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13 Observando la bancada de frente, la muela volandera de la izquierda es de La Ferté-sous-Jouarre, comercializada en Madrid por Antonio Riviere. En la volandera de la derecha no se aprecia inscripción, pero es de tipo francesa.

y una máquina de limpia en el piso superior. Una vez que el río alcanza el municipio de Orrios, sus aguas volverán a ser aprovechadas para mover nuevos ingenios hidráulicos. En este término son dos: el Molino Nuevo o de Aguilarejos y el Molino de la Máquina. El primero, alimentado mediante una acequia que procede de un azud propio, se encuentra en estado de ruina severa, pero en su interior mantiene, entre otros, los siguientes útiles: tres juegos de muelas, dos cabrias, el embarrado principal para mover la máquina de limpia emplazada en el piso superior, tres tolvas de madera y dos tapas de muelas de sección circular construidas con madera y zinc. Algo más abajo, muy próximo a la ribera derecha, se levanta el Molino de la Máquina. El edificio fue ideado como fábrica de luz, para lo cual se le instalaron dos enormes turbinas de eje vertical, pero debido a la falta de rendimiento por una disminución progresiva de caudal, acabó transformado en molino harinero, función que mantenía en los años sesenta del siglo XX. El estado del inmueble y la obra hidráulica se hallan en buen estado de conservación. En las primeras casas de Peralejos, orientado hacia el cauce del río y de la vega, se mantiene en pie el Molino de Peralejos. Molino de cubo y muela única, estaba alimentado por la acequia de la Vega. También fue fábrica de luz para uso local, además movía una piedra para afilar cuchillos y herramientas. El último ingenio hidráulico localizado antes de entrar en el término de Teruel, El Batán, está en el paraje de Los Tormos, en Cuevas Labradas. Es un antiguo batán del que no queda más que el caz y restos de sus muros exteriores. Movía sus mazos con el agua que provenía de la acequia del Azud del Batán. En la pedanía de Villalba Baja, en la margen izquierda del Alfambra, hay otros dos artefactos hidráulicos: El Batán y El Molino. Del primero de ellos, emplazado en el curso de la acequia de Carralavega, apenas quedan restos de algunas paredes de mampostería, junto a un pequeño salto de unos dos metros, en el paraje denominado El Batán. El ingenio fue transformado para la función de serrería por los hermanos Silvestre y Pascual Hernández, quienes, además instalaron una dinamo para autoabastecerse de energía eléctrica, tanto en el taller de carpintería como en sus respectivos domicilios (T. Galindo y F. Julián, 1986, 374-375). El molino harinero, emplazado en la partida de El Molino, ha sido rehabilitado como albergue. El origen de la titularidad pública del molino se remonta a finales del siglo XIX. A partir de esas fechas el ayuntamiento lo irá cediendo en régimen de alquiler a diferentes vecinos de la localidad, siendo los últimos molineros D. Primo Flores Fuertes, de 1956 a 1964, y D. Ismael Gorbe Herrero, que lo mantuvo operativo -probablemente como molino para piensos- desde 1964 a 1966 (T. Galindo y F. Julián, 196, 386-387). Pese a la nueva orientación funcional del edificio, se ha mantenido la fisonomía del mismo, auque los materiales empleados en su reconstrucción son modernos. En la rehabilitación se ha respetado toda la obra

hidráulica, de manera que el caz y el salto, de unos tres metros, construido en rampa entubada sobre el cauce de la acequia Tras el Molino, permanecen igual que en sus orígenes. En el obrador se han preservado dos juegos de muelas francesas13 con sus

correspondientes tolvas y cajas de muelas, llaves de arranque, niveladores, ensacadoras y una de las máquinas de limpia mejor conservadas de la comarca -fabricada por Mariano Burgos, constructor especialista en molinería, de Daroca-. La siguiente pedanía que encontramos aguas abajo es Tortajada, que tuvo operativo un molino harinero de una muela corriente hasta los años sesenta del siglo XX, siendo molinero D. Joaquín García Crespo. El edificio, denominado El Molino de Tortajada, se halla en ruinas, aunque se mantiene en pie parte de la obra hidráulica y, entre los escombros, se aprecian restos de la máquina de limpia, la caja de las muelas y la tolva. La única muela que poseía el molino, según el testimonio de algunos vecinos, era francesa y debe hallarse enterrada entre la enruna del forjado del piso superior y la cubierta. En el núcleo urbano de Teruel, y antes de que el Alfambra tribute en el Guadalaviar, alimentado por la acequia de Molins de Rey -brazal de Capuchinos-, se mantiene imponente el edificio del antiguo batán y fábrica de mantas de lana denominado El Molino de los Capuchinos. Conserva el edificio y la maquinaria correspondiente al último periodo funcionamiento como industria textil para el cardado de borra, la cual era enviada posteriormente a la provincia de Alicante para su hilado. Entre los elementos del batán destaca el buen estado de conservación de una chimenea de fuste octogonal y base cuadrada. Aguas abajo de la acequia de Molins de Rey existieron dos molinos harineros: El Molinete y el Molino de Santa Teresa. Ambos han sido rehabilitados para funciones relacionadas con el ocio y la restauración.

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