Antesterión 382,. por lo que llaman a ese día Pitegia 383. Y antiguamente, incluso, según parece, suplicaban, hacien do una libación con el vino antes de beberlo, que el uso del «fármaco» les fuera inofensivo y saludable. Mas, entre nosotros 384, el mes se llama Prostaterio 385, y al sexto día de comenzado es costumbre que, después de sacrificar a la «Buena Divinidad» 386, se pruebe el vino tras el Céfi-
380 DK., vol. II, pág. 175 (fr. 158). 381 Imitada por M a c r . , Sai. VII 7, 14-20.
382 Mes ateniense correspondiente a finales de febrero y principio de marzo.
383 Literalmente, «abertura de las tinajas». 384 Plutarco era natural de Beocia.
385 El nombre del mes alude a divinidades protectoras, como Ártemis (E s q u ., Siete 449) o Apolo (S óf., Electro 637).
ro 387, pues este viento es el que más estropea y revuelve el vino y el que escapa a él no corre el peligro de alterarse.
Pues bien, mi padre, como acostumbraba, hizó el sa crificio, y tras la cena, mientras se elogiaba el vino, propuso a los muchachos, que conmigo se dedicaban a la f
filosofía, buscar la razón por la que el vino nuevo dulce es el que menos emborrachaba.
Desde luego, a la mayoría le pareció paradójico e in creíble, pero Hagias dijo que lo dulce en toda ocasión mo lesta y es empachoso; por ello, también, nadie bebería fá cilmente la cantidad de mosto capaz de emborrachar, pues el deseo, cuando se llega hasta el punto de no tener sed, lo rechaza con desagrado.
Y también el poeta, sabedor de que lo agradable difiere de lo dulce, dice: «con queso, dulce miel y agradable vi- 656A no» 388, pues el vino al principio es dulce, pero se vuelve agradable cuando, envejeciendo, se transforma por la fer mentación en seco.
2. Y Aristeneto 389, el niceo, dijo que recordaba ha ber leído en algunos otros libros 390 que algo dulce mezcla do con vino cortaba la borrachera y que algunos médicos recomendaban que los que habían bebido de más vomita ran; luego, cuando fueran a acostarse, que comieran pan .untado con miel. «Por tanto, si los sabores dulces rebajan algo el vino puro, es natural que el vino nuevo no embo rrache, hasta que su dulzor cambie.»
387 Viento de Poniente, violento y lluvioso. 388 Od. XX 69.
389 Conocido sólo por este pasaje.
390 P s . - A r i s t . , P r o b l 872b32-873a4. 109. — 12
3. Pues bien, acogimos muy favorablemente la capa- b cidad de inventiva de los jóvenes, porque sin caer en expli
caciones corrientes aportaron las suyas. Porque las que es tán a la mano y son fáciles de aceptar son la pesadez del vino nuevo dulce, como dice Aristóteles 391, que penetra por el estómago, y la gran cantidad de flatulencia y acuosi dad que está mezclada con él, de las cuales la primera, forzada enseguida por su naturaleza, sale fuera, en tanto que la segunda por su naturaleza hace el vino más flojo, y el envejecimiento le da vigor, al desprenderse la acuosi dad, y el vino se hace menor en volumen, pero más fuerte en poder.
CUESTIÓN OCTAVA
De por qué los que están muy borrachos se encuentran menos trastornados que los «achispados» 392
Conversan Pl u t a r c o y su p a d r e
c 1. «Pues bien, dijo mi padre, puesto que hemos des plazado a Aristóteles, ¿no intentaremos también decir algo personal sobre los ‘achispados’?, ya que me parece que, aunque es muy agudo en tales investigaciones, ha profun dizado insuficientemente en su causa, pues dice, creo, que la razón del sobrio discierne bien y conforme a la realidad, que la sensibilidad del que está muy borracho, debilitada,
391 R o s e , fr. 220.
392 akroihórax, palabra compuesta de akro- ( = extremo) y thorésso ( = tener coraza), toma aquí el sentido familiar de «estar achispado».
decae, y que la imaginación del «achispado» conserva aún su fuerza, pero su raciocinio está ya alterado; por ello, como sigue sus imaginaciones, discierne, aunque mal 393. Pero ¿qué os parece, dijo, a vosotros esto?»
2. «A mí, dije, al examinarlo por- mí mismo me era suficiente esta explicación de su causa, pero si pides que aporte algo personal, mira en primer lugar si la menciona da diferencia hay que trasladarla al cuerpo, pues en los
‘achispados’ solo la mente está perturbada, mientras que el cuerpo puede atender a sus impulsos, ya que aún no está empapado; sin embargo, cuando está derrumbado y agotado, traiciona sus impulsos y los descuida, pues es in capaz de pasar a la acción; pero aquéllos, los ‘achispados’, como tienen un cuerpo cómplice de sus yerros, son censu rados no por desatinar más, sino por tener más fuerza. Y si se examina desde otra perspectiva la fuerza del vino, nada impide que sea variopinta y que cambie con la canti dad, como el fuego: si es moderado, endurece y seca la arcilla, pero si se le aplica con exceso, la funde y hace que se deshaga. Por otra parte, la primavera, en su inicio, provoca y aviva las fiebres, pero a medida que avanza ba jan y se calman. Por tanto, ¿qué impide que también la mente, naturalmente alterada por el vino, cuando ha sido perturbada y excitada, a su vez se sosiegue y calme, si el vino es excesivo? Al menos, el eléboro tiene como principio de su acción purgativa el trastornar al cuerpo, <mas si) la dosis es menor que la normal, trastorna, pero no limpia y algunos, cuando toman una dosis de somníferos por de bajo de la normal, se encuentran más inquietos, pero, cuan do toman más, duermen. Y sin duda es natural, también,
que esta agitación en el ‘achispado’, cuando llega a su ple nitud, desaparezca y que a ello coopere el vino; ya que, 657A cuando ha penetrado abundantemente en el cuerpo, ayuda a abrasar y consumir el desvarío del alma. Pues, como la endecha y la flauta fúnebre, al principio, mueven el sen timiento y hacen derramar lágrimas, pero, conforme arras tran el alma a la compasión, entonces, poco a poco, le quitan y disipan la aflicción, igualmente puedes ver que también el vino, cuando ha perturbado y excitado con fuer za su resistencia y fogosidad, a su vez, postrando y sose gando la mente, la tranquiliza por haber ido demasiado lejos en la borrachera.»
CUESTIÓN NOVENA
Sobre lo de «Beber o cinco o tres, no cuatro»
Conversan Ar is t i ó n, Pl u t a r c o y el p a d r e d e Pl u t a r c o
b Y en cuanto yo dije esto, Aristión 394, gritando, como acostumbraba, dijo: «Se ha vislumbrado ya su re greso a los banquetes para la más justa y democrática me dida, desterrada mucho tiempo por cierta coyuntura abste mia, como por un tirano. Pues al igual que los teóricos en cuestiones relativas a la lira dicen que la proporción de tres o dos da el acorde de quinta, la de dos a uno el
í94 Parece ser un amigo íntimo sin grandes pretensiones intelectuales, pues sus intervenciones apuntan siempre al saber vivir. En Quaest. conv. VI 7, es el anfitrión.
de octava y el de cuarta, que es el más tenue, se constituye con el cuarto a tres, así los musicólogos de Dioniso obser varon tres acordes del vino con el agua, el de quinta, terce ra y cuarta, ya que así lo dicen y cantan:
O beber cinco o tres, no cuatro 395,
cinco, en efecto, está en la proporción d« tres a dos, pues to que se mezclan tres partes de agua con dos de vino, tres en la doble, por unirse dos con una, y cuatro por ver terse tres partes de agua en una, ésa es la relación de cua tro a tres, de ciertos magistrados del Pritaneo con cabeza, o de dialécticos que fruncen las cejas 396 cuando examinan los vaivenes de los argumentos, mezcla sobria y débil. De aquellas otras, la de dos con una conduce a ese tono per turbador y achispado de la borrachera:
que toca las cuerdas intocables del ánimo 397,
pues ni deja estar sobrio ni sumerge completamente al in sensato en el vino puro; la de dos con tres es la más musi cal, completamente adormecedora y ‘quitapenas’ y, según aquella expresión hesiódica, ‘hechicera espantamales de los niños’ 398, ya que procura en lo más profundo calma y tranquilidad a nuestras altivas y desordenadas pasiones.»
2. En esto nadie le replicó a Aristión, pues estaba cla ro que bromeaba, y yo le pedí que, tomando una copa,
395 Cf. Ko c k, Com, A tt. Frag., vol. III, A despota, fr. 604, Se trata
de un trímetro de la comedia.
396 El fruncir las cejas es algo típico de personas afectadas, que se creen más de lo que en realidad son (cf. H e l., Etióp. IV 7, 2).
397 N au ck , Trag. Gr. Frag., A despota, fr. 361. 398 Trabajos y Días 464.
cual lira, tensase la mezcla y acorde elogiados, y, acercán-
e dose el esclavo, le vertía vino puro, pero se escabulló ale gando con risa que él era un teórico en música, no un instrumentista.
Mi padre, entonces, tan sólo añadió a lo dicho que le parecía que también los antiguos habían hecho de nodrizas de Zeus a dos, Ida y Adrastea, de Hera una, Eubea, y desde luego de Apolo también dos, Alicia y Coritalia, pero de Dioniso muchas más, porque convenía hacer a este dios, amansado y educado entre un número mayor de ninfas 3" , más tranquilo y prudente.
CUESTIÓN DÉCIMA
De p o r qué la carne se pudre más a la luna que al s o l 400
Conversan Eu t id e m o, Sá t i r o, Mo s q u i ó n y Pl u t a r c o