Entre la investigación y el comentario
1. La Arqueología bajomedieval
Frente a lo expuesto sobre los campos y periodos mencionados en las líneas precedentes, aun hoy es extraordinariamente escasa la presencia de la arqueología bajomedieval. Si revisamos el repertorio bibliográfico de M. Riu citado antes, observaremos que las únicas referencias relativas a intervenciones bajomedievales se refieren al reino nazarí, y estas están casi exclusivamente relacionadas con La Alhambra. Para el mundo cristiano apenas se cita algún trabajo en alguna muralla urbana, o la excavación de fragmentos de viviendas, mientras que sobre los castillos el propio Riu afirmaba: “Aunque existen obras de conjunto sobre los castillos de Castilla y los de Cataluña, ninguno de los 2268 castillos de la España cristiana
15. Chris Wickham, Una Historia Nueva de la Alta Edad Media. Europa y el mundo mediterráneo, 400-800, Editorial Crítica, Barcelona, 2008.
16. Jordi Bolòs, Els orígens medievals del paisatge català: l’arqueologia del paisatge com a font per a conèixer
la història de Catalunya, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, Barcelona, 2004; Assumpta Serra, “Evolución
de la construcción en el hábitat del poblamiento rural agrupado en Cataluña del siglo XI al XIII (Sagreras, centros fortificados,...)”, Actas del Tercer Congreso Nacional de Historia de la construcción, Amparo Graciani coord., Instituto Juan Herrera, Sevilla, 2000, vol. 2, págs. 1027-1038); José Antonio Gutiérrez, Fortificaciones y feudalismo en el origen
y formación del Reino Leonés (siglos IX-XIII), Universidad de Valladolid, Valladolid, 1995; Juan Antonio Quirós,
“Arqueología de los espacios agrarios medievales en el País Vasco”, Hispania: Revista española de historia, 69/233 (Madrid, 2009), p. 619-652; Margarita Fernández, “Análisis histórico-arqueológico e la configuración del espacio agrario medieval asturiano”, Melanges de la Casa de Velázquez, 32 (Madrid, 1996), p. 287-318; Iñaki García Camino, “La vivienda medieval: perspectivas de investigación desde la arqueología”, La vida cotidiana en la Edad Media: VIII
Semana de Estudios Medievales, José Ignacio de la Iglesia coord., Instituto de Estudios Riojanos, Nájera, 1998, págs.
77-110. Margarita Fernández, “Técnicas constructivas, comunidades locales y poderes feudales”, Arqueología de la
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medieval de los que se conservan algunas ruinas ha sido estudiado, arqueológica- mente, de forma exhaustiva”.17 Aunque cabe preguntarse sobre la forma en que se alcanzó dicha cifra, aún hoy son relativamente pocos los castillos investigados adecuadamente. Por su parte los trabajos sobre la cerámica resultaban aún más escasos y confusos que los existentes para el mundo islámico, con graves problemas a la hora de fechar los elementos más comunes como la denominada “cerámica gris catalana”. Aunque sí se le concedía un valor especial a los trabajos de diversos au- tores centrados exclusivamente en la cerámica vidriada procedente de las colecciones de los museos o privadas, en general descontextualizadas, y con un análisis más próximo a la historia del arte que a la arqueología, y centrada en las producciones de determinados lugares, como Manises, Paterna, Teruel, etc.18 Por supuesto ni un solo trabajo de conjunto que tratase de analizar la problemática del periodo en su conjunto, con excepción de los insertados en las obras de historia general.
El periodo actual, de teórico crecimiento, no ofrece un panorama mucho mejor. En 1997 Sonia Gutiérrez19 denunciaba el escaso desarrollo que en España había tenido hasta entonces el estudio arqueológico de la Baja Edad Media, no gozando las fuentes materiales del periodo de un reconocimiento explícito entre la mayoría de los historiadores que se ocupaban del problema.
Quince años después podemos suscribir casi por completo esta afirmación, ya que la producción científica de estos tres lustros en España sobre la Baja Edad Media, prolífica sin duda, ha sido generada casi con exclusividad a partir de la información aportada por fuentes textuales; es más, en el caso de que hubiera existido una voluntad de contar con estudios basados en la cultura material del periodo, no se habría podido, ya que, simplemente, estos estudios apenas existen. Lo que no quiere decir que no se hayan realizado actividades arqueológicas en las que también se detectaran restos materiales bajomedievales; todo lo contrario, se ha excavado y mucho, concentrándose estas actividades en su inmensa mayoría en las ciudades; pero lo que tratamos de evidenciar es que a la exhumación no ha seguido la deseable labor de exégesis histórica a través del único marco en el que es posible generar conocimiento histórico, que es el Proyecto de Investigación.20
En definitiva, el registro arqueológico bajomedieval ha sido completamente marginado, en primer lugar por los propios arqueólogos. Y así, en el caso que mejor conocemos, el de Andalucía, sigue perfectamente vigente la afirmación de
17. Manel Riu, “La arqueología medieval...” p. 449. 18. Manel Riu, “La arqueología medieval...”.
19. Sonia Gutiérrez, Arqueología. Introducción a la historia material de las sociedades del pasado, Universidad de Alicante, Alicante, 1997, p. 67.
20. Eva Alcázar, “La arqueología de la baja edad media en España: breve estado de la cuestión”, La arqueología
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Manuel Acién, que denunciaba, hace 20 años, que en esta Comunidad se había pasado, con enorme ligereza, “de un medievalismo oficial, exclusivamente textual y castellano, a una práctica arqueológica esencialmente islámica, cuando dicho paso es científicamente inaceptable y, por oportunista, inadmisible”.21