Capítulo III: La familia de Jesús
3.4.2 La Ausencia de José y la ilegitimidad de Jesús
Un reciente y muy serio estudio publicado por Andries van Aarde193, sostiene una interesante tesis acerca de José. Su proceso argumental toma tres aspectos en consideración:
Primero: La ausencia de José en las tradiciones más antiguas del cristianismo. Aarde nota como ni en Marcos, ni en Q, ni en Pablo, e incluso en el Evangelio de Tomás194
191BROWN, El Eva gelio de Jua …, 299 192Ibíd.
, 543
193 VAN AARDE,
99 aparece referencia alguna a José. Nota como en el texto de Mc 6, fuente común de Mt 13, 55 y Lc 4, 22195, a Jeὅήὅ no ὅe le conoce como el “hijo de Joὅé” ὅino como el hijo de
María. Para él la explicación dada por Crossan resulta insuficiente y un poco ligera: “Is not Crossan too indifferent about the difference between Mark 6:3 (…) and Matt 13:55- 56?”196 En este sentido se apoya en los resultados del Jesus Seminar, afirmando que el 24% de los miembros aceptan como posible que la concepción de Jesús fuera el resultado de la seducción o la violación.197
Segundo: Hace un eὅtudio inteὄdiὅciplinaὄ aceὄca de loὅ “ὅin padὄe”198 y de los hijos
ilegítimoὅ y compaὄa algunoὅ datoὅ “cieὄtoὅ” de la vida de Jeὅήὅ con el compoὄtamiento
de este grupo marginal. Para él hay demasiadas coincidencias que lo llevan a afirmar
ὃue Jeὅήὅ viviὰ como un “fatherless”. Se apoya aὃuí en aὅpectoὅ taleὅ como el bautismo, reconociendo en la necesidad de bautismo de Jesús una conciencia de pecado estructural que requería un perdón. Para Andries también es llamativo cómo ante el
juicio de ἢilato en Jn 1ι, ι y la pὄegunta poὄ el oὄigen “¿de dὰnde eὄeὅ tήο” Jeὅήὅ haya guaὄdado ὅilencio. ἢaὄa van ρaὄde “de acueὄdo a la liteὄatuὄa ὄabínica una peὄὅona debía
guardar silencio al ser confrontado por una pregunta acerca de sus orígenes cuando no
ὅabía ὃuién eὄa ὅu padὄe”199. También encuentra rastros de un conflicto de legitimidad en Jn θ, ἂ1 “nosotros no somos hijos de la prostitución”, inὅinuando un origen pecaminoso en la concepción de Jesús. Se reconoce además la tradición de la Tumba de José de Arimatea, insinuando que la falta de un sepulcro familiar supone un desarraigo
máximo, tal como lo tuvieὅe un “ὅin padὄe”.
Tercero: Hace un eὅtudio de lo ὃue él llama „δa Tὄayectoὄia de Joὅé‟200. En ella relaciona la figura de José, el hijo de Jacob del Primer Testamento, con las expectativas
194 Él data algunos estratos del evangelio de Tomás hacia el año 50 d.C. 195 Incluso Jn 6, 42
196 Ibíd., 65 197 Ibíd., 73
198 La expresión en Inglés es Fatherless, que puede también traducir huérfano. 199 Ibíd., 171
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de restauración por medio de un Rey. Destaca que la expectativa no era sólo la de un Rey o Mesías proveniente de la casa de David, sino que algunos en Galilea podían esperar la restauración de un hijo de Egipto, o un hijo de José. En José, padre de Jesús, confluyen estos dos anhelos de legitimación de Jesús como Mesías en medio del conflicto farisáico-cristiano posterior a la destrucción del templo en el año 70. José sería una figura mítica que nace en las tradiciones cristianas posteriores para llenar los vacíos presentes en las tradiciones sobre la vida de Jesús.
Revisemos la ausencia de José en las tradiciones más antiguas de Jesús:
Pablo: La ausencia de José en las tradiciones Paulinas es fácil de explicar. Pablo no tiene mucho interés por los orígenes históricos de Jesús sino por la realidad del Cristo de la Fe, que es a quien él conoció. De los acontecimientos de la vida de Jesús, Pablo cita la tradición de la cruz (1Co 15, 3) y la tradición de la Eucaristía (1Co 11, 23-26). Tampoco aparece en Pablo, Nazaret como lugar de origen de Jesús y no es esto razón para pensar que no existió.
La tradición común Q: Es claro que José no aparece en la fuente Q. Pero deberíamos en este sentido considerar el género literario de Q. Los estratos más antiguos de Q (Q1 y Q2)201 serían una tradición de dichos de Jesús, y sólo hasta el tercer estadio (Q3) se le añade el relato de las tentaciones. De esta forma encontramos poco interés en Q por enfrentar los orígenes de Jesús de forma narrativa como los hacen los demás evangelios. De ahí que sea explicable la ausencia, no sólo de José, sino de otros datos significativos de la biografía de Jesús.
Evangelio de Tomás: El evangelio de Tomás tendría en principio una forma similar el primer estrato de Q. Lo que se recogen en él son sentencias y tradiciones orales acerca de los dichos de Jesús. Ocurre lo mismo que en Pablo, no aparece Nazaret, ni la tradición del Bautismo y aún así basta la múltiple atestación en otras tradiciones para
101 afirmar la historicidad. ¿No es válido el mismo argumento para José, una figura datada en otras tradiciones?
Marcos: La ausencia de José en Marcos sí es representativa y genera algunas inquietudes. La nota al pie en la biblia de Jeὄuὅalén de εc ἄ, ἁ indicaκ “δa expὄeὅiὰn de εc conὅideὄa mejoὄ el nacimiento viὄginal de Jeὅήὅ”202. Esta respuesta resulta insatisfactoria por diferentes motivos, el más importante, no hay ningún otro lugar en el evangelio donde se haga referencia, explícita o implícita, a la tradición del nacimiento virginal. Aquí el argumento de la ilegitimidad puede tener mayor posibilidad histórica.
ἑὄoὅὅan ὅoὅtiene la hipὰteὅiὅ ὃueκ “The fatheὄ of Jeὅuὅ, Joὅeph, may not have been
mentioned in iii 31-35, been removed in vi 3, and been removed from x 30 because he held no place in the Jeruὅalem community and waὅ thuὅ of no inteὄeὅt to εaὄk”203. Otra manera de ver el problema es considerar que Marcos no conoce las tradiciones acerca de los orígenes de Jesús, y se centra sólo en su actuación pública posterior a su Bautizo204, basta notar la ausencia generalizada de José en la actuación pública para postular la posibilidad que sea ésta la razón de no mencionarlo. A pesar de ser esta la hipótesis por la que se inclinan muchos205, debemos reconocer que intentar poner un punto final en esta discusión no es posible para nosotros. Deberá ser esta una cuestión abierta.
La Ausencia en el Ministerio Público de Jesús: Si bien este argumento es una de las piedras angulares en las que van Aarde basa su argumentación es necesario evaluarla con detenimiento. La ausencia de José contrasta con la presencia de María y con la de los hermanos y hermanas del Señor. Van Aarde señala correctamente que la aceptación de la solución tradicional de la muerte de José es aceptada sin muchos presupuestos por
202 Ver
Biblia de Jerusalén:Nueva edición revisada y aumentada, 2008
203 CROSSAN, Mark a d…, 113
204 Exceptuando aquí el conocimiento de la profesión y el lugar de procedencia, lo que no va en contra de
nuestro argumento porque las dos eran utilizadas como manera de identificar a alguien.
205 Entre ellos y de manera muy notoria Raymond Brown. Ver BROWN, María e …, 69-71. Brown considera
más verosímil, al igual que Meier que es probable explicar la ausencia de José porque estaba muerto en la época del ministerio público.
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Meier206, y al parecer cuando una persona es designada como hijo de su madre es porque es su hijo ilegítimo. Aunque dejamos esta posibilidad abierta, quiero aportar a la discusión una consideración desde la demografía. Guijarro señala que en el tiempo de Jesús, sólo el 10% de la población lograba alcanzar los 60 años de edad207, lo que significaba que la probabilidad matemática de muerte de una persona entre los 20 y los 60 años era del 75%. Si suponemos que José vivió en algún momento del comienzo de la vida de Jesús, es correcto afirmar, sólo por medio de las tasas de mortalidad, que existía una probabilidad muy alta de que estuviese muerto para el momento en que Jesús comenzó su ministerio público. Este criterio no es suficiente para suponer la muerte de José, caeríamos en una metodología de inferencia o deducción histórica. Pero al conjugar esta estadística con la no presencia de José en las tradiciones del ministerio público de Jesús, la hipótesis de la muerte de José es más contundente.
3.4.3 Balance
Si bien es cierto que hay dudas razonables para suponer que José no es un personaje histórico y que su aparición puede estar en defensa de su ilegitimidad, también es importante confrontar estas sospechas con los criterios de dificultad y de múltiple atestación. Enriqueciendo además estos elementos con un estudio transversal del contexto, es más contundente la hipótesis de la existencia de una personaje histórico, que fue conocido por los coterráneos a Jesús como su padre.
Queda abierta la cuestión de la posible ilegitimidad del nacimiento de Jesús, en especial porque la ausencia de José en el evangelio de Marcos puede referir a esta acusación de parte de la comunidad de Nazaret. En este caso es más fácil suponer que de ser Jesús un hijo ilegítimo, lo sería porque María estaba embarazada antes del matrimonio y no porque se desconozca quién es su padre. Es factible la hipótesis de que José había fallecido para los años del ministerio público de Jesús, pero lo que sí podemos afirmar es que José estuvo
206 Así como la acepta Brown. 207 GUIJARRO, Fidelidades…, 128
103 ausente durante esos años. Para el momento de la ruptura familiar208, José no estaba presente.
Dada nuestra conclusión, no hay ninguna evidencia que indique que Jesús vivió como un huérfano. Tampoco tenemos evidencias para suponer que José fue un padre esencialmente diferente a un padre de su época ejerciendo las responsabilidades normales que esto conlleva. Fue de José de quien Jesús recibió su formación como , así como su formación religiosa. José debió ser, mientras vivió, el personaje central de la vida familiar de Jesús alrededor del cual giraba toda la vida de la casa. No es difícil suponer entonces que José influyó de manera importante en la vida de Jesús, pero con la información que tenemos no nos es posible determinar los alcances de dicha influencia o en qué sentido marcó la vida de su hijo. Esta afirmación es válida aún cuando José hubiese muerto durante los primeros años de vida de Jesús, porque aun así hubiese sido parte activa de la vida familiar como antepasado.