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3. POLÍTICAS DE DESARROLLO SOSTENIBLE, HERRAMIENTA DE BRASIL

3.1 Beneficios de las políticas de desarrollo sostenible para Brasil

El desarrollo sostenible, que impone a largo plazo repensar el concepto de desarrollo, incluye las dimensiones sociales, económicas, políticas, institucionales, ecológicas, ambientales, demográfico, territorial sostenible y cultural. Igualmente el desarrollo social, el desarrollo económico y la protección ambiental son aspectos interdependientes y fortalecen mutuamente los componentes del desarrollo sostenible (WSSD, 1995).

En este sentido, existen tres estrategias y componentes del desarrollo sostenible, como lo son la competitividad, la sostenibilidad y la equidad. La competitividad es un concepto creado en el ámbito económico que muestra el esfuerzo realizado por los territorios para desarrollar las capacidades productivas y para mejorar la calidad del entorno en el que operan los agentes económicos. Asimismo, se pueden mejorar las capacidades competitivas de la base productiva local sin agravar las desigualdades sociales o los impactos ambientales. La sostenibilidad por su parte, es una noción generada en el área ambiental, que ha sido definida al comienzo de este informe. Los principios que rigen la sostenibilidad son la conservación de espacios agrícolamente productivos que existan en el entorno urbano inmediato; la rehabilitación del espacio construido y deteriorado; la minimización del volumen y de la toxicidad de los residuos. Finalmente la equidad, por su lado es un concepto de índole social según el cual se evalúa el nivel de compromiso de una sociedad en el cumplimiento de los derechos humanos, en la satisfacción de las necesidades básicas de la población, en el

acceso a oportunidades y en el sustento de la participación de todos en la toma de decisiones colectivas (Fernández, 2004).

A pesar de responder a objetivos diferentes y, en ocasiones fuertemente contradictorios entre sí, las tres estrategias descritas no operan en compartimentos estancos, sino que cada una de ellas se ve afectada por el comportamiento de las otras y de los factores exógenos que inciden sobre la totalidad del sistema funcional urbano. Dentro de esta dinámica, el gran desafío consiste, sin lugar a dudas, en conseguir un equilibrio razonable entre los tres vectores y sus estrategias adjuntas. Una de las formas posibles de lograr este equilibrio es esforzarse por dar una respuesta integral a las tres dimensiones vectoriales mediante una adecuada gobernabilidad11 del territorio

Lo anterior es importante, puesto que para equilibrar las tres dimensiones vectoriales y sus correspondientes estrategias gracias a un buen ejercicio de gobernabilidad. De la misma manera, para un desarrollo económico exitoso es importante la buena gobernabilidad. (Fernández, 2004).

Por su parte, el desarrollo económico impone algunas pérdidas ambientales, si la política pública no es tan eficaz como se esperaba. Por esta razón, las evaluaciones son necesarias para mejorar la aplicación de las políticas públicas. Frente al tema del IDH (Índice de Desarrollo Humano12), los datos del PNUD muestran el aumento en este aspecto para Brasil. En el 2000 tenía un 0.665, que fue aumentando relativamente. En el 2007 aumento a 0.700 hasta llegar al 0.715 en el 2010.

11 Proceso de equilibrio permanente entre las necesidades y las capacidades de gobierno; el estado de un

territorio donde es posible producir políticas públicas y acciones colectivas que sean capaces de resolver problemas y abordar el desarrollo.(Fernández, 2004)

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permite estimar la sostenibilidad económica y social. Integra el nivel de vida ,a esperanza de vida, el nivel de educación, y acceso al conocimiento. El objetivo fijado es llegar al 0.8. (PNUD)

El IDH de Brasil es 0.715, lo que ubica al país en la posición 84 de los 187 países para los que se disponen datos comparables. Posicionándose como sexto en la lista de los países latinoamericanos. El IDH de América Latina y el Caribe como región ha pasado del 0.582 de 1980 al 0.731 de la actualidad, por lo que Brasil se sitúa por debajo de la media regional. Las tendencias del HDI muestran un importante histórico tanto a nivel nacional como regional y localiza las pronunciadas brechas existentes en el bienestar y en las oportunidades de vida que continúan dividiendo nuestro mundo interconectado. Lo anterior muestra el mejoramiento de las políticas de Lula en su mandato.

El desarrollo sostenible sigue siendo un reto en el vasto territorio brasileño continental, que tiene muchos recursos naturales, la mayor diversidad biológica en la Tierra, los recursos hídricos relativamente abundantes, y una sociedad compleja formada por más de 160 millones de habitantes.

Hay una creciente conciencia de que Brasil debe fomentar el desarrollo sostenible progresivo, que se refleja en las políticas públicas integradas, comprometidas iniciativas privadas y las nuevas demandas populares.

Teniendo en cuenta lo anterior, se resalta que Brasil es un país que ocupa un lugar de relevancia en el escenario latinoamericano, principalmente en Sudamérica, por lo tanto, la importancia de la estrategia para su fortalecimiento como nación en el contexto de competitividad mundial. Su modelo de desarrollo no puede ser insostenible, lo que hace necesario la integración de los países involucrados para que sean capaces de dar el salto cuantitativo y cualitativo requerido. (Oliveira, 2003)

Por su parte, Carlos Nobre, uno de los principales especialistas mundiales en cambio climático, afirma que Brasil puede liderar una nueva agenda global de desarrollo sostenible y convertirse en una potencia ambiental. Además de una serie de condiciones naturales del país, la sociedad brasileña tiene conciencia de que ese futuro es posible, el país brasilero tiene potencial para explorar un nuevo

modelo de desarrollo tropical, utilizando plenamente la energía renovable y la economía del conocimiento natural.

En este punto es importante resaltar que el Cerrado Brasilero es un ejemplo de la implementación de políticas de desarrollo sostenible. El cerrado de Brasil, una extensión de sabana tropical ubicada en la región central de las llanuras altas. Tiene 1.916.900 kilómetros cuadrados, equivalentes a más de 200 millones de hectáreas y a aproximadamente el 22% de la superficie de Brasil. La Embrapa (Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária) aportó conocimientos sobre suelos y pastos para que éste iniciara la adaptación de los cultivos a las condiciones climáticas y al suelo de la región, con el fin de convertirla en un terreno productivo. El cerrado brasileño es reconocido como el territorio más rico en biodiversidad del planeta y la región agropecuaria más próspera. (Rueda, 2011)

En la década de los setentas fue iniciado el aprovechamiento del Cerrado, cuando fueron utilizados 47 millones de hectáreas, de las cuales 35 millones con cultivo de pasturas, 10 con cultivos anuales y 2 millones con plantaciones perennes.

Lo que es importante destacar es el aumento sostenido, no solo de la producción sino también de la productividad y los rendimientos. Un acontecimiento de excepcional importancia fue el aumento de la productividad obtenido entre 1975 y 1993. Después de 18 años, se produjo un crecimiento de 67% en la producción de soja, 72% en el maíz, 17% de arroz, 48% de poroto y 62% de café.

Los Cerrados son parte del espacio de vinculación del Brasil con los mercados mundiales de productos agrícolas (commodities). Pero a su vez, debe ser parte de una estrategia de explotación agrícola sustentable, orientada hacia el desarrollo de las comunidades locales.

Una agricultura sustentable, por lo tanto, es aquella que no está basada exclusivamente en la producción en gran escala de granos y carnes, sino que cuenta también con una explotación racional de los recursos existentes.

El aumento en la producción agrícola de Brasil ha sido impresionante. Entre 1996 y 2006 el valor total de las cosechas del país aumentó de 23 millones de reales ($ 23 millones de dólares) a 108 millones de reales, o 365%.

Por otro lado, se resalta que la demografía brasileña es muy favorable, y hay una aspiración de desarrollo sustentable. La población (hoy de 192 millones de personas) debe estabilizarse en los próximos 15 años y no pasar de 215 millones. Igualmente, Brasil puede planificar un desarrollo mucho más equilibrado y un futuro sustentable, pues tiene una cantidad de recursos naturales que tal vez ningún otro país en el mundo tenga. Actualmente se utiliza 46%de fuentes renovables de energía y puede llegar a 2050 con cerca de 80% de su matriz renovable. Todo esto permite trazar un futuro como uno de los países más limpios (Nobre citado en Ortiz, 2011). Además de esto, Brasil tiene dos grandes vulnerabilidades ecológicas que son el cerrado y la Amazonia donde hay riesgo de extinción de especies a gran escala y el agotamiento de recursos naturales.

Estos son factores que hacen que Brasil busque alternativas de desarrollo sostenible, así como lo convierte en un país con un potencial de explorar un nuevo modelo de desarrollo tropical y de ser una potencia ambiental utilizando plenamente la energía renovable en un plazo de 20 a 30 años. Brasil es el productor más competitivo del mundo y líder tecnológico en el sector de los biocombustibles. No solo posee ventajas comparativas en términos de clima, tierra y mano de obra sino que capitaliza tres décadas de experiencia en e desarrollo de biocombustibles.

En el 2005, el gobierno brasilero estipuló el uso de 2% de biodiesel con el propósito de contribuir al desarrollo sostenible en las regiones mas deprimidas del país por medio del involucramiento de agricultores familiares en la cadena de biodiesel (Van Rompaey, 2009).

“Así mismo, se presenta el vínculo relevante entre los biocombustibles y los

objetivos de la política exterior de Brasil. El presidente Lula Da silva ha sido promotor dedicado de los biocombustibles como fuente de desarrollo sostenible para Brasil y para países en desarrollo, y esta estrategia se inscribe en sus objetivos de política exterior en donde el país brasilero busca consolidar su posicionamiento como jugador global llenando la “

media cancha entre norte y sur”. Y por los resultados, se muestra el éxito

de Lula con su apuesta a los biocombustibles. En los últimos años, Brasil ha sellado alianzas con los Estados Unidos y otros miembros de la Organización para la cooperación y el desarrollo económico, con la meta

de propulsar un mercado global de biocombustibles.” (Van Rompaey, 2009,

p. 3-4).

Ahora bien, en el capítulo anterior se describieron las políticas de desarrollo sostenible y la Agenda 21, implementados por Lula Dasilva. Por tanto, la misión del desarrollo sostenible para el país brasilero es clara, y consiste en generar prosperidad económica inclusiva y asegurar, a su vez, el bienestar de las futuras generaciones. Conjuntamente pretende un equilibrio entre el crecimiento económico, la equidad social y la protección ambiental.

El concepto de desarrollo sostenible, en un entorno como el actual, donde aún persisten inequidades monetarias, existen peligros latentes como el calentamiento global y hay una mayor difusión de la información gracias a los avances tecnológicos, cobra una relevancia nunca antes vista. Es por esta razón que el enfoque de desarrollo sostenible se ha convertido en una pieza elemental del planeamiento estratégico de los gobiernos y de las empresas más importantes y respetadas a nivel mundial (y también de aquellas que quieren llegar a serlo algún día) (Mastrokalos, 2008).

Por todo lo anterior, se muestra Brasil como un país fuerte en el tema de desarrollo sostenible, y como futuro país potencia de los temas medioambientales.

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