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Asume y hace crecer sentidos religiosos previos

In document Sugerencias Guadalupanas (página 44-47)

En congruencia con las características de indios y españoles y con la finalidad que desea alcanzar, en la búsqueda de su cometido y enraizada en su ternura y autoridad maternas, Nuestra Señora de Guadalupe no sólo en el diálogo expresa su cercanía y conduce al protagonismo asumiendo los contextos culturales y circunstanciales de sus interlocutores, sino que, dando un paso más y haciendo con él realmente concreto y efectivo ese diálogo, también

aprovecha, superpone y plenifica algunas de las objetivaciones, sentidos, ideas y conocimientos previos de orden religioso de ambos pueblos mencionados (se pueden tomar como ejemplos los temas desarrollados en subtítulos “Tiempo

originario” y “Marianismo español”, al final de esta meditación).

Del modo enunciado, admirablemente Ella respetó y fecundó lo bueno y aquello que podía llegar a unir la fe de sus interlocutores indios y españoles al iniciarse el acontecimiento guadalupano, aprovechando así lo que podía mediar simbólicamente entre lo antiguo y lo nuevo, que por eso fue recibido. En conexión con lo puntualizado y, al mismo tiempo, Ella desenfatizó sin negar los aspectos nocivos y las realidades que los separaban63.

Ese proceder de Nuestra Señora de Guadalupe resulta particularmente novedoso, cuando lo concreta con creencias y experiencias indias vinculadas con su religión prehispánica. Aquí radica la gran diferencia, entre la metodología que Ella emplea y la de los misioneros de aquella época64. Estos últimos

«...en lo que no se rozaba con lo religioso, de lejos o de cerca, tuvieron empeño en mantener el pasado: conservaron con amor las lenguas, conservaron los usos y costumbres cotidianos, si las creían indiferentes; adaptaron su enseñanza al temperamento y capacidades de los indios...»65

En lo estrictamente religioso, podemos decir incluso que es común a Ella y a los frailes, que utilizaron imágenes como medio de transmisión66 y que

«...en los lugares de veneración de las viejas deidades elevaron sus santuarios más famosos...»67. Pero la diferencia abismal consiste en que mientras los religiosos, al obrar así lo hacían para reemplazar «...lo antiguo por lo

nuevo...»68, y «...nunca amalgamaban ni continuaban ni desarrollaban...»69 las

creencias indígenas con y en las que ellos querían comunicar; la Madre de Dios y Madre Nuestra procedió de igual modo, pero para mostrarles a los indios que

63

Cfr. GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 7.

64

Cfr. CHITARRONI, El modelo pedagógico, cap. I, especialmente subtítulo “Método y

actividades”, p.102 a 104.

65

RICARD,ROBERT, La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los

métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España de 1523-1524 a 1572,

México: Fondo de cultura económica, 19862

(7ª. reimp. 2002), p. 104 (en adelante citado como RICARD, La conquista).

66

Cfr. GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 412, nota 7.

67 RICARD, La conquista, p. 104. 68 RICARD, La conquista, p. 105. 69 RICARD, La conquista, p. 105.

la doctrina enseñada por los europeos «...no era otra cosa que la culminación de

la suya propia»70.

Recordemos que los frailes concebían y presentaban el catolicismo imponiendo su propia cultura71; como algo que implicaba para los indios «...la

rotura radical y absoluta con todo lo de antes...»72 y, en ese marco, tanto el

anuncio mediado por pinturas como la edificación de un templo cristiano sobre un antiguo teocali buscaba «...barrer con el espíritu de la comunidad civil y

religiosa del indígena...»73. Los frailes no presentaban su fe «...como el

perfeccionamiento y plenitud de las religiones...»74 prehispánicas. Pero Nuestra Señora de Guadalupe, por su aparición e intervención, donde los cristianos sólo habían destruido el templo preexistente a su llegada en 1519 sin edificar otro, originó una casita sagrada y dejó su imagen admirable, que tanto españoles como indios edificaron, percibieron y visitaron como propia. Se superó así, nos parece, toda posibilidad y actitud terrena de la época, en «...asombroso

derroche de habilidad al manejar dos teologías tan distintas...»75; y al dirigirse

«...a dos sensibilidades exacerbadas en condiciones trágicamente conflictivas...»76, logró «...una perfecta „inculturación‟, un engaste de belleza

y justeza insuperables del Evangelio...»77, tanto en la cultura española como en la india. En el caso de esta última inculturación, sucedió en forma muy clara e inequívoca para los indios y discreta e imperceptible para los españoles, que nunca la hubieran podido aceptar78. Resulta todavía más impresionante, que ese proceder, de algún modo sigue continuándose en consonancia con el final abierto del relato, con respecto a la cultura y modo de ser específico de los hombres de nuestro tiempo79.

«María, desde este primer momento, evangeliza con una ternura, acierto, sobriedad y verdad que, consideradas las intricadísimas circunstancias, pueden en verdad considerarse sobrehumanos:

70

GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 13.

71

Cfr.GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 115.

72

RICARD, La conquista, p. 104. 73

RAMÍREZ,SANTIAGO, El Mexicano. Psicología de sus Motivaciones, México: Grijalbo, 19775

, p. 47. 74

RICARD, La conquista, p. 104. 75

GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 173.

76

GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 173.

77

GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 116. En manejo de la fuente citada

remitimos, una vez más, a aclaración de nota 50. 78

Cfr. GUERRERO ROSADO,El Nican mopohua, t. I, p. 142.

79

Ni quiere forzar a los españoles a un salto de siglos en su desarrollo teológico, imponiéndoles aceptar la validez de la religión de los indios, ni ser menos que inequívocamente explícita en reconocérsela a éstos. ¿Podría una mente humana,

en ese momento, resolver ese problema? Y Ella lo hace con tanta naturalidad y sencillez que parecería que no hubiese problema alguno: Es transparentemente clara con ambos, sin engañar, ofender o desplazar a ninguno»80

Y es por esto, que tal como ocurre con el aumento cuantitativo y cualitativo de los espacios y, por ende, de los tiempos compartidos por los protagonistas del Nican mopohua, sentidos presentes en sus experiencias religiosas previas, se fusionarán y adquirirán en el acontecimiento inicial del fenómeno guadalupano alcances y profundidades mayores; novedades en la continuidad que ellos nunca habían soñado, o podido alcanzar por sí mismos y que incluso, de parte española, no pudieron comprender en ese momento histórico.

Breves ideas para ayudar a la apropiación

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