente actividades de evaluación y vigilancia de la amenaza que representan las minas y los artefactos explosivos sin detonar, reúne y difunde información, moviliza recursos y participa en las labores de promoción en apoyo de la prohibición mundial de las minas antipersonal. También se encarga de prestar asistencia a las actividades relativas a las minas en situaciones de emergencia humanitaria y a las operaciones de mantenimiento de la paz. (Véase www.mineaction.org )

Transparencia del gasto militar. Otro mecanismo mundial para promover la transpa-rencia de los asuntos militares es el Sistema de las Naciones Unidas para la normalización de los informes sobre gastos militares, que se creó en 1980. Este mecanismo para la presenta-ción voluntaria de informes abarca los gastos nacionales en personal, operaciones y man-tenimiento, contratación y construcción e investigación y desarrollo en el ámbito militar. Hasta el presente, más de 124 Estados han presentado información a este mecanismo al menos una vez.

Prevención de la carrera de armamentos en el espacio ultraterrestre. En los foros

in-ternacionales se han examinado dos vertientes de las cuestiones relacionadas con el espacio ultraterrestre: las aplicaciones de la tecnología espacial con fines pacíficos y la prevención de la carrera de armamentos en ese entorno. Estas cuestiones se han discutido en la Asamblea General, en la Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos y sus órganos subsidiarios y en la Conferencia de Desarme. Los debates han contribuido a concertar diversos acuerdos internacionales sobre ciertos aspectos de la utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos y militares.

Haciéndose eco de la importancia de impedir que se militarice el espacio ultraterrestre, la Asamblea General, en su primer período extraordinario de sesiones dedicado al desarme (1978), pidió que se celebraran negociaciones internacionales sobre esta cuestión. Des-de 1982, la Conferencia Des-de Desarme incluye en su agenda un tema titulado “Prevención de la carrera de armamentos en el espacio ultraterrestre”, aunque hasta ahora ha habido pocos avances en la negociación de un acuerdo multilateral, por las discrepancias entre sus miembros.

Relación entre el desarme y el desarrollo. Los Estados Miembros han debatido

larga-mente la cuestión de cómo promover el progreso social y económico, especiallarga-mente en los países menos adelantados, utilizando los recursos liberados gracias a un desarme general efectuado con un sistema de control internacional eficaz. Finalmente, en 1987 se celebró una conferencia internacional sobre la relación entre el desarme y el desarrollo. En su re-solución 61/64, de 6 de diciembre de 2006, la Asamblea General instó a la comunidad internacional a destinar al desarrollo económico y social una parte de los recursos liberados de resultas de la aplicación de acuerdos sobre desarme y limitación de armamentos, con miras a reducir la disparidad cada vez mayor entre los países desarrollados y los países en desarrollo.

Iniciativas regionales de desarme. Las Naciones Unidas respaldan diversas iniciativas

adoptadas a nivel regional y subregional en pro del desarme, promoviendo medidas de se-guridad y fomento de la confianza entre Estados de la misma región y ayudándolos a aplicar las directrices y recomendaciones referentes a los enfoques regionales del desarme aprobadas por la Comisión de Desarme en 1993. Para promover el desarme regional, las Naciones Unidas colaboran con organizaciones y acuerdos gubernamentales como la Unión Africana, la Unión Europea, el Consejo de la Asociación Euroatlántica, la Liga de los Estados Árabes, la Organización de los Estados Americanos, la Organización de la Conferencia Islámica, la

Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa y el Pacto de Estabilidad de Europa Sudoriental, y también con organizaciones no gubernamentales internacionales, regionales y locales.

Actividades de educación e información sobre desarme. En el año 2002, la Asamblea

General aprobó el informe de un grupo de expertos sobre la educación para el desarme y la no proliferación y reiteró que la educación para el desarme era parte integrante de la educación para la paz y un aspecto importante de la formación de todos los ciudadanos para participar en la vida civil. En 2003 y 2004, las Naciones Unidas, en colaboración con la organización Hague Appeal for Peace, realizaron un proyecto de educación para la paz y sobre las armas pequeñas dirigido a niños y jóvenes de cuatro países (Albania, Camboya, el Níger y el Perú).

Las Naciones Unidas llevan a cabo actividades informativas y educativas sobre cuestio-nes multilaterales en materia de desarme dentro del marco de su Programa de Información sobre Desarme por medio de publicaciones, actos especiales, reuniones, seminarios, mesas redondas, exposiciones y una completa página web. El Programa de las Naciones Unidas de Becas sobre el Desarme, que inició la Asamblea General en 1978, ha impartido capacitación a más de 600 funcionarios públicos de unos 150 países, muchos de los cuales ocupan pues-tos de responsabilidad relacionados con el desarme dentro de sus propios gobiernos.

Incorporación de la perspectiva de género en las actividades de desarme. El rostro de la guerra ha cambiado en los últimos años y las mujeres y las niñas cada vez se han visto más afectadas por los conflictos, tanto sufriéndolos como participando en ellos. Las Naciones Unidas procuran que se comprenda la importancia de la perspectiva de género para todos los aspectos del desarme, ya sea la reunión y destrucción de armas, la remoción de minas, las misiones de determinación de hechos o la participación en la toma de decisiones y en los procesos de paz. Con esa perspectiva se estudiaría, por ejemplo, cómo afecta en particular a las mujeres la proliferación de armas pequeñas y qué se podría hacer al respecto.

Utilización del espacio ultraterrestre

In document AS NACIONES UNIDAS HOY (página 181-186)