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Capítulo 2: El escenario de las polémicas médico-astrológicas

2.3 El contexto europeo de la astrología

2.3.2 La astrología en Inglaterra

A finales del siglo XVII la astrología en Inglaterra perdió la influencia que venía disfru- tando desde hacía siglos. Inglaterra, como el resto de Europa Occidental, era en aquel periodo una sociedad preindustrial. A mediados del siglo contaba con entre cuatro y cinco millones de habitantes, de los cuales aproximadamente el 80 por ciento vivía en zonas rurales. Londres, con medio millón de personas, era la ciudad más grande de todas las islas británicas con diferencia. Si bien no existían clases sociales como las que posteriormente emergieron con la sociedad industrial moderna, sí que la sociedad estaba fuertemente jerarquizada y presentaba enormes di- ferencias en las condiciones y formas de vida entre quienes estaban en lo más alto y en lo más bajo de la escala social. En la parte alta la aristocracia y terratenientes, que ostentaban el poder político y económico, después los profesionales, como abogados y médicos, los clérigos y los mercaderes más pudientes. A continuación los pequeños mercaderes, dueños locales de tierras, artesanos, tenderos, seguidos de trabajadores, soldados y sirvientes. Por último, los más pobres e indigentes. Londres, aunque seguía en general esta estratificación social, presentaba la particula- ridad de contar a finales del siglo XVII con una clase social media en fuerte crecimiento, espe- cialmente entre los profesionales y mercaderes.

A lo largo del siglo XVII Inglaterra sufrió una serie de eventos excepcionales cuyas re- percusiones y ecos se extendieron al menos a todo el siglo siguiente. La Guerra Civil entre 1642 y 1649 que acabó con el rey Charles I muerto, la pérdida de la iglesia anglicana de la hegemonía eclesiástica y la posterior Restauración en 1660 del poder de la monarquía, de la iglesia y de los

186CORREIA, J. D. P. y GUERREIRO, M. V., "Almanaques ou a Sabedoria e as Tarefas do Tempo", Re-

lords transformaron por completo el país. Los fuertes cambios hicieron imposible que la restau- ración del poder real y eclesiástico volviera a ser como antes de la guerra, casi de carácter natu- ral, y el reinado de los Stuarts acabó con la Revolución Gloriosa de 1688 y 1689, lo que propició el establecimiento de un nuevo orden basado en la unión entre la monarquía, la iglesia nacional y la clase media mercantil emergente.

En buena medida el siglo XVIII continuó y fue una respuesta a lo ocurrido durante el ante- rior. La consolidación de un capitalismo agrario incrementó la división entre capital y mano de obra y acrecentó la diferencia entre las clases altas y medias y las trabajadoras. En la capital, donde el analfabetismo era inferior al resto del país, las personas letradas acabaron siendo la voz de las clases pudientes y, a través del rápido crecimiento de la prensa, se convirtieron en instru- mento para afianzar el poder y dominio de Londres sobre el resto del territorio. A principios del XVIII la política ya estaba claramente dividida entre tory y whig; la iglesia anglicana, entre high y low anglicanismo.

La astrología, como todo en el país, no escapó a la influencia de tan importantes aconteci- mientos. Tampoco se pueden ignorar otros hechos como la aparición de una filosofía natural institucionalizada en la Royal Society, fuertemente implicada en la política de entonces. En el si- glo XVII la venta de almanaques y la proliferación de astrólogos fue la más alta conocida, para aparentemente decaer con la llegada de la Restauración. La astrología sufrió entre 1660 y 1700 un rápido y fuerte cambio, aunque no fue algo que se pueda identificar con su muerte, pues a lo largo del siglo XVIII fue de interés e importancia al menos para las clases trabajadoras. Esta últi- ma cuestión enlaza con la definición de astrología con la que el historiador trabaje: no encontrará la misma historia si la astrología es sólo judiciaria que si también incluye su parte de astronomía, náutica, agricultura o medicina. Para comprender el proceso que la astrología siguió en aquel cambio de siglo es imprescindible ampliar su definición más allá de lo judiciario, pues así se po- drán reconocer y apreciar los usos que de ella se hicieron en diferentes estratos sociales.187

Las circunstancias extraordinarias que provocaron la Guerra Civil de 1642 y la consiguien- te caída del control político y eclesiástico sobre la vida de las personas, junto con el enorme po- tencial que presentaba la astrología para responder a diferentes necesidades y su aceptación ge- neralizada, propiciaron una época dorada de la astrología en aquellos años. La censura oficial se colapsó en 1641, lo que dio como resultado una explosión de publicaciones en cualquier ámbito posible y bajo todo tipo de puntos de vista. Antes de 1640 prácticamente no había en Inglaterra periódicos impresos, pero en el año 1645 existían ya varios centenares. Lo mismo ocurrió con la publicación de papeles y folletos sueltos, con una media de tres al día entre 1640 y 1660, siendo

el ratio mucho más alto en la primera de estas dos décadas.188

La publicación de almanaques era privilegio de la Company of Stationers, que junto con las autoridades eclesiásticas controlaba los autores y los contenidos de los almanaques desde que el rey James I les concedió el monopolio en 1603. Con la crisis de 1641 la Company of Statio- ners siguió publicándolos pero ya sin ningún tipo de monopolio y control. Así, la proliferación de almanaques se disparó a partir de ese año, llegando a su máximo hacia 1650.

Bernard Capp aseguró que, tras la Biblia, el almanaque era por mucho la publicación más popular durante el siglo XVII. Generalmente incluía tres elementos: un calendario de festivida- des, mercados y ferias para el año, información sobre fenómenos astrológicos y pronósticos astrológicos sobre el tiempo, la salud, las cosechas o sobre futuros acontecimientos políticos y

religiosos.189 Parece también lógico pensar que estas publicaciones tenían un mercado potencial

enorme. Hacia 1660, por ejemplo, las ventas rondaban las 400.000 copias cada año, aproximada- mente una copia por cada tres familias en Inglaterra. En cuanto a títulos concretos, uno de los

más populares era el almanaque Merlinus Anglicus, de William Lilly, que vendió 13.500 copias

en 1646, 17.000 en 1647 y 18.500 en 1648. En 1659 un contemporáneo aseguraba que se vendí- an 30.000 copias anuales de este almanaque.190

También aumentaron de forma importante las impresiones de libros sobre astrología que

hasta esos años habían sido repetidamente prohibidos, como la obra de 1650 An Astrological

Discourse sobre teoría de la astrología de Christopher Heydon, un reconocido astrólogo de prin-

cipios del siglo XVII, que había sido escrita en 1606.191 Ahora estas publicaciones estaban en

inglés, al contrario que las anteriores impresiones en latín. El número de libros de texto creció, tanto relacionados con la teoría astrológica como con la medicina astrológica, lo que se puede considerar un signo de la robustez alcanzada por la astrología en los años centrales de aquel si-

glo. Los dos que tuvieron más éxito fueron Christian Astrology (1647), de William Lilly, y The

English Physitian (1652), de Nicholas Culpeper. A la par iba también en aumento la impresión

de libros sobre astronomía, destacando la obra Urania Practica publicada en 1649 por Vicent

Wing, un respetado astrónomo y astrólogo, texto que fue el primero sobre astronomía en inglés. Las tablas que incluía estaban basadas en las de dos astrónomos y astrólogos continentales, Phi-

188HILL, Christopher, The Century of Revolution, 1603-1714, Londres, Abacus, 1974, pp. 154-155.

También en The Collected Essays of Christopher Hill, Vol. 1: Writings and Revolution in Seventeenth Century England, Brighton, Harvester Press, 1985, p. 40.

189CAPP, Bernard, Astrology and the Popular Press: English Almanacs 1500-1800, Londres, Faber and Fa-

ber Ltd., 1979, p.24.

190Ibídem, p. 44. Sobre las ventas de William Lilly descritas por un opositor suyo ver ALLEN, John, Judi-

cial Astrologers Totally Routed... Or a Brief Discourse, wherein is clearly manifested, That Divining by the Stars hath no solid Foundation, Londres, 1659.

191BOWDEN, Mary Ellen, The Scientific Revolution in Astrology: The English Reformers, 1558-1686, tesis

lip Lansberg (1561–1632) y Andrés Argoli (1570-1660).192

Sin duda las condiciones excepcionales de incertidumbre de aquellos años entre 1640 y 1660 estimularon la demanda de publicaciones astrológicas. Más allá de la habitual necesidad derivada de los problemas cotidianos de la vida rural, la incertidumbre se extendió a la metrópo- lis londinense y a hechos de importancia nacional. A esto debemos añadir la proliferación sin precedentes de religiones heterodoxas y de nuevas sectas políticas, que encontraban en la astro- logía el camino para defender sus ideas y justificar sus actos, pues la interpretación astrológica nunca era desinteresada. Ningún astrólogo ocupó una posición neutral en aquellos tempestuosos años y se pueden encontrar ejemplos dentro de cualquiera de las múltiples corrientes políticas y religiosas que florecieron; en ambos lados de la división más básica entre regalistas anglicanos y parlamentaristas puritanos. Tres astrólogos destacaron en aquellas dos décadas centrales del siglo XVII: Nicholas Culpeper (1616-1654), William Lilly (1602-1681) y Elias Ashmole (1617- 1692).

Nicholas Culpeper, eterno opositor a la monarquía y a los regalistas, fue sobre todo cono- cido por sus obras de medicina astrológica.193 Esta disciplina estaba plenamente vigente en la tra-

dición social e intelectual de la época, tanto entre las élites como en el extremo más bajo de la sociedad. Escribió una serie de libros pioneros en el ámbito de la medicina astrológica y herbal inspirados en los trabajos vitalistas de Paracelso. Su obra principal, publicada en Londres en 1652, tuvo veinticuatro ediciones a lo largo del siglo siguiente. El título dejaba clara la orienta-

ción: The English Physitian, or an Astrologo-Physical Discussion of the Vulgar Herbs of this

Nation, whereby a man may preserve his body in health, or cure himself, being sick, for three pence charge, with such things only as grown in England. En 1649 publicó en Londres la tra-

ducción del latín al inglés del dispensario médico del Colegio de Médicos de Londres: A Physi-

cal Directory, or a Translation of the Dispensatory Made by the College of Physicians of London, And by them imposed upon all the Apothecaries of England to make up their Medicines. Con esta obra se ganó la enemistad del Colegio de Médicos, no gustó su intención de acercar los secretos médicos a quienes no podían leer latín. Se le acusó repetidamente de ateísmo, princi- palmente en las páginas del periódico regalista Mercurius Pragmaticus.194 Culpeper pensaba que

la naturaleza estaba impregnada de divinidad, espiritualidad y magia. La filosofía natural, como estudio de la naturaleza, era el estudio del libro viviente de Dios y el mejor camino era el escru- tinio astrológico del macrocosmos y el del estudio herbal del microcosmos. En su visión, expe-

192Veremos que Argoli y Lansberg fueron autores de los que Diego de Torres aprendió astrología, algo que

debía de ser normal para todo interesado en la disciplina en Europa.

193THULESIUS, Olav, Nicholas Culpeper, English Physician and Astrologer, New York, St. Martin's Press,

1992.

194Ver por ejemplo la edición de septiembre de 1649. Lo cita también POYNTER, F. N. L., en "Nicholas

riencia y experimento eran términos intercambiables y sólo válidos en cuanto incluían un cono- cimiento de inspiración divina.

William Lilly fue el referente en cuanto a astrología judiciaria se refiere. Sus acertadas predicciones de las derrotas de las fuerzas regalistas en 1645 y 1648 le encumbraron, al igual que llenaron su consulta privada con clientes de toda clase convirtiéndole en el astrólogo más rico de su época. Allí fueron buscando información y consejo tanto miembros del parlamento como de la aristocracia o líderes radicales. Siempre defendió el carácter adivinatorio de su astro- logía y no mostró el más mínimo interés en una astrología "científicamente" purificada, como ocurrió con algunos astrólogos de la siguiente generación como John Gadbury o John Partridge. Su acercamiento a la astrología era similar al de Culpeper: la guía sobre el microcosmos, la Tie- rra, se encontraba en los mensajes del macrocosmos celestial. Su libro de texto antes menciona- do, Christian Astrology (1647), intentaba diseminar estos conocimientos, cercanos a una influen- cia de los astros de carácter no discriminatorio. Lilly fue sobresaliente por los elementos de auto- consciencia y en cierta forma democráticos que incluía su visión astrológica, lo que encontró fuerte oposición tanto en los seguidores de Cromwell como de los Stuarts.195

En el lado más regalista destacó Elias Ashmole, quien estudió profundamente la astrología y la filosofía hermética, sobre todo la alquimia. Fue uno de los fundadores de la Royal Society, un claro ejemplo de aquellos que no encontraban un conflicto entre el conocimiento mágico y el de la filosofía natural, pues la nueva ciencia experimental la entendía llegada para purificar y en- noblecer ambos ámbitos. Contrariamente al camino seguido por Culpeper y Lilly, Ashmole enfa- tizó una jerarquía omnipresente tanto en lo místico y natural como en lo social. Cada persona te- nía su posición en la escalera jerárquica y ello le permitiría o no alcanzar un determinado cono- cimiento. En este sentido, defendió el determinismo de forma fatalística, muy al contrario de la idea de autoconsciencia y de democracia del conocimiento de William Lilly. Ashmole nunca se embarcó en la diseminación de su conocimiento a través de prácticas públicas, no publicó ningún tipo de escrito al respecto.

A partir de 1660 las circunstancias políticas y religiosas contribuyeron al declive de la astrología en Inglaterra. También lo hizo la progresiva aparición de la ciencia moderna, pero desde luego no en el sentido de llegar a acabar con la astrología, pues por ejemplo el grupo de amigos de William Lilly, entre los que se encontraban tanto colegas astrólogos como astrónomos destacados, impediría esta interpretación. En aquellos años la distinción entre astronomía y astrología existía, pero más en forma de debate, en proceso de negociación, que como un con- senso generalizado. Los descubrimientos y teorías de Brahe, Kepler o Galileo eran interesantes a los ojos de cualquier persona inclinada hacia la filosofía natural, ya fueran astrónomos, astrólo-

gos o público en general. Amigos y colegas de Lilly fueron, entre otros muchos, Jeremy Shaker- ley (1626-c1655), Vincent Wing (1619-1668) y Thomas Streete (1621-1689). El primero fue un astrónomo que predijo y observó correctamente, al igual que Pierre Gassendi, el tránsito solar de Mercurio del 24 de octubre de 1651. Pero también fue un pensador que nunca rechazó la astrolo- gía, sino que hizo referencia continua en sus obras tanto a autoridades astronómicas como astro- lógicas.

Vincent Wing trabajó en astronomía y matemáticas y publicó obras ampliando conceptos de Kepler y Copérnico. Para el público, en cambio, era mucho más conocido por su almanaque anual de éxito, que incluía pronósticos astrológicos. El tercer ejemplo, Thomas Streete, fue un firme defensor del heliocentrismo. Compartió observaciones astronómicas con Edmond Halley y

Robert Hooke. En 1661 publicó un libro de texto titulado Astronomía Carolina que fue amplia-

mente usado durante muchos años para explicar las leyes de Kepler sobre el movimiento de los planetas. Al mismo tiempo, Streete publicó diversas efemérides para su uso en astrología que contenían las posiciones tanto geocéntricas como heliocéntricas de los planetas y sus aspectos. La publicada en 1652 fue la primera de su clase que apareció en Inglaterra y en ella defendía la importancia del estudio tanto astronómico como astrológico.

Las dos décadas centrales del siglo XVII, el periodo del interregnum, había demostrado

que era posible la vida y el gobierno sin el rey, la casa de los lords o los obispos. La ruptura de la censura oficial propició el florecimiento de las publicaciones y la astrología sacó gran provecho de ello. Y, más importante para este estudio, quedó también demostrado el poder de la astrología para influir e incitar a la población.

Con la llegada de la restauración de la monarquía de los Stuarts en 1660 el nuevo gobierno se apresuró a cambiar esta situación. Todos los libros publicados debían de tener la licencia del secretario de estado de Charles II, del arzobispo de Canterbury, del obispo de Londres o del vi- cecanceller de la Universidad de Cambridge o de Oxford. El monopolio de la publicación de almanaques volvió a manos de la Company of Stationers y sólo se permitió imprimir los periódi- cos oficiales. La obsesión de la élite gobernante fue asegurar su propia estabilidad y seguridad, ya fuera mediante la imposición de una férrea disciplina social o tratando de ganar la aceptación de su gobierno por la población. Este empeño marcó el desarrollo de la sociedad inglesa desde la Restauración, tanto en la política monárquica y la religión anglicana como en la naciente Royal Society. Volvió la censura religiosa y la iglesia anglicana buscó la asociación y la identificación de sus creencias con la lealtad a la corona.

Los ataques contra la astrología crecieron rápidamente basados en su supuesta apología del ateísmo e incitación a la rebelión de la población. Baste citar entre otros muchos el ataque proce- dente de Robert Boyle (1627-1691), el filósofo natural más importante de aquel periodo en

Inglaterra. Boyle acusaba a los astrólogos de "enemigos de la cristiandad" en un manuscrito

escrito en 1665 ó 1666 que circuló privadamente titulado A Free Inquiry into the Vulgarly Recei-

ved Notion of Nature. Era plenamente consciente de las implicaciones sociales que podían tener diferentes filosofías naturales y es en este contexto en el que hay que considerar su actitud.196

La astrología quedaba en contra de la monarquía restaurada, de la iglesia y la censura ecle- siástica y de la Royal Society. El giro fue hacia la marginación de los astrólogos como tales y, por tanto, del poder de su astrología, cuya audiencia natural eran los lectores de los almanaques anuales, es decir, una gran parte de la sociedad tanto de la ciudad como del campo. En la bús- queda de esta marginación las diferentes facciones de la Inglaterra tras la Restauración estaban más unidas que divididas.197

Como ejemplo de las consecuencias de esta situación entre los astrólogos, particularmente entre los dedicados a la astrología judiciaria, es instructivo mencionar el caso de William Lilly. La venta de sus almanaques cayó de las 30.000 copias anuales en la década de los cincuenta a 8.000 copias en 1664. Así, la nueva generación de astrólogos se vio abocada a buscar la manera de volver a la situación anterior, a tratar de encontrar su sitio entre la élite de nuevo. Entre ellos se puede discernir dos corrientes: la reforma "científica" y la reforma ptolemaica de la astrolo- gía. Es decir, en ambos casos el cambio pasaba por renovar de alguna forma la disciplina.