7. MARCO TEÓRICO
7.8. El conectivismo como propuesta para la configuración de una red de aprendizaje para la
7.8.1. Los artículos científicos como medio de comunicar los avances en ciencia y
Desde la sociología de la ciencia y el estudio de la semiología, se pueden considerar los artículos científicos como medios de comunicar los avances de la ciencia y la tecnología. En el caso de la sociología de la ciencia particularmente la anglosajona, cabe decir que ésta se encarga en especial de analizar la cantidad de producción de artículos científicos así como la cantidad de veces que dichos artículos son citados sin tener en cuenta su contenido. Por su parte la semiología analiza las formas de descripción sin tener en cuenta los métodos. Lo que nos lleva a plantear que existe la necesidad desde la sociología de las ciencias para comprender los artículos y las reglas,
que los definen como tal, sin olvidar el rol que desempeña el lenguaje y su aprendizaje en la redacción de dichos artículos científicos; ya que parece ser que
El conocimiento científico puede considerarse como una urdimbre de artículos que obran e influyen los unos en los otros por medio de los hombres de ciencia, pero también se puede considerar que los hombres de ciencia influyen unos en otros por intermedio de los artículos y de esta manera obtienen el reconocimiento. (Latour; 1995, p. 258)
Ocurre, pues, como si los artículos engendraran otros artículos y como si los investigadores sólo intercambiaran entre sí prestigio. Estos dos caminos son los que sigue alternativamente la sociología de las ciencias.” (p. 266). El asunto es que hay artículos y hay autores pero en este caso no científicos, haciendo esto que desaparezca la actividad científica, de individuos y de enunciados. Ahora bien, “La producción de los conocimientos y su exposición, generalmente, son
consideradas como actividades distintas”(Shapin; 1995, p. 41) Pero en este trabajo lo que se trata
de demostrar es lo contrario; se trata de demostrar que tanto la producción de los conocimientos científicos, como su comunicación por parte de quienes se forman para ser tecnólogos e ingenieros es fundamental en la consolidación del conocimiento científico-tecnológico, por ello aunque suene extraño, en este trabajo se habla de la configuración de una red para la producción de artículos que puedan generar una comunicación científica como una forma de extender la experiencia de unos pocos a un gran número, en otras palabras de la creación un público científico que puede ser tanto académico, como son los estudiantes que configuran la red para aprender, como lego que son quienes pueden acceder a la comprensión del modo en que se tejen dichos artículos por el mediador digital que es la cartilla, la cual se crea desde principios conectivistas como la apertura y la interactividad.
Un ejemplo claro de cómo se puede empezar a crear una red de comunicación y de aprendizaje de los conocimientos científicos por medio de documentos escritos, que aunque en su momento no se caracterizaron como artículos científicos, fue Robert Boyle quien entre los años de 1650 y principios de los años 1660, a través de sus experiencias neumáticas que constituyen una etapa revolucionaria en la historia de los conocimientos científicos, se dedicó no sólo a producir conocimientos nuevos sino a exponerlos con medios escritos como las cartas. Y es aquí donde aparece la tecnología de producción de conocimientos científicos.
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En este caso Boyle fue uno de los más importantes actores del movimiento probabilista y falibilista del siglo XVII. Podría decirse que aquí se establece el puente entre conocimiento y ciencia, porque aparece la noción de consenso, desde la comunicación de la ciencia lo cual iba en contraposición al dogmatismo científico. Boyle aportó el hecho entendido como “conocimiento sobre el cual se podía tener legítimamente una certeza moral” (Shapin; 1995, p. 44). En este sentido “Boyle proponía que un hecho es creado por la multiplicación de las experiencias que lo atestiguan” (p. 45). De lo cual se deduce que producir documentos escritos que comunicaran los conocimientos científicos, se convirtió en una condición de la ciencia para su desarrollo, pues los lectores de los documentos realizados sobre los experimentos se empezaron a erigir como testigos de los hechos científicos, que le daban el carácter de falibilidad a la ciencia y a la tecnología. Así por medio del documento escrito la experiencia de un solo hombre pasaría de ser un experimento a un hecho científico y la red aparece en la medida en que de las experiencias múltiples del conocimiento del hecho por medio del documento escrito se pasa al hecho como una categoría epistemológica y sociológica, porque dicho hecho favorece la comunicación del mismo como una experiencia social.
Al respecto el hecho científico se constituye por tres tecnologías: la material, la literaria y la social, que se interpelan y que actúan entre sí para conformar la experiencia que se reproduce mediante el documento escrito que hoy es conocido como artículo científico. Lo que pretende en sí la tecnología material es validar el conocimiento pero desde una autoridad general y no particular. Y lo que pretende la tecnología literaria, la cual deviene en la actualidad de la producción de artículos científicos es facilitar la reproducción del experimento, para lo cual Boyle escogió publicar varias obras experimentales en forma de cartas.
Al final el propósito de Boyle era atraer un mayor número de filósofos y de hechos experimentales, sin embargo esto no resultó tan fructífero, entonces aparece al tecnología literaria del testimonio virtual, el cual busca “producir en la mente del lector una imagen de la escena
experimental que suprimiera la necesidad del testimonio directo o de la reproducción” (p. 55), la
cual se alimenta de la prolijidad y la iconografía, entendidas éstas como las figuras ubicadas en las reproducciones, así como el relato de las experiencias, la referencia a los detalles y a los testimonios y finalmente la puesta en escena de conclusiones, con el fin de que el lector, por sí mismo pudiera fundar sus reflexiones y sus especulaciones.
Se buscaba entonces que el productor del experimento diera informes circunstanciales que fueran en el mayor grado de posibilidad, fieles a lo que representaban; por otra parte también se tenía en cuenta en estos informes la modestia como una característica podríamos decir retórica que permitía que el lector tuviera confianza en quien lo informaba del experimento, siendo este hombre de fe, que hablaba con objetividad, como lo expresa Shapin (1995); esto también se lograba con los ensayos experimentales porque no afirmaban más de lo que podían probar, y no buscaban la gloria personal.
Finalmente de acuerdo con la tecnología literaria, aparece el discurso científico y la comunidad como parte de una red científica, teniendo en cuenta que “Los hechos sólo se podían crear y defender poniendo las buenas reglas del discurso entre individuos y era solamente, constituyendo estos hechos en fundamentos comunes del conocimiento, que se podía crear y hacer vivir una comunidad de experimentalistas” (Shapin, 1995, p. 64).
7.8.2. Producción y comprensión de textos como medio de configurar una red para la