árabe y con una de las vertientes orientada hacia la fachada principal. En el interior, el espacio se divide utilizando generalmente la planta baja para el obrador y las cuadras. Los pisos superiores se destinan a la vivienda de la familia y a la cámara, en la que se almacena el grano y demás productos de la huerta. Los materiales empleados en el interior del inmueble suelen ser de baja calidad, empleado con profusión el yeso, incluso en forjados y tabiques. Las puertas y ventanas son de madera. La puerta principal es de gran tamaño, con el fin de que se faciliten las tareas de entrada y salida de la carga.
El obrador. La mayoría de los molinos harineros localizados disponían de dos juegos de muelas emplazados sobre una bancada de unos 50 a 75 cm. de altura. A diferencia de la solución que se dio en los molinos hidráulicos de la provincia de Valencia al reemplazar los rodeznos por turbinas, lo que suponían grandes reformas para colocar complejos juegos de engranajes en la parte inferior de la bancada, en los molinos de estas comarcas turolenses, se emplazaba la turbina de tal manera que se acoplara
un volante al eje horizontal, con el fin de evitar obras costosas y de transmitir la fuerza a las poleas de las muelas, la limpia e incluso una dinamo para generar energía eléctrica, sin sacrificar la situación original de las muelas. El volante y las poleas requerían un tamaño adecuado para conseguir el número de revoluciones idóneo que permitiese el funcionamiento de las muelas. Por otro lado, tampoco es usual encontrar en los obradores de los molinos estudiados el eje vertical que emerge de algunas muelas volanderas, en el cual se insertan las poleas para mover la máquina de limpia. Al contrario, el movimiento de la máquina de limpia suele proporcionarlo el giro de un rodezno de menor tamaño ubicado en los cárcavos y accionado como el resto de ruedas horizontales. Al no haber, pues, ejes verticales que sobresalgan por las volanderas, el emplazamiento de las tolvas puede llevarse a cabo dejándolas descansar directamente sobre los tambores guardapolvo para que el grano caiga por gravedad directamente al ojo de la muela, mejorando la forma de alimentación8. Sobre
las muelas se colocaba un cajón de sección circular u octogonal, denominado tambor, guardapolvo o tapa de las muelas, el cual
Molino de Fuentes Calientes
8 No obstante, la única forma de garantizar la correcta alimentación de las muelas es instalando en la salida de la tolva una canaleta con su correspondiente cítola, tarabilla, matraca, trique-traque, caballet (su denominación varía según regiones), que al galopar en cada vuelta con las estrías labradas en la cara superior de la volandera, provoca un golpeo que impide que el grano no se interrumpa a su paso por la canaleta.
suele estar construido con madera o madera y zinc. Su misión consiste en evitar que la harina que sale de entre las muelas se extienda por la bancada, forzándola a que caiga por el harinal. No es corriente tampoco que en estos molinos ribereños del Alfambra, Guadalaviar y curso alto del Turia hubieran instalados cernedores para la clasificación de la harina, lo cual no deja de resultar extraño considerando que muchos de ellos estuvieron operativos hasta bien entrados los años sesenta del siglo XX, cuando el uso del cernedor ya estaba extendido entre los molinos de otras regiones. Por lo tanto, la mayoría de ellos emplearon piletas de piedra o cajones de madera, denominadas harineras, sitas a pie de muelas para recoger el producto bruto de la molienda: harina, sémolas y salvado. La clasificación de los diferentes tipos de harinas se realizaba posteriormente en casa utilizando diferentes cedazos. En contraposición, el empleo de cabrías9 para voltear
o retirar las muelas volanderas está totalmente extendido en las zonas estudiadas y, salvo que hayan sido desmantelados, se conservan entre los dos juegos de muelas. Otra innovación técnica que tuvo notable aceptación en la mayoría de molinos fue la del empleo de máquinas de limpia, pues ahorraba considerables esfuerzos de limpieza manual en pequeñas balsas y, lo que era más importante, reducía notablemente las posibilidades de deterioro de las caras de trabajo de las muelas cuando entre el grano de cereal se colaba alguna piedra. Además mejoraba la calidad de la harina. Estas máquinas de limpia, al incorporarse en la mayoría de los casos cuando el molino estaba funcionando con anterioridad, eran emplazadas en función de dos factores condicionantes: el espacio disponible en la sala de la molienda - en ocasiones había que habilitar un cuarto anexo cuando el obrador era de pequeñas dimensiones- y, en segundo lugar, el sistema de conexión de fuerza a la máquina de limpia. En estos casos, los molineros solían instalar un embarrado horizontal y conectar la máquina mediante juegos de poleas y correas o bien optaban por emplazar otro rodezno de menor tamaño en el cárcavo y sacar a la sala de muelas un eje vertical en el que acoplar las poleas de transmisión. Aunque todos los elementos citados son esenciales en el obrador del molino, uno de los más significativos no cabe duda que son las muelas. A la vista de lo que hemos encontrado en sus bancadas, se puede determinar que en los últimos tiempos en los que los molinos estuvieron operativos, conservaban dos juegos de piedras volanderas: una de tipo francés10 y otra de tipo
catalana11; la primera para producir harinas panificables y la
segunda para piensos. En cuanto a los tamaños de estas muelas, la mayoría oscilan entre los 125 y 135 cm. de diámetro, lo que supone una velocidad de giro aproximada de entre 150 y 135 vueltas por minuto.
La obra hidráulica. Se divide en tres zonas diferenciadas: las construcciones levantadas antes del molino, en el sótano y para el correcto desagüe. En la parte anterior nos encontramos diferentes planteamientos para hacer llegar el agua a los rodeznos, todos ellos perfectamente útiles y sin que ninguno de ellos pueda decirse que técnicamente es mejor que otros. Sus diferencias estriban en la cantidad y regularidad del caudal de agua que tiene concedido el molino. Así, en los casos en los que el caudal es abundante y regular, el molino suele estar emplazado directamente sobre la acequia, con una entrada en rampa y un salto útil no muy grande, entre dos y dos metros y medio. Cuando el molino se levantaba en una zona en la que el caudal resultaba ser exiguo o irregular estacionalmente, suele aparecer como denominador común la balsa y cubo, de mayor o menor tamaño, asociándose estos molinos a la construcción de un salto y un caz elevado, que en ocasiones proviene de una balsa, y que permite elevar al máximo el poco caudal disponible. Estos últimos molían por lo general en las temporadas de invierno y a represadas, con el fin de no interferir en época de estío con las necesidades de los regantes, lo que nos plantea un modelo de funcionamiento subsidiario respecto a la agricultura. El cárcavo del molino, generalmente con forma de bóveda de cañón, se dimensiona en función del número de rodeznos que tiene que albergar. En su interior se emplazan, además de las ruedas horizontales12, el
árbol o palahierro, también palafierro, que gira solidariamente con el rodezno y la muela volandera, a la que se sujeta mediante una nadilla, en los más antiguos, o lavija en los más modernos. El eje remata en su extremo inferior en un gorrón, el cual se apoya en el dado de bronce que se encastra en el sopuente, traviesa de madera emplazada sobre el lecho del cárcavo. Esta viga, sobre la que descansa todo el peso de la volandera, palahierro y rodezno, es móvil en uno de sus extremos, el cual está sujeto al nivelador que asoma en la bancada junto al juego de muelas. La función del nivelador es esencial para dar el justo espacio entre muelas, puesto que demasiado proporcionará una molienda deficiente y si la aproximación es excesiva se quemará la harina. En el mismo cárcavo se halla instalado el saetín, que es el mecanismo que se precisa para canalizar el chorro de agua procedente del cubo o de la rampa y orientarlo con precisión contra los álabes del rodezno. La interrupción del agua en la boca del saetín se llevaba a cabo mediante una botana, también cerraja, que se acciona desde la sala de muelas y permite arrancar o parar el molino abriendo o interrumpiendo el paso del caudal por la boca del saetín. El tamaño de la boca del saetín es variable, pues dependía del caudal disponible por el molino. Por lo general son más grandes en los molinos de mayor caudal con saltos útiles
9 El procedimiento empleado hasta entonces para retirar o voltear las muelas requería el empleo de varias personas, dado el peso de las muelas. Con la incorporación de grúas o cabrias en los obradores de los molinos a partir de finales del siglo XIX, el trabajo se simplificó, de manera que un solo hombre, con la ayuda de esta herramienta, podía levantar la muela, voltearla y depositarla sobre la bancada para proceder a su repicado o sustitución.
10 Las francesas proceden en su mayoría de las canteras de La Ferté-sous-Jouarre, municipio francés situado a 66 km. al oeste de París. La mayoría de las muelas francesas localizadas en los molinos estudiados se comercializaban en Zaragoza, destacando como principales depositarios de la firma Alexandre Fauqueaux y Cía., los comerciantes A. Averly, Montaut y García, con sede social en la capital de la Comunidad de Aragón.
11 Es muy probable que de forma errónea se atribuyan el origen catalán a todas las piedras que no eran francesas. En ocasiones así les denominamos cuando nos encontramos con piedras de pieza única enarcadas con uno o dos aros de hierro para evitar roturas. No obstante, los distintos materiales empleados para su fabricación, hace suponer que el origen de las mismas proceda de diversas canteras.
12 Los molinos en los que se sustituyó la rueda horizontal por turbinas estancas, tipo Francis o Pelton, éstas se emplazaban en seco, generalmente en una estancia del molino, con el fin de poder transmitir su giro a las muelas, máquina de limpia y una dinamo, sin tener que recurrir a grandes reformas.
menores y más pequeñas en los molinos de balsa y cubo, asociados éstos a un menor caudal disponible. El caz de desagüe o socaz, localizado a partir de los arcos del cárcavo, aparece generalmente en la fachada principal del molino. Su función es desaguar sin interrupciones el caudal que ya ha movido los rodeznos, y facilitar su salida hacia un curso hídrico, acequia o caz de otro molino aguas abajo. En cuanto a los materiales de la fábrica de la obra hidráulica, debido a que han de estar la mayor parte del tiempo sumergidas y algunas de ellas soportan una gran presión, suelen construirse con mampostería ordinaria con algunos sillares, sobre todo en las esquinas de la estructura de los cubos, y morteros de arena y cal. Resulta peculiar en la construcción de algunas rampas y cubos en la cuenca del río Alfambra, el empleo de forma magistral de sillares bien careados y perfectamente ensamblados, que configuran estructuras troncocónicas que son un híbrido entre rampa y balsa. También suelen emplearse sillares o ladrillos cerámicos macizos para rematar los arcos de los cárcavos. Por el contrario, el tramo del caz de desagüe, construido aguas abajo del edificio del molino, suele ser de paredes de tierra y sin ningún interés estético o arquitectónico.