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Ausente entigo percepción

1.4 La Representación y el efecto visual de las imágenes

1.4.2 Ausente entigo percepción

La representación desde Enadeau,“representar a un ausente, darle presencia y confirmar la ausencia” (Enadeau, 1999:27) se da desde tres condiciones; la transparencia de la representación puesto que se borra ante lo que muestra, eficacia, la cosa parece estar allí y la opacidad puesto que la representación solo se presenta a sí misma, eclipsa, suplanta y duplica la ausencia de las cosas. “El concepto de un ser que desde cierto punto de vista debe presentarse independientemente de la representación, tiene no obstante que deducirse de la representación, puesto que sólo puede ser por ella” ( Kant citado por Enadeau 1999:28).

“No hay otra realidad, otro sujeto ni otro objeto que los que resultan del juego de las miradas y de los discursos que los ponen en escena” (Enadeau, 1999: 21) dentro de la lógica del juego de interacción y representaciones, que resulta en una relación circular y de retorno de las representaciones de la vida, para Enadeau (1999) no es posible observar desde fuera el mecanismo de producción de representación, es decir no se puede salir de la misma.

En la televisión, los objetos en cierto sentido, ceden el paso a las representaciones, el sujeto representado y el objeto están de alguna manera dentro de las percepciones, en la lógica de este medio de comunicación masivo, la imagen recrea y posibilita una cierta forma de existencia también, va conformando las prácticas culturales a través de la existencia que les da en su discurso.

Para Freud, la existencia de la representación es ya una garantía de la realidad de lo representado (Freud, la Negación, pág. 137 Citado por Enaudeau, 1999:103). El pensamiento vuelve un presente lo que ya fue percibido, en la reproducción de la

37 representación que se acomoda y cambia con los tiempos y las personas que lo viven y perciben, como el racismo en el Ecuador, que ha planteado sus bases y lógicas propias durante toda la historia del país y se reproduce día a día en los pensamientos y actitudes de la población.

Según Chartier (Chartier 1996:48), los cambios en la formas de contar y configurar la historia, no se producen por la llamada crisis de las ciencias sociales, o como una reacción a la caída de los paradigmas del Marxismo y Estructuralismo, según Chartier las mutaciones en el trabajo de contarse la historia surgen porque la investigación toma distancia de los principios de inteligibilidad de la actividad historiográfica de los últimos 20 o 30 años.

Tres de estos se consideraban esenciales; el proyecto de una historia global, que articule todos los niveles de la totalidad social, la definición territorial de los objetos de investigación, identificados a la descripción de una sociedad dentro de un espacio particular (ciudad, país, región) condición indispensable para la recolección y tratamiento de los datos exigidos por la historia total y finalmente, la importancia acordada a la división social considerada como apta para organizar la comprensión de las diferenciaciones y de las diferencias culturales.

Al renunciar a una descripción de la vida como una totalidad, los historiadores comienzan a pensar en el funcionamiento de la sociedad a fuerza de las prácticas que rigen las jerarquías, de las prácticas y temporalidades (económicas, sociales, culturales y políticas) y sin darle mayor primacía a las determinaciones (técnicas, económicas o demográficas).

Entonces, desde el intento de descifrar de esta otra forma la historia, se cuentan los hechos desde las relaciones, las tensiones sociales a través de un hecho particular, relatos de vida, practicas específicas, en la relaciones que rigen las jerarquías, las prácticas y las temporalidades: “No hay práctica ni estructura que no sea producida por las representaciones, contradictorias y enfrentadas, por las cuales los individuos y los grupos den sentido al mundo que le es propio”( Chartier 1996: 49).

La historia del Ecuador es una historia de enfrentamientos entre diferentes, primero la conquista del imperio Inca, más tarde la conquista española, la época de la colonia, indepencia y la fundación de la nación ecuatoriana, en donde ya se concentró el poder simbólico, cultural, político y económico en la población blanco-mestiza, quienes han

38 definido desde entonces su forma de contar la historia del país, motivo de cuestionamiento por quienes desde las nacionalidades indígenas cuentan con sus propias formas de cultura y de entender el ser ecuatoriano.

Una de las formas entendidas desde el planteamiento de Chartier (1996) ,“es el análisis de las prácticas que se apoderan de los bienes simbólicos, produciendo así usos y significaciones diferenciadas” (Chartier,1996:50), según el autor no es válida solamente la concepción de las divergencias culturales, organizadas según la división social ya existente, sea por condiciones económicas, sociales o de educación, es decir relacionar las diferencias culturales con las oposiciones sociales, es decir de dominadores y dominados, sino más bien propone una perspectiva opuesta (Chartier,1996:53), que destaque el campo social, en donde se van construyendo las identidades, símbolos y representaciones de los actores sociales con acuerdos y desacuerdos constantes.

Para Zulma Palermo (2003) una de las mayores preocupaciones de los estudios culturales, es la búsqueda de una nueva redefinición de los modos de representación social que son controlados por la imagen estructurada que circula por los medios en especial en lo televisivo y en lo cibernético. Ella habla de dos formas, las de fragmentación, trabajada por ( Martín Barbero y Herlinghaus) y la de flujo, la primera en relación a una nueva organización de la esfera pública en cuanto a la relación entre lo público y lo privado y en cuanto a la privatización de la experiencia, y el segundo en cuanto a la ruptura de las estructuras narrativas por el cambio de las organizaciones perceptuales, que permitan la puesta en escena de acontecimientos sin ninguna sucesión, ni relación, ni análisis, no el tiempo del relato sino un flujo inarticulado de espacios. La segunda forma nos permite tener una lectura desde el tratamiento que le dan los medios televisivos al Derecho Indígena en el Ecuador, es así que se presentan tomas de impacto de una persona que es azotada con un ortiga, pero no se contextualiza esta acción dentro de la cultura de las nacionalidades indígenas, en donde esta planta tiene un carácter curativo, y la acción de azotar con esta planta significa un acto de purificación y curación para la persona que cometió una falta.

Palermo (2003) además, propone un contexto de multiculturalismo, que implica reconocer a los otros y su diferencia y que el conocimiento o saber del otro es tan valioso como el propio. Es decir, si aceptamos que la globalización es un proceso irreversible en el mundo, esto influirá en el campo de producción de objetivos híbridos,

39 por la reapropiación local junto con lo exterior, no ver al otro como el “objeto de estudio” reconocer y aceptar las diferencias existentes, es así que dentro del Derecho Formal y Derecho Indígena, podemos encontrar profundas diferencias que se relacionan con la cultura, la convivencia, lo social, en cuanto a cómo se organiza la vida y como vive la vida dentro de cada lugar, lo cual no impide la convivencia en reconocimiento pleno de la diferencia y viviendo con ella. Un periodista del canal Teleamazonas, comenta un caso de Derecho Indígena, en donde, una mujer que asesinó a la amante de su esposo por celos, recibe como parte de sus condiciones de reinserción a la vida comunitaria, la responsabilidad de cuidar a los hijos menores de edad de esta mujer, tal resolución sería inconcebible para la población blanco-mestiza del país, sin embargo parte de una reflexión desde las nacionalidades indígenas (07-2009-04).

Geertz propone el entendimiento entre los encuentros interculturales desde su metáfora del collage, en donde lo desconocido o ajeno no tiene porque acomodarse a las percepciones de uno u otro, es posible que siempre sea igual de ajeno, aunque forme parte de un todo. “Con vacuas cantinelas acerca de la humanidad común, ni desactivarlo con la indiferencia del ‘a cada uno lo suyo’, ni minusvalorado tildándolo de encantador” (Geertz 1996: 91-92 citado en García Canclini De cómo CliffordGeertz y Pierre Bourdieu llegaron al exilio 1998: 35).