PRIMERA PARTE
1.5.2 LOS HEMISFERIOS
1.7. ASPECTOS QUE INCIDEN EN EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO:
1.7.1. ALIMENTACIÓN
Para funcionar correctamente el cerebro requiere oxígeno, ácidos grasos, agua y glucosa. El oxigeno se obtiene por la circulación de la sangre a través del cuerpo, que puede ser potenciada gracias al ejercicio físico.
Los ácidos grasos de cadena larga, omega-3 y omega-6, son vitales para el desarrollo adecuado del cerebro, ya que componen las membranas celulares que constituyen un 30% del cerebro. Son necesarios para la sinapsis cerebral y para el funcionamiento de los ojos. Los ácidos grasos de cadena larga son muy defi citarios en la dieta occidental y se encuentran en pescados como el salmón, arenque o atún.
El cerebro está constituido en, más de un 80%, por agua; por lo tanto, debemos prevenir la deshidratación, ya que podría dañar funciones cerebrales como la concentración y la memoria.
Sin embargo, el cerebro obtiene la mayor parte de su energía de la glucosa, que es transportada por la sangre. Es por ello que el desayuno, al incluir un aporte de glucosa, infl uye tanto en el aprendizaje.
Un desayuno adecuado es muy importante Para el buen resultado del aprendizaje
El desayuno es esencial para el cerebro, ya que proporciona una ingesta de glucosa importante sin la cual muchas funciones cerebrales se resienten. Es importante a su vez que durante el día se cuide el aporte necesario de agua, nutrientes y glucosa, ya que estos elementos vitales no son producidos por el cuerpo y por lo tanto, han de ser ingeridos. La ciencia evidencia que una dieta con un buen desayuno y ácidos grasos contribuyen a la salud y al aprendizaje.
El período prenatal y los cinco primeros años de la vida de una persona son claves para el desarrollo del organismo, en general, y para el cerebral, en particular, puesto que es una etapa de desarrollo de las membranas y de la mielina de las neuronas durante la que los alimentos ricos en proteínas son muy recomendables. También es importante ingerir alimentos que favorezcan el descanso, pues de su bondad depende el rendimiento de la atención y de la memoria.
1.7.2. EJERCICIO FÍSICO
Recientes investigaciones indican que el ejercicio es benefi cioso para mejorar la función cerebral y el estado de ánimo e incrementar el aprendizaje.
Al incrementar la capacidad de los glóbulos para absorber el oxígeno, el ejercicio mejora las funciones muscular, pulmonar, cardiaca, y también la cerebral.
El oxígeno es un elemento de vital importancia en el funcionamiento del cerebro, y por lo tanto, para el aprendizaje y la memoria. El oxígeno es trasportado por la sangre, pero si se ve potenciado por el ejercicio físico se pueden aumentar las capacidades del cerebro y promover la neuroplasticidad, además de ayudar a evitar estrés.
Es por ello que el ejercicio físico en las aulas debería de contar con más apoyo por parte de las instituciones educativas y de la comunidad educativa. La educación física debería acompañar todos y cada uno de los procesos de aprendizaje.
la so cialización y control de las emociones e incluso, como se ha demostrado en numerosos estudios, puede ayudar a reducir el nivel de agresividad y la depresión en las personas (a lo largo de toda la vida).
1.7.3. GIMNASIA CEREBRAL
Ya se ha apuntado que el cerebro se desarrolla paulatinamente en función de la estimulación recibida; también se ha comentado que la mayor parte de las conexiones se dan durante la infancia, la niñez y la juventud (aunque la capacidad de aprendizaje se desarrolle durante toda la vida).
Un ambiente enriquecido y adecuado favorece el crecimiento de nuevas células nerviosas, especialmente en el hipocampo (relacionadas con la memoria). El ejercicio y la estimulación sistemática, constante y diaria de los procesos básicos de conocimiento son fundamentales y necesarios para estar en condiciones óptimas de asimilar, comprender y recordar los contenidos escolares, es decir, de aprender.
1.7.4. SUEÑO
El sueño es un estado de la conciencia en el que el cerebro se comporta de forma distinta que en la vigilia. Durante el sueño existen dos tipos principales de estado cerebral: REM (Rapid Eye Movement) en el cual los músculos del cuerpo se encuentran paralizados excepto los ojos y se sueña más; y el sueño de ondas lentas, en el cual los músculos ya no están paralizados y la actividad cerebral es menor.
Incipientes estudios científi cos han confi rmado la infl uencia del sueño en el aprendizaje, comprensión y memoria. Durante el sueño se reactivan las regiones utilizadas para llevar a cabo funciones cerebrales durante la vigilia, permitiendo que tenga lugar la consolidación del aprendizaje (mantiene determinadas sinapsis, elimina otras, refuerza conexiones de áreas corticales y procesos cognitivos, especialmente los relacionados con la memoria). Además de esto, durante el sueño las neuronas se regeneran en el hipocampo, lo que es, sin duda, benefi cioso para todas las funciones cerebrales.
Por término medio, los adultos han de dormir entre siete y nueve horas y los niños pueden llegar a necesitar hasta 16-18, si son bebés. El sueño en la adolescencia suele retrasar su aparición (por cambios bioquímicos), pero es recomendable dormir, al menos, nueve horas.
Durante el sueño se produce la consolidación de los conceptos y la regeneración de neuronas en el hipocampo Sin embargo, los investigadores han descubierto que nuestro cerebro posee un mecanismo compensatorio en condiciones de privación de sueño, como resultado del cual las áreas parietales llevan a cabo tareas que, en caso de haber dormido, cumplirían otras regiones.
En conclusión, unos buenos hábitos de sueño y dormir las horas recomendadas pueden tener efectos muy positivos en el aprendizaje, ya que ayudan a consolidar los conceptos aprendidos y se regeneran neuronas necesarias para seguir comprendiendo y entendiendo el medio que nos rodea, a la mañana siguiente.