CAPÍTULO 1: GESTIÓN DE LAS COMUNICACIONES Y SU INFLUENCIA EN LA
2. Calidad en la educación, aseguramiento y evaluación
2.3. Aseguramiento de calidad de la educación superior
Ahora, al hablar ya de Aseguramiento de Calidad, este término se usa como una “denominación común para una diversidad de mecanismos tendientes a controlar, garantizar y promover la calidad de las instituciones de educación superior, lo cual contribuye a una mejor comprensión de estos procesos como un aspecto de desarrollo progresivo” (Lemaitre y Zenteno, 2012, p. 27), resaltando así la importancia del aseguramiento de calidad, y todo lo que esta trae consigo, para el desarrollo de una organización.
Ahora bien, los procesos de aseguramiento de calidad de la educación superior pueden concentrarse en mecanismos que verifiquen el cumplimiento de estándares mínimos de calidad, previamente validados, o en comprender procesos internos de mejoramiento continuo dentro de este tipo de organizaciones. Con lo cual la búsqueda y aseguramiento de la calidad se puede asociar a conseguir un mínimo de calidad en un momento del tiempo y también a alcanzar un mejoramiento continuo y permanente de calidad. (Centro de Políticas Públicas UC, 2011)
41
En esta línea, destacan dos perspectivas desde los cuales se intenta asegurar la calidad. La primera, enfoca al aseguramiento de la calidad hacia la mayor transparencia y rendición de cuentas, con lo cual se asociaría al control estructural de la administración y a la verificación externa del cumplimiento de estándares mínimos. Así se relaciona con la transparencia de la información frente a la necesidad de velar por el uso correcto de los recursos públicos y a la vez, salvaguarda el interés social al proveer información independiente y verificable sobre el alcance de estándares de calidad en la educación Superior, generando así niveles de garantía y/o confianza. La segunda, aseguramiento de calidad para el mejoramiento permanente, la cual se vale del control interno y la autorregulación para el mejoramiento continuo de la efectividad de la educación superior. Así para plantearse metas de mejora continua, se requiere haber superado los estándares mínimos e incorporarse a procesos voluntarios de mejora continua con ayuda de agentes externos. (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OECD], 2008) De esta manera, el principal objetivo de este aseguramiento sería el de lograr que la universidad cumpla con estándares básicos de calidad, que sean superados constantemente en búsqueda de la mejora continua y excelencia académica; sin embargo, al hablar de necesidades de información de los distintos actores, es importante tener en cuenta que estas necesidades varían dependiendo del actor y de las características propias de cada sistema de educación superior. (Lemaitre y Zenteno, 2012). Así mismo, la combinación de las perspectivas mencionadas equilibraría formas de control externas e internas, con mecanismos de monitoreo y evaluación que permitan el mejoramiento continuo bajo la responsabilidad de las propias organizaciones por su propia calidad; vinculándose así con una serie de propósitos.
Así, de acuerdo a las perspectivas de Aseguramiento de la Calidad (AC) ya presentadas, el AC en la educación superior va en pos de la consecución de una diversidad de propósitos relacionados con una serie de marcos metodológicos de referencia, atendiendo distintos intereses y necesidades, además del uso que se le dará a los resultados. Así estos propósitos pueden agruparse en tres grandes categorías: Control, Garantía y Mejoramiento; cada uno de los cuales, si bien se expresan de mejor manera a través de determinadas metodologías o marcos de referencia, no son mutuamente excluyentes. Así pues, no se trata de elegir sólo un propósito entre los tres, sino más bien de determinar cuál es el énfasis dominante acorde al contexto específico en que se aplica; combinándose diversos propósitos, en concentraciones diferentes de acuerdo al desarrollo de las instituciones y/o de los sistemas de educación superior. Estos propósitos son los siguientes: (Lemaitre y Zenteno, 2012, p. 28, 2012, 2012).
42
2.3.1. Control de calidad/ procesos de licenciamiento
Cuando los sistemas de educación superior eran esencialmente públicos, esta función tenía una relevancia menor, pues se asumía que la calidad era un rasgo propio de las instituciones públicas. Ya después con la diversificación de los sistemas, se tuvo la necesidad de desarrollar mecanismos de aseguramiento de calidad, los cuales garanticen que solo las instituciones o programas que cumplieran con ciertos estándares o criterios mínimos de calidad podrían operar; siendo así rol importante del Estado el asegurar que la provisión de la educación en general y de la superior en particular este alineada a exigencias mínimas de calidad. (Lemaitre y Zenteno, 2012)
Ahora bien, al hablar de control de calidad propiamente dicho, este es el “proceso de monitorear y registrar los resultados de la ejecución de las actividades de calidad, a fin de evaluar el desempeño y recomendar los cambios necesarios” (Guía del PMBOK, 2013, p. 248). Así, se refiere a un proceso de evaluación básico que trata de ver el cumplimiento de ciertos estándares previamente definido. Idea alineada a la de licenciamiento, pues este se constituye en un proceso obligatorio para el funcionamiento de universidades, con el objetivo de asegurar que la provisión de la educación superior cumpla con las CBC; constituyéndose así en una herramienta que garantice el bienestar individual y social de aquellos que buscan acceder al sistema de educación superior. (Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria [SUNEDU], 2015)
Así, los mecanismos de AC que se agrupan bajo la denominación de licenciamiento o de autorización (para el funcionamiento), “se constituyen en un mecanismo de protección a los consumidores (estudiantes y sus familias, empleadores y otros agentes semejantes) al eliminar del sistema a aquellas instituciones que no cumplen con las condiciones básicas para su funcionamiento” (Lemaitre y Zenteno, 2012, p. 29), otorgándoles así legitimidad a las instituciones que pueden permanecer o iniciar en el sistema. Así mismo, como mecanismo de AC, el licenciamiento puede ser un proceso evaluativo que ocurre en un momento determinado o que puede extenderse por un período prolongado, lo cual permitiría no sólo evaluar la calidad de las promesas o proyectos planteados, sino también la forma en que la institución avanza hacia su cumplimiento. Además, puede ser definitivo, o puede tener una duración limitada. (Lemaitre y Zenteno, 2012)
2.3.2. Garantía pública / acreditación
El proceso de acreditación, a diferencia del de licenciamiento, se constituye en un proceso voluntario a través del cual una institución se somete a un proceso de evaluación en función a sus
43
propósitos declarados abiertamente y a un conjunto de estándares definidos con los actores pertinentes; dando así garantía pública del grado de satisfacción de sus propósitos frente a los estándares definidos. (Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria [SUNEDU], 2015). Constituyéndose en una buena alternativa en los sistemas de educación superior razonablemente consolidados, en donde además exista una gama significativa de diversidad a nivel del tipo de instituciones o programas, población estudiantil o nivel de los títulos otorgados, entre otros. (Lemaitre y Zenteno, 2012)
Al agregar la definición de estándares a los propósitos de la institución o del programa, los procesos de acreditación indican hacia donde se orientan los elementos deseables; entendiéndose que la evaluación y sus estándares hacen explícitas las expectativas disciplinarias, profesionales o sociales y movilizan el sistema y sus instituciones en la dirección que el sistema de AC considera apropiado; con lo cual la participación de los actores pertinentes en la definición de los criterios se torna importante, permitiendo asegurar su legitimidad y pertinencia. (Lemaitre y Zenteno, 2012, p. 30)
Así este mecanismo de AC permite que la institución se conozca a sí misma, pueda definir sus debilidades y fortalezas, planifique y desarrolle planes mejora y realice la integración de sus estamentos; y que, con la participación de expertos externos, pueda reorientar sus esfuerzos en forma más planificada y retro alimentada. Todo esto con el fin de dar garantía pública de que dicha institución o carrera dentro de esta, cumple con un conjunto previamente definido de criterios y estándares, y con los propósitos que ella misma comprometió ante la sociedad. (Paredes, 2008)
2.3.3. Mejoramiento de la calidad/auditoría académica
De acuerdo a Lemaitre y Zenteno, 2012) este objetivo es indispensable y la mayoría de los sistemas aseguran que éste es su propósito fundamental. Así asegurar la calidad y promover su desarrollo y mejora es responsabilidad de las propias instituciones pues depende de su capacidad institucional para generar y aplicar políticas y herramientas eficaces de autorregulación y avance continuo hacia la calidad. Siendo solo los sistemas más desarrollados e instituciones consolidadas los que están al alcance de estas capacidades y por ende, propósito.
Ahora bien, el proceso de AC más directamente vinculado al propósito de mejoramiento de la calidad es la auditoria académica; la cual centra la evaluación en los propósitos institucionales y en la forma en que una institución logra determinar el grado de avance hacia esos propósitos y hacer los ajustes necesarios para mejorar su desempeño cuando detecta áreas débiles
44
en su operación. La auditoría, o los mecanismos de mejoramiento de la calidad constituyen incentivos importantes hacia la profesionalización de la gestión institucional, y al establecimiento de mecanismos eficaces de autorregulación. (Lemaitre y Zenteno, 2012)