Las reacciones por el ataque japonés a las bases de Estados Unidos en el Océano Pacífico estallaron como otras bombas en todo el mundo. Estados Unidos ordenó la inmediata movilización general de todo el personal militar del país.
Vestido de negro y de pie, Diano detuvo con elegancia un disparo de pelota, a la altura de su frente, acosado por Moreno y D’Alessandro, con Medina y Salfate atentos al rechazo del arquero.
Profunda impresión causó en Londres la noticia de la agresión nipona en el Pacífico; los diarios británicos lanzaron ediciones especiales: un vocero del Gobierno expresó: “imitando los métodos Nazis, el Japón ha atacado sin advertencia”.
Tarde de calor. En el primer tiempo Diano probó de cerca un remate de Peucelle, el delantero derecho de River Plate. Peucelle recibió la pelota que venía desde el extremo izquierdo y ¡blam! directo al arco. Diano saltó y abrazó el balón contra su pecho.
El bombardeo nipón cortó las comunicaciones entre las bases navales y aéreas de Hawaii. Segundo tiempo. La pelota se fundía con el sol. El césped hervía de sudor. Un hand del zaguero argentino Ferreira dio la oportunidad a Colo Colo para abrir la cuenta. Socarraz sirvió el tiro penal en muy buena forma. Después empató Peucelle. Fueron los dos únicos goles de un partido que, respecto de los argentinos, no respondió a lo que esperaban los asistentes al estadio.
Pero, para el historial del fútbol chileno, Colo Colo había conservado otra campaña invicta. De diecisiete partidos del campeonato nacional, había ganado trece y empatado cuatro.
Por marcadores, a favor, de cinco goles (cuatro veces), cuatro (una vez), tres (ocho veces) y dos (cuatro veces). Además se había impuesto en el Campeonato de Concepción, por goleadas de 6-2 al seleccionado penquista y 6-0 al Magallanes.
Al día siguiente, El Mercurio dedicó seis columnas de su principal titular de primera página al partido: “Si de Colo Colo puede decirse que repitió sus actuaciones últimas, de River Plate hay que admitir que ayer no respondió al título que ostenta”.
Y la guerra - aunque mereció amplio despliegue - sólo fue colocada en la página 19, primera del segundo cuerpo. A ocho columnas, después de informar al lector de las hazañas del Colo Colo, el diario registraba que “en forma sorpresiva y violenta, Japón / inició ayer la guerra contra EE.UU.”
Capítulo 3
Entre el swing y el fútbol
En el Chile de los años 40's. no sólo se jugaba al fútbol, driblar no era el único baile y los campeonatos de la Asociación de Football Central no agotaban las competencias. En la terraza Caupolicán del Cerro Santa Lucía, Raúl y Navarro dirigían ““el concurso que ha revolucionado a los bailarines de Chile: 'Los Reyes del Swing'...” y con el comienzo de la década, el “gran mundo” santiaguino estrenaba otro salón de fiestas.
El sábado 6 de diciembre de 1941 abrían sus puertas los salones “Oriente”, en la misma Plaza Italia de las celebraciones de 1991.
- Pocos acontecimientos mundanos tienen en la vida social santiaguina la importancia del celebrado ayer en los grandes salones Oriente de la Plaza Italia - comentó con erudición un especialista de la época.
- Todo el Santiago elegante, elementos representativos de las Bellas Artes, del Periodismo, de la Política y de la Belleza, llenaron completamente los salones y dependencias de la firma comercial Pubill Hermanos - añadió otro de los eruditos en acontecimientos sociales.
- ¿Y los elementos representativos del Fútbol? - se atrevió a preguntar alguien del vulgo. -¿El football? - el erudito lo miró desde las más altas cumbres de la afectación y el remilgo.
Sí, el fútbol. Esa guerra sin fin por alcanzar el cielo, tan parecida al amor. ¿Ha amado usted, de veras ha amado? ¿Ha desgarrado su garganta gritando en un partido de fútbol?
Porque el fútbol es un punto, una especial conjunción del tiempo y del espacio, una pelota rebosante de angustia, empapada de emoción; una pelota sudorosa, ardiente, siempre intentando cruzar la valla, alcanzar el clímax, hinchar la red; siempre a la espera de escuchar ese grito máximo.
- ¡Gol! - una vez. - ¡Goool...! - otra. - ¡Goooool...!
- ¡Gooooooool...! - cuantas veces el público lo pida. - ¡Gooooooool...! - cuantas veces sea necesario.
Y entonces correr fuera de sí hacia la hinchada. Y la hinchada correr fuera de sí hacia el autor del gol. Y el goleador que quiere abrazarla. Y la hinchada que quiere fundirse con él. Un abrazo que sería fatal si esa apática malla de acero no se interpusiera entre ambos. Entonces abrir los brazos a la barra. A todo darse. Apenas te puedo alcanzar con los extremos de mis dedos. Morir de amor. Morir de fútbol. Y desplomarse de rodillas. Montar en una pirámide humana. Besar el aire. El pitazo. Y de nuevo en la cancha.
Pase de Confianza
¿Y Colo Colo? -pregunta un hincha preocupado- ¿Qué pasa con el Colo en los años cuarenta?
Colo Colo tras alcanzar la cúspide de diciembre de 1941, parecía resbalar por una peligrosa pendiente. Problemas generalizados pesaron en contra de su rendimiento, en 1942.
Entre ellos, el fracaso de Platko como técnico de la selección nacional en el Suramericano de Montevideo. Un déficit en las arcas del club; el desgaste de los jugadores, que ya no podían rendir todo lo bien que el público esperaba; las críticas a la “extranjerización” del plantel, y las contrataciones de los argentinos Guerrieri y Vaschetti que no produjeron los resultados esperados. Tres triunfos y cuatro derrotas ante argentinos y uruguayos, se sumaron a la confabulación.
Aunque las críticas arreciaron, aquellos hombres eran los mismos del 41. Platko inclusive. Espíritu de Arellano. Madera de campeones. Así que - pese a todo - con las reminiscencias de la gloria, remontaron la mala racha. Y el panorama mejoró en 1943.
Centro Half hizo un pase de confianza a los antiguos campeones: “Es el comentario del día en el ambiente. ‘Colo Colo no da más. La escuadra alba, que siempre ha sido el más fiel exponente de nuestro fútbol, no ha podido renovar sus valores, y las consecuencias se están dejando sentir. Los viejos bajan’. Sin embargo, nos parece que no es tanto como se dice. Es indudable que el rendimiento del conjunto albo no es el mismo de otras temporadas; es indiscutible que algunos de sus hombres están perdiendo velocidad, se ven cansados y no están en situación de reeditar sus mejores actuaciones. Pero también es indiscutible que aún Colo Colo es el adversario número uno dentro del Campeonato Oficial. Que la victoria sobre los hombres de Salfate es la que más satisfacciones produce, y que el team conserva su arrastre popular.”
Alienígenas y terráqueos
Hoy, los comentarios y las noticias de deportes, los jugadores y partidos mismos, se mezclan y confunden con spots televisivos, íconos comerciales, frases de anclaje, vallas publicitarias. En un partido de 1991 corren tras la pelota marcas de automóviles, bebidas gaseosas, todo tipo de zapatos, con o sin estoperoles, zapatillas y prendas varias de vestir, dormir, jugar, saltar, cantar, gozar, reír, llorar, amar; todo tipo de cigarros, cigarrillos, vinos, licores, lubricantes, líquido para frenos, acciones bursátiles, créditos financieros, pinturas, videos, linternas, neumáticos, llantas. Un astro del fútbol puede cantar “Alicia va en el coche carolín, Alicia va en coche carolín, a ver a su papá carolín cacao leo lao” y acto seguido decir que él bebe, que él usa, que él…, que sé yo, patatín, patatao, y nos parece de lo más natural. Y quizás es de lo más natural. Porque vivimos un mundo complejo de intercambios y búsqueda de satisfacciones. Y el fútbol, y todo lo que se genera en tomo al fútbol, como en tomo a la religión, o a la ciencia, o al arte, o a la paz, o a la guerra, hace parte de ese mundo. De este. La Tierra. Y no somos alienígenas, sino terráqueos.
Así era también en 1943. Aunque de un modo que hoy nos parece tal vez más ingenuo, o espontáneo. Que provoca quizás esa misma atracción que ejercen los mercados persas o de las pulgas en 1991. O aquella película de Woody Allen sobre la radio. Junto a la opinión de Centro Half, en el número 53 de Estadio del 24 de septiembre de 1943, sus lectores encontraron un aviso de la fábrica de calzado de sport “Alonso e Hijos” de O'Higgins 2815, teléfono 90681.
“A los deportistas”, estaba dirigido. Y, bajo la correspondiente fotografía del personaje, sonriente, elegante, de pie, terno oscuro cruzado, gomina y finos bigotes, mano derecha en el bolsillo del pantalón y un correcto cigarrillo entre los dedos de la izquierda, el texto anunciaba: “Desde el 10 de septiembre hemos entregado nuestra propaganda radial al conocido y escuchado locutor Tito Martínez. Tito Martínez., el mejor locutor deportivo. Escúchelo Ud. los martes,
jueves, sábados y domingos, de 21 a 21.30 horas, en Radio O'Higgins, en su hora denominada Tito Martínez informa y comenta el deporte nacional. Auspicio de Alonso e Hijos...”
El team declina
Los eruditos vestidos de Palm Beach, aquellos que intercambiaban remilgos, miradas cómplices y sonrisas afectadas ante las competencias de football y los campeonatos de swing en el Santa Lucía, que consideraban al fútbol como un pariente pobre de la “cultura” y de la “vida social” que a veces convenía soportar por superiores intereses, no leían la revista Estadio, ni se enteraban de la opinión de Centro Hall sobre el estado real del Colo Colo en ese momento.
- ¿Football? - decían a coro.
- Sí, fútbol. Fútbol, fútbol, fútbol... o football. Como quieran llamarlo.
“El mal no es tan profundo y sin remedio como los comentarios pesimistas hacen pensar”, escribía Centro Hall. “Lo que hay es que todos nos extrañamos de no ver a Colo Colo poderoso e imbatible. Y esto también hasta por ahí no más; pues Colo Colo es actualmente el líder de la competencia. “Si los albos han podido, en la actual temporada, colocarse en el lugar de privilegio, quiere decir que el team no está tan malo, y que conserva muchas de sus buenas cualidades. Esa es la realidad. Es lo que actualmente demuestra el club de la calle San Pablo. Lo que no es motivo para ir a la renovación total, o a producir excesiva nerviosidad entre sus partidarios.
“Pero si la realidad inmediata no encierra un peligro tan grave, si que existe éste para su futuro. Colo Colo debe pensar en ello, y darle toda la importancia que merece el prestigio de que siempre gozó. Deben pensar sus dirigentes que los hombres que actualmente defienden la escuadra de honor, en su mayoría, están declinando, y que dentro del club no aparecen los reemplazantes promisorios.”
Todos un poco hinchas
Los eruditos - y también Platko, los futbolistas, los periodistas, los poetas - vestían vestones Palm Beach de colores claros de gran moda, modelos cruzados muy elegantes, de $525, vestones blanco marfil de puro lino de fabricación inglesa, de $625. Y corbatas, también de género Palm Beach. En el verano de 1943 todo era Palm Beach. Y de algún modo eso era parte de las expectativas, de las aspiraciones, de la vida, de la filosofía… de la felicidad Palm Beach.
“Está bien que se busquen refuerzos para el actual campeonato, aunque éstos sean importados”, opinaba Centro Half en su artículo. “Está bien, por la necesidad imperiosa de mantener su actual posición; pero nos parece que ese criterio no debe primar en el futuro. Colo Colo debe ser un conjunto de auténtica característica nacional. Como siempre fue. El equipo chileno, del cual todos fuimos un poco hincha; Y para llegar a esto - por lo demás ya lo ha declarado su presidente, es la ambición del actual directorio - es necesario ir puliendo gente joven, con tiempo, con miras al porvenir.
“Ya en otras ocasiones lo hemos dicho. El fútbol chileno necesita un Colo Colo grande y poderoso. Pero es indispensable también que al conseguirlo no pierda su chilenidad; para que continúe siendo el team popular, el de más arrastre, el que con mayor justicia despierta en el corazón de nuestros aficionados un sentimiento de fervor deportivo, en base a que su conjunto es una fiel expresión de fútbol nuestro”.
- ¡Football! - repetían, siempre a coro los eruditos Palm Beach.
Y el Colo Colo no defraudó el pase de confianza: alcanzó el subcampeonato de ese año.
Pantalla Grande Press
No había televisión en los años 40’s. Pero a falta de la pantalla chica estaba la pantalla grande. En diciembre de 1941 el “Rotativo Comedia” ofrecía “una hora a través del mundo”. Sentado en sus butacas, un el erudito Palm Beach, un santiaguino Palm Beach, y hasta un futbolista Palm Beach, podía ver el “Noticiario 'UFA' 526”. Un “...noticiario recién recibido por avión” con las “últimas vistas de la guerra de Rusia”.
El día dos de diciembre de 1941, cualquier interesado podía sentarse a ver los sucesos mundiales sólo con algunos días de retraso: “Las tropas finesas ocupan en el Istmo de Carelia la ciudad de Vilipuri. Ataques de la aviación contra las defensas de Leningrado. En el sector central es alcanzado el ferrocarril Kiev-Moscú. Kiev capital de Ucrania en poder de las tropas alemanas. Millones de prisioneros. Ataques a barcos cisternas en el Dieper”.
El “Rotativo Comedia” ofrecía en la misma sesión - con entrada permanente de 11 a 24 horas -: “Noticiario Luce”, “Japón al Día” (hasta antes de Pearl Harbour), “Tres Mosqueteros”, película por episodios; “Noches venecianas”, dibujo animado en Technicolor; “Misiones”, descriptiva, filmada en las selvas del norte argentino; “Desfile Teatral”, película musical con hermosas canciones.
También había cine dedicado solamente al cine y no a las noticias. En el rotativo “Miami” y en el teatro “Splendid” se exhibía “Las confesiones de un espía nazi” con Edward G. Róbinson, Francis Lederer y Paul Lukas, aprobada sólo para mayores.
Se podía beber agua mineral “Jahuel” a $1.20 sin envase, con la nueva botella blanca que era un adorno en cualquier mesa. Para los dolores de cintura, píldoras “De Witt”. La Polla sorteaba dos premios principales de $1.000.000 cada uno. Y a fines de 1941 se anunciaba ya el nuevo automóvil “De Soto” 1942. La sensación del año. Cambios automáticos fluid drive, nuevas carrocerías, mayor potencia, nuevos interiores, faros embutidos.
Los niños se alimentaban de cocoa peptiniozada “Raff”, el alimento que daba vida, fuerza y salud.
La fábrica de camisas “Metro”, de Morandé con Santo Domingo, ofrecía “precios de antes de la guerra”.
La sede de calle San Pablo
Colo Colo había anclado en la calle San Pablo en junio de 1943. Cuando “La Ville de Nice” ofrecía un sobretodo “para los hombres que aman las cosas bellas de la vida”, y cuando “Moraga y Cia. Ltda.”, en Alameda casi esquina San Diego, ofrecía “radios, victrolas, amplificadores, discos “Víctor” y “Odeón”“, servicio técnico y repuestos con “precios sin competencia en Chile”.
El día de la inauguración, el presidente de la Federación de Fútbol de Chile, Luís Valenzuela, congratuló al presidente de Colo Colo, Róbinson Álvarez Marín. “Esta sede social constituye un orgullo para el fútbol chileno y nada tiene que envidiar a las mejores del Río de La Plata”, dijo Álvarez.
San Pablo era un barrio popular.
“Desde hoy Colo Colo pondrá un nuevo colorido a este barrio”, comentaron los periodistas.
“... ya los albos tienen donde recibir a su hinchada, orgullosamente ya es una realidad esa gran aspiración de sus dirigentes”.
Estadio contó así a sus lectores su recorrido por la sede social que dejó atrás los tiempos del “Quitapenas”, del estadio El Llano y de Estado 33: “Recibidos con la habitual gentileza de su caballeroso presidente, don Róbinson Álvarez Marín, recorrimos todas sus salas. Motivo de admiración son los salones de la presidencia y directorio, ornamentados con gran gusto; el primero comprueba la generosidad de sus dirigentes, pues no se ha omitido detalle; existe un derroche exquisito, que bien se merece la popular institución; la sala del directorio, que en nada envidia a la de cualesquiera de nuestras instituciones bancarias, se muestra totalmente rodeada y engalanada con trofeos y gallardetes. Cada copa, cada figura, es la evocación de un triunfo, de un jalón de la vida de este club, conquistados en luchas cuyo recuerdo está perdurando en estos trofeos. Y así, fuimos recorriendo salas y más salas: la gerencia y tesorería, las salas de entretenimientos, su magnífico casino, la secretaría del elemento femenino, la de los infantiles, etc. También los viejos cracks colocolinos tienen en esta casa su alero; en el piso bajo está el nervio, si así lo pudiéramos llamar, de la sede social. El gimnasio, las habitaciones para concentraciones y la cancha de básquetbol, lugar que también se aprovechará para colocar el ring... Por todas partes, la nueva casa está llena de recuerdos; grandes cuadros, profusamente distribuidos, guardan reverentes las figuras de las glorias de la camiseta alba; son los nombres de los viejos defensores, de los que ya han pasado, que allí están como un ejemplo...”
Platko adiós
Aunque vicecampeón, y remontado, con nueva sede social, junto al natural cansancio y desgaste del plantel, estaban los clubes adversarios que pugnaban por superar la amenaza de los albos. La estrategia importada por Platko, el sistema “WM” inventado en 1925 por el inglés Herbert Chapman, el entonces famoso método del medio campista central – “centro half” o “half policía” -, ya había dejado de ser original en las canchas chilenas. Los demás clubes habían diseñado sus propias vacunas contra aquel hombre que bajaba desde el centro a instalarse, como fuerza de contención, entre los dos defensores (hacks) centrales, y cuya misión era marcar al centrodelantero (o centro forward) del adversario.
La marca, desconocida hasta los años 40's. en los estadios de este país, ya podía ser neutralizada. El Colo Colo, gracias a Platko, no sólo había introducido la técnica en su propia oncena, también había contagiado de calidad al resto de los mejores equipos.
Y esta, paradójicamente, es una de las causas de la relativa declinación. Relativa, porque el problema no era que Colo Colo jugase mal, sino que hubiese dejado de ser invicto y alcanzara sólo para vicecampeón.
Las cosas empeoraron ante la dirigencia del club cuando en diciembre de 1943, el equipo perdió por 1-6 y 0-3 ante Racing, cuadro argentino que era capitaneado por el chileno Sergio “Sapo” Livingstone, y cayó por 2-3 ante Rosario Central.
Casa nueva, año nuevo... director técnico nuevo. El legendario Platko dejó Colo Colo al comenzar 1944. Lo contrató Magallanes. Arturo “Carecacho” Torres, jugador y entrenador que dirigió al equipo para la primera estrella de 1937, asumió el timón...
Capítulo 4
La crisis de los cuarenta
El Colo Colo es un tipo normal, y los 40's, son años de crisis, aunque, si de edad se trata, sólo está en su segunda década y de viaje a la treintena. Pero es crisis, Conquista las estrellas del 41, del 44 y del 47, sin embargo, son años difíciles.
Con el “Carecacho” no se repite la experiencia de 1937 y le va definitivamente mal. Claro, del modo como le “van mal” las cosas al Colo Colo: ¡tercero en la primera rueda! Los hinchas, aquellos que quieren vibrar con su equipo, magnetizarse, contagiarse de gol, no se calientan con el desempeño colocolino. En el primer partido del campeonato apenas gana 4-2 a un Wanderers enclenque, más tarde golea 4-1 a la Universidad de Chile, y los hinchas ahí, carilargos, aburridos, exigiendo garra, apenas simpatizan con Gilberto Muñoz, quien debuta en las filas. Colo Colo sigue fome: bate por 9-1 a Santiago National, aplasta por 3-0 a Badminton.