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1. Marco contextual

2.3. Una jornada de trabajo de las mujeres mineras

2.3.2. El barequeo

Foto tomada por las estudiantes en campo (batea y almocafre, instrumentos utilizados por las mujeres en el barequeo).

Las mujeres mineras que realizan el barequeo son aquellas que lo han heredado de sus antepasados, de sus abuelas, ellas de edades entre los 70 y 80 años, nos manifiestan que el barequeo es su trabajo, su vida.

El barequeo o mazamorreo debe su nombre a la utilización de la batea, un implemento hecho en madera, generalmente ovalada, o circular con corte transversal en forma de triángulo o rectangular. Esta técnica la realizan las mujeres entre aguas con pies descalzos o con botas de manera manual, y a orillas de los ríos que atraviesan el Municipio de Buenos Aires. En esta labor ancestral, ellas utilizan herramientas como el almocafre, la pala y el barretón.

Las mujeres, ya maestras en este oficio, mueven con gran precisión la batea de un lado para otro de forma rotatoria y longitudinal, lo que les permite enviar las partículas de tierra, arena y grava más pesadas hacia el fondo, consiguiendo así la selectividad del oro. Observamos, que las mujeres repiten estos movimientos con precisión una y otra vez, hasta que el oro o la arena que lo contiene se desintegren (Diario de campo, marzo 2012). Luego de ello, las partículas de oro son introducidas en un recipiente pequeño con agua en el cual se ve el oro asentado en el fondo.

En conversaciones con las mujeres mineras, éstas manifiestan que el oro del chatarreo es diferente al del barequeo, diferencia que van del color hasta la textura del mineral. Los tipo de oro son diferentes, el oro que proviene del cacharreo según las mujeres mayores, es un “polvillo que no tiene ni color”, “el color de ese oro es un amarillo pálido, es un oro hueco por dentro”, A diferencias del oro que se extrae por barequeo con un gesto de satisfacción sostienen que es oro “pesado, con buen color” un oro macizo, más compacto. (María Victoria Carabalí, 72 años, mujer minera). Estas diferencias que las mujeres hacen visibles del oro, se debe a la utilización en el chatarreo de sustancias metálicas como el mercurio y el cianuro para procesar el mineral, los cuales por sus propiedades químicas provocan una variación en el color del mineral.

Luego de procesado y recuperado el oro, las mujeres mineras el día sábado o domingo, se desplazan a los Municipios cercanos de Santander de Quilichao y Suarez para venderlo en las compraventa de oro. Manifiestan que con el dinero obtenido realizan las compras del mercado y pagan las deudas. Cabe anotar aquí, que cuando el trabajo en las

minas es escaso por falta de explosivos o por temporadas lluviosas, las mujeres se dedican a “estar por ahí”, expresión que utilizan para referirse a las actividades como desherbar, sembrar y cultivar productos de pan coger como plátano, yuca, zapallo, y algunas frutas como mango, papaya, naranja, mandarina, y guayaba. Estos cultivos están ubicados en las pequeñas parcelas familiares, los cuales les permite mantener la seguridad alimentaria. En ocasiones las mujeres se emplean en servicios domésticos en casas familiares de Cali y Santander de Quilichao.

El trabajo de las mujeres mineras se caracteriza por la ausencia de un patrón o persona que las supervise, ellas no dependen de nadie más que de sí mismas, se organizan con libertad según sus formas de trabajo, procedencia y tiempos. Así cada una es su propia jefa y labra su destino con sus propias manos, característica que hace parte de un factor que determina algunas motivaciones de las mujeres mineras, que es la esperanza de un futuro mejor representado en la búsqueda permanente del material para lograr ingresos suficientes. Para ellas, cada día de trabajo supone un esfuerzo en solitario, una labor mancomunada donde hay un desgaste emocional y físico, que se manifiesta en enfermedades como cáncer de cuello uterino, dolores en las articulaciones y problemas relacionados principalmente con los órganos femeninos.

Este trabajo es variable, agotador e incierto especialmente en temporadas lluviosas. Sumado a ello, la empresa de mayor envergadura en la región, Los Duques emplean a pocas mujeres para realizar tareas domésticas, como cocinar para los mineros trabajadores, refieren las mujeres que en la empresa solo trabajan mujeres foráneas que han llegado de otras regiones como Antioquia. Sin embargo, las mujeres mineras manifiestan un agradecimiento a los “Duques” por emplear de manera temporal, a sus familiares hombres.

Es así, como las relaciones sociales entre las mineras y el mundo que las rodea, están ligadas a la incertidumbre permanente en la cual se encuentra su labor. Incertidumbre que se materializa en la falta de seguridad en los lugares de trabajo, en los bajos y variados salarios que devengan de la labor realizada y en la invisibilidad por parte la administración municipal y de la Cooperativa de Mineros de Buenos Aires Cauca COOUMINEROS, quien agrupa la mayor parte de los mineros estables de la región y realiza la intermediación de insumos para la minería (explosivos).

Se observa entonces, que la vida cotidiana del trabajo minero es un campo de continua elección, que les exige a las mujeres mineras una permanente toma de decisiones, donde se concretan sus necesidades, por tanto lo cotidiano del trabajo engloba a la mujer mineras en su todo con pensamientos, percepciones, sentimientos y acciones.