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Capítulo I Marco Teórico

1.2. Bases teóricas

1.2.8. Autoestima

Continuando la tercera variable Autoestima, es una investigación mixta, considerando que las redes sociales digitales en especial Facebook ha tenido un alto impacto en las relaciones interpersonales en los últimos años; fundamentalmente, modificando la práctica de las interacciones. Pese a los hallazgos reportados, en relación a que Facebook "puede ayudar a algunas personas a establecer relaciones sociales con otros" (Herrera, Pacheco, Palomar, & Zavala, 2010, p.7). Existe evidencia empírica sobre "la asociación entre el uso excesivo de Facebook, la baja autoestima" (Herrera, Pacheco, Palomar, & Zavala, 2010, p.6)

Todo organismo vivo debe integrar elementos y dinámicas de interacción emergentes para aumentar sus posibilidades de supervivencia. Así como este proceso de integración es necesario en el ámbito biológico, también la parte social es de suma importancia.

En cuanto a las redes sociales digitales, el ser humano tiene que ir adaptándose a ellas en la medida en que éstas surgen. Estas tecnologías están enmarcadas dentro de las conocidas como TIC (Tecnologías de Información y Comunicación);

“las cuales transforman la vida cotidiana de los sujetos cuando deben aplicarlas para enfrentar nuevos desafíos. Esto implica que el uso de las TIC es muy importante para el desarrollo individual y colectivo” (Zermeño , Arellano, & Ramirez, 2005, p.334).

Y el desarrollo interactivo de ambas categorías a fin de llevar a una mejore sociedad no solo conectada digitalmente sino comunicada holísticamente entre sí.

"La autoestima se reconoce como un indicador del desarrollo personal fundado en la valoración, positiva, negativa o neutra, que cada persona hace de sus características cognitivas, físicas y psicológicas" (Herrera, Pacheco Murguía, Lever, & Zavala, 2010, p.24).

Dicha valoración se construye sobre la base de la opinión que cada persona tiene sobre sí misma, a partir de los atributos que le otorgan las características mencionadas.

Esta opinión es confirmada por cada individuo a partir de la percepción de cómo y cuánto lo valora quienes lo rodean y, particularmente, todo aquel que es relevante para él en su vida cotidiana (Herrera, Pacheco, Palomar, & Zavala, 2010, p.11). Además: “La baja autoestima se relaciona con comportamientos adictivos. (...) Las personas que efectúan autoevaluaciones negativas utilizan sustancias adictivas para escapar o abstenerse de pensamientos des valorativos sobre si mismas" (Herrera, Pacheco, Palomar, & Zavala, 2010, p.10).

En este sentido las adicciones digitales actúan como placebo de este vacío interno, y más aún las redes sociales digitales pues permiten al individuo mostrarse de otra manera o ser otro, aunque si bien esto no es lo más común, pueden darse casos dentro del grupo que de por sí, ya es considerado adicto.

La autoestima es uno de las variables psicológicas más conocidas y tratadas en los últimos años, su análisis, incluye conocer lo más profundo del ser humano, considerándose como una característica importante en la vida de las personas.

Como una definición podríamos entender a la autoestima como “el valor que nos asignamos a nosotros mismos, y que se relaciona con la aceptación de nuestros aspectos positivos y negativos, sentirnos bien con lo que somos y encontrarnos satisfechos con nuestros logros y consigo mismo” (Salcedo, 2016, p.8), en clara relación también a los demás quienes pueden afectar a nuestra autoestima haciéndonos sentir más o menos valorados, dependiendo de cuanto importancia le demos a los comentarios, opiniones o aceptaciones de los demás.

Para Rosenberg citado por Salcedo la autoestima, desde una aproximación sociocultural, seria definida como “una actitud, tanto positiva como negativa, que la gente tiene sobre sí misma” (Rosenverg, 1965, citado por Salcedo, 2016, p.9) nótese que

Rosenberg se centra más en aspectos como la autoaceptación y no considera indicadores como los egos propios de la escala de Coopersmith.

Concibiéndose a ésta como producto de las influencias de la cultura, la sociedad, la familia y las relaciones interpersonales. De lo que se desprende que “la autoestima seria proporcional al grado en que el individuo es capaz de medirse de forma positiva respecto a una serie de valores” (Salcedo, 2016, p.8), que son predeterminados o en todo caso acatados por las redes sociales digitales o no en las que el individuo toma participación. “la autoestima también se lleva a cabo por la interacción que se tiene con los otros, por medio de la amistad se va adquiriendo la auto estimación, pero se debe tener cuidado de saber elegir las amistades, ya que estas influyen en el desarrollo o formación de la autoestima” (Rosenberg 1965 citado por Carrillo, 2009, p.25)”.

En este sentido las redes sociales digitales tienden a ofrecer múltiples opciones a la hora de establecer conexiones para posteriormente entablar amistades, o en todo caso reforzar los lazos existentes.

En este sentido existe concordancia entre los planteamientos de Rosenberg pues la autoestima en relación con las redes sociales digitales se da por medio del soporte que reciben nuestros jóvenes en línea, y claro se debe tener cuidado que a que grupos se ingresa.

Finalmente, Rosenberg Manifiesta que la autoestima es “una actitud positiva o negativa hacia un objeto particular: El sí mismo; pero el concepto tiene dos connotaciones muy diferentes”: (Pimentel, 2010), las cuales son las dimensiones que interactúan en el test del mismo nombre:

Connotación de la “Alta Autoestima”, se refiere a que el individuo se percibe “Muy bueno”. Connotación que es muy diferente del hecho que cree ser “Lo suficientemente bueno”.

En efecto, es posible que una persona se considere superior a la mayor parte de la gente, y sin embargo, se sienta inadecuado de acuerdo con ciertas normas que se ha impuesto a sí mismo.

Inversamente un adolescente puede considerarse un individuo común y, a pesar de ello, estar muy satisfecho con el sí mismo que observa. En un sentido la autoestima de una persona puede ser alta, mientras que en otros puede ser media o baja.

El individuo siente que es una persona digna de la estima de los demás, se respeta por lo que es, pero no se teme ni espera que otros le teman. No se considera necesariamente superior a los otros.

“Se puede emplear la expresión “aceptación” de sí mismo, ya que el individuo conoce sus virtudes y deficiencias y acepta lo que ve sin lamentarse; por ello nuestros estudiantes que tienen una “alta autoestima” no se aceptan por lo que son; también ellos quieren madurar, mejorar y superar sus deficiencias, respetan el sí mismo que observan, pero tienen conciencia de sus imperfecciones e inadecuaciones y por lo general confían en que podrán vencer con éxito estas deficiencias” (Giraldo, 2010, p.30-31).

Es por ello que se plantea en la parte cualitativa de la investigación un breve diagnóstico sobre presentación personal de los adolescentes en las redes sociales digitales, sobre todo en el caso de Facebook, que es donde se muestran ante los demás, sin embargo, también en los grupos de wasap, se dan fenómenos similares al ser grupos de chat donde están expuesto a la opinión de los demás compañeros.

En cambio, la “baja autoestima”, implica la “insatisfacción”, el rechazo o el desprecio de sí mismo. El individuo carece de respeto por el sí mismo que observa. El autorretrato es desagradable y se desearía que fuera distinto. Es por ello se considera en la investigación ítems referidos a como se presenta el adolescente en las redes es decir si se presenta tal cual es o si disfraza o maquilla su propia representación.

La autoestima se reconoce como un indicador del desarrollo personal fundado en la valoración, positiva, negativa o neutra, que cada persona hace de sus características

cognitivas, físicas y psicológicas. Dicha valoración se construye sobre la base de la opinión que cada persona tiene sobre sí misma, a partir de los atributos que le otorgan las características mencionadas

1.3. Justificación y delimitación