DESCRIPCIÓN DEL SISTEMA AMBIENTAL Y SEÑALAMIENTO DE LA PROBLEMÁTICA
IV.2. Caracterización y análisis del sistema ambiental
IV.2.1. Aspectos abióticos a) Clima
Tipo de clima
En la Tabla IV.1 se identifican principalmente 13 diferentes tipos de climas en Nuevo León, señalándose en la Tabla IV.2 su distribución. La temperatura media anual es de 14°C (grados centígrados) en la SMO, variando hasta los 24°C en las Llanuras de Norteamérica. La precipitación promedio en el Estado varía de 1,010 mm (milímetros) en la estación de La Boca en el municipio de Villa de Santiago, hasta los 217 mm en el municipio de Mina.
Tabla IV.1. Principales climas presentes en Nuevo León.
Símbología Tipo o subtipo Superficie del Estado (%) BS1(h) Semiseco muy cálido y cálido 17.92
BS(h') Seco muy cálido y cálido 17.15
BSh Seco semicálido 13.27
ACx Semicálido subhúmedo con lluvias escasas todo el año 10.44
ACw Semicálido subhúmedo con lluvias en verano 8.66
BSk Seco templado 7.87
BS1k Semiseco templado 6.65
BS1h Semiseco semicalido 5.77
BWh Muy seco semicálido 4.96
C(w) Templado subhumedo con lluvias en verano 4.52
Cx Templado subhumedo con lluvias escasas todo el año 2.52
C(E)(w) Semifrío subhúmedo con lluvias en verano 0.24
Tabla IV.2. Ubicación de los climas que se presentan en Nuevo León. Climatología
Semiseco muy cálido y cálido: Característico de las áreas pegadas a la sierra, encontrándose desde el norte,
centro y hasta el sur del Estado.
Seco muy calido y cálido: Ubicado en la parte norte y oriente del Estado. Seco semicálido: Se localiza en la parte norte y oeste del Estado.
Semicálido subhúmedo con lluvias escasas todo el año: Se ubica en la parte norte y centro del Estado en la
Planicie Costera del Golfo Norte, antes de llegar a la SMO.
Semicálido subhúmedo con lluvias en verano: Se localiza en la parte centro y sur del Estado, pegado a las
laderas de la SMO.
Seco templado: Al sur y poniente del Estado, colinda con San Luis Potosí, Coahuila y Zacatecas. Semiseco templado: Se localiza en la parte sur del Estado.
Nota: Además de lo anteriormente citado, existen otros climas de menor cobertura tales como: Muy seco semicálido,
semiseco templado, semiseco semicálido, semifrío subhúmedo con lluvias escasas todo el año, semifrío subhúmedo con lluvias en verano, templado subhúmedo con lluvias escasas todo el año y templados subhúmedos con lluvias en verano.
De acuerdo con la clasificación de Wladimir Köeppen modificada por Enriqueta García (1965) para la República Mexicana, la zona presenta un clima tipo
BS1(h’)hw(e)’’w’’, (Semiseco, con lluvias marcadas en verano); con un porcentaje
de lluvia invernal del 5 al 10% de la lluvia anual. La temperatura promedio anual es de 20.5º C, y una precipitación promedio anual de 595 mm. En la Fig. IV.5 se presenta la ubicación fisiográfica de los tipos de climas que se distribuyen en Nuevo León.
Las condiciones climatológicas que se presentan en el municipio de Garza García son muy similares a las que se presentan en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM), ya que además de compartir la conformación orográfica regional, presentan fenómenos regionales que ejercen influencia significativa sobre las condiciones locales. Así, aunado a la topografía y a la posición latitudinal, el comportamiento climático esta influenciado por masas de aire marítimo continental modificado por la circulación superior de la atmósfera definiendo dos temporadas muy marcadas:
La circulación de verano. Esta circulación esta determinada principalmente por el desplazamiento hacia el norte sobre el Golfo de México del “Anticiclón Bermuda-Azores” en el verano, generando la penetración profunda de los vientos alisios. Al chocar éstos con la SMO producen en ella abundante precipitación provocando las lluvias de junio. Durante el transcurso del verano hasta principios del otoño, se produce la entrada de la circulación ciclónica, que por porvenir del sureste tiene una penetración más profunda y por ello no sólo produce las mayores cantidades de precipitación sino también las lluvias más intensas, las cuales se presentan básicamente durante el mes de septiembre (Limón Rodríguez, et al., 1988).
La circulación de invierno. A finales del otoño la circulación ciclónica decrece como consecuencia del desplazamiento hacia el sur de la zona subtropical de alta presión. Entonces se inicia la penetración de vientos del oeste, que son típicos de la circulación de latitudes medias. En su base, estos vientos son menos húmedos que los alisios e imprimen al ambiente la sequedad que dura hasta la primavera. Durante esta época se presentan también las invasiones de masas de aire frío generadas en el centro norte de Estados Unidos y de Canadá, e incluso del límite polar. Dichas masas de aire frío y polar generan fuertes descensos térmicos y precipitaciones de tipo frontal cuando actúan como “nortes”, es decir, cuando se trata de masas de aire que han transitado por el Golfo de México y se han atemperado y cargado de humedad
Precipitación
El Norte de la República Mexicana es una zona de lluvias escasas donde la aridez responde a la situación geográfica respecto a la faja subtropical de alta presión.
El comportamiento general de las precipitaciones está dado por la influencia de la circulación general de la atmósfera durante el año. De modo que las lluvias
“Nortes” al país, que producen lluvias ligeras o moderadas en estos meses. Aproximadamente en junio, se percibe la influencia de las lluvias de verano en forma torrencial y de chubascos. Por el efecto dominante de los vientos alisios que pierden fuerza hacia junio y agosto, hay una disminución de las precipitaciones, llamada canícula. En septiembre cuando se activa la circulación ciclónica, se vuelven a sentir las masas de aire húmedo, cada vez de mayor importancia como productoras de lluvia en la región.
En base a la información recabada por la Comisión Nacional del Agua (CNA), en el período 1941-1993 se presentó una precipitación promedio anual de 623.5 mm en la región donde se ubica el predio, distribuida de la siguiente manera:
Figura IV.6. Precipitación promedio anual en la región de estudio (Fuente: CNA; Subgerencia
Técnica; Unidad de Hidrometeorología; Estación Monterrey).
La mayor incidencia de lluvias se presenta en el mes de septiembre, con un rango variable entre 80 y 90 mm. Según la Carta Hidrológica de Aguas Superficiales “Monterrey G14-7”, escala 1:250,000 del INEGI, la zona se encuentra entre la
isoyeta media anual con valor de 400 y la de 600 mm. La figura IV.7 esquematiza los rangos de precipitación presentes en el Estado.
Figura IV.7. Rangos de precipitación distribuidos en Nuevo León (http://www.nl.inegi.gob.mx/). Temperatura
La marcha anual de la temperatura muestra una curva típica de regiones subtropicales, con un máximo térmico coincidente con la posición del sol durante el verano. A partir de juliio la temperatura queda sujeta a modificaciones provocadas por la invasión de masas de aire frío y húmedo, de modo que los descensos térmicos son de alrededor de 3º C hacia el mes de septiembre. En octubre y noviembre inicia la penetración de las masas frías del norte, que aumentan el enfriamiento normal del suelo, alcanzando los mínimos térmicos entre los 10 y 15 o C en las estaciones meteorológicas.
La zona presenta una temperatura media anual de 21.3° C, considerando el período 1954-1993 con los promedios mensuales mostrados en la figura IV.8. El área de estudio se encuentra localizado entre las la isotermas medias anuales con valor de 20 y de 22° C (Carta Hidrológica de Aguas Superficiales “Monterrey G14- 7”, escala 1:250,000 del INEGI). En el mes de julio se presenta la temperatura media más alta con 26º C y la mínima en el mes de enero. La figura IV.9 esquematiza los rangos de precipitación presente en el Estado.
Figura IV.9. Rango de temperaturas distribuidas en el Estado (http://www.inegi.gob.mx/). Fenómenos climatológicos
En la región en la cual queda incluido el Municipio, los fenómenos climatológicos se presentan de la siguiente manera:
o Heladas: Se presentan de manera muy esporádica, con la posibilidad de que ocurran en los meses de enero, febrero, noviembre y diciembre. Sin embargo, en octubre se presentan ocasionalmente heladas tempranas y en marzo heladas tardías. En las zonas de climas secos de las provincias fisiográficas de la Gran Llanura de Norteamérica y de la Sierra Madre Oriental, las heladas tienen un rango de 0 a 20 días, con excepción de las áreas con clima semiseco templado. En las Sierras y Llanuras Occidentales se registran en periodos de 20 a 40 días. En las partes altas de la Sierra Madre Oriental, donde los climas son templados, se presentan con una frecuencia que va de 20 a 60 días debido a que las condiciones térmicas permiten el desarrollo de este fenómeno por periodos más prolongados, sobre todo en los meses de diciembre, enero y febrero.
o Granizadas: Su frecuencia en la zona se ubica dentro del rango de 0 a 1 día al año; presentándose regularmente en los meses de marzo o abril. Su distribución es muy irregular y no guardan un patrón de comportamiento definido; en general se presentan con un rango de 0 a 2 días en el 80% del Estado y en casi todos los climas. En un 10% del área, sobre todo en las zonas con climas muy secos, secos y semisecos, este fenómeno es inapreciable. En una mínima parte de las áreas con climas secos templados y secos semicálidos, se presentan de 2 a 4 días por año. La incidencia de este fenómeno está asociada a los primeros meses del periodo de lluvias: abril, mayo y junio.
o Sequías: Es otro fenómeno climatológico al que es muy vulnerable prácticamente todo Nuevo León, siendo una de las entidades federativas que sufrieron el mayor número de sequías anuales durante 1979-1988, ocho años de ocurrencia en el periodo.
o Nortes: Durante el invierno, la temperatura es muy fría sobre la zona norte de Estados Unidos y sur de Canadá. Al enfriarse, el aire se torna muy pesado y ocasiona centros de alta presión atmosférica, los cuales se desplazan hacia el sur y provocan las llamadas ondas frías en la Altiplanicie Mexicana. El aire polar también fluye hacia los centros de baja presión que se forman sobre los mares, que al pasar sobre las aguas del Golfo de México recoge humedad y se calienta, llegando a las costas mexicanas como aire polar modificado, pero aún conservando una temperatura menor que la del aire que priva en esos lugares. De esta forma produce un descenso en la temperatura y lluvias sobre las montañas de la parte oriental de México. A los vientos generados por este aire se le conocen como “Nortes”.
o Huracanes: La frecuencia de huracanes corresponde a uno cada tres años, en los últimos 100 años. El Atlas Nacional de Riesgos establece, tanto al centro como al norte del Estado como una zona afectable por perturbaciones ciclónicas tropicales a lo largo del año. La Fig. IV.10 esquematiza los huracanes y las tormentas tropicales que han penetrado en el Estado históricamente, de acuerdo al Plan de contingencias de fenómenos hidrometeorológicos para la temporada de lluvias 2008, desarrollado por el Gobierno del estado de Nuevo León.
o Nevadas: Su distribución es muy irregular y no cuentan con un comportamiento definido, sin embargo, su ocurrencia generalmente es de cada tres o cuatro años.
Figura IV.10. Huracanes y tormentas tropicales que más han afectado a Nuevo León, de acuerdo a
registros históricos.
b) Geología y geomorfología
Características litológicas del área
El área en estudio se localiza en el Noreste de México dentro de la Provincia Geológica de la Sierra Madre Oriental, la cual limita al sur con el Cinturón Volcánico Mexicano, al norte con la Región del Big-Bend en Estados Unidos de América, al este con la Plataforma Burro Picachos y la Cuenca Tampico-Misantla y al oeste con el Altiplano Mexicano (INEGI, 1986; López-Ramos, 1982).
La SMO es una cadena montañosa de origen estructural, formada por una serie de plegamientos alargados orientados nornoreste–sursureste, con una longitud de alrededor de 600 Km. (kilómetros) y anchura promedio de 80 Km. Sus principales estructuras están constituidas por pliegues anticlinales y sinclinales, afectadas por grandes fallas de tipo normal y numerosas fallas inversas (INEGI, 1986).
En el área, de acuerdo a la Carta Geológica Escala 1:50,000 del INEGI “Garza García” G14C25, se encuentran rocas sedimentarias de tipo Aluvión (Al) y lutitas (lu) principalmente, así como brecha sedimentaria (bs) en una mínima porción (INEGI, 1977). Los tipos de suelos, su origen y el período de su formación en el Estado se enlistan en la tabla IV.3 y observan en la Fig. IV.11.
Tabla IV.3. Caracterización litológica del estado de Nuevo León.
Era Período Roca o suelo % de la superficie estatal
Cenozoico
Cuaternario Suelo 26.27 Terciario
Ígnea intrusiva 0.46 Sedimentaria 24.95
Mesozoico Cretácico Sedimentaria 45.76
Jurásico Sedimentaria 2.49
Precámbrico Precámbrico Metamórfica 0.07
Los sedimentos son materiales formados como consecuencia de la actividad química o mecánica ejercida por los agentes de denudación sobre las rocas preexistentes, depositándose en forma estratificada, capa por capa en la superficie de la litosfera.
Las rocas sedimentarias pueden tener una mineralogía compleja, siendo algunos de sus minerales de origen detrítico y otros de origen químico. El número total de minerales registrados en las rocas sedimentarias es muy grande, puesto que casi cada mineral de origen ígneo o metamórfico puede tener una existencia transitoria en un sedimento. Sin embargo, los minerales comunes y abundantes son: cuarzo, feldespatos, micas, calcita, dolomita y minerales arcillosos (que proceden de silicatos primarios) contenidos en las rocas, tales como micas, feldespatos, piroxenos, anfiboles, (ferromagnesianos), etc. Consisten de calizas, margas, areniscas, lutitas, fosforitas, rocas evaporíticas (yeso, anhidrita, halita) y conglomerados (ITESM, 1994).
Aluvión, Q (al). Son suelos de origen aluvial formados por depósitos de materiales
sueltos (gravas y arenas) provenientes de rocas preexistentes, que han sido transportadas por corrientes superficiales de agua. Incluyen los depósitos que ocurren en las llanuras de inundación, valles de los ríos y fajas de pie de monte. Existe cierta graduación entre los aluviones que forman estos valles, desde los abanicos aluviales al pie de las sierra, hasta los materiales más finos en el centro.
Lutita, Ks (lu). Secuencia arcillosa correspondiente a las Formaciones Lutita
Parras y Méndez, que son crono-equivalentes. La Formación Méndez está constituida por lutitas fósiles color gris claro oscuro, que se depositaron en aguas profundas de talud con corrientes de turbiedad. Mineralógicamente consta de calcita, cuarzo, material arcilloso y pedernal; presenta una textura clástica pelítica, ligeramente samítica, con biointraclastos, radiolarios calcificados, foraminíferos
porción interna da las sierras y conforma pequeñas lomas de escasa pendiente en los costados de la SMO, alternando lutitas y margas de color pardo amarillento, con foliación; la estratificación generalmente es delgada, sin embargo llegan a presentarse masivas, presentando fractura concoidea. El limite inferior Méndez - San Felipe es transicional y se coloca inmediatamente abajo de la secuencia homogénea de lutitas masivas correspondientes a la Formación Méndez.
Brecha sedimentaria (bs). Esta formación geológica esta conformada por clastos
(fragmento de una roca incluida en otra roca) angulosos, normalmente se forman en aluviones o conos aluviales transportadas gravitacionalmente o glaciares (morrenas), generalmente los clastos son de mala clasificación (todos los tamaños) y de poca variedad (monomixta).
Características geomorfológicas
Como ya se ha mencionado, el estado de Nuevo León se divide orográficamente en tres Provincias Fisiográficas: Llanura Costera del Golfo Norte, Sierra Madre Oriental y Gran Llanura de Norteamérica. De acuerdo a la Carta Estatal de Regionalización Fisiográfica, escala 1:1´000,000 de la Secretaría de Programación y Presupuesto “SPP” (1980), el proyecto se ubica en la segunda, en la Subprovincia Gran Sierra Plegada, que incluye total o parcialmente los municipios de General Zaragoza, Iturbide, Rayones, Santa Catarina, Santiago, Allende, Aramberri, Galeana, San Pedro Garza García, Guadalupe, Juárez, Linares, Montemorelos y Monterrey; cubriendo una superficie total de 8,808 Km2.
En la Subprovincia donde se ubica el proyecto, las rocas dominantes son calizas del Cretácico Inferior, las cuales se encuentran en la inflexión de la SMO; lutitas del Cretácico Superior principalmente en el valle del Cañón del Huajuco y lutitas areniscas del Jurásico Superior en los valles intermontanos y conglomerados del Cuaternario, así como en los abanicos aluviales del mismo Cañón.
Durante la Revolución Laramide, los materiales del Mesozoico y anteriores del noreste de México, fueron diversamente deformados de acuerdo con la posición de sus áreas de depósito respecto a los elementos de Paleogeografía previamente existentes. Así, los estratos anteriores horizontales fueron plegados y fallados por las fuerzas de compresión de la misma orogenia en una faja de anticlinales y sinclinales, cuyos ejes son generalmente paralelos al actual frente topográfico de la SMO.
La provincia Sierra Madre Oriental es fundamentalmente un conjunto de sierras menores de estratos plegados. En ellas el plegamiento se manifiesta más notablemente con una topografía de fuertes ondulados paralelos. En el estado actual del desarrollo del paisaje, es común observar dos flancos residuales de un anticlinal con un valle en el centro. Estas zonas reciben el nombre local de potreros debido al uso que reciben por la población local.
La Gran Sierra Plegada; está compuesta por una potente serie de rocas sedimentarias que varían en edad desde el Triásico hasta el Terciario, las cuales fueron depositadas sobre un basamento Paleozoico y Precámbrico.
La subprovincia de la Gran Sierra Plegada se inicia inmediatamente al este de Saltillo, Coahuila., se flexiona con la integración de un gran arco al sur de Monterrey, Nuevo León y se prolonga hacia el sur hasta la altura de Cd. Valles, San Luís Potosí. En ella dominan las capas plegadas de calizas, con grandes ejes estructurales de anticlinales y sinclinales. Este paisaje crea un distintivo patrón de drenaje conocido como de enrejado.
La región flexionada de la SMO denominada Anticlinorio de Arteaga, se encuentra al este y sur de Saltillo y Monterrey, respectivamente. El conjunto de anticlinales paralelos se flexiona lateralmente describiendo un arco, y cambiando el rumbo de
Características del relieve
La zona donde se ubica el predio se encuentra en la parte baja de la ladera norte de la SMO, en la zona conocida como la “Curva de Monterrey”. El sitio del proyecto se localiza sobre el sistema de topoformas “Sierra Pliegue Flexionada”, con una litología correspondiente a aluvión y lutitas principalmente, orientación noroeste–sureste y con un origen erosivo fluvial.
El relieve que presenta el predio es en general dominado por pendientes variables, encontrándose valores de 6 a 10% en las zonas más planas, hasta valores de 45% en ciertas partes, realizándose la aclaración que estos últimos valores se localizan en las partes que se encuentran catalogadas como Preservación natural. A pesar de lo anterior, no hay presencia de erosión, pero cuenta con susceptibilidad ligera según la Carta de Uso Potencial (DETENAL, 1978).
Presencia de fallas y fracturamientos
De acuerdo a la Carta Estatal Geológica, Escala 1:1,000,000 del Anexo cartográfico contenido en la Síntesis Geográfica de Nuevo León (SPP, 1981) y a la Carta Geológica “Garza García G14C25” 1:50,000 (CETENAL, 1977), el área del proyecto no cuenta con estructuras geológicas de ningún tipo (Ver plano correspondiente en Anexo cartográfico).
Susceptibilidad de la zona a riesgos geológicos
Conforme al contenido del Atlas Nacional de Riesgos, el predio se localiza en una