1.2. Los inicios de la dialectología moderna: la geografía lingüística
1.2.4. La evolución de la geografía lingüística en Europa y España
1.2.4.3. La tercera etapa: el nacimiento de los atlas regionales
1.2.4.3.2 Los atlas de las otras lenguas de la Península Ibérica
La Península Ibérica es un territorio en el que no se habla una única lengua, sino que en ella se hablan además de español, otras tres lenguas románicas, como son el catalán, el gallego y el portugués además de una lengua de origen totalmente distinto, el vasco. Para estas lenguas también se han realizado o se están realizando trabajos de geografía lingüística que han permitido conocer las diferentes características de los territorios en que se hablan (Blecua y Varela, 2001: 275), de modo que puede afirmarse que si se unen los atlas regionales y los atlas del resto de lenguas que conviven junto al castellano quedaría casi cartografiado todo el territorio de la Península Ibérica, a excepción de la zona de Asturias, Madrid y Murcia. Así, si uniéramos los atlas regionales del español de España y los atlas del resto de los dominios lingüísticos del territorio peninsular obtendríamos el atlas de casi la totalidad de la Península.
En los próximos apartados se describirá el desarrollo y el estado actual de los trabajos de elaboración de los atlas de los otros dominios lingüísticos de la Península Ibérica que son importantes porque son “a la vez atlas regionales (por la extensión de las encuestas) y atlas de un dominio lingüístico completo” (Catalán, 1974: 255).
(a) Atles Lingüístic del Domini Català
La lengua catalana fue la primera de la Península Ibérica que dispuso de un atlas lingüístico publicado, el ALC, iniciado por Griera a principios del siglo XX. Sin embargo, como la publicación quedó interrumpida por la Guerra Civil española no pudieron terminarse los trabajos y el territorio de habla catalana quedaba de nuevo desprovisto de un atlas lingüístico que no se retomaría hasta 1962, motivo por el cual durante los años cincuenta, cuando aún no se habían reiniciado los trabajos del ALC, Antoni M. Badia i Margarit i Germà Colón decidieron iniciar los trabajos de proyección
de un atlas de todo el dominio de la lengua catalana. Posteriormente, en 1954 se incorporaron al proyecto Joan Veny y Manuel Companys71.
Desde un primer momento se dejó de lado la idea de que fuera un solo encuestador el que llevara a cabo la recogida de materiales, así que a cada uno de los colaboradores le fue asignado un territorio de investigación: Badia i Margarit tenía que realizar las encuestas del catalán central, Colón las del valenciano, Companys las del rosellonés y Veny las del catalán noroccidental y las del balear. A pesar de que los trabajos estaban ya distribuidos y en 1957 se realizaron pruebas preparatorias sobre el terreno, los compromisos profesionales hicieron que Colón y Companys abandonaran el proyecto, motivo por el cual en 1965 Veny y Badia i Margarit decidieron incorporar al equipo de trabajo jóvenes investigadores (Joan Martí i Castell, Lídia Pons y Joaquim Rafel) que, en palabras de Joan Veny72 “havien mostrat interès i aptitud per a la recerca dialectal”.
Entre 1957 y 1958 Veny y Badia i Margarit redactaron un cuestionario con criterios parecidos a los de algunos atlas anteriores (ALPI, ALEG, ALEA y ALEANR): se trataba de un único cuestionario que se centraba en aspectos generales de la lengua (léxico, morfología, sintaxis, fonética), prestando especial atención al léxico rural. En un principio, el cuestionario constaba de unas 2.016 preguntas que, finalmente, se convirtieron en 2.452 al informatizarse, y que se llevaron a cabo en 190 puntos de encuesta desde 1964 hasta 1978, aunque debe destacarse que la actividad encuestadora fue mayor entre los años 1967 y 1976. Para obtener las respuestas, los encuestadores utilizaron el mismo método que se había utilizado ya en otros atlas (los regionales españoles y otros europeos): el método de la pregunta indirecta, con el que pretendían que el informante diera la respuesta sin verse coaccionado por el encuestador.
Los resultados que se obtuvieron en las encuestas se informatizaron en una base de datos para que la presentación de los materiales fuera posible no sólo en mapas lingüísticos sino en otros formatos que permitieran la explotación de la información que se derivara de la investigación. La estructura de la base de datos sigue fielmente la distribución del cuestionario:
Seguint l’estructura d’aquest qüestionari, el procés d’informatització va respectar la separació entre les dades generals sobre cada localitat i sobre els seus informadors,
71 Para una visión más detallada de la historia del proyecto y de su evolución puede verse Veny y Pons (1994: 253-273).
que formaven la part introductòria, i la informació lingüística específica corresponent als capítols de léxic, de morfologia, de sintaxi i de fonosintaxi. En realitat, la separació estava justificada tant per la naturalesa dels continguts corresponents a cada part, como pel grau de complexitat de cada tipus d’informació. El resultat és una base de dades amb dues parts, cada una amb una estructura interna pròpia i amb un grau d’operativitat diferent [...](PREÀMBUL al ALDC, 2001: 14).
Está previsto, según se anuncia en el preámbulo del atlas (Veny y Pons, 2001: 8), que la obra la conformen once volúmenes con materiales diversos: nueve con los materiales cartografiados y dos volúmenes más con etnotextos, uno del catalán noroccidental y otro del valenciano. Actualmente, sólo se han publicado tres volúmenes desde el año 2001 de los nueve primeros que se han previsto (VOLUMEN I (2001): (1) El cos humà. Malalties; VOLUMEN II (2003): (2) El vestit. (3) La casa i ocupacions domèstiques y VOLUMEN III (2006): (4) La família. Cicle de la vida. (5) Món espiritual: L’Església. Festes religioses. Creences. (6) Jocs. (7) Temps cronològic. Meteorologia. (8) Topografia.
Los mapas publicados en estos tres volúmenes se alejan un poco de los que se habían publicado en el ámbito peninsular hasta el momento ya que están impresos en color; se cartografían los datos sobre mapas físicos del territorio de domino catalán y se marcan los puntos de encuesta siguiendo una numeración basada en la distinción de las diferentes zonas en las que se hablan las variantes del catalán:
La numeració dels punts d’enquesta manté la distribució que es va fer inicialment a partir de la macrodivisió del domini lingüístic en català oriental –localitats de la 1 a la 85– i català occidental –localitats de la 86 a la 190–, seguint a grans trets la direcció nord-sud i oest-est. (PREÀMBUL al ALDC, 2001: 17).
En la parte superior izquierda de cada una de las láminas se puede observar un recuadro con el número y el enunciado de cada mapa, que está traducido al castellano, francés e italiano, lenguas oficiales de los territorios en los que se habla también catalán. Además de los mapas publicados, se han recopilado los materiales obtenidos en las grabaciones para que puedan ser publicados en volúmenes independientes al atlas. El primero de ellos ya se ha publicado73 con 152 textos que se han transcrito en alfabeto
fonético y con la grafía convencional, asimismo, se ha previsto que se publiquen dos volúmenes más con el resto de textos.
Asimismo, en el año 2006 se anunció que se ha previsto la publicación de un Petit Atles Lingüístic del Domini Català (PALDC)74, en el que se recogerán algunos mapas del ALDC en los que se vea representada la información más relevante. Las diferencias principales que este atlas tendrá con el ALDC serán el color y el tamaño, pues los mapas serán de color y mucho más pequeños, lo que facilitará su manejo. Estas dos características del nuevo atlas podrían acercarlo al MALR (Micul Atlas Linguistic Român), pues se trataba también de un atlas en color en el que se representaban sólo algunos mapas del ALR. Asimismo, se ha previsto su publicación para dar a conocer los trabajos del ALDC a un público no especializado.
(b) Atlas Lingüístico Galego
Galicia, según González González (1994: 169), era una de las zonas de la Península que contaba con menos estudios dialectales y con menos representación en los atlas nacionales o de gran dominio proyectados en el marco de la geografía lingüística peninsular y europea. Así lo demuestran los puntos que fueron encuestados en el proceso de recolección de materiales para la elaboración de los siguientes atlas: mientras en el ALPI se encuestaron 52 puntos, para el AliR 30 y para el ALE 16 parece que en el ALEP, en palabras de este investigador, Galicia “aparece representada de forma bastante generosa”.
Esta situación parecía que iba a ser paliada tras el inicio del Projecto de um Atlas Lingüístico-Etnográfico de Portugal e da Galiza en 1957 organizado por Paiva Boléo, José G. Herculano de Carvalho y Luís F. Lindley Cintra, pero por distintos motivos la obra se detuvo hasta el año 1970, año en que Lindley Cintra retomó el proyecto y el cuestionario se publicó sólo cuatro años más tarde, sin embargo, Galicia ha quedado fuera del territrio que se cartografía en el ALPEG.
Estos acontecimientos, junto al auge de los estudios de geografía lingüística sobre el español de España, son los principales motivos que mueven a los investigadores gallegos a la realización de un atlas propio –que ya Alvar (1974), durante la elaboración
74 Información extraída de la conferencia pronunciada por el Dr. Esteve Clúa en la Universidad de Santiago de Compostela en el curso de verano Geografía lingüística Ibérica: trabajos y métodos que se celebró entre los días 18-20 de julio de 2007. Para más información puede consultarse el Butlletí de l’IEC número 98 en http://www.iecat.net/butlleti/98/actiu.htm publicado el 24 de noviembre de 2006.
del ALECant o la proyección del ALEP, echaba en falta– en el que representar la diversidad de las hablas gallegas.
De este modo, no fue hasta el año 1974 cuando Constantino García, encargado de recoger los materiales lingüísticos en Galicia para la elaboración del ALEP y el ALE, “puso en marcha la idea de realizar paralelamente a estas encuestas, un atlas lingüístico gallego, ideado desde la propia realidad de esta lengua” (González González, 1994: 172). Para la realización del proyecto se redactó un cuestionario que incluyó las preguntas del ALEP y del ALE y se tuvieron muy en cuenta todos los atlas regionales que hasta ese momento se habían realizado en la Península Ibérica para mantener, siguiendo los propósitos de Alvar, la unidad en los atlas regionales o de pequeños dominios lingüísticos de la Península Ibérica, y así poder comparar los resultados obtenidos en cada uno de los dominios investigados. Inicialmente, el cuestionario constaba de unas 6.000 preguntas pero por motivos de tiempo pronto se redujeron a 2.711, que se dividían en grupos según su contenido: fonética, morfología, sintaxis y léxico.
Se encuestaron 167 puntos –algunos de los cuales se salían de las fronteras administrativa de Galicia–, lo que generaba una de las redes de encuesta más densas de los estudios de la geografía dialectal hispánica, ya que junto al ALEICan y al ALECant se investigaban más puntos por Km2, concretamente, se encuestó uno de cada 190 Km2. El período de recogida de materiales se realizó entre los años 1974 y 1976, aunque en 1977 se realizó la última encuesta con más de un investigador, desechándose desde un primer momento la idea de que un solo encuestador realizara todo el trabajo y conformándose un equipo de cinco investigadores: Constantino García, Antón Santamarina, Rosario Álvarez Blanco, Francisco Fernández Rei y Manuel González González.
Una vez recopilados los datos, empezó a verse el fruto de todo el trabajo realizado cuando comenzaron a sucederse las publicaciones de los resultados cartografiados. Está previsto que la obra se componga de diez volúmenes, cinco de los cuales ya se han publicado (VOLUMEN I (1990): 2 tomos sobre morfología verbal; VOLUMEN II (1995): la morfología no verbal; VOLUMEN III (1999): fonética; VOLUMEN IV (2003) y el V (2006): son los volúmenes dedicados al léxico).
Está previsto que las publicaciones del resto de volúmenes se sucedan con una franja temporal más reducida que en los casos anteriores porque, como los volúmenes
restantes sólo se refieren al léxico, la ordenación de los materiales es mucho más sencilla.
Los datos recogidos en las encuestas se han informatizado en una base de datos para que puedan ser explotados de distintas formas y no tan sólo representarlos en un atlas lingüístico, como explica Sousa Fernández (2004: 644):
Os encargados do proxecto esperamos no futuro arrequentar e completa-lo deseño da BDALG con novos engadidos que a perfeccionen: con inclusión de campos gráficos para os debuxos e fotos, introducción de novos campos con información tirada da análise das respostas (segmentación morfolóxica, caracterización semántica detallada, vinculación de respostas relacionadas, etc.), desenvolvemetno e engadido de informacións provenientes doutras fontes (etimoloxía, sinonimia, referencias bibliográficas, etc.), etc. Tamén forma parte do proxecto a automatización dos volumes publicados para a edición de toda a obra en CD-ROM e o desenvolvemento de aplicacións que permitan a consulta da BDALG e do ALGa a través das redes de datos.
(c) Atlas lingüístico del País Vasco
El País Vasco fue uno de los territorios lingüísticos de la Península Ibérica que más tempranamente proyectó la realización de un atlas lingüístico y que paradójicamente todavía no ha logrado llevarlo a cabo con auténtico éxito, pues el proyecto ha ido renovándose pero no ha llegado nunca a permitir la publicación del Atlas Lingüístico del País Vasco (ALV) por diversos motivos. En un artículo de Luis Michelena de 1964 que lleva por título “El Atlas Lingüístico Vasco” se describen las diferentes fases que tuvo este proyecto desde sus inicios hasta ese año y se resumen, también, las dificultades que implica realizar un atlas de una lengua tan distinta a sus lenguas vecinas, de la familia románica.
“El impulso inicial75”, según Michelena (1964: 434), surgió en 1951, cuando Rafael Balbín decidió incluir una pequeña encuesta en el ALPI en la que pudieran recogerse las principales características del eusquera. Sin embargo, a pesar del entusiasmo con el que se iniciaron los trabajos, no llegaron a realizarse, aunque esto no supuso que el interés por la proyectada afrenta desapareciera sin más. Uno de los asistentes a las reuniones en las que se había proyectado la recogida de los materiales, Pedro de Yrizar, “quedó
75 Según documenta Michelena (1964: 433), antes de que se iniciaran los trabajos, en la parte francesa de habla vasca se habían realizado algunos estudios de geografía lingüística: Jacques Allières (1960): “Petit Atlas linguistique basque français Sacaze”, Via Domitia, 7, pp. 205-221 y (1961) 8, pp. 81-125.
encargado de elegir los puntos de encuesta, además de preparar un proyecto de cuestionario de morfología verbal”. A pesar de haberse iniciado la planificación del proyecto, el trabajo quedó paralizado durante un tiempo, que según palabras de Michelena, como un período de “hibernación” de unos diez años del que más tarde resurgió de la mano de Arnald Steiger que falleció al poco tiempo.
Después de exponer cuáles fueron las diferentes direcciones que el ALV tomó, Michelena (1964: 435-442) resume las dificultades que presenta la elaboración de un atlas de la lengua vasca.
Al pasar los años parece que la manera de enfocar los trabajos ha cambiado, ya que en una de las últimas noticias que se han publicado sobre el ALV (Aurrekoetxea y Videgain, 1994) se describen los trabajos de elaboración de un atlas lingüístico de la lengua vasca que se iniciaron en el año 1984 gracias al apoyo de la Real Academia de la Lengua Vasca. En este caso se comenzó un trabajo distinto al del resto de atlas de pequeños dominios de la Península Ibérica. Tanto el ALDC como el ALGa emprendían su periplo en la geografía lingüística con alguna que otra experiencia ya que para las dos lenguas se habían realizado algunas investigaciones que habían dado sus frutos, aunque sólo fuera parcialmente, como al ALC en el caso del catalán o el ALEP y el ALPI para el caso del gallego, que aunque fueron empresas fallidas en ambos casos existían esos trabajos previos que indicaban a los nuevos investigadores cómo debían iniciar sus tareas, a diferencia de lo que sucedía en el caso del eusquera.
En 1987 se inició la recogida de materiales en 145 puntos de todo el dominio en el que se habla eusquera con unas 2.857 preguntas que se referían a distintos aspectos de la lengua: morfología nominal y verbal, léxico, sintaxis y fonética. Esta fase del atlas terminó en el año 1991 y poco tiempo después se inició el proceso de introducción de datos en un programa informático. Según Michelena (1988: 332), el cuestionario había sido el “atolladero del que nunca había podido salir nuestro Atlas. La circunstancia […] de que la lengua vasca esté genéticamente aislada, hace que no se pueda tomar el cuestionario preparado para un dominio románico y adaptarlo con pequeños retoques”.
Está previsto que el atlas se publique en formato tradicional, esto es en papel76, pero también se piensa, del mismo modo que se ha hecho en el ALDC y el ALGa, en la informatización de los materiales en un banco de datos dialectal para que su posterior explotación sea más sencilla y más rentable:
76 Cfr. Aurrekoetxea y Videgain (1994).
“Hoy en día, el trabajo se encuentra en fase de informatización de datos, en la medida que esta fase avance se irá publicando en diferentes tomos que recogerán distintos campos de estudio. El total de tomos previsto a publicar es de cinco”77.
(c) Atlas Linguístico-Etnográfico de Portugal e da Galiza
En el año 1932 se menciona la intención de elaborar un Atlas Linguístico- Etnográfico de Portugal e da Galiza (ALEPG) pero el proyecto no se llevó a cabo hasta el año 1957, cuando Paiva Boléo, José G. Herculano de Carvalho y Luís F. Lindley Cintra renuevan la propuesta para la elaboración del atlas que debería cubrir el dominio lingüístico portugués continental e insular.
Sin embargo, de nuevo los trabajos de elaboración volvieron a detenerse y no se reiniciaron hasta pasados unos quince años. En 1970 se formó un equipo de trabajo que se encargó de la redacción del cuestionario de 3.500 preguntas, para la cual se tuvieron en cuenta los trabajos que hasta el momento se habían llevado a cabo en la Península y también el AIS. El cuestionario, esencialmente léxico, se publicó en tres volúmenes en el año 1974. Tan sólo dos años más tarde se iniciaba la recogida de materiales.
Saramago (1994: 232) explica que la lentitud en la recogida de los materiales obligó a reducir el cuestionario en 1990 a poco más de la mitad de las preguntas (de 3.500 se pasó a 2.000), y a la mitad los puntos de encuesta (de 350 puntos de encuesta a 212: “176 em território continental, 17 no arquipélago dos Açores, 7 no arquipélago da Madeira e 12 em território espanhol (zonas fronteiriças)”78). No obstante, los datos recogidos en los diferentes puntos de encuesta pueden resultar un tanto desiguales porque las preguntas efectuadas en cada uno de ellos variaron ligeramente, pues el cuestionario integral de 3.500 preguntas se llevó a cabo en 70 puntos de encuesta y el cuestionario reducido (2000) en 138. Las preguntas que se mantuvieron en el cuestionario reducido se referían a aquel tipo de léxico que parecía que tenía más riesgo de desaparecer dejando el resto de las preguntas del cuestionario para una segunda fase de elaboración del proyecto:
77Cfr. Euskara – Euskadi.net:
http://www.euskara.euskadi.net/r59-738/es/contenidos/informacion/euskalkiak/es_7405/euskalkiak.html
Foram conservados os capítulos cujo léxico tem tendência a desaparecer mais rapidamente: a agricultura, actividades tradicionais… Reserva-se para uma segunda