Capítulo 2. Marco Teórico
2.2 Aprender a pensar: pensamiento crítico y organización del pensamiento
2.2.4 Aspectos importantes para el aprendizaje del pensamiento
basándose en la vida real en ese momento, en lo más inmediato. Por ejemplo, en la propia escuela, sugiriendo preguntas relacionadas con algún tema visto: ¿Qué tipos de energía mantienen la escuela? ¿Cómo se crean y se miden estas fuentes de energía? ¿Qué tipo de deshechos produce la escuela? ¿A dónde se van y como se procesan? El maestro debe utilizar cualquier situación de aprendizaje, y tomar en cuenta la
metacognición como algo fundamental para el aprendizaje y la enseñanza al momento de evaluar (Tesouro, 2006). Se verá el tema de la metacognición más adelante.
El pensamiento es un proceso por el cual se adquiere conocimiento, por medio de habilidades como las de razonamiento, solución de problemas o toma de decisiones. El conocimiento adquirido de esta manera permite lograr con mayor eficacia los resultados deseados (Saiz, 2002). En la metodología del programa “Aprender a Pensar”, De
Sánchez (2004) mencionaba también estas habilidades como parte importante del desarrollo en el ámbito escolar, para el logro de un aprendizaje con mayor aplicabilidad en las situaciones actuales a las que el individuo se enfrenta día con día. Es por esto que
en la actualidad, la función de los maestros implica tener una actitud innovadora y positiva, puesto que todo va cambiando, y esto hace que los pilares de la educación se conviertan en acciones específicas en las aulas, que ofrecen espacios para pensar y ser críticos o creativos, y aquí lo importante no es solamente saber más, sino más bien poder vivir mejor con menos. Esto es lo que interesa más ahora, y se le da más importancia a otras cosas como: un estilo de vida más humano que se centre en la calidad de las relaciones; la solidaridad (y no el individualismo competitivo). Actualmente las habilidades de pensamiento son más decisivas que antes, gracias a los cambios que se dan todo el tiempo: globalización de la economía, avances tecnológicos, cambios
paradigmáticos, etc. Esto hace que la enseñanza deba ser más activa y eficaz para que así se estimulen los procesos operatorios del pensamiento en los alumnos, y para ello se requiere integrar conocimientos, habilidades, actitudes, responsabilidades y reflexiones sobre el aprendizaje (Cedeño, 2009).
Cedeño (2009) hace énfasis en el tema de la metacognición en el ámbito educativo. Para su efectividad es necesario darle una noción del proceso que
interrelaciona el papel del maestro y su influencia en el alumno. También menciona que la manera en que aprenden los alumnos dice mucho, y es tan importante como lo que aprenden. Dicha actividad metacognitiva que se da durante la resolución de problemas, se da cuando el alumno transforma el objeto de reflexión a las representaciones que tiene hacia él mismo, es decir, a las acciones que se dan durante el desarrollo de la tarea, y se pregunta cosas como “¿qué estoy haciendo?, ¿hacia dónde voy?”; a sus estados
Para Tesouro (2006) contar con habilidades metacognitivas significa alcanzar la mayoría de edad “intelectiva”, y lo que caracteriza a la metacognición es la toma de conciencia sobre la reflexión misma durante los actos de conocimiento. La
metacognición se define como los procesos implicados cuando se construye conocimiento y cuando uno representa los hechos que suceden a su alrededor. Es responsable del aprendizaje, y es la que determina el control de la actividad mental y la autorregulación de las facultades cognoscitivas que hacen posible el conocimiento. Cedeño (2009), por su parte, define la metacognición (en especial dentro del tema de la resolución de problemas), como una herramienta y recurso intelectual. Relacionado a esto, Ku y Ho (2010), en un estudio que realizaron, hablan de la necesidad de cultivar estrategias metacognitivas en el pensamiento crítico. En este estudio se buscó examinar el rol de estas estrategias en estudiantes de universidad. Eran alumnos con habilidad cognitiva comparable, disposición para pensar, y logros académicos, pero con diferentes niveles en pensamiento crítico (cinco de habilidades altas en estrategias metacognitivas, y cinco en habilidades bajas).
De acuerdo con Ku y Ho (2010), los alumnos fueron evaluados en seis tareas en las cuales debían usar el pensamiento crítico, usando procedimientos de pensar en voz alta. Los resultados mostraron que los alumnos buenos para pensar críticamente se interesaron (y lograron hacer) en más actividades metacognitivas, especialmente en las de niveles altos de planear, y de estrategias de nivel alto (especialmente en planeación y estrategias de nivel alto). Se reveló también en el estudió la importancia del
conocimiento metacognitivo, como factor de apoyo para la regulación metacognitiva efectiva. Aquí los autores hicieron una distinción entre las habilidades metacognitivas y
las habilidades cognitivas. A pesar de que la diferencia entre ambas es muy discutida, y que se dice que una lleva a la otra, la diferencia central viene siendo la siguiente: las habilidades cognitivas ayudan a obtener, retener y transferir conocimiento para la
ejecución de una tarea, mientras que las metacognitivas ayudan a regular y gobernar esta ejecución. Los autores establecen que las relaciones entre metacognición y pensamiento crítico son que el pensamiento crítico involucra componentes cognitivos, disposicionales y metacognitivos, y juntos llevan al buen rendimiento académico.
Tesouro (2006) menciona que es muy importante enseñar a pensar en los centros educativos. Hay cuatro categorías de habilidades que deben adquirir los alumnos (como objetivo de las escuelas): 1) aplicación flexible de un conocimiento organizado, 2) métodos heurísticos, 3) habilidades metacognitivas -como planear un proceso de resolución de conflictos, o reflexionar sobre actividades de aprendizaje, etc., y 4)
estrategias de aprendizaje. De acuerdo con este autor, en las escuelas de la actualidad, no logran los alumnos adquirir las cuatro categorías de habilidades. Por lo general se
obtienen conceptos básicos de manera superficial ya que se utiliza la repetición o memorización, y no tanto un entendimiento real. He aquí el motivo de la necesidad de programar actividades en escuelas para enseñar a aprender a pensar, así como de
fomentar las habilidades metacognitivas, ya que la metacognición, al final de cuentas, es responsable del aprendizaje. Por medio de habilidades como la solución de problemas y la toma de decisiones, es como se adquiere conocimiento, pero estas habilidades son autorreguladas gracias a la metacognición, por la toma de conciencia y reflexión del propio aprendizaje.
2.2.5 Factores cognitivos en el aprendizaje y desempeño académico. Antes de