AUTORIDAD PALESTINA
Jefe de la Autoridad Palestina: Mahmud Abás
Jefe del gobierno: Salam Fayad
Pena de muerte: retencionista
Población: 4,2 millones
Esperanza de vida: 72,8 años
Mortalidad infantil (‹5 años): 29,5 por cada 1.000
Población adulta alfabetizada: 94,6 por ciento
En Cisjordania, la Autoridad Palestina, controlada por Fatah, detuvo y recluyó arbitrariamente a simpatizantes de Hamás; en la Franja de Gaza, la administraciónde factode Hamás actuó de modo similar con seguidores de Fatah. En ambos territorios, las fuerzas de seguridad sometían con impunidad a torturas y otros malos tratos a las personas detenidas; en Gaza se produjeron cuatro muertes bajo custodia. Tanto la Autoridad Palestina como Hamás restringieron la libertad de expresión y asociación, y sus fuerzas de seguridad hicieron uso excesivo de la fuerza contra manifestantes. En Gaza se condenó a muerte a no menos de 8 personas y se llevaron a cabo 3 ejecuciones. En Cisjordania no hubo ejecuciones, pero un hombre fue condenado a muerte. Continuó la crisis humanitaria que afectaba a los 1,6 millones de personas residentes en la Franja de Gaza, provocada por el permanente bloqueo militar por parte de Israel y las sanciones impuestas por otros Estados a las autoridadesde factode Hamás.
Información general
Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, y la Franja de Gaza continuaron bajo ocupación israelí, aunque
sendas autoridades palestinas que no eran Estado desempeñaban sus funciones con competencias limitadas: el gobierno de la Autoridad Palestina, controlado por Fatah, en Cisjordania, y la administraciónde factode Hamás en Gaza.
En septiembre, el presidente palestino Mahmud Abás solicitó a la ONU la aceptación de Palestina como Estado miembro de pleno derecho; al concluir 2011 aún se estaba estudiando la solicitud. En octubre, la UNESCO admitió a Palestina como miembro. Las negociaciones entre Israel y la Autoridad Palestina continuaron estancadas.
Las negociaciones indirectas entre Israel y Hamás fructificaron en la liberación de Gilad Shalit, soldado israelí que permanecía cautivo en Gaza desde 2006. El 18 de octubre quedó en libertad a cambio de la excarcelación escalonada de 1.027 palestinos recluidos en Israel, aunque para dejar en libertad a algunos de éstos se impuso la condición de que se marchasen al exilio.
Continuaron las iniciativas, con Egipto como mediador, para lograr la reconciliación de la Autoridad Palestina y Hamás y la formación de un gobierno palestino unificado. En mayo se firmó en El Cairo un acuerdo marco de unidad, pero no se puso en práctica en 2011.
A pesar de los ceses de hostilidades anunciados, en Gaza grupos armados palestinos lanzaron ataques indiscriminados con cohetes y morteros contra Israel, y fuerzas israelíes llevaron a cabo ataques aéreos que, según afirmaron, iban dirigidos contra
palestinos que habían participado en ataques a Israel. Israel continuó controlando las fronteras, el espacio aéreo y las costas de Gaza, y mantuvo el bloqueo militar vigente desde 2007, que afectaba gravemente a la población del territorio, especialmente a los menores de edad y a las personas en situación más vulnerable, y perpetuaba la crisis humanitaria. En mayo, la reapertura del paso fronterizo de Rafah entre Gaza y Egipto mejoró el acceso de los residentes al mundo exterior, pero no las condiciones
humanitarias: Israel mantuvo las restricciones a la importación de una amplia variedad de productos a Gaza, lo que repercutió negativamente en la seguridad alimentaria, la salud y las infraestructuras locales. En torno a 36 palestinos murieron en ataques aéreos y accidentes en los túneles subterráneos utilizados para transportar clandestinamente productos de Egipto a Gaza.
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Informe 2012 Amnistía InternacionalEn Cisjordania, Israel mantuvo las numerosas restricciones impuestas a la circulación de palestinos y continuó mejorando y ampliando asentamientos israelíes construidos en territorio palestino, vulnerando así el derecho internacional. Colonos judíos atacaron y agredieron a palestinos y destruyeron sus bienes casi con total impunidad. En estos ataques murieron tres palestinos, incluidos dos menores de edad, y otros resultaron heridos. Ocho colonos israelíes, cinco de ellos miembros de la misma familia, murieron a manos de palestinos.
Detención y reclusión arbitrarias
En Cisjordania, las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina detuvieron y recluyeron arbitrariamente a centenares de presuntos simpatizantes de Hamás; la mayoría quedaron recluidos sin acceso al debido proceso jurídico. A muchos de ellos los detuvieron en septiembre, cuando el presidente Abás visitó la ONU en Nueva York.En Gaza, las fuerzas de seguridad de Hamás detuvieron y recluyeron arbitrariamente a centenares de presuntos simpatizantes de Fatah, que en general no tuvieron acceso a un abogado y, en algunos casos, fueron sometidos a malos tratos. La Comisión Independiente de Derechos Humanos, órgano de vigilancia creado por la Autoridad Palestina, indicó que había recibido más de 1.000 denuncias de detención arbitraria en Cisjordania y más de 700 en Gaza.
En Gaza, Hamás mantuvo la prohibición de que la Comisión Independiente visitase centros de detención gestionados por las fuerzas de Seguridad Interna. En Cisjordania, desde marzo hasta mayo, tras las críticas de la Comisión a los Servicios Generales de
Inteligencia, la Autoridad Palestina en Cisjordania prohibió el acceso de la Comisión a centros de detención gestionados por este organismo de seguridad.
El 21 de septiembre, agentes de las fuerzas de Seguridad Preventiva de la Autoridad Palestina detuvieron a Saed Yassin y registraron su casa en Nablús sin presentar una orden de detención ni de registro. Lo mantuvieron cinco días recluido en régimen de aislamiento antes de llevarlo ante un juez. Acusado de “trabajar contra la Autoridad Palestina”, fue absuelto y quedó en libertad tras pasar 22 días bajo custodia. Sus interrogadores le dijeron que lo habían
detenido como medida preventiva en relación con la visita del presidente Abás a la ONU.
Tras recibir numerosas citaciones para ser interrogado durante 2011, el activista juvenil Mohammed Matar fue detenido en Gaza por agentes de las fuerzas de Seguridad Interna el 14 de agosto. Se le negó el acceso a su familia y su abogado hasta que quedó en libertad el 16 de agosto. Lo interrogaron en relación con un viaje que había hecho al extranjero y su participación en el movimiento en favor de la unidad palestina.
Tortura y otros malos tratos
Las personas detenidas eran sometidas a tortura y otros malos tratos, especialmente por parte de las fuerzas de Seguridad Preventiva y los Servicios Generales de Inteligencia en Cisjordania, y de las fuerzas de Seguridad Interna en Gaza. Todos estos cuerpos de seguridad podían someter a los detenidos a abusos con impunidad. La Comisión Independiente de Derechos Humanos señaló que había recibido más de 120 denuncias de este tipo en Cisjordania y más de 100 en Gaza. Entre los métodos denunciados se incluían palizas, colgar a la víctima por las muñecas o los tobillos, y obligarla a permanecer de pie o sentada en posturas dolorosas (shabeh) durante periodos prolongados. La Comisión también recibió denuncias de tortura y otros malos tratos policiales a sospechosos: más de 50 en Cisjordania y 100 en Gaza.
En Gaza, cuatro hombres murieron bajo custodia en circunstancias sospechosas.
Según informes, Adel Razeq murió cuatro días después de su detención, practicada el 14 de abril sin orden judicial. Las autoridades de Hamás sostuvieron que su muerte se debió al agravamiento de una enfermedad; su familia afirmó que se encontraba bien de salud cuando lo detuvieron. Según Hamás, la muerte se estaba investigando, si bien los resultados de la investigación no se hicieron públicos.
Sistema de justicia
El 16 de enero, la Autoridad Palestina manifestó que sus fuerzas de seguridad respetarían el derecho procesal civil y que los civiles ya no serían juzgados ante tribunales militares. En la práctica, sin embargo, las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina continuaron haciendo caso omiso de las órdenes judiciales de dejar en libertad a personas detenidas,
y se siguió juzgando a civiles ante tribunales militares que carecían de independencia e imparcialidad.
En Gaza, Hamás continuó juzgando a civiles ante tribunales militares sin las debidas garantías procesales y siguió recurriendo a jueces y fiscales que carecían de la cualificación, formación e
independencia necesarias, en vez de trabajar con los nombrados por la Autoridad Palestina.