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6. Marco teórico

6.1 Capítulo 1: Sociopragmática

6.1.3 Estudios de descortesía Es importante recordar que la descortesía verbal es un tema que ha sido estudiado principalmente desde la óptica del no cumplimiento de las reglas

6.1.3.3 Burla Desde el nivel semántico, en el diccionario de la RAE, se define la

burla como: “Acción, ademán o palabras con que se procura poner en ridículo a alguien o algo”. Este es un concepto ambiguo que admite interpretaciones contrastantes ya que, dependiendo del efecto que cause en los interlocutores, se puede considerar tanto como una expresión lingüística destructiva o como un elemento humorístico dentro de la conversación.

Ahora bien, la burla vista desde el nivel pragmático del lenguaje es definida por Leech (1983) en los siguientes términos:

If we aknowledge the existance of an Irony Principle, we should also acknowledge another “higher-order principle” which has the opposite effect. While irony is an apparently friend way of beeing offensive (mock-politeness), the type of verbal behaviour known as “banter” is an offensive way of beeing friendly (mock impoliteness). (p.143)16

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Si conocemos la existencia de un principio de la ironía, también deberíamos conocer otro “principio de orden mayor” el cual tiene el efecto positivo. Mientras que la ironía es una manera aparentemente amigable de ser ofensivo (cortesía burlesca), el tipo de comportamiento verbal conocida como “burla” es una forma ofensiva de ser amigable (descortesía burlesca).

Con respecto al uso de la burla como estrategia comunicativa, Leech sostiene que esta práctica lingüística es común entre los jóvenes, por ejemplo en eventos sociocomunicativos como los juegos de mesa, los deportes, entre otros. Esta manifestación verbal, no es interpretada por los adolescentes como un intento de agresión a su imagen ya que se presenta en situaciones entre hablantes con un alto grado de cercanía4y que aceptan y comparten unas reglas de juego pragmáticas. Una de las características de la burla, según Leech (1983) es que puede contribuir con el fortalecimiento de los lazos de familiaridad entre los interactuantes. Al respecto afirma:

The reason is this. A low value on the scales of authority and social distance correlates with a low position on the scale of politeness; that is, the more intimate the relationship, the less important it is to be polite. Hence lack of politeness in itself can become a sign of intimacy; and hence, the ability to be impolite to someone in jest helps to stablish and maintain such a familiar relationship. (p.144)17

Es así como, en sus conversaciones coloquiales, los jóvenes se burlan entre sí como una forma de expresar su afiliación al grupo porque les permite recibir y compartir estas formas lingüísticas en un ambiente de camaradería marcado por la risa. Se puede afirmar entonces que la burla entre jóvenes es una estrategia de identidad generacional.

Es bueno aclarar que, las pocas veces en que estas manifestaciones lingüísticas no son bien percibidas por parte del receptor, o cuando el interlocutor interpreta que está siendo víctima de un ataque personal, la burla se puede considerar como matoneo. Estos casos suelen suceder cuando la burla va dirigida a una persona que no hace parte del núcleo de amistades del emisor. En el lenguaje coloquial de los adolescentes, este tipo de

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La razón es esta. Un valor bajo en las escalas de autoridad y distancia social se correlaciona con una baja posición en la escala de la cortesía: esto es, entre más íntima la relación, menos importante es ser amable. Por lo tanto, la escasez de cortesía en si misma puede volverse un signo de intimidad; y por tanto, la y la habilidad para ser descortés hacia alguien en chiste ayuda a establecer y mantener una relación tan familiar.

manifestaciones burlescas casi siempre tienen efecto positivo en el otro, pues este “abuso emocional” no se considera como una humillación por parte del destinatario o de quienes la escuchan. De acuerdo con Celdrán (1995):

(…) el animus insultandi, o voluntad maldiciente, aflora en el temperamento hispano en ambiente y caso jocosos, para hacer gracia de alguien a fin de reírse todos de él; es una de las

formas más fértiles de mostrar el ingenio quien lo tuviere, y de enseñar su mala índole o mala

baba quien es radicalmente malo y cruel. (p.241)

De otro lado, la autoburla18 puede constituirse también como una estrategia de preservación de la propia imagen o como manifestación de cortesía. En muchos casos, cuando el hablante acude al tono burlesco en su ilocución, esa estrategia surge como resultado del deseo del emisor de equilibrar el daño a la imagen ajena con el daño a la propia, favoreciendo así los lazos de camaradería al atenuar la descortesía verbal. Arundale (citado en Changrong Yu, 2013) aclara que: “face interpretation is a relational and interactional phenomenon, in which the participants seek to overcome factors causing social distance between them in their interactional exchanges” (p.17).19

El mismo Changrong propone dos posibles funciones para la autoburla. Una hace referencia a la salvaguarda de la imagen propia o ajena. Es decir, el contexto puntualiza si la autoburla es una manifestación que salvaguarda la imagen del emisor o la del receptor. La otra función consiste en favorecer el entretenimiento de los participantes en la conversación, especialmente cuando se hace referencia a conocimientos compartidos por la audiencia, en relación con los interactuantes, y por los interactuantes entre sí.

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En el original en inglés, los estudiosos de la descortesía suelen intercalar las palabras mockery y banter para referirse a las manifestaciones verbales de la burla.

19La interpretación de la imagen es un fenómeno relacional e interactivo, en el cual los buscan sobreponerse a factores que causan distancia social entre ellos y sus intercambios interactivos.