CAPÍTULO 4: LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS VALORES
4.3 Aspectos positivos y negativos de la programación televisiva y de
La programación televisiva ecuatoriana ha tenido algunos cambios, que si bien por un lado son un aporte enriquecedor a la sociedad ecuatoriana, por otro lado hay cambios, que no tienen mayor aporte social, y que incluso dan mucho de qué decir.
A nivel televisivo tenemos canales que enorgullecen al país, tales como Ecuavisa, Teleamazonas, ECTV, entre otros, que mantienen como política, el impulsar el desarrollo nacional a través de los talentos que van encontrando en el mismo, y no solamente eso, sino también el capacitar y despertar un criterio de amor a lo nuestro, a través de sus producciones. Uno de los medios que más sobresale a nivel nacional, es Ecuavisa:
Ecuavisa Internacional posee un modelo de programación por momentos envidiable y del que la televisión ecuatoriana podría aprender. Si bien su oferta parece estar enfocada de manera exclusiva a los migrantes de nuestra nación, parece difícil obviar la propuesta audiovisual que propone el canal. Sus distintas producciones distan mucho de lograr una perfección destacada, pero la suma de sus partes nos brinda destellos de una correcta planificación tras cámaras al momento de manejar una programación que ofrece muchas alternativas para un público heterogéneo (Rivadeneira, R. C., El Universo, 16/09/2012).
Este medio, junto con Teleamazonas, son unos de los que mayor número de programaciones heterogéneas presenta. Dentro de las mismas se encuentran una gama amplia de material educativo, de construcción económica, de diversión nacional creativa, con poco vocabulario vulgar o que tienda al doble sentido. Lo que lleva a que se tornen confiables a la hora de abrirle la puerta en los hogares.
Una última tendencia de la televisión ecuatoriana, es tratar de presentar a través de sus programas un rostro atractivo de Ecuador. Ayuda que en cierta forma ha brindado el gobierno con sus campañas que impulsan la Revolución Ciudadana. Lo que lleva a que uno pueda tener una visión diferente del País, en algunos momentos. Producciones como Lo que Callamos las mujeres, La Panadería, El combo amarillo, La Pareja Feliz, Mitos y verdades, Pequeños Gigantes, entre otras ofertas, son una gama de valores que parten, de lo que en la sociedad ecuatoriana se vive.
Pero no hay que negar que falte mucho. Entre esas carencias que presenta la televisión nacional, se encuentra la oferta televisiva de telenovelas que resalten los rasgos actuales, como lo suelen hacer otros países; hacen falta producciones que promuevan el turismo a nivel interno, que además de ser un enganche comercial, sea un instrumento de formación en cultura nacional, algo ya viene haciendo la televisión pública, pero no es mucho; es necesario quitar el tinte amarillista que algunos noticieros ponen a sus ofertas televisivas, tratan de mostrar solo lo malo de la nación, dejando a un lado aquellos aspectos positivos que poseen los ecuatorianos; no se puede seguir produciendo programas que denigren las culturas nacionales, que muestren a los miembros de alguna etnia como carentes de conocimiento, retrogradas en pleno Siglo XXI, puesto que es mostrar algo que no sucede en su mayoría; entre otros aspectos que se pueden mostrar como negativos y a su vez como reto para mejorar.
Por la falta de recursos y del apoyo respectivo, muchos sueños no se pueden hacer realidad. Es necesario que la televisión nacional, busque a través de sus producciones construir una identidad nacional, que inculque los aspectos positivos y la promoción de valores que se requiere que haya entre los miembros de esta nación. Lamentablemente, parte del discurso expuesto contra los medios del Sr. Presidente actual, en ocasiones son acertados, puesto que muchos de estos medios, brindan producciones, que como dice Mauro Cerbino, puedan evitarle al sujeto el trabajo de pensar y pensarse (Cerbino, M., Chiriboga, C., Tutivén, C., 2001, p. 74).
El aspecto publicitario nacional no se queda atrás, puesto que en los últimos tiempos está sacando a relucir muchos artistas nacionales, deportistas significativos, personas con capacidades especiales, entre otras, que a la larga son una motivación para los miembros de la nación, sin dejar a un lado, o no caer en la cuenta de que terminan con ellos de conseguir aquello que buscan, vender. Pero
no lo negativo de estos mecanismos de consumismos, es que muchos de ellos continúan rayan en el estereotipo social machista, de inequidad, que siempre suele manejarse. Aunque es grande el impulso publicitario del gobierno con sus mallas publicitarias formativas y adoctrinantes, que tratan de mostrar que otro Ecuador es posible, aún persiste esa discriminación camuflada en la publicidad nacional. Segregación no solo en el aspecto racial, sino también de género, de región, de belleza, entre otros.
Es necesario seguir impulsando unos MCS, mas educativos en la nación, que ayuden al papel que tanto la escuela como la familia necesitan, que colaboren con los objetivos que los gobiernos de turnos se propongan en beneficio de la sociedad, que no solo sirvan a intereses particulares de unos cuantos, sino que busquen impulsar ese buen vivir, al cual invitan la Constitución y la filosofía latinoamericana actual. Unos medios informativos que sean agentes socializadores, que enseñen la moral, en el caso de aquellos agentes más inmediato que no lo pueden. Todo esto es posible, partiendo de la formación, de la educación que se impulse en todos los campos donde esta arte entra. Una sociedad educada, es una joya, una guerra menos, una utopía alcanzada, un paso al Sumak Kawsay.