1.4 La Representación y el efecto visual de las imágenes
1.4.4 La Fuerza de la Imagen
La fuerza de la imagen está en la propia imagen, el tiempo en televisión es corto y reduce los hechos importantes a veces a un instante, el gran ausente es el encuadre o contexto del problema que se limita reduciendo la comprensión del tema. En la prensa escrita la reflexión se basa en la abstracción, pero en este caso, la imagen no desarrolla un discurso abstracto, es otro nivel de comunicación y por esto tiene que basar su fuerza en condiciones como un gran impacto.
McLuhan, opina que solo se pueden percibir las líneas de fuerza apartándose de la estructura y su medio, en este caso de la imagen y el poder que ejerce cada día sobre nosotros (Mc Luhan 1996: 37). ¿Será que a alguien le interesa descubrir las líneas de fuerza de la percepción audiovisual que le venden todos los días? quizá no. Una muestra de la fuerza de la imagen se aprecia en esta toma “una pareja que ha cometido adulterio amarrada a un madero y con ortiga en el cuerpo, estan uno junto al otro, detrás está la
42 policía y la comunidad” (re 03-2009-04), en el reportaje de un caso de infidelidad en la comunidad La Cocha de la provincia de Cotopaxi.
Muchos problemas no son visibles en el sentido de la televisión, así que solo se muestran catástrofes, muertes, paros y finalmente lo visible nos aprisiona en lo visible, lo que no se puede ver no existe, para la gente que ve televisión y gran parte del mundo ve televisión.
Mayoritariamente los televidentes se conmueven por el planteamiento emocional de las imágenes y no por la formación de un contenido acerca del mundo y se presenta la fracción del mundo que le interesa a quien trabaja en la información, en los planteamientos de las empresas de comunicación, en intereses económicos, políticos y sociales.
Aunque en la lógica de la información y las noticias, los hechos pueden marcar la agenda en los medios y existan medios y comunicadores trabajando por una construcción diversa de la sociedad, a gran escala podemos ver que las grandes empresas de comunicación van creando un punto de vista mundial que se basa solamente en una parte pequeña de la escala mundial (Sartori, 1998).
1.4.5. La aldea de Sartori
La mayor parte de reportajes televisivos acerca de casos relacionados con el Derecho Indígena, presentan el tema como una noticia de espectáculo o crónica roja, de acuerdo al punto de vista del periodista que construye la noticia sin tomar en cuenta los significados de esta práctica cultural para las nacionalidades indígenas y esto dificulta que los televidentes puedan distinguir entre lo verdadero y falso de la información que reciben de la televisión. “Lo esencial es que el ojo cree lo que ve; y, por tanto, la autoridad cognitiva en la que más se cree es lo que ve. Lo que se ve parece real, lo que implica que parece verdadero” (Sartori, 1998:72).
Las posibilidades de entender la información que se muestra en televisión depende en gran medida del conocimiento que se pueda tener del tema, aunque los noticieros no colaboran demasiado por cuanto sus formatos se basan en condiciones como el tiempo escaso, la espectacularidad y mantener niveles de audiencia a través de presentar información sensacionalista y de diversa índole, es así que se puede presentar la tragedia de un terremoto y al siguiente minuto hablar de algo tan trivial como un reinado de
43 belleza. “El poder de la imagen es el centro de todos los procesos políticos contemporáneos” (Sartori, 1998:66).
El hecho de querer “mostrar las cosas de las que se habla” (Sartori, 1998:82), dicta el inicio de la degeneración de la televisión, según Sartori, desde aquí se aldeanizó la televisión, aunque en un sentido opuesto al de McLuhan (1996) para Sartori, la televisión le va apostando a lo local, lo cercano y ahí planta su cámara, y deja de lado acontecimientos del mundo, importantes pero a donde no llegan los equipos de filmación. Sartori nos habla de una aldea local, señala que la televisión cubre los acontecimientos de los países libres, entra con cuidado en los países peligrosos y nunca entra en regímenes más fuertes y con poca libertad, hay países que ni menciona aunque tengan grandes problemas sociales, la aldea de Sartori es local, es la que se basa en las pequeñas redes, que nos hacen olvidar del mundo, y en realidad a la gran red de información no le interesa ser global.
Entonces sucesos importantes o que involucran a una gran cantidad de personas en medio de una guerra civil o una catástrofe natural, no existen, porque la televisión no pudo hacer cobertura o porque este hecho no fue considerado importante, y si el caso es que no se muestra por la violencia de sus acontecimientos, más violento aun es fundar la percepción del mundo en grupos particulares de gente, basada en uno o dos puntos de vista, esto es distorsionador, según el pensamiento de Sartori. “Analicemos que es la verdadera desinformación; no informar poco (demasiado poco) sino informar mal, distorsionando” (Sartori, 1998: 89).
Los periodistas de cinco medios televisivos del Ecuador, coinciden en que si no existiera violencia en los procesos de Derecho Indígena que cubren, tal vez estos no tendrían espacio en sus noticieros, además tres medios de estos le dan un tratamiento de “crónica roja” a este tema, el periodista del canal Ecuavisa (08-2009-04) y el periodista del canal Teleamazonas (07-2009-04) muestran un interés en sus trabajos, en tratar el tema de forma más compleja y con todo el proceso propio del Derecho Indígena más allá de si exista o no violencia en las imágenes.