Capítulo 2 Fundamentación teórica
2.2 Marco Teórico
2.2.3 La Sexualidad
2.2.3.6 Aspectos sociales y culturales
Los efectos del sistema de valores de la sociedad sobre la sexualidad son profundos. El antropólogo George Murdock resume esta situación al decir lo siguiente: Todas las sociedades han enfrentado el problema de reconciliación entre la necesidad de controlar el
sexo con la necesidad de permitir su expresión adecuada, y todos han resuelto el problema con alguna combinación de tabús culturales, permisos, y entredichos (órdenes). Las regulaciones prohibitivas frenan las formas más perturbadoras de la competencia sexual.
Las regulaciones permisivas permiten el mínimo de gratificación del impulso requeridos para el bienestar del individuo. Las regulaciones obligatorias están dadas para servir los intereses de la sociedad. Esta herencia histórica es el cimiento sobre el cual se encuentra la situación actual. Las situaciones occidentales son greco-romano en su organización social, filosofía, y leyes, con una mezcla de judaísmo derivado de
cristianismo. Esta mezcla histórica tiene elementos incompatibles: la libertad individual es importante, pero hay mucho énfasis sobre la ley y la forma correcta de hacer las cosas; el panteísmo de los griegos y romanos va en contra del monoteísmo de los judíos y cristianos; y la indulgencia sexual de los griegos está en contra de la anti sexualidad de los cristianos.
En términos del sexo, el factor más importante fue la cristiandad. Mientras que otros aspectos de la vida humana fueron influenciados en algún grado, la sexualidad era señalada para estar casi por completo bajo el dominio de la religión. Las religiones mantenían el concepto del mundo espiritual bueno en contra del mundo materialista carnal, que era la batalla entre el espíritu y la carne. Debido a que el sexo epitomiza la carne, obviamente llegó a ser el enemigo del espíritu. Mientras que los judíos exentaron que el matrimonio fuera de su anti sexualidad, los cristianos vieron el sexo fuera del matrimonio como un pecado y dentro del matrimonio, como un mal necesario para la procreación y no para el placer. Esta poderosa anti sexualidad de los cristianos se derivó por su visión apocalíptica de vida, por lo tanto, era necesario tomar medidas drásticas. El exceso de anti sexualidad de los cristianos finalmente tuvo que ser frenado en sus formas más extremas. Aunque se mejoró a cierto punto la anti sexualidad, siguió siendo el fundamento de la cristiandad por
siglos. Esta actitud era particularmente desafortunada para las mujeres, a las que les fue asignada la mayoría de la culpa sexual. Las mujeres, como la tentadora original Eva, continuaron a atraer a los hombres para cometer el pecado. Los hombres eran creaturas espiritualmente débiles dispuestas a ceder a los impulsos carnales. Esto, por supuesto, es un ejemplo clásico de proyección de los deseos culpables de uno sobre alguien más.
Por fin, el control legal sobre el comportamiento sexual pasó de manos de la iglesia a manos del estado, pero en la mayoría de las instancias, el estado simplemente perpetuó las actitudes de la iglesia. Los sacerdotes siguen con control sobre sus feligreses, lo cual puede ser más efectivo que las leyes en algunos casos. La liberación de las leyes sobre el sexo ha sido combatida con éxito por los líderes religiosos. Sin embargo, la cristiandad ha sido progresivamente más permisiva y la sexualidad ya está vista no como un pecado, sino como una capacidad dada por Dios para ser utilizada en forma constructiva.
El estado a veces impone restricciones seglares sobre la sexualidad. Entre más totalitario sea un gobierno, mas va a restringir o dirigir el comportamiento sexual. En muchas instancias, esto es simplemente las consecuencias de individuos de poder que están en una posición para imponer sus ideas sobre el público. En otras instancias, uno no puede escapar la impresión de que el sexo, siendo un asunto personal, es reconocido como la antítesis de toda la idea de un control estricto de gobierno y la supervisión del individuo. Es como si el gobierno, quien está obsesionado con el poder, no puede tolerar el poder que el impulso sexual tiene sobre el público.
Las distintas sociedades difieren considerablemente en lo que consideran socialmente deseable y no deseable en términos del comportamiento sexual y por lo tanto, en lo que promueven y tratan de prevenir. Según Masters et al (1995), existen grandes variaciones en la conducta y actitudes sexuales entre las diversas sociedades humanas. Sin embargo,
existen cuatro controles básicos sobre el sexo en la mayoría de las sociedades humanas. Para controlar la competencia sexual, es necesaria alguna forma de matrimonio. Esto no solo quita a ambas personas de la competencia y asegura que cada uno tiene un compañero sexual, sino que también los permite dedicar más tiempo y energía hacia otras tareas necesarias en la vida. Segundo, control sobre relaciones sexuales forzados es necesario para evitar enojos, peleas y otras formas de retribuciones.
Todas las sociedades aplican cierto control sobre con quien se puede casar. Una combinación de endogamia y exogamia se encuentra en la mayoría de las sociedades. La endogamia aumenta la solidaridad dentro del grupo social, pero limita su fuerza política, mientras que la exogamia diluye la lealtad del grupo, pero aumenta el tamaño y el poder del grupo a través de sus enlaces. De acuerdo con Masters et al (1995), todas las
sociedades tienen reglas de incesto que prohíben las relaciones sexuales entre
determinados parientes, pero los parientes que constituyen el tabú, varían. Aunque todas las sociedades prohíben el incesto, no es por los conocimientos sobre la herencia, sino por las propias necesidades de la sociedad.
Hay control a través del establecimiento de excepciones bien definida, de las
restricciones al reconocer que los humanos no pueden conformar perpetuamente al código social. Existen tres tipos de excepciones a las restricciones sexuales. Una de estas
excepciones es el divorcio. Mientras que todas las sociedades promueven el matrimonio, todas se dan cuenta de que es en el interés de la sociedad y del individuo terminar el matrimonio bajo ciertas circunstancias. Otras excepciones están basadas en el parentesco. Muchas sociedades permiten actividad sexual con ciertos parientes, aun después del matrimonio. La mayoría de de las sociedades incluyen actitudes o temas sexuales en sus rituales (Masters et al. 1995).
Lo que se considera como desviaciones sexuales u ofensas sexuales son más bien definiciones sociales en lugar de un fenómeno natural. Según Masters et al. (1995), la cultura de su sociedad determina como se expresara la sexualidad. Existen grandes variaciones en la conducta y actitudes sexuales entre las diversas sociedades humanas. Lo que se considera normal en una sociedad es vista como un crimen en otro. Por ejemplo, la homosexualidad se permite en dos tercios de las sociedades humanas, mientras que en las demás sociedades es algo inconcebible. Según Masters et al. (1995), la sociedades difieren en su aceptación de la homosexualidad y en el significado que le atribuye a dicha conducta. No todos las sociedades conceptualizan la relación entre identidad de género, orientación erótica y rol de género de la misma forma en que lo hacen la mayoría de los
estadounidenses. Ningún tipo de comportamiento sexual o actitud es universal, ya que el sentido o valor de cualquier expresión sexual es determinado por el contexto sexual en donde ocurre.
Las diferencias entre el comportamiento sexual entre las distintas clases sociales existen. La mayor parte de los conocimientos que se tienen sobre el comportamiento sexual y sus actitudes pertenecen a las clases superiores. Pocas veces se preocupaban de los comportamientos y los sentimientos de los pobres. Existe la impresión de que a través de la historia, los miembros de las clases socio-económicos bajas son más permisivos, ya que el sexo es uno de los pocos placeres de que puede gozar los pobres. Sin embargo, hay que reconocer que existen fanáticos puritanos también entre los pobres, por lo tanto, no se puede asumir que todos los pobres son sexualmente permisivos.
De acuerdo con los estudios hechos por Kinsey, existen diferencias considerables entre el comportamiento sexual entre las distintas clases sociales, sobre todo el hecho de que las clases socioeconómicas bajas son más tolerantes del coito fuera del matrimonio.
Aunque esto está cambiando ya que hay más educación e influencias a través de los medios de comunicación, haciendo más homogéneas las actitudes entre la población. Generalmente, los que son liberales sexuales son los que se encuentran en el fondo de la economía y no tienen nada que perder, o los muy ricos que no temen la retribución social. Es la gran clase media en donde existe el tradicionalismo, y donde prevalezca el doble moral.