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CAPÍTULO 2

MAINSTREAMING DE GÉNERO

3.1.1 Autoridad y poder como estrategia feminista en cooperación al desarrollo

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fundamental para las acciones de cooperación al desarrollo con enfoque de género.

3.1.1 Autoridad y poder como estrategia feminista en cooperación al desarrollo

Como hemos visto, la teoría feminista actual considera el empoderamiento como un objetivo y estrategia clara dentro de sus reivindicaciones en favor de la igualdad, por ello en los proyectos de acción política, económica, educativa y de cooperación con enfoque de género será habitual encontrar este concepto como objetivo principal. Alcanzar plenamente lo que este concepto implica en los proyectos de cooperación se convierte en una tarea compleja y no siempre realizable, sobre todo si tenemos en cuenta en el análisis una perspectiva de género. Empoderarse no puede ser una acción impuesta por agentes externos, al contrario, será la propia persona o grupo de personas quienes, de acuerdo con las condiciones de su propio contexto, cultura, comunidad, y generalmente por una situación propia límite… provoquen la reacción que desemboque en transformaciones de las estructuras mentales y sociales.

De esta manera, el empoderamiento como objetivo de los proyectos de cooperación para el desarrollo debe estar encaminado a la generación de espacios para la transformación social, superando las meras acciones asistenciales o técnicas. Es habitual encontrar proyectos sin perspectiva de género, en los que ante la observación de un problema concreto, como la cantidad de tiempo diario gastado por las mujeres en la actividad de abastecimiento de agua, se proponen soluciones técnicas (construcción de un pozo de agua más cercano). En este ejemplo, con el nuevo pozo se solucionará aparentemente el problema determinado de la comunidad -que las mujeres dejen de cargar y recorrer grandes distancias para recoger agua- pero si nos quedamos en exclusiva con esta acción técnica no se atenderá a la

ENTENDIENDO EL GÉNERO DESDE UNA MIRADA AFRICANA

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realidad social de desigualdad (roles diferenciados, ocupaciones por género…). Incluso puede llegar a darse el caso contrario, sin un cambio cultural, la pérdida del espacio común de las mujeres en torno a la fuente puede provocar un retorno al espacio privado de éstas, destruyendo las redes espontáneas que aquella actividad podía generar.

Muchas de las críticas que desde el feminismo postcolonial se hacen a las prácticas de cooperación al desarrollo obedecen a que no incluyen el enfoque de género en la idea de empoderamiento y a que intentan superar con soluciones externas problemas puntuales; por el contrario, reivindican que sean las propias sociedades, poblaciones, ciudadanías… quienes, desde procesos propios de toma de conciencia y de poder, generen los procesos de cambio. Retomando el ejemplo anterior, un enfoque de género procurará de una manera participativa y colectiva seleccionar qué problema relacionado con el agua considera la comunidad que debe ser solucionado y cómo debe ser solucionado. Siempre contando con un punto de vista feminista y transversal, es decir, buscando la participación activa y en igualdad de todas las partes (la construcción de un pozo puede ser beneficiosa siempre que se trabaje de manera conjunta con mujeres y hombres los usos del tiempo, el reparto de tareas, etc.).

Volviendo a las estrategias feministas para el desarrollo, incluir el empoderamiento como objetivo de los proyectos de cooperación requerirá, además de reelaborar un nuevo enfoque para la acción, de acciones variadas, multidimensionales, coherentes, simultáneas y sobre todo participativas a la hora de tener en cuenta las decisiones propias de las mujeres. Esto implicará no limitarse a decir qué se debe hacer, sino escuchar las demandas, facilitar espacios de reflexión, de respeto y diálogo, llegar a

RECONSTRUIR LA EDUCACIÓN BÁSICA DE LAS NIÑAS: EDUCACIÓN, COOPERACIÓN Y DESARROLLO BAJO UNA MIRADA DE GÉNERO. UN ESTUDIO CENTRADO EN MOZAMBIQUE.

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acuerdos y respetarlos, etc.

Irene Rodríguez (2010) completa la idea de la participación activa de la mujer en el desarrollo con la recomendación del PNUD (1995) de invertir en las capacidades de las mujeres y empoderarlas para que ejerzan sus opciones, no sólo como un fin valioso en sí mismo, sino también como la manera más segura de contribuir al crecimiento económico y al desarrollo general.

La mejora de la posición de las mujeres, la toma de poder y conciencia, el ejercicio de sus derechos humanos, dignifica y mejora la sociedad, implica un crecimiento para todas y todos y forma parte de los principios de la democracia, la participación, los derechos y la cohesión social.

(Rodríguez, Irene , 2010:25).

Desde el inicio de este capítulo he venido reflejando la desigualdad de género como un problema actual en todas las partes del mundo, tanto a nivel social y educativo (por una socialización desigual de niños y niñas, por una falta de perspectiva de género en la formación de formadores, en los proyectos de desarrollo…), como en el empleo remunerado o en otras áreas que afectan al desarrollo de las personas. El enfoque de género en el desarrollo determina como una de las causas de esta desigualdad, sobre todo en sociedades occidentales, la recolonización del patriarcado y la refamiliarización del Estado del Bienestar (la disminución de servicios sociales básicos provoca el retorno de la mujer al ámbito privado). Las estrategias feministas para el desarrollo, además de plantear un enfoque crítico de análisis sobre las causas de la desigualdad, incluyen la perspectiva de género en la acción para abordar las mismas.

ENTENDIENDO EL GÉNERO DESDE UNA MIRADA AFRICANA

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Interrelacionado con la perspectiva de género en el desarrollo se incluye un enfoque de derechos con el fin común de la superación de las desigualdades. Aunar ambos enfoques en el desarrollo supondrá el avance hacia un paradigma crítico, feminista y social. Este nuevo paradigma dará una visión renovada sobre: qué son los derechos, qué significado tienen en el desarrollo, qué se entiende por atención de necesidades básicas de las mujeres o por calidad de vida, qué papel tienen los derechos en la actualidad (es necesario aumentarlos, garantizar su cumplimiento, actualizarlos…) o cómo orientar las acciones de cooperación en los procesos de empoderamiento… entre otras cuestiones.